Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 18 de diciembre de 2015

EL SUEÑO DE ALDEVRÍN




En Cónclave estaban… No, en Cónclave estábamos.
En círculo abierto pero cerrado porque las manos unidas, de largos y finos dedos, eran trenzas de luz emanada de cada uno de ellos.

Y entonces dijimos al unísono: ¡Sea!. ¡Y nazca!.

Y Aldevrín se hizo hombre. La esfera de luz lo envolvió. Y Aldevrín se hizo hombre. No un hombre cualquiera, sino llamado a ser un avatar.

El avatar se llamó Joshua. Y Joshua caminó. Al caminar, las flores crecían a su paso. Y su paso no era lento, sino armonioso y dinámico. Su voz templada como el acero fino, el de cristal que usan los elfos para armarse y alejar a las sombras.

Al dormir Joshua era de nuevo Aldevrín y se volvía aéreo, espigado de finas formas sutiles. Y al despertar, caminaba de nuevo.

Un día Aldevrín abandonó el mundo. Su cuerpo humano y terrenal se detuvo para siempre. Y Joshua dejó de ser lo que siendo no era realmente, un sueño de Aldevrin caminando entre niños, entre flores, entre ríos de rosas y caos, entres truenos y relámpagos, y mares apacibles como cielos azules o estrellados. Regresó a su cielo y desde su cielo contempla el devenir humano.

Un día el Cónclave volverá a reunirse. Y Aldevrín regresará. Será al final del inicio del nuevo tiempo.






viernes, 11 de diciembre de 2015

MIL VIDAS EN UNA SOLA




En qué pensar cuando el tiempo pasa y descubres que una vida se resume no solo en el instante presente, en el que todo está contenido, sino además en el recuerdo. Mil historias vividas no por mí mismo en mi propio sendero, sino en el sendero y las vidas de ancestros que fueron, antes que yo mismo, pasto de la existencia. Vidas completas sin las que nada soy. Y el recuerdo se convierte así en mil vidas vividas en un instante, en mil vidas vividas en una sola, en un segundo que contiene el principio y fin de un millar de nacimientos y feneceres.

Vivir, en parte, es recordar y es parte además del recuerdo. Qué puedo pensar si, al echar la vista atrás, descubro que sin ellos no habría existencia posible, que me legaron la vida, que otros fueron antes que yo para legarme un espacio y un tiempo por descubrir, y pasos que son míos pero que siguen huellas que otros dejaron. Y por ello debo honrar su memoria.

Entonces me digo a mí mismo: El tiempo no es otra cosa que el camino andado. Y la vida la continuidad de muchas vidas que fueron antes que la mía propia. Y yo mismo una consecuencia, extensión de sus almas y sus existencias, una versión diferente y diferenciada de sus posibilidades. ¿En qué medida soy lo que fuera mi ancestro más lejano, como mi yo más lejano?. ¿Cómo se trazó el camino y en qué medida son el mismo, aún a pesar de lo singular de cada paso?.

Al echar la vista atrás veo atardeceres y alboradas, cánticos y sonrisas, quereres y despertares, poemas de amor y amapolas rotas por soleares. Y homenaje a los que antes que yo fueron y me dejaron sobre este mundo: mi padre y mi madre…, sin olvidar la luz de mis hermanas que se fueran tempranamente. Ellos soy yo, y yo soy ellos… despertando a las luces y disipando las sombras, perdiéndome entre tinieblas y encontrando el camino. Caminando, sin perder de vista las estrellas. Aunque tengo que reconocer que, a pesar del techo estrellado que me cobija, del fuego perenne que da luz a mis noches más oscuras, del caballo alado que me acompaña en el camino…, no he podido evitar a veces sentir la soledad de quien hace su vida en la soledad de sus ancestros y hermanos. Aún reconociendo lo que significamos, lo que somos en la esencialidad de nosotros mismos (más allá de todo tiempo y de todo espacio), de lo que somos como seres sintientes y vivientes… He pensado en la soledad que comparto tan solo conmigo mismo. Y en que ellos esperan al otro lado, donde la luz brota y se asoma a este mundo, el inicio de mi viaje de vuelta. Ellos estarán allí y ya no habrá soledades.




viernes, 20 de noviembre de 2015

DEL AMOR A LA LOCURA



Del amor a la locura y de la locura al amor.
En el camino trazado, donde los hados juegan con el destino; donde siempre el hombre está aun sin saberlo. En la frontera. Entre la hoguera y la orilla entre los mundos. Ahí estamos permanentemente.
¿De dónde el aire saca fuerzas para ser el viento?. ¿Y el hombre aliento, como alimento de sus más intimas esferas?.

Cruces de caminos con historias, oscuridades letales que arrebatan sueños y escarchan el brillo de los ojos. Y luces como miradas furtivas pero serenas, claras y certeras. Atanores prestos a templar el alma y vestirla de colores purpúreos, y borrar todo dolor con savia de risas y sonrisas, caricias dadas y no dadas, sollozos de gozo y primaveras que se sueñan permanentes.

¿Dónde asientan el conocimiento, y la verdad?. Si no miento..., no es el viento, ni el lamento, ni la duda, ni el camino entristecido. Solo el agua. Solo el aire. Solo el tiempo no perdido. La pregunta y la respuesta, el caminante no el camino… templan el metal más noble del que está hecho el corazón del hombre: luz dorada, cristal diamantino, arcoíris como cielo que completa territorios en los que libertad significa simplemente ser libre. Y el espíritu del viento no arrastra latigazos al oído, a la carne, a la esperanza.

¿De dónde surge mi fuerza, la tuya, el rugido del alma que defiende palmo a palmo la más sublime de las necesidades?: Libertad en el aire. Libertad en el agua. Libertad en la tierra. Libertad en el fuego. Libertad de conciencia desnuda de todo ropaje que le robe el nombre silencioso, y le ponga voz terrenal disfrazada de nube y puerta al cielo.
No hay paraíso que alimente sus ríos de sangre derramada, ni llanto que sea canto, ni piedra arrojadiza que sea tierna y sincera, ni horror que acaricie cabellos de hijos y de madres.

Del amor a la locura y de la locura al viento. De la ciencia a la sapiencia. Y de la paz a la conciencia. Caminos, caminantes, vuelos del alma y vidas como estrellas en el firmamento.
No se viste de sangre la poesía, ni el alma del poeta. Ni el atardecer se cubre con el velo rojo del martirio, solo es el sol que se oculta para amanecer en el alma. Solo es vida que gira y se renueva, y cantos de niños, y gotas de rocío sublimadas por la aurora, y palomas blancas que vuelan de cielo en cielo.



                                                      (A las víctimas de toda forma de violencia. Y al Espíritu de la Paz.)






martes, 27 de octubre de 2015

EL GUERRERO DE LA LUZ: EN EL CAMINO



El camino se abrió en dos. Y cada camino era una opción. El diestro conducía al pasado. El izquierdo le llevaba al futuro.

Ante el Guerrero de la Luz se desplegaron un sinfín de posibilidades. Caminar al pasado le daría la oportunidad quizá de librar batallas que no libró, o afrontarlas de otra manera, o no librar alguna de las que acometió. Caminar al futuro le abría también todo un mundo de posibilidades, pues lo incierto se haría cierto. Y la experiencia acumulada sería la consejera de sus nuevos sueños y la que librara quizá la batalla del momento.

Un árbol buscaba el cielo donde el camino se partía en dos, como un pincel que buscara dibujar nubes. El sol, justo en lo alto, le robaba la sombra, como si quisiera significar que erguido en busca de su propio destino la sombra no era ni siquiera un sueño, ni mucho menos su enemiga, pues su sombra y su luz parecían fundirse en una sola cualidad del alma.

Contemplando el mar de opciones que ante él se mostraba una paloma blanca se posó sobre el árbol. Y entonces comprendió: Solo la pureza en el pensamiento le mostraría el camino. Solo se mostraría ante él el camino correcto si era capaz de ser como el árbol, dueño de su sombra y de su luz. 

Y apoyando su espada sobre el terreno, posó una rodilla en el suelo. Y reclinando la cabeza se dijo a sí mismo:

“Solo he de vivir el momento, pues presente, pasado y futuro confluyen en este instante sagrado”.

Al levantar su mirada, y ponerse en pie sobre su destino, no había más camino que el arcoíris que conduce al hombre de lo humano a lo divino y de lo divino a lo humano. Y el árbol sin sombra. Y sobre él el puente que lleva a la puerta de la Luz.

Una vez más comprendió que toda batalla se libra en el corazón del hombre. Que no hay guerrero que no se combata a sí mismo y, en su combate, no descubra que en él están todos los caminos, que no hay mas camino que sí mismo.






viernes, 23 de octubre de 2015

EL VIEJO DE LA MONTAÑA: "CAMINO Y SILENCIO"





Cuando hace el camino se hace a sí mismo. Al caminar, el viejo de la montaña no pisa el suelo. No es que no lo toque, ni la tierra no cruja a su paso, ni la hierba no se pliegue bajo su peso. Es que al caminar, él sabe que siendo de este mundo realmente no lo es y que su tránsito por él es tan solo pasajero (como todo tránsito). Un viento que arrastra vivencias desde el mundo de los sueños al de la realidad más cristalina.

Él sabe que su reino no es de este mundo. Así que cuando camina no lo hace. Sabe que sueña vivir despierto y que, en la realidad más cierta, vuela en los espacios infinitos del Ser.
Por eso nunca lo ven alejarse. Por eso nunca desanda el camino andado. Por eso para él caminar es vivirse. Y vivirse saber que, ante todo, es un ser alado que acostumbrado al vuelo vive una vida de hombre.

El viejo de la montaña no habla por hablar. Sabe que el don del habla es un verso sagrado que se ha otorgado al hombre para que manifieste lo que libre está de la pesada carga del tiempo y la materia. Un don de Luz expresado en versos que el hombre no usa responsablemente. Y que el pensamiento es la puerta de la Luz en la mente. Y que atravesar esa puerta significa no solo dignificar los pensamientos, sino iluminar la mente pensando en Luz. Y en la Luz ser el agua calma de la laguna.

Un día, de entre los muchos días que llenaron su vida, un joven de espíritu con la piel quebradiza por el tiempo, le preguntó:

- "Hombre sabio, ¿por qué marcas la sonrisa con la tierna mirada del chiquillo?."

Y el viejo le contestó:

- "Porque solo siendo como un niño se es capaz de entender la voz del silencio y la amable cualidad de la vida: te acaricia como te rasga".

El joven viejo no estaba muy seguro de haber entendido sus palabras. Por eso frunció ligeramente el ceño y esbozó un silencio intenso.

Y el viejo de la montaña añadió:

- "Solo siendo como un niño entenderás el sentido de mis palabras, pues no cabalgan a lomos del intelecto, sino del silencio que es la voz. Ahora sigue tu camino y vuelve a encontrarme cuando al verte en el espejo reconozcas en ti al niño dormido que habita en el hombre que eres y cree estar despierto."

Al oír estas palabras una fina lluvia se dejó caer sobre ambos, y el arcoíris selló aquél momento. En su silencio el cielo había hablado. Y el viejo de la montaña sonrió abiertamente.








viernes, 16 de octubre de 2015

ES




Es. No ha sido, ni está siendo, ni será. Es.
Y como Es, es indefinible, inabarcable, incomparable… Mas decir todo esto es definirlo sin hacerlo. Y trazar fronteras en torno suyo.

Sencillamente, Es. Y como Es, no está sujeto a nada.
No está sujeto a tiempo.
No está sujeto a espacio.
No está sujeto a la cuerda floja y trenzada, demasiado trenzada, de la mente.

Trazar un camino que conduzca a Ello es, de alguna manera, suficientemente innecesario. Bueno, no trazarlo, sino heredarlo, asumirlo, adoptarlo… Aunque tienes que andar tu propio camino. Es decir, y lo que implica, no ya hacerlo, sino hacerlo propio y libre, experimentarlo en lo más profundo y sagrado de ti. Pero nada de cadenas revestidas de santidad, de senderos salva-almas que iluminan porque son fórmulas magistrales. Si iluminaran, desplegarías alas y verías que el alma del camino ha de ser la libertad. Puesto que nadie vive ni padece, ni siente, ni llora, ni ríe, ni busca, ni encuentra…, por ti. Los caminos, si no cuidamos los pasos que damos, se convierten en cuerdas igualmente trenzadas, que limitan el pensamiento y no lo dejan volar hasta desaparecer,  condicionando los frutos de nuestra propia búsqueda. Y no te liberan del pensamiento, pues en la ausencia de él contemplamos la realidad. Y en su ausencia la luz deja de tener tonalidad, para ser sencillamente la Luz.

Hagamos el camino, pero que no se adueñe de nosotros. Al ponerle nombre y apellidos, al vestirlo de protocolos (no siempre necesarios) porque se suponen herramientas, corremos el riesgo de creer que el camino (el que se arropa de identidad heredada y se maquilla de verdad) es el fin en sí mismo. No la herramienta, ni la cerradura, ni la puerta, ni la llave de la cerradura, ni la piedra del camino, ni la arena, ni la hierba, ni lo que hay detrás de la puerta…, sino el fin último y verdadero. Y nos hacemos tan sabios de la teoría que solo somos voceros de lo que no entendemos. Y lo repetimos hasta la saciedad engreídos de un falso Conocimiento. Ciegos habladores que no escuchan el tañido de su propio corazón.

Así que como Es, no está sujeto a camino. No tiene dueño.
Se puede llegar a Ello…, pero trascendiendo el camino.

No es el camino lo que te libera, sino Tú Mismo. Y Tú Mismo no tiene nombres y apellidos. Quizá creas que lo tiene. Pero no lo tiene.
Es. No ha sido, ni está siendo, ni será. Ni nombre alguno tiene.






lunes, 5 de octubre de 2015

MAGIA DEL VIENTO Y DE LA LUZ






Cierra los ojos y abre el alma. Acaricia la luz que prende en tu cabello, la trae el viento a lomos de recuerdos y ensoñadores despiertos. Déjate acariciar por luces traídas por suspiros del alma que viajan en torrentes de aire. No son solo palabras que buscan contener sentidos que alimenten osadías del hambre más sutil. 

Al subir a la montaña y contemplar desde la cumbre el mundo de los hombres y las almas, las que aún no levantaron el vuelo. El sueño, tu sueño, es como luces de colores que componen alas cristalinas hechas no para volar, sino para mecerse sobre la luz, sobre lágrimas de rocío que contienen amaneceres, sobre heladas que maquillan hojas secas que recobran la vida al disiparse el rostro de hielo que las cubre.

En el valle, cuando la vida te muestra sonrisas sin tiempo, frutos contenidos en hermanos de piel de madera y miradas tejidas de aromas. Entonces los caminos son como ríos de pasos dados entre la luz y la oscuridad, como caminares entres sueños reales y realidades soñadas. Como luces vestidas de hombres o mujeres que se saben caminantes en caminos de tiempo y huesos, donde la luz quedó atrapada. Como tiempos que se visten de vidas para ser vividas con los ojos abiertos.

Al mirar frente a frente al espíritu que crea las nubes, el que las viste de colores y formas, de danzas de pájaros sutiles que acompañan mi vuelo nocturno cuando me aventuro en magias vestidas de luz y me enfrento a las sombras. Llevar me dejo por vientos que acarician mil rostros y se visten de palabras teñidas de corazón. Y entonces, en todos estoy y en todo vivo.

Cuando el sueño despierto se adueña de mi y acapara sentimientos y palabras, papeles de luz bañados en sentidos y formas de energías placenteras, por sabias y precisas. Entonces, y solo entonces, conocer es un hecho. Y vivir, una historia fragmentada en sueños de luz, vestidos de mariposas surgidas del más sutil magín. 

Cuando el sueño despierto me sueña a mí mismo. Y en mí mismo descubre pasos dados en pos del sentido más profundo y más sincero. Y en mí mismo descubre vuelos dados en cielos nocturnos que esconden soles como girasoles, que siguen el curso del sol verdadero, que alimentan sueños y amamantan realidades vestidas de vidas vividas con amor. El dolor no duele y el amor expresa lo que siendo cierto no es menos contenible por ser intenso: Que la vida es sueño. Que soñar despierto es un paso dado en singular desierto, de aguas y de amores. Que vivir dormido es dormir, por cierto, cuando todo clama que morir no es cierto. 

¿Qué decir yo puedo si amo en colores?. Y en colores siento que no hay más desierto que vivir con miedo y vivir dormido, y hasta complacido por no estar despierto.

Cuando esto digo al soñar despierto: Que sueño dormido y dormido vierto verdades completas como marionetas de mis dedos, prestos a sellar secretos que no pueden serlo. Deja que te abrace en abrazo eterno, que por ti me siento un ocaso incierto. 

Al fin de mis días dejaré de hacerlo, pero habré dejado un legado cierto: palabras y sentidos, herrajes del alma para liberar al viento de su propio miedo a vivir despierto, a surcar montañas, acariciar desiertos, beber de aguas turbulentas, descansar en lechos hechos de planicies de amor dulce y salado. ¿Si vivir dormido o vivir despierto no tiene importancia, qué podrá tenerlo?.




       

Al espíritu que me da vida: Gracias










viernes, 2 de octubre de 2015

SUSURRAN PAJAROS




Susurran pájaros.
Cánticos que trae el viento,
resplandores de aleteos azules
y de almas viajeras que acarician el cielo
y las nubes.
Y versan lluvias,
bautizos por inicios y vuelos del alma.
Espíritus libres que libran batallas batiendo murmullos de luz al viento.

Pájaros de colores que susurran cánticos,
que cantan amaneceres
y atardeceres
en los que el sol se cobija en la madeja de los árboles.

Y entre ellos los cantores,
como flores voladoras,
se sinceran con la hoguera
que alumbra las praderas.

Sol en las montañas,
las riveras,
en sonrisas sin fisuras
(y las siembra de cordura).
Atadura que madura se convierte en locura.

Vislumbre de la puerta de la flores,
la que conduce al cielo del hombre.
Corazón que late y tiembla de vida en su pecho.

Susurran pájaros.
Son viento contenido en silbidos y graznidos,
en sonrisas de colores
revestidas de sabores…
a besos,
a temblores…
del alma,
a rezos del viento,
a mil pensamientos,
a temblores por amores…

Susurran pájaros.
Ellos son viajeros.
Son sinceros.
Solo cantan cuando encantan a la vida,
cuando roban sonrisas,
cuando roban caricias.
Y acarician con su canto corazones.
Amores de cristal que brillan,
que sienten,
que se hermanan con las hojas de los árboles.

Que torrentes de alas.
Que brisa con sonrisa alada.
Que trino que no trina que habla.
Que canto que no es canto que es alma.
Que brilla porque es luz en movimiento,
raudal de alegrías dibujada en algarabía.

Susurran pájaros.
Quiero ser ellos.
Cánticos al alba y al crepúsculo.
Susurran pájaros…








viernes, 25 de septiembre de 2015

RESPIRO




Sucede todos los días y en todo momento, cada segundo, en instantes encadenados que inician y cierran ciclos (como vidas completas que juntas hacen una sola vida). No hay forma de dejar de hacerlo. Sucede, sin más. Es sutil, pero livianamente contundente, porque vivos nos mantiene: respiramos.

Retener y soltar sin apego, porque el Todo fluye, y fluyendo transita por mí. Se diluye en mi. Y el ritmo santo que impulsa la vida me posee, y en mí se expresa.

Respiro con todo porque todo respira conmigo. Y me vivo en cada cosa existente, en cada susurro del viento, en cada brizna de luz que desciende y se posa sobre mi. Respiro. Y respirar es un milagro. 

Latir con el corazón que late en cada suspiro encierra  el milagro de vivir. Y todo pulso es mi pulso. Y yo soy ello. Y ello es en mi.

Lo más cotidiano y sutil es vital. Olvidarlo es caminar dormido. Reconocerlo es henchir los pulmones y dejar que, al penetrar el aire, gocemos el hecho de vivir y reverenciemos el milagro de la vida.

Respiro. Siento. Estoy vivo.




viernes, 11 de septiembre de 2015

NO TENGO PALABRAS






No tengo palabras. Porque tenerlas seria llorarlas, gritarlas, arrancarlas de mi garganta. Y vaciar de todo el corazón que late donde el grito ya sirve de nada.

No tengo palabras. Porque palabras son solo sonidos lanzados al vacío más cruento si no se convierten en amaneceres de esperanza y en panes, y en manos no alzadas sino tendidas en la distancia buscando otras manos, y en rescatar del dolor al propio dolor y de la indiferencia a los dueños del mundo.

No tengo palabras. Porque si las tuviera ¡estaría tan cerca del clamor más silencioso y del silencio más clamoroso!. Y gritaría de silencio contenido, de mordaza mordida de impotencia, porque susurrar ya no vale y vivir se ha convertido en una conquista… En vez de palabras serían sollozos de niño adulto que no entiende. Porque entender sería un canto a la incomprensión, paradojas que encierran paradojas porque la vida no se tejió con fronteras, ni el dolor las tiene, ni la guerra las respeta, ni el llanto y calcañar de dientes pueden sernos ajenos.

Un ser humano no puede ser ilegal… nunca. Y una guerra nunca deberá vestirse de justicia, porque no hay justicia en el horror y en la sangre, en los padres que pierden hijos y en los hijos que pierden padres.

Vergüenza del engreido mundo civilizado que aún no ha aprendido ni quiere aprender y mira para otro lado. Porque su idea de la solidaridad se viste de cifras, de acuerdos y de ministerios. No se es humano hasta que no se ejerce como tal…, y no parece que estemos gobernados por ellos. Y nosotros, durmientes caminantes que buscan estar despiertos, no podemos contentarnos con cánticos en la noche del mundo buscando acariciar las estrellas…, pues no hay dolor ajeno, ni hijo que no sea nuestro hijo… Ni un alma infantil puede ahogarse antes de llegar a la orilla de la vida… y las estrellas seguir brillando igual.

Vergüenza de los que usan o usaron a Dios para justificar sus desmanes y vestirlos de creencia y de arrogancia celestial e imponen su credo porque solo impuesto puede ser “libremente” seguido. Y el cuchillo sea su voz. Y la sombra el alma de sus palabras. Y la sangre derramada el agua que les da la vida.

Que baje Dios a la Tierra y los hombres suban al Cielo. Y en el camino encontremos la Paz que nos falta y la Luz que debe alumbrar a nuestros corazones. Y Dios tome posesión de este mundo en cada mujer y en cada hombre. Que sea así. Que así sea.







(Inspirado en la actual crisis de los refugiados llegados a Europa huyendo de la guerra en Siria)


jueves, 3 de septiembre de 2015

DE SUEÑOS Y MIRADAS




Suavidad..., en los gestos, en la mirada, en la palabra, al caminar, al descender al valle y subir a la montaña, al soñar despertares y vivir sueños de madrugada...

Cada gesto del alma en su tránsito planetario acaricia a la vida, tersa y suave como la mar acariciada por la faz del cielo en calma. Y nosotros, resplandores entre nubes y entre nubes alboradas.

Brisa que besa los corazones, sonrisas bañadas por vuelos de gorriones enmarañados en torno a un ciprés paciente que busca el cielo. Y la tierra en calma. Y el azul que todo lo cubre se baña de miradas. Hermanos que vuelan trinando colores, primaveras cantadas.

Sonríe el sol a las nubes. Suspiran estas porque el viento trae recuerdos e historias que nunca fueron, y voces sin rostro que sin rostro tejen vanidades que se disiparon con la aurora. Y cantos que despertaron corazones adormecidos porque tiempo era de dormir y despertar amaban. Soñadores...

Al bajar a la rivera y posar mis dedos sobre la piel de agua que nace donde apenas acaba, vestido de mar y olas solloza de alegría contenida el alma del poeta que en mí habita. Y allá me veo, compartiendo el rugido de la mar en calma y el silencio que las rocas rompen al besar el agua. Y así voy sin volver. Y sin volver me marcho. Camino sin andar. Y sin andar senderos hago desde la vida a la mar y desde la mar al alba. Y eso soy. Y soy ello: Amanecer dorado y rojo atardecer.





viernes, 21 de agosto de 2015

DESTELLOS



En tu sagrada presencia yo me acuno, recuesto mis pensamientos y me dejo soñar en el sueño despierto del ensoñador que caminos hace vestido de carne y huesos.

En tus brazos mecer me dejo por el hálito sin tiempo de toda vida gestada por ti en tiempos y en espacios confinados en cuatro estaciones, en cinco elementos, en vida palpitante y resurgente de entre sus propias oscuridades y temores, de sus sombras. Emergentes cielos de luz que renacen de entre sí mismos.

Puertas de la luz, amor de flor de loto, nenúfares nacientes sobre lodazales que cobijan esperanzas y resplandores. Viajes sin viajar a los templos de la luz.

Hervor que sublima y volatiliza mis pensamientos. Destellos de amor consciente que teje despertares en corazones limpios que aprendieron que todo dolor puede quedar atrás, sumergido en la historia, si la luz cubre el alma y limpia la mente.

Camino hago desde mi valle a mi montaña primigenia. Meru que toca las estrellas y, al tocarlas, me devuelven la memoria. Y me gritan susurros sin tiempo. Y en ellos, saberes vestidos de palabras que estremecen y hacen despertar.

He vuelto. Y sin volver nunca me fui. Al regresar descansaré, desvestiré de carne y huesos el atanor de luz que me ha creado. Y al volar volaré tan alto que el cielo estará cerca. Y el hogar de estrellas que me viera partir será hogar de soles alcanzables con un beso. Entonces, todo aquello que en mi vida fue será tan solo un destello en el firmamento, fugaz estrella que suscitará un deseo.



viernes, 14 de agosto de 2015

APRENDIZ SOY



Aprendiz soy de viviente que sintiente, y caminante despertando de entresueños en ensueños cotidianos, ama verse liberado del dolor y del tiempo. Piedras en las manos y en los pies que contienen al alma, y la detienen, y volar no la dejan. Porque volar sería temblar de luz.

Aprendiz soy de viviente que sintiente ama vivir y expandir alas de colores en pensamientos multicolores. No unísonos, ni cromáticos no enigmáticos. Nada de uniformidad disfrazada de limpieza, de pureza, de liviana soledad que encuentra en la belleza la compaña singular de una vida que comienza o que acaba caminando sin volar o volando sin andar. Pero lejos de este mundo tan trivial, soy lo que Es. Sin pensar, sin hablar…, escritura sin holgura, poemas galaxianos que se escapan por mis manos dibujando despertares en corazones de hermanos que bostezan con tristeza. Porque sueñan con nobleza volar alto y despertar.

Aprendiz de mariposa que reposa en sus alas de colores. No de olores, ¡ni de horrores…! De sabores sin temores, como flores. Resplandores de conciencia, de sapiencia…, de infinita soledad acampada en la simpleza de la madre naturaleza (la que todo lo da, la que nada presta). Y en belleza que embelesa el camino que, al pisar, con destreza o sin destreza nunca hemos de olvidar. Pues no hay camino que al andar no ennoblezca la figura del humano singular.

Aprendiz soy de humano que en lo humano ha de andar y, al andar, poetiza la vida.




domingo, 19 de julio de 2015

TÍBET (MÁS CERCA DEL CIELO)



Regreso a tierras lejanas que tocan el cielo con aristas como dedos de caliza y nieve que acarician nubes y sueños. Brotan de la tierra, de la madre del mundo, y sueñan con el cielo. Atanores de pensamientos y de luces bañadas por lagos esmeralda.

Tierra santa. Santa tierra que custodia misterios. Más cerca del cielo, de lo divino y de lo humano. Ligereza del aire que respirar se deja y soñar se siente. Y temblar tiembla porque dragón despierto no es lo mismo que dragón inquieto.

País de las nieves, hogar de lo dioses. Soles en gompas. Maitreyas del mundo que habrá de venir. Rezos y ceremonias. Hombres santos que santifican la tierra que pisan. Tierra santa que santifica a los hombres.

Glaciares, lenguas de hielo que no hablan porque silentes hacen el camino y crujen en silencio. Y en silencio caminan. Y dormidas despiertan porque despertar no es un sueño, ni un sueño dentro de un sueño, sino un lecho de despertares.

Brillan soles en estepas coronadas de cumbres. Rezos que ponen voz a lo que no habla. Hablares de pensamientos tejidos sin tejerse porque brotan no de la bruma, sino de la claridad más transparente.

Cristales que no lo son brillan y palpitan, despiertan no adormecen. Madre tierra despertada y acariciada por su luz, por su santa presencia. Y nosotros, despertadores. Oyentes del silencio más clamoroso que habla del tejido de la luz y de Cielo que desciende a la Tierra. Escalera desde  el Cielo. La Paz en esferas. Círculo de luz y tres semillas.Tierra Madre. Madre Tierra que el vuelo levanta.



                                                      (Con motivo de nuestro inmediato regreso a Tíbet)















jueves, 2 de julio de 2015

MIEDO



Lo destierro y expulso del momento presente y cotidiano, del momento futuro y de todo cuanto amo.
Tenaza y amarra que sujeta libertades de la mente y del alma, libertades.
Enemigo huidizo que quedarse quiere para siempre y que siempre deploramos.
Miedo. Cadena de cadenas.

Miedo a perder, a ganar, a subir, a bajar, a ser y dejar de ser, a tener y no tener, a morir o perecer, a servir o ser servido…

Miedo es lo que nos aleja de nosotros mismos, de la eternidad contenida en un segundo y de lo que contiene el mayor de los disfrutes al andar por el mundo vestidos de carne y huesos: ver el sol levantarse y perderse por el horizonte.
Así de fácil y sencillo. Y entre medias: llorar y reír, reír y llorar, hablar y cantar, decir poesía y escribirla…, traer hijos al mundo y enseñarlos a volar. Verlos volar y hacer su vuelo propio no tu propio vuelo. Acunar sueños y acariciar amapolas en primavera. Vivir como atardeceres que contemplan amaneceres, albas vestidas de aurora que florecen a mediodía y se dejan besar por la luna llena.

Y así,  soñar viviendo, volar andando, volar en sueños, vivir despiertos. Pero volar. Alzar el vuelo y ver el mundo terrenal como es, sin miedo: un río de luces y sombras. Un río. Y nosotros, finita infinitud, estelares de roca.







viernes, 19 de junio de 2015

DON DE DONES



Es un don y como tal se expresa. Se expresa porque fluye y sucede, transcurre y detiene el tiempo y el vuelo de los pájaros. Quietud. Calma vestida de mirada tenue, de ojos entreabiertos que miran lejos porque está lejos quien mira y cerca lo mirado.

Es un don y como tal se expresa, porque medita el segundo presente, ilumina el pasado y recubre de verde el que ha de venir. Contenedor de todo en el instante presente, en el ahora huidizo, en la frágil substancia del no pensamiento. Presente. Instante. Ahora.

Es un don y como tal se expresa. Ilumina y camina, sosiega y vuela, enternece y palpita. Tiene garras y plumas. Sin rugir ruge, sin volar vuela. Y expresa la fiereza del cauto y del templado, del pacífico.

Corazón. Brotes de luz palpitante que expande vida. Latidos como millar de millares de estrellas que pulsan como pulsares, que sienten como almas imbuidas de ritmo, de cadencia, de son con son. Respirar y brillar. Expandir y soltar. Inspirar y amar desde dentro lo que estuvo fuera. Y mirar desde fuera cuanto es dentro.

Corazón del uno y del todos. Corazón del hombre y atanor de estrellas.Y de almas viajeras que empiezan su viaje de estrella en estrella y de mundo en mundo, de hombre en hombre, de mujer en mujer, de dormido en despierto y de despierto en águilas oteadoras, en tigres amamantados por rugir de rugidos y en lobos aulladores. Cantores que cantan como almas solitarias que ven en la noche porque desde la noche despiertan. Espíritus de la Luz. Almas del camino entre mundos. Corazones de fuego y agua que en la tierra germinan y crecen. Y en el aire vierten su tañido, y su canto, y el gritar de corazones rotos por el tiempo y el olvido.

Es un don y como tal se expresa: caminantes entre mundos que hacen el camino y, al caminar, vuelan. Y al cantar rugen. Y al rugir apartan sombras. Y al volar el aire tiembla, y alejan las nubes, y el sol penetra. Guerreros de la Luz.



                                                                                            Al verdadero y único guerrero de la Luz: tú.






miércoles, 10 de junio de 2015

RUMOR DE OLAS




Cuando se retire la ola qué quedará de la orilla.
Qué quedará de la orilla cuando la espuma deje de rugir y crepite, solo crepite, diluyéndose entre las piedras…, y la arena brille. Soles diminutos que resplandecen para ser ahogados nuevamente por mar de mares, por agua que trae y lleva pensamientos, temores y flores, locuras y corduras, sensaciones, vuelos y gaviotas, y sirenas que se debaten entre dos mundos como si de dos mundos fueran.

Qué quedará de la orilla cuando se retire la ola. Y el mar, la mar, desencadene recuerdos, miradas al pasado y miradas al futuro. Y el presente se pierda sin perderse porque la mar no dormita, aun a pesar de parecer calma y sosegada. Presente, quietud hecha tersura cristalina que refleja cielos y estrellas, nubes y atardeceres, amaneceres como rocas que se asoman a la infinitud más asequible y más lejana. El espejo donde el mundo se mira y la eternidad se contempla.

Pasos dados en la orilla entre dos mundos. En la virtud más sincera del hombre que camina su vida a tientas entre luces y penumbras, entre oscuridades y oquedades del alma. Cubículos de la conciencia  donde nos perdemos y nos encontramos…,y volvemos a perdernos y a encontrar el camino.

Flores que echan raíces en la arena. Y en la orilla amantes de nácares, de perlas custodiadas por mares legendarios. Sueños de mar y sal que son como el alma: bullir de vida silenciosa que ruidosa camina entre dos mundos y sigilosa busca el rumor de las olas, sin olas. Y el silencio más liviano y acompañante en el horizonte de la vida. 






jueves, 4 de junio de 2015

EL VUELO DEL AGUILA




Despliego las alas y estremezco el aire que me envuelve. Rumor de vuelos contenidos: los que fueron, el que es, los que serán.

Salto desde la cumbre más primigenia, montaña del tiempo, montaña sagrada, de la vida, del Gran Espíritu de la Luz, Monte Meru de las estrellas. Y alzo el vuelo.

Ella vive en mí. Ella yo es. Y en ella, y en sus resplandores aéreos encuentro mi legado, el que a mi mismo he dejado, el que es en mí…, libre y sin ataduras.

Alzo el vuelo y la densidad se hace sutil, y lo sutil tenue como el aire de cristal invisible, y la luz se descompone en colores, y el color en vibraciones, y las vibraciones en tonos, y los tonos en música. Y al poner rumbo a las estrellas música de esferas bañan mis oídos. Y oigo en ella mi propia voz, mi propio canto, y el batir de mis alas.

Águila en mí que es. Águila en mí que soy. Cuando se viste de hombre y cambia su nombre por el mío, camina en la vida deteniendo su vuelo. Y al mirar al cielo y soñar con las nubes, al ver las estrellas y en ellas reconocer mi hogar, al sentir el viento en la cara y la lluvia de frente… siento nostalgia de su vuelo. Y al caminar quiero volar. Porque yo soy ella y ella es yo. Un alma vestida de terruño con alas de colores y una intensa luz azul rodeándome. Un águila vestida de humano.

Águila que imitas el vuelo de los ángeles, y el tañido de la luz, y la mirada más certera y profunda al corazón…, hazme volar y no me dejes olvidar el vuelo. Pues cuando vuelo soy. Cuando soy vuelo. Y es el vuelo lo que distingue al ángel y no los pesados pasos dados sobre el mundo, vestido de carne y huesos y atrapado por el tiempo.






viernes, 29 de mayo de 2015

IMAGENES







Las imágenes atrapan momentos. Y los momentos..., espacios rodeados de emoción y cantos del alma, sentimientos que se visten de colores rosados o púrpuras, azules, amarillos o naranjas… Hasta el gris contiene momentos inaprensibles hasta entonces.

Las imágenes atrapan tiempo. Lo convierten en luz de colores, en instantes precisos y certeros que  atrapados quedan para casi siempre, sujetos a un tiempo diferente y sometidos al viento de la mirada. “Rotoras” de la conciencia, del recuerdo y del ánima, trazan caminos de ida y vuelta, y templan el corazón. Ropaje del sueño y de la vida, atanores donde se gestan pequeños universos en los que lo mejor de cada instante perdura. Y se hace la magia. Y la magia se hace luz. Y la luz conciencia de un instante maravilloso que nunca se fue.

Aires que recuerdos hacen presente, que pasados tornan en “ahoras", luces sin tiempo que tiempo son. Flores, brotes de la vida, jardines. Primaveras prestas a bullir como sol naciente que no abandona el horizonte. Luz del sol y del alma. Quietud. Magia de la luz y del color, del tiempo y la memoria. Resplandores.







A la vida por el color. Al color por la luz. A la luz por el alma. Al alma por el amor.

Somos amor caminante, vestido de luces de colores atrapadas por el tiempo, ávido de recobrar la memoria.





jueves, 21 de mayo de 2015

JACARANDA



Jacaranda… Su nombre anda, diluye, construye, me hace saborear placeres del alma que como tales no lo son porque el alma no se place ni complace, sino siente no resiente. Mi alma brilla cuando la jacaranda despierta en mi fulgores violáceos, que lejos me llevan y me traen de vuelta a casa.

Me roba la vista y acaricia mis atardeceres. Ilumina mis alboradas y besa mis pensamientos, los convierte en flores nacaradas de aromas dulces y lilas.

Jacaranda que adornas los paisajes como si fueran creaciones imaginarias, ficción de colores imposibles en árboles posibles y en paisajes reales entre amapolas o cemento, entre mundos caminantes que humanos llamamos…, aunque descendidos del cielo.

Jacaranda que entre vientos y semáforos anda, que camina de mirada en mirada y de sueño en sueño, que adorna la frialdad de lo urbano y lo hace tierno y despertador de adormecidos que caminan su camino mirando al suelo. Pero al levantar la mirada: Jacaranda que su camino anda con ángeles de carne y huesos olvidados de sí mismos.

Colores imposibles en árboles posibles, acariciantes luces hechas pétalos, primavera de seda que viste corazones de malva.







jueves, 14 de mayo de 2015

VOLAR

Volar… Volar alto y en solitario, rozando las nubes, superando las cumbres, acariciando el cielo.

Volar alto, tan alto, que lo grande se haga pequeño y lo lejano cercano, lo inconmensurable asequible y lo asequible trascendente.

Volar… Volar tan alto y tan lejano que poder pueda regresar a casa, la de las estrellas, la luminiscente, aquella en la que soy verdaderamente. Allí donde recobraré todo recuerdo perdido y el olvido quedará olvidado.

Volar… Volar hacia mis adentros a la busca del tesoro, del gran tesoro. Corazón verde, esmeralda de luz. Corazón divino que diviniza mi ser y el millar de millares de pasos que he dado, de palabras que he escrito, de sonidos que he emitido queriendo componer almas.

Hacia dentro. Todo espacio recorrido, todo vuelo, es hacia dentro. Las estrellas dentro, el ocaso dentro, primavera dentro, amor de amores dentro…

Solo un vuelo. Solo hay un vuelo…, y no viste de plumas las alas que lo impulsan, sino de luz iridiscente. Arcoíris que sujetan el alma y la llevan lejos, tan lejos como aquí mismo. Espacio interno, corazón del hombre y del mundo. Corazón…






viernes, 1 de mayo de 2015

A NEPAL




Contenido en llanto sin canto, sin risa ni sonrisa, en lágrima expresado, en mano tendida, en polvo y lluvia, y en rugido de cien tigres que se dejan caer por las montañas. Manto y llanto, desolación vestida de tierra rota y herida. Dragón llameante que rasga el velo más abrupto y se retuerce. Contenido el clamor del miedo, y el dolor, y un millar de sonrisas borradas para siempre. Contenido lo que no puede contenerse.

Compasión es el nombre de la montaña más alta (y toca el cielo). Compasión es el nombre del valle (y acaricia el alma). Compasión es el nombre de dragones de piedra que se retuercen bajo la piel del mundo, en un lugar del mundo vestido de alma que clama a la eternidad (y allí los hombres rozan la frontera de la Luz más cristalina y de la ciudad sin tiempo).

La trascendencia se ha vestido de fuego en pira, de lamento, de valle desencantado, de almas caminantes que ya no caminan, de atardeceres manchados, de amaneceres rotos por horas inciertas.

Clama el cielo porque la tierra llora, llora el hombre porque la vida duele, duele la vida porque el alma escapa sin irse y escapar no puede y mira al mundo por ojos llorosos, y grita al mundo por gargantas que gritar no pueden.

Compasión. Compasión es el nombre de la montaña más alta y del dragón que se extiende de occidente a oriente, recostado y separando dos mundos hasta que se mueve, despierta y se mueve. Y al moverse clama el cielo porque la tierra llora, y su llanto duele. Y su dolor es dolor del hombre. Y el dolor del hombre llanto, y su llorar muerte.




A Nepal. Y a todos los damnificados 
por el sismo del 25 de abril, en Nepal, India, Tíbet y China.



viernes, 17 de abril de 2015

ANTE EL TEMIDO UMBRAL





Antes o después tenemos que enfrentarnos a la muerte, en cualquiera de sus formas.

Pero para nacer, para nacer a una nueva vida, tenemos que morir. Es imprescindible morir. Hemos de enfrentarnos a la aniquilación del ego y de lo transitorio que vive en nosotros. Tenemos que afrontar la muerte que significa el despertar. La desaparición de lo viejo y el advenimiento de lo nuevo. El óbito de nuestra identidad y el resurgimiento de nuestra verdadera identidad.

Debemos enfrenarnos a nuestra muerte cotidiana, a la muerte del minuto a minuto, del segundo a segundo, a la pequeña y a la gran muerte.

La mente acoge al miedo. Y el miedo a desaparecer es la personificación de la muerte.

Cuando destierras tu miedo amaneces por segunda vez en este mundo.

Viven en mí la vida y la muerte, la eternidad y la transitoriedad. Como seres humanos somos hojas arrastradas por el viento. Como lo que en verdad somos nos asemejamos más al viento. Pero el origen de nuestra fuerza y energía está en lo que al viento motiva.

Morir es imprescindible. Para nacer hay que morir. Enfréntate a tu propia muerte y abre los ojos a la Luz.


 Texto extraido de la obra Los senderos del arcoíris. Si quieres adquirla pincha sobre el siguiente enlace: LOS SENDEROS DEL ARCOIRIS








jueves, 9 de abril de 2015

LOS SENDEROS DEL ARCOIRIS




La filosofía de los senderos del arcoíris es una filosofía que no tiene nombre, que no se rige por norma alguna. No tiene dogmas, ni verdades inamovibles. Bebe de todas las fuentes. Respeta todas las formas de pensamiento destinadas a liberar al hombre.

La filosofía del camino sin camino obtiene sus enseñanzas de la vida misma, del roce con el aire que me envuelve, de lo más inmediato e intenta transmutar los hechos cotidianos en trascendentes y los trascendentes en cotidianos.

La filosofía de los senderos del arcoíris es la filosofía del amor, de la vida y de la conciencia, por eso no sigue ni pertenece a ninguna escuela. Es de quien la siente. Habita en quien con ella vibra.

La filosofía del camino sin camino no se ata a ritos, ni a jerarquías. Tan sólo intenta fluir con la vida.


Yo soy el arcoíris,
camino de colores curvado sobre la vida,
precioso pasadizo con diversos matices.

Soy la conciencia de vivir a través de los colores del tiempo,
el puente que une a los hombres,
el camino que te lleva al cielo
y te trae de vuelta a casa.

Soy el multicolor río de la vida,
luminosa esperanza después de la tormenta,
el símbolo del cielo que se acerca al suelo,
de los colores de la conciencia,
de los niveles de la vida.

Yo soy el arcoíris del espíritu,
trazo de luz desde las alturas al corazón del hombre,
del corazón del hombre a las estrellas.

Estos son “Los senderos del arcoíris”,
donde cada uno sintonizará con un matiz de la conciencia,
con un color de la vida.



Texto extraido de la obra Los senderos del arcoíris. Si quieres adquirla pincha sobre el siguiente enlace:  LOS SENDEROS DEL ARCOIRIS





viernes, 20 de marzo de 2015

ELLOS Y YO




¿Quiénes son ellos, desconocidos insondables?. Ellos, los que están sin estar. Y contemplan mis pasos y el millar de miradas que dirijo al cielo.

Ellos y yo somos uno. Porque venimos del mismo lugar. Porque su cielo es mi cielo. Porque en mi caminar humano, ellos caminan conmigo.

Ellos y yo…, perdido caminante, deambulante, aspirante de aprendiz de despierto, caminante itinerante, por el tiempo cautivo.

¿Quiénes son ellos?. Que eluden la certeza del concreto pensamiento que se escuda en el lamento de estar solos y perdidos. Mas ni solos ni abandonados. Solo somos galaxianos deslumbrados por el brillo del olvido.

Luces, como luces vespertinas, matutinas, nocturnas, que el cielo iluminan y las mentes abren, y despejan pensamientos, y siembran preguntas, y abren caminos. Y en esas luces, ellos. Y mirándolas, nosotros.

¡Cuántas veces los busqué en la noche, entre estrellas rutilantes como amantes del misterio de la vida!.

Ellos acompañan nuestros sueños, nuestro vuelo, nuestro afán por convertirnos en humanos de horizontes galaxianos. Son lo que seremos. 










viernes, 13 de marzo de 2015

CUANDO MIRO AL CIELO ESTRELLADO

"Los senderos del arcoíris", mi ópera prima.



Cuando miro al cielo estrellado me embriago con la luminosa belleza de sus perlas de vida. Sigo el curso de la Vía Láctea. Observo el vuelo del Águila, la danza del Cisne, los pasos seguros de la Osa Mayor. Busco mi norte en la estrella Polar.

Cuando miro al cielo estrellado me recreo viendo despuntar por el horizonte la amarilla belleza de Rigel, arrastrando a Orión. Quedo embelesado cuando el gran perro asoma su ojo de luz por la preciosa ventana de Sirio, la más hermosa de las estrellas.

Cuando miro al cielo estrellado mis ojos buscan y encuentran las Pléyades, siete veces bellas por sí mismas, signo de interrogación hecho de puntos de luz.

Mi mirada se pierde entre la parpadeante infinitud y mi noche interior se mezcla con la noche cósmica que contemplan mis ojos.

Cuando miro al cielo estrellado y millares de ojos me miran, y millares de ojos contemplan mi mirada, me pregunto dónde estará mi hogar verdadero, qué estrella esconderá el secreto de mi casa, qué resplandeciente sol albergará la semilla primigenia de mi espíritu.

Y yo me siento extranjero en un mundo hermoso que me acoge como a un inmigrante cósmico llegado de las estrellas en son de paz para tomar conciencia, para recuperar la memoria perdida, para contribuir al equilibrio planetario, para dejar un legado escrito.

¿Cuándo reconoceré entre tantas estrellas la cuna que nos vio nacer a mis hermanos y a mi?. ¿En qué recóndito rincón de la galaxia te escondes?.

Presiento que la respuesta a tan singular secreto está en la primigenia memoria perdida.

¿Cómo recobrarla?. ¿Cómo rescatar del olvido lo que soy, sin perder el perfil de lo que ahora soy o quizá difuminándolo en la transitoriedad de mi personalidad humana?.





 (De  "Los senderos de arcoíris", de próxima aparición en formato digital. Con portada e ilustraciones de J.M. Díaz Guerrero)








viernes, 27 de febrero de 2015

LLUVIA



Llueve, llanto suave de alegría intensa que desprender se deja.

Llueve, agua fina, luz licuada. Vida que beber se deja y besarme quiere.

Lluvia, clamor silente que ruidoso llena espacios contenidos en silencios sin matices y en matices silenciosos que hablar hablan sin palabras. Solo gestos que en sí mismos lo son todo. Gota una que mar contiene.

Lluvia, pensamientos que alumbran recuerdos y arrastran tormentas y tormentos. Río de la vida que nace de las estrellas y amamanta nubes que cubren cielos y adornan horizontes.

Lluvia, de agua, de estrellas, de sentimientos. Alegrías que se dejan acariciar. Labios dulces que besar besan vientos que cobijan historias no contadas… Porque no sabemos escuchar al viento ni beber el agua que apaga incertidumbres y siembra certezas, besando mentes y corazones, limpiando entrañas rojas como la vida y azules como el cielo.

Llueve, agua de vida, agua ignea que enciende corazones y sosiega saberes no recordados.

Llueve, agua fuente vertida sobre los hombres. Luz de luz vertida sobre nos y desde nos contada.

Bebe.









viernes, 20 de febrero de 2015

CAMINANTE




Caminante que caminas bajo las estrellas, que haces tu vida bajo el cielo y bajo el cielo, sobre la tierra, derramas lágrimas y viertes sonrisas; que buscas dar pasos a la luz del silencio y ante el clamor del tiempo, buscando liberarte de todo sufrimiento amando la vida y trascendiendo el dolor.

Caminante que caminas bajo las estrellas y bajo las estrellas, sobre esta tierra, forjas tu destino al tiempo que las flores crecen y se marchitan, que los ríos alimentan mares y los mares sueños, y los árboles se desnudan en otoño…

Caminante que caminas bajo las estrellas y al mirarlas tu pecho se expande, y sientes nostalgia. No te sientas perdido, pues un ángel eres haciendo el camino de los hombres.

Y cuando alces el vuelo, y dejes atrás el llanto y el calcañar de dientes, la fría escarcha se convertirá en suave primavera que adorne tus recuerdos. Y la Luz disipará todo llanto. Y el Amor cerrará toda herida. Al hombre le serán dadas alas. Y tú regresarás a las estrellas.






viernes, 13 de febrero de 2015

ES TIEMPO




Ha llegado el tiempo de abrir puertas y ventanas, puertas del alma y ventanas por las que el alma asoma al mundo y a mundos intangibles que tangibles se hacen, porque si mirar no es ver, ver es contemplar aquello que sucede ante nosotros mismos y en nosotros mismos.

Ha llegado el tiempo en el que sembrar no es una opción, sino toda opción que se precie de camino caminado a la sombra de la Luz y en el portal del tiempo, de ese tiempo que nos ata y nos devora sencillamente porque en él creemos. 

Ha llegado el tiempo de soltar las cadenas. Y digo soltar, porque somos nosotros quienes las sujetamos y nos decimos con el grito inerte del que moverse quiere pero andar no puede: no soy libre.

Ha llegado el tiempo de liberarse y aferrarse al Vivir.

Ha llegado el tiempo en el que el sueño y el dormir cotidiano caminan de la mano para soltarse y hacer caminos diferentes. Para enseñarnos en el despertar más profundo y más liviano, en el más coherente y en el más alto, alto hasta las nubes y hondo como el cante de mi tierra: sentimiento puro que puro brota del corazón. Que solo si abrimos los ojos de par en par la luz entrará hasta cada rincón de lo que creemos ser. 

Ha llegado el tiempo de abrir puertas y ventanas. Deja que entre la luz y corra el aire. Y respira profundamente. Y déjate acariciar por el alma de la Vida. 






jueves, 5 de febrero de 2015

PEQUEÑO CIELO





Pequeño cielo que cobijaba mis atardeceres, magia de la luz y de las estrellas que brotaban a borbotones lentos, despertares en los cielos que robaban miradas y sueños.

Pequeño cielo que escondía esperanzas, fantasías y osadías del pensamiento, incursiones sin miedo a traspasar fronteras prohibidas. La razón era un puente entre lo finito y lo infinito, en vez de una puerta cerrada temiendo abrirse.

Pequeño cielo sostenido por montañas y llanos, por búsquedas, por un río de aguas caducas e invernales. Naranjos y olivos, eucaliptos y acacias, lechuza blanca que alimentaba el misterio y traía mensajes de ellos (desconocidos insondables que sondeaban mis pensamientos).

Crecí bajo ese pequeño cielo, que acogió mi infancia y mi juventud. Todo sucedió bajo él: Primero, mis juegos de aprendiz de humano. Y después, mis búsquedas de aprendiz de ángel vestido de olvido.

Pequeño cielo para mi inmenso. Bajo él mis pies tomaron tierra y mi cabeza cielo. Bajo él levanté los brazos para recibir su bendición y mi mirada para penetrar sus secretos.

Todo cuanto soy se alimentó de momentos vividos en ese mágico espacio en el que mi mente voló a parajes lejanos, desconocidos e inspiradores. Fue allí donde comencé mi aprendizaje de amnésico viajero en el tiempo. Y donde empezaron a brotar mis alas de cristal.

Mi homenaje al cuerpo de piedra y tierra, de agua y hierba, de azul y nubes, de lluvia y estrellas…,  que se dejó amar por mis sueños y acariciar por un millar de preguntas.

No la he olvidado. Me alimenté del misterio en esa tierra, bajo ese cielo. Y todavía hoy ejerce su poder sobre mí gritándome desde el pasado que todo momento pretérito está presente, que no me marché ni se fue de mi, que el Monte Coronado sigue indemne al olvido, que las luces que lo hollaron nunca se fueron, que la Ciudad Jardín sigue siendo un jardín de atardeceres rotos por el misterio.