QUIÉN ES MIGUEL ÁNGEL DEL PUERTO

Escritor, poeta y articulista, ha publicado sus trabajos en prensa local y en revistas del sector del misterio, publicando su primer artículo en prensa escrita a los catorce años. Colabora con radio y televisión de manera habitual desde hace tres décadas, ha dirigido y presentado programas de radio y televisión, impartido un número importante de conferencias, y participado en diversos congresos.


En el tiempo en que lo alternativo y paranormal era una extrañeza que empezaba a abrirse camino en la sociedad española (allá por los 70), y a pesar de su temprana edad, formó parte muy activa y después dirigió (en la siguiente década) el Centro de Investigación de Ciencias Especiales (CICE) de Málaga, asociación que marcó una época y ocupó su espacio en el panorama del estudio e investigación de los fenómenos extraños en España.

Su pasión y sus búsquedas, aunque exploró otros campos, pronto sintieron la gran atracción de los ovnis, siendo un ufólogo de la vieja escuela que, aún hoy, mira atentamente al cielo cada día por si “ellos” están ahí.

Conjuga en su persona la visión del investigador y la del testigo o experimentador, pues ha desarrollado un número importante de experiencias en diversos campos convencido, además, de la utilidad de la herramienta que supone investigarse a sí mismo.

En 1996 publicó “los senderos del arco iris” obra que, bajo la forma de prosa poética, aborda una visión de la realidad desde un punto de vista trascendente. Convencido desde muy joven de la naturaleza espiritual del ser humano esta perspectiva no le ha abandonado jamás, reflejándola desde su juventud en sus escritos.

Junto a Celia Iñiguez, su esposa, ha recorrido medio mundo en busca del misterio, en pos de respuestas que vinieran a traer luz sobre algunos aspectos de la antigüedad, visitando gran parte de los lugares de poder más interesantes del planeta y los focos civilizadores más importantes de la antigüedad. Han dejado en ellos una especial impronta sus viajes a Guatemala y Tíbet.

En 2006 ambos descubrieron el efecto fotográfico negativo de la síndone de Noalejo, una réplica de la sábana de Turín realizada en el siglo XVI y que hasta ahora había pasado desapercibida; suponiendo este descubrimiento un importante punto de inflexión en lo concerniente al llamado Santo Sudario.

Ese mismo año se hicieron con su personal refugio en la Alpujarra granadina, al que bautizaron con el nombre de Shambala, la ciudad de la Luz y de los inmortales, desde donde simbólicamente irá transmitiendo en este espacio su personal perspectiva del mundo y del universo en el que vivimos.

En su parte más íntima y personal, que rara vez ha difundido de manera pública, atesora un número importante de experiencias de percepción acrecentada y canalización, entre otras, fruto de sus búsquedas más internas.