Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 29 de julio de 2016

RAFAEL




Desplegó sus alas y levantó el vuelo. Visitará mundos vestidos de colores, auroras dibujando esbozos de palabras que susurrarán un nombre… Ella lo espera, brillando entre las estrellas.

Ahora vuela, las piernas ya no pesan, el metal se volvió ligero (como nubes que acarician atardeceres), y su recuerdo ya no reposa en una silla de ruedas. Ella se fue en el peor momento, que es siempre, que es cualquiera.

Ahora vuela. Ahora es viento, y como el viento se mueve.

Modelo fue sin pretenderlo. Certezas vestidas de sentido de la justicia y honradez fueron su legado intangible. Rafael se llamaba. 

Ahora surca los espacios de la mente y los corazones de los que lo quisieron. Destellos y recuerdos de un pasado hecho presente.

Firmeza flexible, seriedad acariciada por sonrisas huidizas y un sentido del humor un tanto serio, pues él se reía sobre todo en su gemelo. Un espejo en el que verse y no verse…, igual diferente, hasta el último momento.

Se marchó sin irse, crisálida ámbar que se tornó azul, para estar en todas partes a un mismo tiempo. Luz en la noche. Final que es inicio. Vida plena que vivió a pleno pulmón.

Aire, agua, música…, ahora es todo eso. Y tres soles en los que vive sin tiempo, para siempre. Porque el tiempo no es cosa del alma, ni del cariño, ni de la entrega, y mucho menos del amor.

En tu recuerdo vestimos de flores aquello que amaste y en lo que creíste, por lo que fuiste, por lo que serás allá donde estés. Aunque siempre estarás aquí.

Cuando Rafael se marchó se cumplían cuatro años de la partida de Carmita. Ella lo esperaba. Él añoraba ese encuentro.




martes, 12 de julio de 2016

A SOLAS CON ABUL BEKA





Hasta cierto punto se movía de manera grácil. Quizá su delgadez, disimulada por el amplio ropaje, le daba ese aire solemne aunque ligero. Cuando se sentó a mi lado parecía conocer ya mi propósito.

“Quieres hacerme unas preguntas”…, dijo. Pero en ese momento las preguntas desaparecieron de mi mente. El silencio brotó como brotan las flores. Y habló profusamente sin decir palabra, como si el silencio en sí mismo fuera una voz dulce, certera y profundamente sabia.

La solemnidad que dibujaba su rostro no desmerecía su mirada. Abul Beka miraba dentro, tan dentro que traspasaba todo interior, y el interior se convertía en profundidad. Y entonces en mí nacían no respuestas sino certezas, conocimiento abrumador que hacía desaparecer toda necesidad de preguntar… pues ya conocía.

Cuando se levantó para marcharse me sorprendió con unas palabras claras que parecían pronunciadas por un poeta. A fin de cuentas, y en cierto sentido, lo que él era: Poeta de la vida y hacedor de caminos.

“Entre aleteo y aleteo en la vida, el hermano verderón y el hermano jilguero se preguntan cuándo los hombres aprenderán el lenguaje de los pájaros. En verdad te digo que si aprendes a oír el silencio y en el silencio tu voz interior, tus pensamientos se convertirán en suave canto, tus sentimientos en trino alegre, y tus pasos en la vida serán como vuelos al amanecer. Y cada amanecer como una nueva vida que comienzas”.

Y Abul Beka se alejó buscando la orilla del río de la vida, camino del Guadalevín.



                                                                    (En recuerdo de Cayetano Arroyo)





viernes, 1 de julio de 2016

EL LENGUAJE DE LOS ÁNGELES

 








Para hablar el lenguaje de los ángeles, primero hay que hablar el lenguaje del silencio. 
 
Lo primero que sucede cuando intentas callar a la mente es que se llena de ruido. Después el ruido desaparece, y queda una sola voz. 

Después esta voz desaparece, y entonces se hace el silencio. Y es en el silencio que te oyes a ti mismo.


















jueves, 9 de junio de 2016

COMO ROBLES




Hasta el roble más fuerte arde.

Hasta la rama más firme se doblega. Y la ceiba que aspira a ganar el cielo hunde sus raíces en el suelo, y palpa el barro para acariciar las nubes.

Hasta la roca más dura se convierte en arena por el embate de las olas. Y el aire más sutil se torna vendaval cuando el viento arrecia.

Entre el cielo y la tierra.
Entre la luz más divina y el resplandor más cercano.
Entre la sangre y el alma.
Entre el fuego y la helada.
Entre la cuchilla y la palma de la mano.
Entre el llanto y la partida.
Entre la risa y el retorno.

Erguidos como árboles caminantes que unen dos mundos, así vivimos. Así cantamos nuestro llanto y reímos nuestro dolor. Así lloramos nuestra risa y enrojecemos ante la palidez del fin último.

Temblorosos, temerosos, gallardos, abatidos, victoriosos, renovados, perdidos y encontrados. Así vivimos. Como robles que saben soportar el peso del aire y de la vida, sujetar la tierra y besar las estrellas, amando la vida y dejándose amar. Humanos.





viernes, 3 de junio de 2016

TAUROMAGIA

Fotografía de ABC.es


Me senté con él a la mesa. Se había erguido como un hombre y como un hombre me hablaba. Sus modales y su sensibilidad delataban humanidad…, la que nos falta a los humanos y la que se supone no tienen los toros.

Se llamaba Cenizo, era negro como el carbón y su mirada encerraba la nobleza de lo previsible. Ningún daño podía esperarse de él. Al contrario, su necesidad por entender clamaba compasión hacia mí, representante de lo humano que era… sin pretenderlo ni quererlo.

Al poco me preguntó: "¿Por qué?. ¿Por qué lo hacéis?. ¿Por qué mi gente, de casta brava y porte regio, ha de ser torturada hasta la muerte?."

Si hubiera sabido qué contestarle habría sido todo más fácil. ¿Cómo definir lo sinsentido?. ¿Cómo justificar el escarnio, el sufrimiento infligido… por divertimento, por afición…?. ¿Dónde encontrar el sentido de algo que dicen es arte?. ¿Desde cuándo es arte la tortura, la sangre y el dolor?.

Se sentó conmigo a la mesa, y la silla crujía. Pero más crujía el aire, se quebraba, se rompía… y el toro lloraba. Cenizo lloraba su destino… y casi el nuestro.

Algo va mal en el ser humano cuando el vandalismo más cruento se justifica, cuando se llama arte a la sangre derramada, al dolor vendido en ventanilla, y se llama fiesta… taurina. Que le pregunten al toro, a ver qué opina.

Se llamaba Cenizo. Su mirada escondía dos penas, la suya y la mía.