Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

jueves, 28 de octubre de 2010

HIJOS DE SHAMBALA



Sigo los impulsos...
Señales, destellos de la ciudad de la Luz me llegan.
Los hijos de Shambala no duermen, al contrario, velan por el esfuerzo de los desfavorecidos y custodian la llama de Luz primigenia, cuidan de mantener encendido el fuego del espíritu y sostenerlo sobre nuestras cabezas.

Esta noche dicen estar aquí, observando nuestros pensamientos, sintiendo nuestros colores, armonizando nuestras almas.
En la noche de Ragdor, el guardián de la puerta de estas tierras, el sostenedor del umbral de la ciudad de la Luz en estas montañas, los espíritus enaltecen el sentimiento de unidad y de pertenencia para que los huérfanos, los desterrados, los hijos olvidados de la Luz retornen al origen y encuentren cobijo bajo las estrellas, entre las montañas nevadas y lejanas, el lugar donde Shambala es una realidad del otro mundo y de este mundo.

Llegan y se quedan entre nosotros, sus presencias se hacen notar; sigilosos pasos, vuelos deslizantes a ras del suelo, como espíritus ligeros de pies invisibles, pero sostenidos por el aire que respiramos. Son los hermanos de Ragdor, sus consejeros, sus ayudantes, los que transmiten el aliento, y la esperanza, y la motivación. Vienen a decir que no estamos solos, ni olvidados, ni abandonados, que velan por nuestro destino y por aquello que nos hace crecer aún a pesar del escepticismo que produce el dolor y el desaliento.

Me llegan ecos de palabras susurradas: adelante, para siempre, en el camino, con la fuerza, en el tiempo, desde lejos, para vosotros...
Dicen que alimentan nuestros sueños y que afinan la melodía de nuestro espíritu, y que lo mecen cuando la mente se aquieta y se apaga. Y que entonces hacen de nuestra mente su mente, y de sus pensamientos los nuestros.

Dejan caer luces de colores sobre esta casa, y sobre los que esta casa cobija. Y sonríen placenteros porque se sienten escuchados. Me recuerdan que no nos olvidan, y que nos sienten cuando los sentimos y aún cuando ni los imaginamos. Dicen que la Luz es el estado natural del hombre, y que todo aquello que la extinga o la haga pasar desapercibida forma parte del gran engaño al que la percepción y la mente nos someten. Y que por eso, y porque somos hijos de la Luz, debemos cuidar nuestros pensamientos tanto como nuestras acciones, pues estos a veces son tan contundentes como ellas, tienen tanta capacidad para herir como un hecho consumado. Y que, por lo tanto, desde que iniciamos el día hasta que lo damos por concluido debemos cuidar nuestros pensamientos, la forma en la que pensamos, lo que hacemos con ellos.

Y ahora, sabiendo que el mensaje ha llegado, ellos deciden marcharse porque consideran que su presencia ha cumplido el cometido trazado. Pero volverán.


Shambala, Cojáyar, 22 de marzo de 2009, a las 02.33h

viernes, 22 de octubre de 2010

MIS RECUERDOS DEL FUTURO: TIAHUANACO



En 1975, a los 14 años, me ponía por vez primera ante un público para hablar de algo que, en aquél tiempo, y reconozco que aún hoy, me inquietaba. Los culpables de que hiciera esto fueron dos, de una parte mi innata inquietud por todo aquello que supusiera un misterio capaz de situar al hombre de manera diferente en su entorno creencial y cultural (aunque comprensiblemente en aquél tiempo esto lo expresaba de diferente manera), y de otra, alguien que me atrevo a calificar como el hereje de los años 70: Erich von Däniken. Este suizo y sus óperas primas, Recuerdos del futuro y Regreso a las estrellas, fueron para mí un auténtico revulsivo, al punto de que no pude contener la tentación de exponer a mis compañeros de estudio, con toda la formalidad y el rigor de que era capaz a esa edad,  mi visión del pasado y de la posible implicación de los extraterrestres en ese pasado. El documental que sobre estos libros se hizo me dio el decisivo espaldarazo final. Aún conservo el manuscrito que me sirvió de guión, y aún recuerdo la disponibilidad y la apertura de mente del profesor que acogió sin recelos tan peculiar exposición de un alumno que se salía de la norma, y en un tiempo en el que el tema estaba muy lejos también de las normas. “Los extraterrestres en la historia”, así titulé mi conferencia.

Lo cierto es que, con el paso de los años, uno tiene que reconocer la ambivalencia de este hereje de los 70, pues la rigurosidad y los datos fidedignos no eran su fuerte. A poco que uno viaja, y visita algunos de los lugares descritos en sus obras, se llega a la conclusión de que, o bien él no estuvo allí, o le podía más un apasionamiento poco minucioso en sus descripciones o deducciones que el afán de argumentar suficientemente para conducirnos razonadamente a sus conclusiones. Pero desde luego sí hay que reconocerle algo a Däniken: fue el pionero, abrió camino y se adelantó literariamente a la idea de que fuimos visitados en el pasado por seres llegados de las estrellas. El mérito sin duda es suyo. Y desde aquí va hacia él mi más sincero homenaje. Y porque fue fuente de inspiración para mí, titulo de esta manera el presente trabajo y la serie que ahora inicio.

Tiahuanaco o Tiwanaku, según se adopte la fonética quechua o aymara, se encuentra a 21 kms del mar interior a mayor altitud del mundo, el lago Titicaca, un paraje desolado y misterioso en pleno altiplano boliviano que deja adivinar en la distancia la Gran Cordillera Blanca.
Si bien algunos autores cifran la antigüedad de Tiahuanaco en 10.000 años, la arqueología nos habla de cifras más razonables y tranquilizadoras, situando el llamado periodo aldeano entre el 580 aC y el 133 dC, y el más reciente, el periodo imperial, entre el año 900 dC y el 1200 dC.  Sin duda, el pionero y conservador inicial de Tiahuanaco no fue otro que Arthur Posnansky, un ingeniero y cineasta que estudió muy de cerca estas ruinas, luchando por su preservación, y fundando en 1922 el Museo Arqueológico de Tiwanaku. Posnansky estudió las correspondencias astronómicas de ciertos elementos de las construcciones de Tiahuanaco, llegando a postular que estas correspondencias tuvieron lugar en el 14000 aC. Un personaje este que en un tiempo me interesó enormemente por razones obvias. Para Posnansky, además, la cultura Tiahuanaco habría sido la gran madre de las culturas precolombinas.
La población de Tiahuanaco debió oscilar entre los 25000 y los 50000 habitantes, y la ciudad ocupó originalmente una extensión de 420 hectáreas, de las que solo 38 hectáreas han sido estudiadas y permanecen a la vista.
Las partes más importantes de su estructura son el templo semisubterráneo o de las cabezas clavas o empotradas, el templo de kalasasaya, la pirámide de akapana, el monolito Ponce, y  principalmente el elemento más espectacular en mi opinión de Tiahuanaco: la Puerta del Sol, una construcción de 12 toneladas de peso en la que Alexander Kazantsev (quien fuera director del Servicio de Cohetes del Instituto Astronómico de Moscú durante parte de la guerra fría en la extinta URSS) creyó ver un calendario que recogía los ciclos de Venus.

El origen de Tiahuanaco tiene un halo de misterio que el propio Pedro Cieza de León acrecienta en sus Crónicas del Perú, cuando recoge historias de hombres blancos y barbados que vivían en el lago Titicaca, y que no eran otros que los wiracochas. Un halo de misterio acrecentado por las crónicas de Fernando Montesinos, que recogía la creencia de que Tiahuanaco estaba conectada subterráneamente con Cusco, en el Perú (a unos 500 kms en línea recta). Sea como sea, y al margen de otras historias extrañas relacionadas con el lugar (el propio gran dios Wiracocha surgió del Titicaca en una de ellas y en otra se menciona la existencia de dioses-peces como en otras culturas antiguas), los españoles ya encontraron una ciudad abandonada y en ruinas.

Ciertamente, se puede decir mucho más sobre esta ciudad que acaso en un tiempo remoto estuvo a orillas del lago Titicaca, pero esto lo dejaremos quizá para otra ocasión. Aunque de cualquier manera no podemos dejar de decir que la existencia de Tiahuanaco plantea diversas e interesantes dudas. Con el pueblo y la cultura tiahuanaco se cumple lo que parece una norma en los pueblos antiguos: su desaparición en un momento de máximo apogeo, sin una causa conocida para los arqueólogos e historiadores. En este caso, se han barajado un par de hipótesis, una de ellas que la desaparición de esta cultura estuviera vinculada a una catástrofe climatológica derivada de un cambio climático, la otra que una contienda con los wari (un pueblo con el mantenían rivalidad) fuera el origen de su desaparición.
Me llamó la atención, por ejemplo, la minuciosidad y pulcritud de la talla de algunas piedras en contraste con la tosca forma en que otras fueron trabajadas, en contraposición a otras que recordaban a las empleadas en las construcciones megalíticas de la vieja Europa. En ese sentido, y dada mi costumbre de guardar una piedra de cada lugar especial que visito, tuve una curiosa experiencia con una piedra traída de Tiahuanaco, aparentemente una andesita: tras mojarla, y ante mis ojos, se rompió en varios pedazos como si hubiera explosionado con fuerza desde el interior. Varios días después, y tras haberla pegado, la piedra exudó incontables gotas de agua en toda su superficie. Comportamientos similares a este lo he podido comprobar en otras piedras recogidas en otros lugares. ¿A qué procedimiento sometían los tiahuanacos a algunas de sus piedras suponemos que para trabajarlas?. Desde luego un procedimiento igual o parecido a piedras de Egipto y del sur de España que poseo y que, como digo, de vez en vez hacen cosas que las piedras no deben hacer.

Espero haber atraído suficientemente la atención sobre un lugar inhóspito y alejado de cualquier ruta que merece la pena visitar no por su belleza, por su esplendor, o su extrema grandiosidad, sino por el interés y las dudas que suscita. Tiahuanaco fue la ciudad de los hijos del Sol, uno de los lugares más misteriosos del mundo antiguo, un lugar para pensar, mirar alrededor y hacerse mil preguntas. Yo me las hice.., y me las sigo haciendo.



viernes, 15 de octubre de 2010

LA ILUMINACIÓN POR EL SEXO (APUNTES SOBRE SEXUALIDAD SAGRADA)



En el mundo, en la vida, todo cuanto ves y cuanto es, es energía, energía decodificada por nuestra percepción bajo la apariencia de formas que solo son reales en un nivel de sí mismas.
Todo cuanto existe no es otra cosa que eso: expresión de una energía diversificada a muchísimos niveles y que proviene de un origen o fuente común. Todo es uno en el Todo porque estamos constituidos de lo mismo y, esencialmente por tanto, somos lo mismo. Por eso somos uno con todo lo creado. Por eso estamos estrechamente vinculados aun cuando no tengamos conciencia de ello. Todo cuanto existe forma parte de nosotros, y somos nosotros. En la esencialidad de la energía y de la conciencia yo soy tú.

En la expresión de la vida humana y de la mirada que esta desarrolla en su entorno más primario y en el más lejano y complejo, la polaridad de las esencias nos convierte en seres energéticamente diferenciados. Cada uno de nosotros se distingue porque, aún en la uniformidad relativa de la energía, tenemos una energía o un matiz en nuestra propia energía diferente. Esto constituye nuestra seña de identidad, y nos diferencia de cualquier ser del universo. Si fuera posible convertir esta seña en un sonido, este sonido sería lo más parecido a nuestro “auténtico nombre” o a nuestra palabra sagrada por excelencia, pues viene a tener la capacidad de empatizar con nuestra esencia al punto de movilizarla energéticamente.

En cuanto a hombre y mujer, somos igualmente y de manera obvia, diferentes. La energía se expresa de manera distinta en cada uno de nosotros, y en cada cual igualmente con sus matices. En la compleja dinámica energética del universo, desde su inicio y desarrollo hasta el momento ilusoriamente real que representa este preciso instante, la búsqueda de la unidad de lo diferente y entre lo diferente se puede establecer mediante un vínculo sensorial que se traduce inevitablemente en energético. Me refiero a la relación hombre mujer y su culminación en la experiencia sexual.

Aún cuando la generalidad de los individuos no sea consciente de esto, la imbricación de los cuerpos y el intercambio fisiológico-afectivo conlleva una serie de procesos y condicionamientos que se traducen en un nivel de lo energético. Pero llevado a un punto o nivel superior, aplicando conciencia a la acción, este proceso puede ir más allá y convertirse en una experiencia energética y espiritual superior. La fusión de los cuerpos y la experiencia afectiva se transformaría en una experiencia de anulación del ego y de la individualidad, debido a la fusión de ambas individualidades sensoriales y energéticas en una sola, dando lugar a una experiencia espiritual consistente en la adquisición de una transpersonalidad única y diferente. Esta experiencia puede alcanzar su punto más álgido en una explosión súbita  de conciencia en un ámbito muy superior, que implica la desaparición momentánea de toda identidad y la contemplación de la totalidad. Dicho de una manera más simple: hablamos de sexo como forma de alcanzar transitoriamente un estado de conciencia diferente y más amplio, o la iluminación.

Energética y físicamente la actividad se acrecienta y las sensaciones también, generando una respuesta diferente y más rica entre los implicados. La “técnica” básicamente se traduce en entrega, respiración, conciencia, voluntad y visualización creativa dirigida a movilizar la anatomía energética de la persona, con una suerte de procesos meditativos al margen. Aunque la movilización es personal e individual, y la experiencia también puede serlo, el objetivo es la búsqueda de la experiencia común y única, siendo importante, por demás, la confrontación de los centros energéticos de los amantes, pues serán los anclajes inicialmente necesarios para propiciar la desestructuración momentánea de la anatomía energética personal para recrear una diferente, única y compartida entre ambos.
En la experiencia sexual energética el desenlace final no representa el objetivo a alcanzar, ni siquiera tiene por qué significar el término del encuentro sexual, pues la relación física y energética puede continuar y, de hecho el acúmulo de energía puede propiciar consecutivas experiencias orgasmicas, o un recargue de energía en vez de un descargue, evitando el desgaste físico.

En definitiva, la experiencia sexual enfocada de esta manera hace referencia al encuentro de dos universos humanos (uno varón y otro hembra) que se fusionan en un encuentro de conciencia, energético y espiritual, buscando la desaparición momentánea de la conciencia individual y consecuentemente de la personalidad, para crear una unidad diferente constituida por dos esencias polarizadas que fabrican transitoriamente un vehículo energético único e indiferenciado en el que ambas son una sola y toda polaridad desaparece. Y a partir de aquí, de esta búsqueda, y como en parte hemos descrito, las experiencias pueden ser diversas.

¿Y por qué el sexo?. Porque implica procesos endo y exo-energéticos vinculados a la generación de procesos iniciadores de la vida, y de la adjudicación de un vehículo para la matriz  de la conciencia humana, y es quizá la actividad  fisiológica que más energía desarrolla durante su actuación, movilizando, agitando, al cuerpo energético de manera importante.
Durante la experiencia sexual se produce lo que podríamos definir como un proceso de retroalimentación energética. Si bien por una parte la agitación y movilización de la primera anatomía energética produce una consecuente pérdida de energía. Por otro lado, la habituación de una forma energética previa alimentada por un nivel también previo de conciencia, posibilita el fenómeno contrario, es decir, no la pérdida de energía en una especie de “autocombustión” energética, sino el reforzamiento del cuerpo energético mediante la creación de nuevas partículas que son irremediablemente asimiladas.
¿Puede haber sexo sin conciencia?. Evidentemente sí, y viene a representar la generalidad de las experiencias cotidianas de los seres humanos.
¿Debe haber sexo con conciencia?. Es una opción en una octava superior de la sexualidad, que convierte al sexo en una experiencia más completa y rica, y de la conciencia.

viernes, 8 de octubre de 2010

¿UN MUNDO CIVILIZADO?



En el tiempo no significamos nada.
Otros antes que nosotros, y otros anteriores a los primeros, ya caminaron por estas tierras, ya construyeron un mundo, ya dejaron su sello, su impronta, su personalidad, su civilización..., y desaparecieron. Otros, y otros, y muchos otros antes que nosotros ya crearon el mundo, su mundo. A pesar de ello, el hombre moderno se mueve arrogante sobre la faz de la gran madre planetaria que le da la vida. Y con el paso decidido hacia el futuro encamina sus pasos hacia su propio fin, para ser nuevamente olvidados y borrados de la historia por el paso del tiempo y por nuestra propia estupidez.
Lo cierto es que no somos tan grandes, ni tan civilizados, ni tan modernos, y mucho menos tan sabios.

Aquellos otros, antes que nosotros, y otros antes de esos otros primeros, ya fueron sabios, civilizados, y modernos.
Que lejos nos queda la historia. Que lejos nos queda el pasado. Que lejos nos queda todo aquello que nos puede hacer sentir pequeños, solitarios, embebidos por nuestra soberbia. Que lejos nos queda todo aquello que nos pueda provocar un ataque de humildad.

¡Ay hermanos del mundo!. ¡Ay hermanos del tiempo!. Qué será de nosotros si pronto no rectificamos nuestros pasos, ni el sentido que les damos. Si pronto no recobramos la memoria de nuestro pasado, y evitamos cometer los mismos errores, y evitamos olvidar el verdadero sentido de lo que es sabiduría y ciencia.
Otros antes que nosotros, y otros antes de esos otros, ya levantaron el mundo, y lo incendiaron, y lo volvieron a levantar... Y al cabo de tanto tiempo, y de tanta historia, aún no hemos aprendido nada. Sin embargo, no hacemos mas que construir y reconstruir el mundo sobre cenizas, llegando a creer que la civilización, la cultura, la modernidad, la democracia, se imponen, si hace falta, a sangre y fuego.

Llegará un momento en el que el mundo estará en manos de gentes de conocimiento, de hermanos de la Luz cuyo único propósito no será otro que generar un mundo de conocimiento y libertad, de equilibrio y bienestar, en el que media humanidad no muera de hambre para que la otra mitad viva en la opulencia.
Hoy por hoy, y mal que nos pese, la conciencia de los dirigentes políticos todavía apunta en una dirección bien distinta, básicamente porque estos no han generado en sí mismos un verdadero estado de conciencia. Si así fuera, el bienestar y los gobiernos no estarían en manos de los intereses privados de las grandes empresas, no se fabricarían guerras para vender armas, no se fabricarían enfermedades para sostener a la industria farmacéutica, la industria del petróleo no mantendría el monopolio de la energía y ya se habrían desarrollado suficientemente energías limpias y alternativas,  y la televisión sería una ventana al mundo de la cultura y de las humanidades para formar y sembrar conciencias, no para adormecerlas.

Otros antes que nosotros caminaron los mismos caminos, edificaron los mismos principios, miraron el mismo cielo... Lo cierto es que el hombre moderno y civilizado no ha inventado nada nuevo, al menos nada que sea verdaderamente crucial para sí mismo y lo emplace en un nivel diferente de sí, pues si antes éramos niños jugando con instrumentos de sílex ahora somos niños que juegan con neutrones.
Necesitamos gobiernos y líderes que caminen en la misma dirección: la de la unidad y la verdad, enarbolando la bandera de la paz.
Cuando todos los que andamos nuestros caminos con el brillo del arco iris en los ojos sepamos reconocer que andamos el mismo camino, y que juntos podemos provocar un cambio auténtico, daremos inicio al principio del nuevo tiempo. ¿Pero cuánto habrá que esperar hasta entonces?.

Lo cierto es, amigo mío, mi hermano, mi amiga, mi hermana, que se impone un cambio, un cambio de forma de vida, de modelo de sociedad, un cambio profundo en la estructura de las organizaciones y administraciones políticas y sociales, pues en la realidad se limitan a administrar los tiempos de crisis y de bonanza garantizando siempre la supremacía de unos sobre otros, y así globalizar un reparto desigual de la riqueza, que viene a significar lo que ya venía siendo hasta ahora: que el menos rico no es que sea menos rico, sino que es directamente pobre. Mis hermanas y hermanos, se impone la revolución de la conciencia para convertirnos en seres auténticamente humanos y erradicar el hambre, la injusticia y la desigualdad.
Tenemos que dar un paso al frente, generar y provocar el cambio, pero no para poner al frente del mundo a los iluminados de turno que levantarían la mano rápidamente si alguien preguntara “¿Hay algún Maestro entre el público?”. No caigamos en ese error.
Cambia tú para que cambie el resto, pero no nos perdamos en el camino y sustituyamos a unos locos sin conciencia por unos locos con carné de salvadores.

viernes, 1 de octubre de 2010

HADA AZUL



La mujer de corazón de hada me dijo que el águila había volado, que por fin levantaba el vuelo libremente y de manera libre se expresaba, como si iniciara un nuevo ciclo, como si sus ansias de volar se vieran satisfechas. “¿Ves? –dijo- has liberado al águila”.
Desde lejos me había visto. Desde lejos me había sentido. Y confiando en sus palabras asentí con el corazón, seguro que me percibía en un nivel en el que yo mismo no me percibía.

En ella vive un hada azul que duerme un sueño de esperanza. En ella habitan recuerdos perdidos y olvidados de tiempos en los que aleteaba entre las flores, y se alimentaba del vuelo de los pájaros y del trino del jilguero. Tiempos en los que las mariposas y las libélulas fueron compañeras de juegos.
Su sonrisa se viste con las flores del almendro, y el brillo de sus ojos es comparable al de las estrellas porque en su mirada está todo contenido.
Adormecida por el olvido ha adoptado un nombre, y un lugar de procedencia, y un tiempo para venir a este mundo, y una familia. Pero en su interior anhela un mundo diferente, recuerda un tiempo distinto, sueña con regresar a un lugar no recordado. Porque una parte de sí misma ha despertado y se echa de menos.

Ella es la mujer con corazón de hada y el destino la trajo a mí sin traerla.
No esconde su secreto, al contrario, busca su secreto.
No está perdida, sino caminando para tejer sus alas de colores y levantar el vuelo.
No está sola, pero busca disipar su soledad reconociendo a sus iguales.

En sus sueños sagrados busca respuestas, y visita la escuela de las almas despiertas, de lo espíritus llegados de remotas estrellas.
En sus sueños sagrados hace preguntas a viajeros antiguos, a maestros de lejanos cielos, que le hacen comprender lo que ya sabe: que debe hacer permanentemente el bien, porque es el único camino para alcanzar la felicidad.
La mujer con corazón de hada no es una mujer con corazón de hada, es un hada disfrazada de mujer.