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Mostrando entradas de febrero, 2015

LLUVIA

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Llueve, llanto suave de alegría intensa que desprender se deja.

Llueve, agua fina, luz licuada. Vida que beber se deja y besarme quiere.

Lluvia, clamor silente que ruidoso llena espacios contenidos en silencios sin matices y en matices silenciosos que hablar hablan sin palabras. Solo gestos que en sí mismos lo son todo. Gota una que mar contiene.

Lluvia, pensamientos que alumbran recuerdos y arrastran tormentas y tormentos. Río de la vida que nace de las estrellas y amamanta nubes que cubren cielos y adornan horizontes.

Lluvia, de agua, de estrellas, de sentimientos. Alegrías que se dejan acariciar. Labios dulces que besar besan vientos que cobijan historias no contadas… Porque no sabemos escuchar al viento ni beber el agua que apaga incertidumbres y siembra certezas, besando mentes y corazones, limpiando entrañas rojas como la vida y azules como el cielo.

Llueve, agua de vida, agua ignea que enciende corazones y sosiega saberes no recordados.

Llueve, agua fuente vertida sobre los hombres. …

CAMINANTE

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Caminante que caminas bajo las estrellas, que haces tu vida bajo el cielo y bajo el cielo, sobre la tierra, derramas lágrimas y viertes sonrisas; que buscas dar pasos a la luz del silencio y ante el clamor del tiempo, buscando liberarte de todo sufrimiento amando la vida y trascendiendo el dolor.

Caminante que caminas bajo las estrellas y bajo las estrellas, sobre esta tierra, forjas tu destino al tiempo que las flores crecen y se marchitan, que los ríos alimentan mares y los mares sueños, y los árboles se desnudan en otoño…

Caminante que caminas bajo las estrellas y al mirarlas tu pecho se expande, y sientes nostalgia. No te sientas perdido, pues un ángel eres haciendo el camino de los hombres.

Y cuando alces el vuelo, y dejes atrás el llanto y el calcañar de dientes, la fría escarcha se convertirá en suave primavera que adorne tus recuerdos. Y la Luz disipará todo llanto. Y el Amor cerrará toda herida. Al hombre le serán dadas alas. Y tú regresarás a las estrellas.





ES TIEMPO

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Ha llegado el tiempo de abrir puertas y ventanas, puertas del alma y ventanas por las que el alma asoma al mundo y a mundos intangibles que tangibles se hacen, porque si mirar no es ver, ver es contemplar aquello que sucede ante nosotros mismos y en nosotros mismos.
Ha llegado el tiempo en el que sembrar no es una opción, sino toda opción que se precie de camino caminado a la sombra de la Luz y en el portal del tiempo, de ese tiempo que nos ata y nos devora sencillamente porque en él creemos. 
Ha llegado el tiempo de soltar las cadenas. Y digo soltar, porque somos nosotros quienes las sujetamos y nos decimos con el grito inerte del que moverse quiere pero andar no puede: no soy libre.
Ha llegado el tiempo de liberarse y aferrarse al Vivir.
Ha llegado el tiempo en el que el sueño y el dormir cotidiano caminan de la mano para soltarse y hacer caminos diferentes. Para enseñarnos en el despertar más profundo y más liviano, en el más coherente y en el más alto, alto hasta las nubes y hondo com…

PEQUEÑO CIELO

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Pequeño cielo que cobijaba mis atardeceres, magia de la luz y de las estrellas que brotaban a borbotones lentos, despertares en los cielos que robaban miradas y sueños.
Pequeño cielo que escondía esperanzas, fantasías y osadías del pensamiento, incursiones sin miedo a traspasar fronteras prohibidas. La razón era un puente entre lo finito y lo infinito, en vez de una puerta cerrada temiendo abrirse.
Pequeño cielo sostenido por montañas y llanos, por búsquedas, por un río de aguas caducas e invernales. Naranjos y olivos, eucaliptos y acacias, lechuza blanca que alimentaba el misterio y traía mensajes de ellos (desconocidos insondables que sondeaban mis pensamientos).
Crecí bajo ese pequeño cielo, que acogió mi infancia y mi juventud. Todo sucedió bajo él: Primero, mis juegos de aprendiz de humano. Y después, mis búsquedas de aprendiz de ángel vestido de olvido.
Pequeño cielo para mi inmenso. Bajo él mis pies tomaron tierra y mi cabeza cielo. Bajo él levanté los brazos para recibir su bendic…