Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

sábado, 25 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN EN NAVIDAD

La verdad es que no he podido evitarlo. Todos los años, año tras año, me planteo lo mismo. Y lo mismo le digo a los que tengo a mi alrededor: Es Navidad. Y es tiempo y momento de celebración, de comidas en familia, y de regalos, de costumbres occidentales, occidentalizadas y modernizadas (remasterizadas a los tiempos y la civilización del primer mundo). Es tiempo de celebrar el nacimiento de Jesús en fechas en que seguramente no nació. Es tiempo de celebrar la victoria de la Luz sobre la oscuridad en el Sol Invictus..., aunque no se nos cuente que esto es así, y la esencia de divinidad y culto solar que esto viene a dar al personaje de Jesús... Es tiempo de muchas cosas, y muchas de ellas alejadas de lo que vendría a significar un sentimiento auténtica y verdaderamente cristiano. Porque mientras que en el primer mundo nos explayamos en derroches aún a pesar de la crisis, olvidamos que medio mundo se muere de hambre para que nosotros podamos celebrar nuestra opulenta Navidad, la Navidad de las grandes superficies comerciales, la anestesiante Navidad que dentro de unos días nos volverá a depositar sobre la realidad nada sublime de los tiempos difíciles en un mundo donde todo se nos antoja fácil, alejados de la esencial realidad de lo que verdaderamente significamos como seres humanos.

Necesitamos tomar conciencia de lo siguiente:

No es moralmente aceptable que medio mundo celebre la llegada de Dios a la Tierra, mientras la otra mitad celebra el milagro de sobrevivir un día más en condiciones de pobreza, marginación e injusticia social.

Así que cuando celebremos la Navidad y el Año Nuevo dediquemos, aunque sea por un segundo, un pensamiento, una mirada, una reflexión, al desfavorecido y olvidado de Dios. Si no hacemos esto, caeremos un año más en la autohipnosis cada vez más comercial de la llegada del Reino de los Cielos.

Por el que padece.
Por el que no tiene.
Por el perdido.
Por el desamparado.
Por cada hermano y hermana que camina sobre este mundo, y no encuentra la paz o el pan.
Por todos y cada uno de ellos.

Que el nuevo tiempo nos traiga el nuevo mundo.

viernes, 24 de diciembre de 2010

VIVIR EN LO APARENTE


Vivir en lo aparente no da la felicidad. Puede darte momentos de satisfacción, incluso de gloria, pero no da la felicidad. Ni siquiera da algo que pudiera considerarse suficientemente permanente al punto, cuando menos, de sacarte de la ilusoria transitoriedad de lo que significamos como caminantes. Si eres un caminante, la fugaz gloria de la apariencia te hace creer que eres el camino.

¡Ay, amigo que vives de la ilusión de lo aparente!. ¿Por qué confundes tu imagen con “lo que en verdad eres”?. “Lo que en verdad eres” no está sujeto al paso del tiempo, ni al hecho de tener que aparentar lo que en verdad no eres. En cambio, la irrealidad de lo que aparentas, de la imagen que proyectas, incluso de la imagen que te esfuerzas en sostener porque te genera alabanzas, se extingue cada vez que la mirada ajena se dirige a otra dirección porque, en ese momento, dejas de ser el centro. Y claro, tienes permanentemente que alimentar el ego para que no se diluya..., hasta que cobra fuerza y se apodera de ti. Entonces estás perdido. Porque corres el riesgo de identificarte tanto con la imagen que proyectas que vivas permanentemente en el ego, subido en tu propio pedestal, alejado de toda realidad, de toda sensibilidad, gozando de ti mismo y para gozo de los demás. Y no quepa en tu vida más amor que el que te profesas a ti mismo.

¿Por qué no sales de la espiral del ego?. ¿Por qué no te permites ser verdaderamente libre y despliegas tus alas?. No olvides que lo único que de ti esperan los demás es que seas auténtico. Y tú crees quizá que ser auténtico es generar una imagen, identificarte con ella, y después vivir acorde a la irrealidad que genera en torno suya, y piensas: “Soy yo mismo”. Si esto es así, qué alejado estás de la realidad.
Por el contrario, búscate y encuéntrate. Habla con el silencio. Date la oportunidad de respirar hondo y mirar más allá del límite de lo que quieres ver de ti. Date permiso para amar y ser amado. Rompe tus propias cadenas. Deja de rendirte culto a ti mismo, y ríndele culto a la vida.
¡Que nefasto es el ego, y la superficialidad de pensar que somos la ropa que cada mañana nos vestimos para salir a la calle!.

Por todo esto nunca hay que mantener la guardia baja con el ego, porque es el peor enemigo que tenemos. Se alza ante nosotros, y entre nosotros y el resto del mundo. Se alimenta básicamente de nosotros mismos, y es a nosotros mismos a quien frena. No es que te haga creer que eres libre, es que te envuelve tanto que hace que te olvides de pensar que debes ser libre. La trampa del ego está en la autohipnosis que genera.
Por decirlo de algún modo, y además, te llenas tanto de ti mismo que nada más que tú mismo cabe en tu vida, en tus emociones, en tus sentimientos. Así que, entre otras cosas, no olvides que para llenarse primero hay que vaciarse.

Tampoco es necesario convertirse en el anti-ego pero, en este sentido, te digo que trabajar y vencer el ego es una asignatura esencial en el autoconocimiento, en la búsqueda de la Luz, y en nuestras relaciones con los demás. Así que, una vez más, te digo que despiertes y te pongas en marcha.
Tienes que desmantelar la superestructura de ti mismo para llegar a Ti Mismo. Así que comienza por romper el espejo en el que te miras cada mañana.

La verdad es que solo somos aprendices de humanos. Todo lo demás no es mas que vanidad de vanidades. Y esto lo olvidamos con demasiada frecuencia.

viernes, 17 de diciembre de 2010

LEVÁNTATE Y ANDA



Levántate y anda. No quiero resucitar a un muerto. Lo que quiero es despertar a un dormido. A qué esperas.
¿Desde que te levantas hasta que te acuestas, cuánta conciencia pones al hecho de estar vivo?. ¿Cuánta conciencia pones al hecho de ser humano y trascendente?.

Levántate y anda. Todo cuanto contemplas a tu alrededor forma parte de una biblioteca existencial que acoge el mayor de los conocimientos: el sentido de la existencia, y la mecánica de la vida. Es decir, el secreto de la vida en la escuela planetaria Tierra.

Levántate y anda. No te conformes con pensar que estás vivo, y que culminas cada día después de haber hecho lo que debías hacer. Ante todo, lo que tienes que hacer es aplicar conciencia a la mecanicidad de vivir, para que la mecanicidad de vivir dé paso al fluir en el vivir.

Yo te entiendo: somos seres de Luz encorsetados en un envoltorio biológico y estructural que sostiene una identidad energética, y la verdad es que necesitamos un vehículo físico con mayores prestaciones y potencialidades. Y entonces te dices a ti mismo: “hago lo que puedo”. Sin embargo, tengo que decirte que no se trata de hacer lo que se puede, sino de hacer lo que se debe en función de tu nivel de conciencia. Y si estás leyendo esto, y alguna vez te has planteado una parte de lo que te digo, es porque sabes lo que debes hacer. Y lo que debes hacer ya te lo he dicho: aplicar conciencia al hecho cotidiano, pero trascendente, de vivir.

Levántate y anda. La sucesión de los días y las noches solapa la sucesión de procesos energéticos de la conciencia vinculados al entorno energético y consubstancial. Y esos procesos inciden en ti, en tu fisiología, en tu psicología, en tu emotividad, y en los procesos más íntimos de la conciencia. Por lo tanto, no puedes dejar pasar los días pensando además que tienes muchos días por delante, pues cada día es único e irrepetible en su esencia y en la dinámica y cinética de acontecimientos que lo componen. Y, por otro lado, nada garantiza que mañana estarás aquí, posando tus pies sobre la Gran Madre planetaria que te dio la vida.

Así que levántate y anda. No lo dejes para más tarde. Despierta, y camina en libertad.

viernes, 10 de diciembre de 2010

EN EL CAMINO



Hacer el camino no es andarlo, sino vivirlo. El camino es la vida, y la vida es el camino.
Todo camino emprendido es un camino que persigue un fin, y el fin no es otro que el fin del camino. Pero todo camino parte de un mismo sitio y termina en un único lugar, pues todo camino surge dentro y dentro de nosotros acaba.
Toda vida es un camino, y todo camino tiene un sentido. El sentido del camino es el fin en sí mismo, y todo fin es un nuevo inicio.

Al caminar recreamos nuestra vida, la expresamos, y la definimos en un propósito.
Todo camino es una búsqueda, y toda búsqueda se resume en lo siguiente: todo aquello que hacemos lo hacemos, aún sin saberlo, buscándonos a nosotros mismos. Así pues, al inicio y al fin de todo camino sólo estamos nosotros mismos.

Pero un camino de verdad es un camino iniciático, que busca reencontrarnos, situarnos conscientemente dentro de un contexto trascendente y específico. Cuando nos situamos en ese centro virtual y real que somos nosotros mismos, y lo hacemos con respecto al resto del universo, hemos comprendido el sentido. Y el sentido no es el fin, sino el propósito.
De nada vale hacer un camino iniciático, quizá un camino emprendido por generaciones de hombres y mujeres que emprendían sus pasos hasta el fin del mundo, si no caminamos dentro de nosotros. Estos caminos te sitúan en un contexto energético con respecto a un todo también energético. Pero para ello hay que aplicar conciencia a los pasos. Si nos limitamos a caminar podemos andar el camino, pero no hacemos verdaderamente el camino. Más camina la luz que se prende momentáneamente ante la fugaz maravilla de una puesta de sol, que el sudor de kilómetros y de pasos dados que solo persiguen decir “yo he hecho el camino”.
Todos los caminos confluyen en una misma encrucijada: el ser humano y su propia divinidad, la propia “cosmicidad” del hombre.

El día a día es un camino que se alimenta de la visión correcta de las cosas. Y de la propia experiencia de vivir. Y de dar sentido a los pasos que damos, y a lo que vivimos; y al hecho de convertir a la vida en un acontecimiento trascendente desde que iniciamos el día hasta que el sol se oculta tras el horizonte. Por eso me permito decirte que cada día, desde que pones el primer pie en el suelo, inicias un camino que puedes convertir en iniciático si pones conciencia al hecho de estar vivo y de vivir una existencia trascendente.

jueves, 2 de diciembre de 2010

EN MI MUNDO



En mi mundo el cielo no es azul, ni azules las verdes aguas del mar de la existencia. En mi mundo el cielo es multicolor, inundado por estelas arcoíris que se entremezclan y se mueven en todas direcciones. Y las aguas del mar tienen el color de la vida, verde plateado, azul iridiscente, translucida caricia con burbujas blancas y olor a salitre.

En mi mundo los cielos no tienen negros nubarrones, sino copos de luz y de agua, húmedo hálito estelar que da vida a los más insignes pensamientos. La lluvia que riega sus campos es lluvia de estrellas y cometas, luces desprendidas de la gran bóveda de los ancestros. Y los ríos no rugen en su descenso desde las altas montañas. En mi mundo los ríos susurran cuentos de sueños profundos, que hablan del lugar a dónde todo hombre se retira  cuando el cuerpo se apaga en la noche.

En mi mundo no existen los páramos, ni el desierto ocupa la vastedad del horizonte. En mi mundo los castaños y los hayedos alfombran el paisaje, y acarician la visión más correcta al mirarlos desde fuera y hacia sus adentros.

En mi mundo la tierra no tiene sed, y la verde hierba, y el brote del jazmín, buscan la luz desde el momento en que nacen y se yerguen, sin olvidar que son hijos de dos mundos.

En mi mundo los niños no tienen hambre, ni sufren las guerras porque no hay guerras.
En mi mundo la igualdad y la libertad son consubstanciales al nacimiento de todo ser, sea hombre o mujer, tenga el color que tenga el abrigo de su espíritu.

En mi mundo, el lugar del que vengo y al que volveré algún día, la vida es conciencia, y la conciencia de la vida inspira a los seres que llamamos sabios.

Ojalá pudiera traer mi mundo a este mundo, y sembrar con sus pensamientos los pensamientos de sus hombres, y traer su luz y el canto de sus sirenas, y el aleteo del viento cuando sopla entre hojas rojas que anuncian la llegada del otoño. Ojalá que todo canto de luz brillara en toda mirada, como estrellas mirando desde ojos que se asoman a un mundo que por fin ha despertado.

Ojalá que al abrir mis ojos se abrieran todos los ojos, y al hablar, y al entonar el canto de la vida, toda voz no hiciera mas que transmitir la palabra creadora y la sonora voz del silencio, y el tañido del único corazón que todos compartimos.

Ojalá que al hacer de este mundo también mi mundo los caminos divergentes de los hombres confluyeran en un solo camino. Y que el aire fresco de la mañana en mi rostro despejara toda incertidumbre. Y que el tiempo, al arrugarse sobre mi piel, nos recordara que solo somos árboles caminantes, gotas de rocío esperando que el sol de la mañana las disipe, sombras que a mediodía, y por un instante, dejarán de existir.

En mi mundo sueño, en el mundo de los hombres, abrir los ojos del espíritu, mirar entorno mía y cruzarme otras miradas. Extender las manos y encontrar otras manos. Besar el aire y, al hacerlo, besar las almas.

En mi mundo, y desde mi mundo, contemplo el mundo de los hombres y las sombras. Y, viviendo entre sus raíces. Y haciendo sus caminos. Y hablando sus lenguas. Y vistiéndome con sus olvidos y sus recuerdos. Y mirando a través de la miríada de ojos que visten la puerta de cada alma..., sueño con que un día llegará el nuevo tiempo para el nuevo mundo. Y al retirarme a dormir sueño con Despertar.