Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
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MÚSICA

miércoles, 2 de marzo de 2016

AQUELLO EN LO QUE CREO

Creo en el ser humano, en lo que es capaz de hacer, en su bondad por naturaleza y en su fragilidad ante los fuertes vientos que varían su curso. Un ángel vestido de humano, un humano olvidado de Sí.

Creo en el poder de la palabra, de cada palabra y de cada pensamiento. En la consonancia y resonancia de cada emoción vestida de intelecto y de cada pensamiento cubierto de emoción. En la energía que se mueve como el aire y como el aire llega, se respira y se siente, y se concreta en realidades. Palabras y pensamientos, emociones y conmociones conforman la realidad.

Creo en el ritmo, en la cadencia que se expresa en los ciclos naturales y que gobiernan desde nuestra fisiología hasta el pulso de nuestras emociones. Pulso y vibración. Latido esencial y cósmico, desde el átomo a la galaxia de galaxias.

Creo que la Energía es Conciencia y la Conciencia Energía, en un ciclo constante de alternancia y mutabilidad. Y que la Conciencia está en todo como todo es Energía. Y por ello Yo estoy en todo. Y en la organización neuro-cosmo-esencial de la mente universal, modelo que podemos intuir al contemplar nuestra red neuronal.

Creo en la luz como elemento propagador de información y activador del recuerdo celular más íntimo, más allá de fotones que viajan del principio al fin de lo que conocemos como Cosmos. Y que la luz, como fenómeno cuántico, afecta a la conciencia.

Creo en la Vida, como identidad y entidad que gobierna todo aquello que acontece bajo las estrellas y por encima de ellas. Y en el Gran Espíritu que se expresa desde ella y hacia nosotros, y al que hemos llamado de un sinfín de formas a lo largo de la historia intentando comprenderlo, definirlo, hacerlo propio.

Creo en la Unidad que vive en toda diversidad. Y en la riqueza que supone expresar lo diferente, la singularidad de cada esencia y de cada forma, en la unicidad que supone existir y compartir tiempos y espacios. En la conciencia individual y en la unitaria. En la particularidad esencial y en la conciencia planetaria.

Creo en la virtud que da alas al pensamiento, bajo la forma más cristalina de la originalidad. En la creatividad al servicio de los libres de mente y de los que no gustan vestir uniformes en sus pensamientos. Creo en la libertad individual y en la responsabilidad colectiva.

Creo en el tiempo como expresión del pensamiento que no conoce fronteras, pero que no es consciente de ello. Y en la Luz que supone reconocer que el tiempo es una cadena que solo se rompe cuando el pensamiento es verdaderamente libre. Somos Luz contenida en un envolvente de carne y huesos, creado por el pensamiento de una singularidad ascendente que nos trasciende y nos habla en la voz del silencio. Él es cada uno de nosotros y nosotros somos Él. Trascender el pensamiento es rozar su naturaleza y descubrirnos en un nivel diferente.

Creo en el crecimiento personal como una ilusión de la mente. Solo puede crecer lo que tiene limite. Y lo que Somos es inconmensurable, omnipresente y omnisciente por naturaleza. Pero se expresa en la singularidad de lo humano a través de lo que llamamos conciencia. Y cuando la conciencia adquiere la cualidad de saber de Sí se convierte en Conciencia de Ser. Así cuando Somos reconocemos que somos todo cuanto acontece, iluminados por el Gran Espíritu de la Vida en nosotros. Y nosotros somos Ello.
Solo puede crecer la mente dentro de su propio limite. Hay que ir más allá de ese limite.

Creo en el Amor, la fuerza más pura y original que justifica toda existencia, todo acontecer, todo vuelo del alma y todo camino andado. La energía más sagrada que fluye en todo desde que fuera creado hasta el momento presente, y que se expresa como energía vital y sanadora. Solo el Amor resplandece y disipa las sombras. Y en la analogía del Amor como fuente de la Luz, y de la Luz como expresión del Amor.

Creo en la tolerancia, en la solidaridad y en los cielos y caminos despejados, en el futuro .Y en el valor de la utopía, abridora de caminos, inspiradora y libertaria por naturaleza. No admite ni reconoce fronteras o limites: Si se puede imaginar es posible. Si es posible puede hacerse.

Creo en mi propia salvación, entendida como la recuperación de la Memoria Primigenia, la que esconde el secreto de lo que en verdad Soy, de mi origen, del plan que desarrollo en esta vida, y de la finalidad de mi viaje cósmico.

Creo en el Despertar, porque dormimos un sueño lúcido dentro de un sueño profundo, y creernos conscientes y despiertos forma parte de la oniria de esta vida. Despertar es abrir los ojos de la mente y del corazón. Y ver la Luz. Dejarla entrar e iluminar cada estancia de los que somos, desde los espacios más íntimos y escondidos hasta las estancias más diáfanas y asequibles, desde los más sombríos a los más luminosos, desde el sueño de lo que somos hasta la realidad de lo que Somos.

Creo en Mí como el único Maestro que puede bautizarme en Luz. Por eso no busco Maestros ni los sigo. Pero entiendo la necesidad de cada uno. Ahí va “el libre”, dijeron de mí alguna vez. Ahí va “el libre”, deberían decir de ti.

Creo en el valor de lo que hago y en la misión que se esconde sin esconderse tras mis palabras. En la encomienda que cumplen, en la función que ejercen, y en la energía que transportan hacia ti y para ti, capaz de alumbrarte. Ella y yo somos uno.




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