Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 24 de junio de 2011

NO PUEDES SER LIBRE SI NO CONOCES


No puedes ser libre si no conoces.

El hombre dormido no es libre.

El hombre despierto es libre.

El hombre libre es responsable.

El hombre responsable es consecuente.

La libertad es una consecuencia de la conciencia.

Eres libre si eres consciente.

La conciencia, en sí misma, implica un estado de lucidez.

La mente es el velo de la conciencia.

La mente y sus entresijos, te roban libertad.

La libertad implica conocimiento, conciencia, responsabilidad y consecuencia.

La libertad es un estado del ser.









viernes, 17 de junio de 2011

EL VIEJO DE LA MONTAÑA: "EL HOMBRE QUE PERDIÓ LA VERDAD, EL CAMINO Y EL SENTIDO"




En la mañana del primer día, del primer año, tras nacer al quinto sol, el viejo de la montaña paseaba tranquilamente entre la leve espesura del matorral.
Encontró a un hombre buscando entre las ramas caídas, entre las piedras, y entre las hojas que recordaban los últimos días del otoño. Y le preguntó:

“¿Qué buscas, mi desconocido amigo, con tanto afán, sin llevar la mirada más allá del suelo?.”

El hombre le contestó:

“He perdido la Verdad, y la busco desesperadamente. He perdido el camino, y lo busco desesperadamente. He perdido el sentido, y lo busco desesperadamente...
¿Acaso tu no has perdido el camino, ni la Verdad, ni el sentido?.”

De inmediato, el viejo le dijo:

“No busca el que encuentra. No encuentra el que busca.
¿Cómo vas a perder la Verdad que vive en ti, el camino sobre el que andas o el sentido de los pasos que das desde que posaste por vez primera los pies sobre este mundo?.
No necesitas buscar lo que tienes. No puedes perder aquello que eres.
Si quieres encontrar, no busques.”

“¿Pero si no busco –replicó el hombre- como he de encontrar lo que he perdido?”.

A lo que el viejo le contestó:

“No has perdido la Verdad, te has perdido de ella.
Nos has perdido el camino, has olvidado la dirección en la que trazas tus pasos.
No has perdido el sentido, eres un amnésico solitario que sonámbulo sueña estar despierto.

Si quieres encontrar, no busques. Déjate vivir. Y levanta tu mirada. El sabor y el color de lo inmediato no te dejarán ver lo que significas en el tiempo. Y lo que, más allá del tiempo, realmente eres cuando dices buscar la Verdad, el camino y el sentido.”

Conmovido, el hombre perdió su mirada en el horizonte, respiró profundamente y se sentó en el suelo. Quiso mirar nuevamente al viejo de la montaña, pero este ya no estaba allí, ni podía verle en la lejanía...
Quizá algún día volvería a encontrarlo. Quizá algún día se encontrarían en el camino.





viernes, 10 de junio de 2011

LA HOJA CON CONCIENCIA DE ÁRBOL

Cierto día, desde la más alta rama, desde donde casi puede tocarse a las nubes, se dijo a sí misma la hoja del chopo:

“¿Qué sería de mí si no pensara como yo misma, sino como la conciencia de todas y cada una de las hojas?. ¿Qué sería de mí si, siendo hoja, tuviera conciencia de árbol?.”

Estos pensamientos cambiaron su vida, su visión de las cosas y de sí misma. Por fin cambió la perspectiva desde la que miraba al mundo. Desde las ramas más alejadas a las más próximas, y al propio tronco de la vida, su forma de ver y de verse adquirió una nueva dimensión y propósito, un nuevo enfoque, una forma más amplia y mejorada de afrontar la realidad de lo que era.

Ya no escuchaba igual el rumor del arroyo contra las piedras. Ni siquiera el canto del jilguero parecía el mismo, pues lo escuchaba con todo su ser. Y el viento le acariciaba por doquier en toda la amplia y minuciosa extensión de las alegres hojas al bailar a su son.

Comprendió que todo sentimiento lejano a la idea de unidad era fruto de la ignorancia y el desamor. Y vivió de una forma intensa, desde las raíces hasta las ramas, que todos somos uno; que no somos mas que un mismo ser, perdido de sí, que se busca en múltiples y desde múltiples direcciones.




viernes, 3 de junio de 2011

ALCIONE (VII)



No hay un tiempo. Hay multitud de tiempos...

Al incorporarnos a este lado del universo, tuvimos que deflactar una porción importante de nuestra propia realidad, de nuestra propia y particular dimensionalidad, para duplicarla y volcarla a este otro lado.

Al ingresar en la época, en la etapa oscura, en el primer ciclo del viento de Alcione, la luz se convirtió en un problema. Su propia singularidad provocaba vórtices diagonales capaces de inferir verdaderos desvaríos espacio temporales. Por un tiempo, perdimos el control del tiempo.

En el abismo, justo en el límite entre este y la concordancia plena de nuestra realidad con la realidad superior que nos supervisa, justo ahí, perdimos el control del tiempo. Y nos vimos abocados a modificar su estructura para recombinarlo con haces de luz azul.
Así, el rayo protector fue creado. Un haz de luz capaz de sostener por si mismo una singularidad espacio temporal y controlarla, hacerla operativa, y replicarla hasta el infinito, hasta que esta singularidad diera lugar a una diferente que nos devolviera el control sobre el tiempo.

Taquiones..., el problema fueron los taquiones.
Nosotros hicimos todo cuanto estuvo en nuestra mano.

Al reiniciar el contador de tiempo, al devolverlo casi a su estado original, los ciclos se reiniciaron por segunda vez. Y la historia, nuestra historia, recomenzó.
Vórtices azules absorbieron toda la energía del sistema. Y el sistema se colapsó.

En 2012 de vuestra era el gran contador de tiempo universal reinicia su ciclo, culmina una etapa, completa la esfera del tiempo, y todo comienza de nuevo.
Nosotros hicimos todo cuanto estuvo en nuestra mano. Y será en ese momento que todo vuelva a nuestras manos. Y volvamos a ser realmente los señores del tiempo.