Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 25 de mayo de 2012

CAMINANDO EN LA LUZ





Ten confianza, pues en cada momento, en cualquier lugar..., llegará hasta ti lo que debe llegar, bien lo que buscas, bien lo que necesitas. Pero hasta ti llegará.
A veces, al buscar una realidad lo que hacemos es huir de ella sin saberlo, y entonces se aleja y comienza a convertirse en inalcanzable.
Otras veces, al huir de una realidad lo que hacemos es atraerla irremediablemente, y de forma permanente nos persigue y arrastra.

Por eso, para vivir, es necesario vivir con plenitud. Para vivir con plenitud es necesario conocer el siguiente secreto que no lo es: la vida es una escuela en la que el peor de los alumnos puede ser el mejor de los maestros y el mejor de los maestros el peor de los alumnos.

Al poner los pies en este mundo nos calzamos el camino y el camino se compone de infinitud de pasos dados en la oscuridad..., que pueden ser andados desde la Luz.

Para encender la Luz que alumbrará nuestros pasos hay que conocer la siguiente verdad: el camino por sí mismo no nos conducirá a la Verdad, pero la Verdad por sí misma nos mostrará el camino.

Para encontrar lo que queremos y lo que necesitamos hay que vivir en un permanente flujo, pues las energías llegan hasta nosotros y en nosotros penetran. Diferenciar qué debe quedarse en nosotros y qué debe seguir su curso es primordial. Porque en la búsqueda de la felicidad podemos creer que felicidad es atesorar lo que nos gusta, en vez de vivir con plenitud la vida dándole el enfoque que merece. Y el enfoque que merece es el de la visión de quien se sabe finito, transitorio en su propia trascendencia y, a la vez, permanente en su esencialidad y no sujeto al tiempo, ni a los entresijos de la mente.

Para atraer lo que queremos solo tenemos que dejar que la vida fluya sabiendo lo que queremos, pero no deseándolo. Para alejar lo que no queremos tan solo hay que no temerlo, pero comprenderlo, al menos intuir su causa y entender la fragilidad de la mente que se enfrenta al miedo y que, al temer, lo hace fuerte y hace fuerte a lo que teme.

Lo esencial es aquello que, a pesar del tiempo transcurrido, de las experiencias vividas, de los pasos dados en la oscuridad, del dolor y las heridas, siempre aparece ante nosotros y en nosotros como inmodificable, como una verdad que no se altera ni se diluye ante lo que no queremos o tememos, o frente a la experiencia. Lo esencial, es. Incorporar esto en nosotros mismos es servir de asiento a un camino trazado en la Luz que se sustenta con la siguiente verdad: la verdad de la Luz radica en sí misma, en su esencialidad más profunda y en su conexión con el ser que a todo da vida. Cuando caminas en la Luz floreces. Cuando floreces das. Cuando das creces.

Cuando miro a las estrellas me miro en un espejo. Cuando me miro en el espejo no me veo a mí mismo, me veo en lo limitado de lo que creo ser. Cuando cierro los ojos ante el espejo y me miro hacia el interior empiezo a verme, porque comprendo que para verme a mí mismo en lo que soy no debo mirar hacia fuera sino al interior de mí, que sigue siendo el exterior de lo que soy, pero está más próximo a ello. Si después abro los ojos y empiezo a ver, aunque sea en una pequeña fracción de lo que soy, descubriré que todo lo existente es un espejo donde puedo verme porque soy todo ello.

Cuando miro a las estrellas me miro en un espejo, porque de polvo de estrellas estoy hecho y de luz estelar están construidas mis alas.
Cuando vine por vez primera a este mundo el olvido se adueñó de mí y el peso de la memoria perdida puso grilletes a mis alas. Y en recordar está el volar, y al volar despliego mi ígnea y luminosa naturaleza, lo que fui, lo que soy y lo que seré.

No dejes que te digan que el futuro es oscuro y nefasto, que todo está por terminar, que necesariamente llegará una gran catástrofe a través de la que despertaremos. A veces, oír lo que dicen se avecina me hace pensar que muchos, sin saberlo, desean que suceda para demostrar que el mundo no tiene arreglo y rubricar que estamos en manos de la oscuridad. Sin embargo, estamos en los tiempos del renacimiento, del advenimiento de la Luz y del principio del nuevo tiempo al final del viejo. Y los que proclaman este mensaje sin esperanza, sin saberlo se convierten en mensajeros del miedo, y el miedo y la Luz tienen distinta naturaleza.

No dejes de pensar, creer y trabajar en y por la Luz. Y veas lo que veas, vivas lo que vivas, no olvides nunca que eres un soñador viajero de las estrellas que empieza a recordar y que este tiempo que te ha tocado vivir es tu tiempo, tu momento para despertar y andar tus pasos, vivir tu camino, andar tu vida con la vista puesta en el horizonte mirando la Luz, inspirándote en ella. Tenla siempre presente. Porque tú eres Luz, de la Luz vienes y a la Luz retornarás.








jueves, 17 de mayo de 2012

EN UN LUGAR DE PODER: EL TORCAL




Es como un sueño plasmado en piedra. Pensamientos, ideas, sensaciones... Musas petrificadas, horadadas por el hielo, por el viento, por el agua... Puerta de la Luz... Claustro de la Tierra, donde la conciencia se amplía y regocija en una morada que le es afín.
He de confesarlo: es mi lugar, mi centro de poder; corazón de rocas calizas donde mi corazón late al unísono de la sístole y diástole planetaria.

Nido del águila que habita en mi interior es El Torcal. Recovecos, circunvoluciones laberínticas, senderos sinuosos diseñados por el espíritu de la montaña para que te busques sin perderte y, si te pierdes, la soledad te hable desde la piedra y el musgo, desde el espino y la peonía.

Nieve, frío, torrenteras de percepciones, dragón sin alas que te da alas, luces misteriosas, esferas de luz, transparencias en movimiento, campanillas que anuncian presencias sutiles... Lugar de encuentros y esperas cósmicas... Recreo del espíritu, donde este se dilata y trasciende los límites aurales abriendo la mente y ampliando la percepción...

Sígueme a este lugar tan próximo como enigmático, tan misterioso como simple, tan envuelto en nieblas como la conciencia adormecida del durmiente que despierto sueña con la vida.
Sígueme, tomando tu propio camino entre formas pétreas que juegan con las luces y las sombras adquiriendo mil identidades para sorprender al viajero, y así reconozca el mágico lugar en el que se encuentra.

Un lugar donde las energías planetarias y celestiales se abrazan y refuerzan,  abriendo una puerta dimensional para la conciencia, en un escenario donde ambos lados se juntan y comparten un pedazo de suelo y de cielo del que todos podemos ser partícipes... sintiendo.
El Torcal no es la piedra, no es el agua, ni el espino albar que blanquea sus inviernos...

Lo descubrí hace tantos años, hace tantos años que me miró con sus ojos de rocío, que me acarició con sus manos de fría escarcha y me abrazó tejiendo lazos de nubes vespertinas que custodian sus cumbres más altas...
Hace tantos años desde aquella primera vez... Desde entonces, mis cabellos han encanecido y mi alma ha observado el paso del tiempo, resintiéndose... Pero cuando miro a tus ojos, y las arrugas de tu piel de piedra, y oigo el trino de tus pájaros y el susurro  del mudo canto de tu misterio..., me alegro que vuelvas a acogerme en tu seno. Y me sanes. Y me abraces tejiendo lazos de nubes a mi alrededor... Y yo te sienta como siempre, para siempre...











viernes, 11 de mayo de 2012

SOLO HAY LUZ




Solo hay Luz...
Solo puede haber Luz...
¿Dónde están las sombras?.
Aún en los momentos más difíciles,
en los momentos en los que la plenitud más excelsa se inunda de vacío...
Cuando el sin sentido atenaza el corazón...
Aún en esos momentos sólo hay Luz.

¿Por qué la desesperanza se viste de gris?.
¿Por qué el color está reñido con la falta de alegría?.
¿Por qué la sombra es la poderosa hermana del miedo y la fatiga?.
En cualquier caso, en todo momento, aún cuando la sombra te rodea con sus brazos susurrándote al oído: solo hay dolor...
Aún en esos momentos, solo la Luz puede ser la compañera de tus pasos.

No pierdas tu mirada intentando ver a través de tus cicatrices.
No hurgues en la lejanía de tus propias heridas,
pues siempre la Luz, la compañera de tus pasos, acariciará tus ojos y penetrará por las ventanas del alma llenándote y acariciándote.

Cuando caminas, caminas descalzo.
Cuando amas, amas a corazón abierto.
Cuando lloras, brotan ríos de dolor.
Vivimos sin armadura, y sin armadura sentimos.
Siente la Luz sobre la piel.
Siente la caricia del suave viento de la ternura, de la esperanza, del amor más cristalino.

Cuando rías, ríe a carcajadas.
Cuando sueñes, sueña con colores vivos.
Cuando respires, respira profundamente y conspira con las grandes montañas, con los verdes valles y las alamedas.

No dejes que el desaliento quite brío a tus pasos,
que la pena se sostenga en ti por más de un segundo,
que la soledad te haga creer que sólos podemos ser lo que en verdad somos.

Para caminar, no te vistas los pies del miedo o de la fatiga.
Para caminar, no pierdas tu mirada en el suelo, alza la vista al horizonte y pierde tu mirada a lo lejos.
Caminando siente la brisa en tus mejillas y cómo el viento juega con tu pelo, como si vivieras la vida cabalgando sobre tu espíritu libre y ligero.

Vive con alegría y esperanza, y perspectiva, y visión de futuro (aunque el futuro sea ahora).
Vive con Luz y con Luz mira al mundo y a esos mundos cercanos que llamamos hombres y mujeres que comparten contigo la vida,
y adereza los latidos de tu corazón con una pizca de sentido del humor.
Qué sería de nosotros si no fuéramos capaces de arrancarnos a nosotros mismos, de vez en vez, una ligera, o una tierna, o una sincera sonrisa, o la más irreverente de las carcajadas.
Qué sería de nosotros si no fuéramos capaces de reír o sonreír incluso en los peores momentos.

La vida es fruto de una sonrisa y no de un mal gesto. Y, aunque a veces duela vivir...: ama, ríe y busca la Luz. Porque... eres fruto del amor, todos reímos con tu primera sonrisa y vienes de la Luz y a la Luz has de retornar. Que así sea.








jueves, 3 de mayo de 2012

CRÓNICA DE LAS PIRÁMIDES





Son una de las siete maravillas del mundo antiguo, el sueño de todo viajero, destino de todo soñador. Las mentes más encasilladas les otorgan una antigüedad de poco más de 3.500 años, las más despejadas y libres no menos de 11.000. Son las pirámides de Egipto, las asombrosas construcciones de la planicie de Gizeh.

Conviven en su espacio más inmediato con millares de toneladas de arena que bañan las patas del león con cabeza de mujer, la gran esfinge, la guardiana -quizás bajo sus zarpas- de la gran biblioteca de la humanidad; un tesoro, oculto bajo las arenas del desierto, visionado por el profeta durmiente.

La Gran Pirámide es la perfección hecha piedra, el misterio petrificado; pura matemática, en sus medidas se esconden precisos conocimientos geofísicos y astronómicos pero, sobre todo, el misterio de su origen; rostros cubiertos por las arenas del olvido, hombres o dioses desterrados de la historia...

Sus constructores rozaron el más sutil refinamiento en una época donde tal desarrollo era supuestamente imposible.
Todo esto cae a plomo sobre tu conciencia cuando contemplas frente a frente, como David frente a Goliat, a la Gran Pirámide. En ese momento no hay preguntas, no hay respuestas, tan sólo asombro ante tanta magnificencia y derroche de poder.

Miríadas de seres humanos han desfilado ante la gran máquina de generar enigmas, la tumba que nunca lo ha sido; claustro donde se emulaba a la muerte y la mente se enfrentaba al desafío del miedo a desaparecer para siempre; condensador de energías cósmicas y telúricas que cristalizan el alma y despiertan la imaginación de los soñadores del desierto...

La tormenta de arena aumenta el misterio, las pirámides juegan caprichosas y aparecen y desaparecen ante nuestros ojos. La Gran Esfinge, la guardiana del secreto, contempla impasible el  transcurrir del tiempo como si la historia no fuera con ella, como si sus antiguos constructores hubieran dejado una seña de identidad que no reconocemos e irónica sonriera levemente ante sonámbulos sin rostro con miedo a reconstruir la historia y descubrir la verdad...

El desierto es un traidor cautivo de la profunda belleza que habita en la sobriedad, es capaz de envolverte y acariciarte, y hacerte olvidar el transcurso de las horas. Son las arenas del tiempo que se llevan los recuerdos y borran los pasos dados para que, al volver la vista atrás, toda historia se adormezca y olvide...

Por más que lo pienso e intento sujetar los recuerdos, y acariciarlos, no consigo superar el anhelo, la hipnótica atracción que ejerce sobre mí el lugar más enigmático de todo el planeta, la pena que alimenta el olvido de los constructores de sueños.