Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 30 de enero de 2015

AMOR SOY




Cuando me dejo llevar por el Amor
me dejo soñar por la vida y la esencia que la inspira.

Cuando me dejo llevar por el Amor,
por el abrazo del más puro sentimiento de ternura acariciante por la belleza de la existencia.
Cuando por el Amor me dejo llevar no lejos de mi, sino cerca, sintiente pasarela que enlaza almas viajeras en la vida. Entonces me digo a mí mismo: Amor soy. Soy Amor.

Cuando me dejo acariciar por la Vida, 
que es Amor expresado en momentos, en intervalos que unen eternidades rotas por miradas inconclusas. Entonces es cuando me digo: Amor es la Vida. La Vida es Amor.

Cuando me dejo Querer, que es Amar, 
me dejo besar por el color que lo une todo. Y el blanco resplandece entre tonos que expresan quereres y caricias.

Cuando Amor siento, que Amor soy, 
y abro el alma al sentir más puro, blanca nieve que nieva blanca desde el cielo del mundo. Entonces me digo a mí mismo: Amor, que Amor soy desde el alba al ocaso. Amor, que Amor soy desde la sonrisa a la risa, desde la caricia al beso, desde la frescura a la ternura. Amor.

Cuando Amor eres porque Amor sientes. 
Y te sientes desde otro, y en el camino, desde el árbol hasta el pájaro, desde el viento al firmamento. Cuando Amor eres porque eres en todo y desde siempre, me digo: Amor, Amo la Vida. Y la Vida me tiene en su pecho. Y en su pecho corazón soy.




jueves, 22 de enero de 2015

DÓNDE



¿Dónde me dejaron?. ¿Dónde mis hermanos de la Luz, los que viajan en las luces, me dejaron?: Me dejaron en la tierra del tiempo, del inicio que es final y luego inicio y otra vez final…, y así por los siglos de los siglos.

¿Por qué me arroparon de tiempo y de materia sometida a él?. ¿Por qué olvidé hasta el olvido, y el camino de vuelta, y la misión que ahora sueño…?, porque recordarla sería no ser lo que soy, sino lo que siempre he sido.

Hundo los pies en el barro de este mundo a la vez que levanto los brazos, intentando acariciar las estrellas. Alzo los brazos como un árbol que siendo hombre sostiene el cielo, y con la tierra lo une en el corazón.

Tierra Madre, Madre Tierra que me acoges y me acunas, que me tienes y me sientes, que alzas las alas como amaneceres de tu propia vida. Y que esperas también tu retorno. Y tu ascenso a tu propio cielo, al que he de acompañarte liberándote de la carga pesada de un ser dormido que camina sobre tu rostro hiriéndote de muerte.
Madre Tierra, Tierra Madre, ahijada de un sol hermanado con Sirio. ¿Qué sabes tu de mi, de mi tiempo, y de mi origen?. ¿Qué sabes tu de mi casa del cielo, la que vio mi partida y espera mi regreso?.

¿Dónde me dejaron los que nunca se fueron y contemplan mis pasos, susurrándome recuerdos, alumbrándome caminos, despertándome del gran sueño del hombre…?, el que hombre lo hace: Me dejaron en las manos de la Madre del Mundo. Y esta me alumbró, alumbrándose a sí misma en mi propio sueño y en mi despertar.

Ando el camino de los hombres descubriendo que me vistieron de piedra. Piedra en la que late la vida henchida de sangre y huesos, y de carne que dibuja arrugas porque el tiempo la hiere y se la lleva, como el viento arrastra hojas que el otoño sembrara. Hago el camino de los hombres sabiendo que no lo soy, que la piedra no es mi alma ni el alma de mis raíces, ni el color de mi piel es de sangre amamantada por ríos de vida humana que busca su destino entre hombres que creen haber bajado de un árbol. No soy lo que veis, pues bajé de las estrellas. Mi cuerpo es de luz, centellea, palpita en colores, disipa la noche en su vuelo y deja un rastro arcoíris en el cielo. Mi casa no tiene paredes, ni siquiera las montañas la contienen. Mi casa dibuja esferas en el firmamento. Siembra vida en los confines del cielo, de cada cielo sobre cada mundo. Y la cuida, pues sembradores de vida somos y preservadores de lo creado. 

En el camino de los ángeles no existen piedras, sino gotas de rocío que contienen estrellas. Y por cada una de ellas la luz brota de una fuente inagotable.








viernes, 16 de enero de 2015

ESPACIO INTERIOR

Es el hogar primigenio, casa de toda casa, vacío completo (de totalidad plena) en  el que la vida se expande de verso en verso a lomos de átomos sintientes de luz contenedores, como fugaces matices que siembran conciencias y bullicio silencioso.

Allí arriba miro y me busco no en lo que aparento ser, sino en lo que me contiene, indemne memoria de luz que dormita en el sueño de los hombres al tomar tierra en el mundo de las contradicciones.

¿Cuándo regresaré a casa?. ¿Cuándo mi nombre verdadero será vertido por la Voz de Poder Generador, y esta me reclamará?. ¿Cuándo ascenderé a los cielos en mi cuerpo de luz, y retornaré?. ¿Cuándo los Señores de la Luz, en cumbre de sabedores de los secretos del tiempo y la memoria, sonreirán y entonarán mi retorno a la Gran Casa del Cielo?.

Cuando pierdo mi mirada entre las estrellas y estas generan sollozos sin sollozo, recuerdos sin memoria, inquietudes contenidas en un corazón humano forjado a luz y sombra pero alimentado por la Fuente, pálpitos de luz alimentan todo mi ser. Entonces, y solo entonces, deseo volar. Y una parte de mi despliega sus alas multicolores y me lleva a las estrellas.

Profundidad contenida en todo. Todo contenido en mi. Al contemplarlo me contemplo. Y a veces le digo sin decirle: Acógeme nuevamente en tu seno, pues añoro mi casa del cielo, el hogar donde mi fuego fuera prendido, atanor de mi descanso de este mundo en el que dormito soñando despertar. Y una vez despierto, resplandecer.