Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 28 de octubre de 2011

YO SOY... EL CAMINO

Yo soy el camino.

No parto ni voy a ningún sitio.
Estoy allí donde tú pisas.
No soy la meta, sino el vehículo.

Muchos me confunden con el final...,
creen que el camino es el sentido, 
cuando no soy mas que el proceso de la conciencia.

Yo soy el camino.

No tengo nombre,
aunque de mil formas me llaman.
Muchos me quieren para sí,
pero la verdad es que no tengo dueño.
El amo del alma del camino es la libertad.

Yo soy el camino.

Vivo en el corazón de cada hombre.
Me paseo por la vida pasando inadvertido las más de las veces,
pues me buscan fuera,
cuando tengo mi casa en la casa del espíritu.

Yo no soy un camino cualquiera.
No soy el sendero de la montaña...,
ni siquiera aquél que conduce al claro del bosque.
Sencillamente, soy el camino.

Soy la senda de la Conciencia.
Si de algún sitio parto..., parto de ti y a ti vuelvo.

Yo soy, sencillamente, el camino.

Y tan solo se me anda en la serenidad del viajero solitario
que acompaña sus pasos con los latidos de su corazón,
con el fluir de sus sentimientos,
con la mágica luz de su techo estrellado...;
siguiendo el fluir del río de la vida.






viernes, 21 de octubre de 2011

MATERNIDAD CÓSMICA





No es fácil vivir la vida. Nos entregan a ella sin libro de instrucciones, y los recuerdos de nuestra verdadera naturaleza sellados y ocultos bajo mil capas escritas por el tiempo.
La vida se vive sin anestesia. Por eso, aprender a vivir sin dolor es aprender a vivir sin miedo y sin apegos.
Lo cierto es que lo que verdaderamente nos mata es la falta de libertad, y la falta de conciencia que la genera.

El fenómeno de la vida, de la generación de la vida, de la gestación de la vida, es el mayor regalo que nos ha podido ser otorgado. Somos seres autoconscientes capacitados para vehicular conciencias de Luz. Y por esto, entre otras cosas, sorprende la falta de conciencia que, a veces, los humanos aplicamos al hecho de ser padres o madres. Y, sobre todo, al maravilloso milagro de ver un vientre henchirse y llenarse de vida.

Muchas madres tienen que afrontar este milagro solas. A veces por la falta de conciencia de padres que no asumieron las consecuencias biológicas, energéticas y espirituales del encuentro más íntimo entre un hombre y una mujer, y la ceguera y el miedo pudo más que el más elemental y tierno sentimiento. Otras, porque la mano de la vida quiso segar sus pasos sobre este mundo de manera prematura, y robar un padre y un compañero.

El siguiente trabajo está dedicado a todas las mujeres que tuvieron o tendrán que afrontar su maternidad en la soledad. Por su valentía, por su fuerza, por su decisión.

Para vosotras, con todo mi cariño y admiración.





MATERNIDAD CÓSMICA


Lo lleva dentro y, su soledad se disipa por la pequeña compañía de una vida que se gesta, y que late, y que susurra sueños de futuro, y tañe el latido de un corazón prestado para servir de asiento, quizá, a un viejo espíritu.

Lo lleva dentro y su pena se duerme cantando nanas imaginadas, cuentos inventados, proyectos de juegos infantiles y risas. Sin ser aún un niño, ya es un niño, sin ser aún un hijo, ya es un hijo.

Lo lleva dentro, y el aire que algún día podrá respirar, ya rompe la soledad, ya disipa la lágrima, ya calma la congoja. Sea hijo o hija es bienvenido. Sea hijo o hija es celebrado.

Lo lleva dentro y al escribir esto la veo sonriente, con el brillo de mil estrellas en los ojos, andando su camino como propio cogidos de la mano y hablándole sobre el poder del amor, y cómo debe vivir sus propios pasos, y por qué ha de ser auténtico...

Lo lleva dentro, y ha de saber que no está sola, que tiene hermanos y hermanas, tantos como gotas de agua, tanto como suspiros del viento, tanto como resplandores de plata la mar bajo la luna llena.

Al convertirte en madre, te convertiste en madre de la esperanza, en madre de un nuevo tiempo para un mundo nuevo, en una madre que abraza con ternura lo que de sí hay en la nueva vida.

Al henchirse tu barriga te llenaste de gloria, de vida caminante, de destino que busca su camino, de ojos que algún día te devolverán la mirada, de palabras balbuceadas, de caminares inciertos, de sonrisas y lágrimas, de fiebres y juguetes, de patadas.

Navío cósmico que gesta un guerrero de la Luz ahora eres. Muéstrale el camino correcto para que no se pierda. Enséñale la mirada profunda para que comprenda. Cuéntale qué y quién es en verdad, para que no deje de buscarse y se encuentre. Dale las herramientas necesarias para ser verdaderamente feliz. Muéstrale el camino de la Luz, y enséñale a ser verdaderamente humano.
Mi enhorabuena por el milagro que se está haciendo en ti.
Y a ti, mi pequeño y todavía desconocido hermano llegado de las estrellas, vengas a este mundo el día que vengas: bienvenido a la Tierra.