Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 17 de febrero de 2017

TAN ADENTRO...




Siempre miré al cielo
y mirando al cielo aprendí a mirar dentro.
Tan adentro como dentro de los espacios infinitos.
Interiores en el interior
y cubículos sombreados.
Estancias repletas de soles y nebulas.
Y pasadizos sin tiempo
para sin tiempo encontrarme.

Mirando al cielo aprendí a mirar dentro
atesorando imágenes más allá de la retina
donde empiezan las preguntas
y no están las respuestas.
Imágenes como luces que llenan los vacíos
y vacían lo que está lleno.

Ladrón de horas a la noche
cada noche de cada día
cada día de cada palmo de la vida
de mi vida.
Buscando el día
y en el día abrir los ojos
en la noche.
Eso he sido.

Oteador de horizontes planos
construidos de cornisas escarpadas
de rectas curvas silenciadas
de abruptos corazones.
Templado sin arrogancia
esbeltez de miras
y caminos deambulados de la mano del destino
sin destino
sin camino
nunca asido de la mano
Eso he sido.

Siempre miré al cielo
Y mirando al cielo aprendí a mirarme dentro.
Tan adentro…





viernes, 27 de enero de 2017

ELLOS




Hay amigos que no son de este mundo,
hermanos que cruzaron los espacios sin moverse,
como si surcaran mares sin tiempo
y sin tiempo a mi llegaran.

Hay amigos que son hermanos,
hermanos que son Maestros,
Maestros que acompasan ritmos de Luz,
sus ritmos,
con los míos
sin duda más lentos y torpes.

Ellos son Ellos,
silentes voces que traen ecos de lo que sé pero he olvidado.
Son cognoscibles
pero no conocidos.
Son insondables
pero se dejan sondear.
Ellos son no espíritus viajeros,
sino guías de espíritus viajeros.
Viajeros, en todo caso, de la conciencia.
Alentadores,
despertadores que miran sin mirar
y ven donde no veo.
Por eso hablan sin voz.

Levantan el vuelo para que yo vuele,
pero difícilmente pisan el suelo
pues están tan lejos…,
aunque tan cerca de la experiencia de Vivir.
Pero no de viviente caminante pisando piedras,
sino de viviente gravitante
como alado mercuriano.

Hay amigos que no son de este mundo,
hermanos que desnudos de cuerpo sufriente
alimentan almas,
despiertan corazones
y me abren los ojos.
Y me gritan en silencio:
¡Levántate!.
¡Camina!.
¡Se Tú Mismo!.

Ellos son yo dentro de un millar de millares de años.
Ellos son yo mismo sin serlo.
Surcan mares sin tiempo
y sin tiempo a mí llegan.
Y yo mientras tanto,
adormecido durmiente
que despertar espera
y recrear sueña
la vida que ha creado para sí.

Sintiente semilla soy,
parpadeante Luz,
caminante camino.
Aquila lupus que no se resigna a vivir dormido,
a no caminar por el cielo,
a no volar entre los hombres,
a no subir cumbres escarpadas
y convertirlas en verde llano.







sábado, 31 de diciembre de 2016

UN TIGRE ESCRIBIENDO POESÍA



Soy un tigre que escribe poesía
Un lobo que teje versos
Un águila que mira lejos para ver cerca
Un oso sobre la roca dando vida a las palabras

Mar salpicando la orilla
Viento susurrando llantos y cantares entre las ramas
Atardeceres rotos por nubes violetas
y lluvia dejándose acariciar por miradas y sonrisas

Soy un tigre abrazado a un león
y un águila acunando a un gorrión
El puma reinando en la montaña
y el lobo aullando a la luna y al sol

Trigo en la pradera
Amapolas y vinagretas
Tiempo huido que no perdido
y aroma a romero entre los dedos
Tomillo, hierbabuena y girasoles
Luz contenida en gotas de rocío
y el rocío
La frescura de la mañana

Soy el tigre acariciando la primera luz del día
y el lobo oteando el horizonte
Un águila volando tan alto como la vida
y el oso al abrigo de la cueva
Y sobre todo soy el águila y el lobo negro
para volar con los ángeles y caminar entre los hombres












viernes, 23 de diciembre de 2016

LA PLACIDEZ DEL TIGRE




El tigre relajado parece un gato.
Y el lobo un lindo perrito.
Un gorrión semeja el águila cuando duerme.
Y el oso, en su reposo, un koala adormecido.

Como el volcán silente.
Como el arrullo del agua.
Como la mar en calma y la duna.
Como la nube silenciosa.
Como el aire trayendo aromas.
Como un despertar y el rocío.
Como la hierba y el paso del tiempo.
Así es el hombre pacífico.

Es el silencio lo que define a la voz.
La armonía lo que define al canto,
el murmullo del agua al arroyo,
el paso del tiempo sin tiempo a la duna,
el aleteo al pájaro,
el susurro entre las ramas al viento,
la mirada al que mira,
el beso a la amada.

No confundas pues al hombre pacífico con el hombre débil.
Se conmueve con el trino de los pájaros.
Se deja acariciar por la brisa.
Oye versos en el viento.
Es sensible a la vida.
Pero soporta el peso de la roca,
el embate de las olas
y la áspera caricia de la arena,
en silencio.

Cuando el tigre duerme él está despierto.
Cuando es el lobo quien descansa él está despierto.
Cuando duerme el águila él está despierto.

Sabe que el parpadeo de la luz sobre el agua no puede ser herido por lo que, en  verdad, no teme. Ello es él. Y lo sabe.

Tú quizás intentes pisar su sombra. Vano intento.



                   
                                                                            “Soy un tigre que escribe poesía”






viernes, 25 de noviembre de 2016

A UNA MISMA VEZ





Cuántas cosas soy a una misma vez. Cuántos elementos o fragmentos, pensamientos, sentimientos, ornamentos de momentos de intentos fraudulentos (o sinceros alzamientos) ante el miedo o el talento, sin aliento, de los locos descontentos que no encuentran alimento para la psique, el pensamiento, un mundo en crecimiento (como crecen los fragmentos de cristales rotos por lobos cruentos que no aúllan, porque las oscuridades del alma les pertenece).

Cuántas cosas soy, sin serlo, a una misma vez: El llanto y el canto, el tenor y la campana, el cuenco cantor y la guitarra, los dedos del pianista y el propio piano, la cuerda tensada y el artista, lo mejor de un momento y el propio momento, la luz a simple vista y el Sol radiante hacia dentro.

Siendo todo no soy ello. Si no soy lo que comprendo, ni comprendo lo que soy, cómo armar un pensamiento de contento, sin lamento, sin fragmentos, ni elementos, ni ornamentos de momentos tan intensos como el viento distanciado de su propio lamento (lo arrastra y lo deja siendo incierto pensamiento de sí mismo..., y en el tiempo).

Cómo ser lo que no soy. Si todo soy y no soy nada, y vivo en todo, y en todo nada (porque nada a fin de cuentas soy): Yo soy nada. Y nada soy sin sonido ni palabra.