Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 27 de febrero de 2015

LLUVIA



Llueve, llanto suave de alegría intensa que desprender se deja.

Llueve, agua fina, luz licuada. Vida que beber se deja y besarme quiere.

Lluvia, clamor silente que ruidoso llena espacios contenidos en silencios sin matices y en matices silenciosos que hablar hablan sin palabras. Solo gestos que en sí mismos lo son todo. Gota una que mar contiene.

Lluvia, pensamientos que alumbran recuerdos y arrastran tormentas y tormentos. Río de la vida que nace de las estrellas y amamanta nubes que cubren cielos y adornan horizontes.

Lluvia, de agua, de estrellas, de sentimientos. Alegrías que se dejan acariciar. Labios dulces que besar besan vientos que cobijan historias no contadas… Porque no sabemos escuchar al viento ni beber el agua que apaga incertidumbres y siembra certezas, besando mentes y corazones, limpiando entrañas rojas como la vida y azules como el cielo.

Llueve, agua de vida, agua ignea que enciende corazones y sosiega saberes no recordados.

Llueve, agua fuente vertida sobre los hombres. Luz de luz vertida sobre nos y desde nos contada.

Bebe.









viernes, 20 de febrero de 2015

CAMINANTE




Caminante que caminas bajo las estrellas, que haces tu vida bajo el cielo y bajo el cielo, sobre la tierra, derramas lágrimas y viertes sonrisas; que buscas dar pasos a la luz del silencio y ante el clamor del tiempo, buscando liberarte de todo sufrimiento amando la vida y trascendiendo el dolor.

Caminante que caminas bajo las estrellas y bajo las estrellas, sobre esta tierra, forjas tu destino al tiempo que las flores crecen y se marchitan, que los ríos alimentan mares y los mares sueños, y los árboles se desnudan en otoño…

Caminante que caminas bajo las estrellas y al mirarlas tu pecho se expande, y sientes nostalgia. No te sientas perdido, pues un ángel eres haciendo el camino de los hombres.

Y cuando alces el vuelo, y dejes atrás el llanto y el calcañar de dientes, la fría escarcha se convertirá en suave primavera que adorne tus recuerdos. Y la Luz disipará todo llanto. Y el Amor cerrará toda herida. Al hombre le serán dadas alas. Y tú regresarás a las estrellas.






viernes, 13 de febrero de 2015

ES TIEMPO




Ha llegado el tiempo de abrir puertas y ventanas, puertas del alma y ventanas por las que el alma asoma al mundo y a mundos intangibles que tangibles se hacen, porque si mirar no es ver, ver es contemplar aquello que sucede ante nosotros mismos y en nosotros mismos.

Ha llegado el tiempo en el que sembrar no es una opción, sino toda opción que se precie de camino caminado a la sombra de la Luz y en el portal del tiempo, de ese tiempo que nos ata y nos devora sencillamente porque en él creemos. 

Ha llegado el tiempo de soltar las cadenas. Y digo soltar, porque somos nosotros quienes las sujetamos y nos decimos con el grito inerte del que moverse quiere pero andar no puede: no soy libre.

Ha llegado el tiempo de liberarse y aferrarse al Vivir.

Ha llegado el tiempo en el que el sueño y el dormir cotidiano caminan de la mano para soltarse y hacer caminos diferentes. Para enseñarnos en el despertar más profundo y más liviano, en el más coherente y en el más alto, alto hasta las nubes y hondo como el cante de mi tierra: sentimiento puro que puro brota del corazón. Que solo si abrimos los ojos de par en par la luz entrará hasta cada rincón de lo que creemos ser. 

Ha llegado el tiempo de abrir puertas y ventanas. Deja que entre la luz y corra el aire. Y respira profundamente. Y déjate acariciar por el alma de la Vida. 






jueves, 5 de febrero de 2015

PEQUEÑO CIELO





Pequeño cielo que cobijaba mis atardeceres, magia de la luz y de las estrellas que brotaban a borbotones lentos, despertares en los cielos que robaban miradas y sueños.

Pequeño cielo que escondía esperanzas, fantasías y osadías del pensamiento, incursiones sin miedo a traspasar fronteras prohibidas. La razón era un puente entre lo finito y lo infinito, en vez de una puerta cerrada temiendo abrirse.

Pequeño cielo sostenido por montañas y llanos, por búsquedas, por un río de aguas caducas e invernales. Naranjos y olivos, eucaliptos y acacias, lechuza blanca que alimentaba el misterio y traía mensajes de ellos (desconocidos insondables que sondeaban mis pensamientos).

Crecí bajo ese pequeño cielo, que acogió mi infancia y mi juventud. Todo sucedió bajo él: Primero, mis juegos de aprendiz de humano. Y después, mis búsquedas de aprendiz de ángel vestido de olvido.

Pequeño cielo para mi inmenso. Bajo él mis pies tomaron tierra y mi cabeza cielo. Bajo él levanté los brazos para recibir su bendición y mi mirada para penetrar sus secretos.

Todo cuanto soy se alimentó de momentos vividos en ese mágico espacio en el que mi mente voló a parajes lejanos, desconocidos e inspiradores. Fue allí donde comencé mi aprendizaje de amnésico viajero en el tiempo. Y donde empezaron a brotar mis alas de cristal.

Mi homenaje al cuerpo de piedra y tierra, de agua y hierba, de azul y nubes, de lluvia y estrellas…,  que se dejó amar por mis sueños y acariciar por un millar de preguntas.

No la he olvidado. Me alimenté del misterio en esa tierra, bajo ese cielo. Y todavía hoy ejerce su poder sobre mí gritándome desde el pasado que todo momento pretérito está presente, que no me marché ni se fue de mi, que el Monte Coronado sigue indemne al olvido, que las luces que lo hollaron nunca se fueron, que la Ciudad Jardín sigue siendo un jardín de atardeceres rotos por el misterio.