Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 30 de marzo de 2012

SIEMPRE HAY UN MOMENTO




Siempre hay un momento para reflexionar. Siempre hay un momento para detener el tiempo y vivir el ahora, cerrar los ojos y abrir el corazón, inspirar suavemente y acompasar tus latidos con el de la naturaleza, tus ritmos con el ritmo de las nubes, con el del viento que susurra en las ramas, con el trino del pajarillo, con el de las flores que en esta primavera comienzan a brotar... Siempre hay un momento para volver la vista adentro y vernos en la Luz que somos.
Tómate tu momento cada día, aunque sea un minuto de este tiempo escurridizo y frenético en el que creemos.

Tómate un minuto, aunque estés en mitad del asfalto, y mira las nubes, mira los árboles, mira al cielo, sigue el vuelo de las golondrinas y de los vencejos. Detente en tu caminar y contempla, verás cómo todo se detiene en ti. Aunque sea un minuto por cada día, porque recibirás un alimento que necesitas.

Tómate tu tiempo para detener el tiempo. Envejecemos porque hay partículas que transitan por nosotros de forma cinéticamente inestable y sujetas a pulsos vinculados a la estructura de la materia, aunque hubo un tiempo en que no era así. Pero lo que tú eres esencialmente, no es temporal.

Tu naturaleza te permite conectar con la Luz que eres. Y esa Luz se mueve y crece independientemente del tiempo. Eres temporal en tu estructura, pero no en tu naturaleza.
Detente. Para tus pensamientos, pues ellos no son tú.
Mira al árbol que más próximo tengas, inspira profundamente y conecta con él, obsérvalo en su superficie pero siéntelo en su totalidad. Se él, porque él es tú.

Tómate un momento. Permítete un minuto diario de tranquilidad, de silencio interior. Puedes estar en mitad del bullicio, en la calle principal de una gran ciudad... No necesitas estar dentro de una catedral, en la montaña o bajo las estrellas... Solo te necesitas a ti mismo para estar en silencio. Afuera hay ruido, pero dentro debe haber quietud.
Tú eres tu propia catedral. Date un minuto para detenerlo todo dentro de ti.
Te mereces esta simplicidad absolutamente real y necesaria para tu propio equilibrio y naturaleza. Concédetela. Lo necesitas tanto como el árbol necesita el agua y la luz, un suelo en el que sustentarse y un cielo hacia el que extenderse.

Y, cuando puedas, contempla las estrellas. También nos alimentamos del techo bajo el que nos vivimos en este mundo. Las estrellas son nuestro hogar primigenio, y contemplarlas nos conecta con lo que somos, y nos alimenta por tanto a un nivel.
Busca un lugar tranquilo y apartado donde poder pasar unas horas de soledad bajo las estrellas contigo mismo, con tu pareja, o con unos amigos... Comparte esos momentos en los que nos enfrentamos al recuerdo y a la añoranza más primigenios. Traza un círculo y, desde él, mirando al cielo levanta los brazos. Potencialmente eres un hombre/mujer cósmico que reconoce su origen y el hogar de los ancestros, y recibe el alimento de Luz de la primera casa que lo vio nacer como conciencia primera.

No olvides que debes alimentar lo que en verdad eres, para que siga creciendo en ti y vaya ocupando el lugar que le corresponde en cada minuto de cada día de tu vida. 









viernes, 23 de marzo de 2012

DE ESFERAS Y UNIVERSOS



Una visión humana y global, cósmica, y desde luego también trascendente, es inevitable. Somos individualidades inmersas en la magnificencia de una totalidad cósmica que en sus fenómenos más pequeños y en los más grandes nos afecta, nos determina a diversos niveles. Y, sobre todo, como totalidad, nos acoge. 

Somos las estrellas. Somos el agua y los átomos. Somos los árboles y el viento. Somos el Todo en nosotros. Así que lo que nos parece lejano e inconmensurable es realmente próximo y comprensible a nuestro nivel. Lo que no abarcamos nos abarca en la perfección de lo que somos de lo pequeño a lo grande y de lo grande a lo pequeño.

Por esto nunca he podido resistirme a la tentación de perderme en los espacios infinitos y explorarlos desde mi aquí y desde mi ahora, como si los fenómenos cósmicos estuvieran tan vinculados a mí que me resultara realmente inevitable no ya referirme a ellos, sino valorarlos, imaginarlos, explorarlos a algún nivel, al nivel de los exploradores de la conciencia y el ser. Y, sin duda alguna, como venimos de "allí arriba", de otros espacios y otros tiempos, no podemos resistirnos a dirigir nuestra mirada al "gran vacío repleto estelar" que fue nuestra casa y el lugar donde desarrollamos nuestra vida, nuestros sueños, hasta llegar a este mundo hermoso y en peligro. Y quizá por todo esto la experiencia de la canalización vierte a veces informaciones que refieren acontecimientos que, como individualidades constreñidas por el espacio, el tiempo y la materia, nos trascienden. 
Y siguiendo el curso del rio de la vida, dejándolo fluir y sin interrumpir su paso, os hago llegar lo que hasta mí llegó, y que he bautizado con el nombre de...






DE ESFERAS Y UNIVERSOS


Un vórtice conduce a este lado del universo. En su expansión, el espacio tiempo no se extiende de manera uniforme, aunque de manera uniforme se transforma y modifica según la cualidad del observante. Burbujea siguiendo patrones impredecibles, generando esferas que contienen universos.

En su expansión el foco no es importante, lo importante es dónde se sitúa ese foco. Si el punto se sitúa en “x”, será en “x” donde tenga lugar la creación, la inclusión de una metaforma dimensional capaz de asumir energía y materia.

Todo intento por doblegar un foco para cerrarlo y hacerlo desaparecer, dará lugar a un nuevo foco y paradigma, generando una nueva matriz y realidad, un nuevo foco capaz de asumir energía y materia. Generará una nueva burbuja en un nivel diferente.

No se puede ingresar de manera espontánea en una burbuja elegida de manera aleatoria, a menos que el foco sea inversamente proporcional en su energía al foco de procedencia del elemento que pretende "dar el salto". Y para ello deberá generar una energía doblemente proporcional a la generada y asumida por el foco origen en el momento de su creación.

Todo universo es sombra de otro universo. La diferencia no está en el  nivel, sino en la energía que genera la desincronía entre un foco y otro foco. No es cuestión de cantidad de energía, sino de intensidad en un punto.

Las esferas, respecto de otras esferas, se comportan como esferas comunicantes, unidas tubo-cónicamente entre unas y otras. La reversión de una esfera, por succión a través de la tubulación puente, puede dar lugar a la succión de una esfera por otra, y a la imbricación de un universo con otro, con todas las consecuencias.








viernes, 16 de marzo de 2012

ALEJANDRÍA..., EN MI CORAZÓN





Por las tardes, antes de la anochecida, gustaba de largos paseos por la orilla... Las olas me salpicaban el rostro, y mis pies descalzos, acariciados por la blanca espuma, trazaban caminos, hilos de luz sobre la arena que se perdían en un momento.

En mis largos paseos por las bellas playas de Alejandría, el sol poniente me ayudaba a soñar y la brisa me traía aromas de tierras antiguas y olvidadas más allá de las columnas de Hércules e historias de navegantes que oyeron el canto de las sirenas, o que se enfrentaron a poderosas galernas. Y al mirar al sur, a mis espaldas, soñaba con las tres montañas de piedra, con océanos de arena, y con el río de vida que dibuja su silueta en el cielo estrellado, el que serpentea entre las dunas, el que bañó de conocimiento a la más grande civilización jamás habida.

Aquellos paseos en soledad a la atardecida de cada día fueron mi fuente de inspiración, el bálsamo que necesitaba para aquietar mis pensamientos y mis incertidumbres. Y aquél mar, el espejo donde tantos se miraron y donde yo me miraba.

Fue un soplo de luz lo que llegó hasta nosotros. Alejandría, la virtuosa y la sabia, la soñadora y la herida.

Bajo su cielo estrellado el tiempo parecía no transcurrir, y el eco de nuestras voces rompía por momentos el ágora. Preguntas, respuestas, certezas, incertidumbres, silencios atronadores, palabras silenciosas, deseos de saber y comprender.

Hacia mucho tiempo que el faro no era lo que antaño fuera, y nuestras largas disertaciones con aprendices y maestros serán recordadas por mucho tiempo. Los amigos siempre lo fueron porque fueron hermanos de inquietudes y conocimientos, hermanos unidos por el más puro afán por saber, por comprender. Y el amor por el conocimiento nuestro principal lema.

Alejandría, la grande, la hermosa, la que se baña en el mar más rico y sabio de todos los tiempos..., no te olvidaré.














viernes, 9 de marzo de 2012

SOBRE LA EXTRAÑA REALIDAD DE LO QUE SOMOS

Playas de Benajarafe (Málaga), 28 de febrero de 2011, a las 14.08h



Cada vez que pienso y repaso mis pensamientos, los propios y los ajenos. Cada vez que echo la vista atrás, o contemplo los sucesos del ahora ocurridos en los límites de la realidad... creo más en el ser humano, en mí mismo, como una entidad pluridimensional que, con la conciencia de ser adormecida, pero con la conciencia de estar activada, vivimos tan sólo en una pequeña fracción de lo que somos.

Detalle, en ampliación, de la imagen anterior
Estamos aquí, en este mundo, más bien en este medio mundo, creyéndonos finitos, limitados, humanos y terrestres, constreñidos por el espacio y el tiempo... o por este espacio y este tiempo. ¡Qué lejos está la realidad de todo esto!. 

Lo cierto es que cada vez estoy más convencido: somos terminales, laparoscopios, sondas, “androides orgánicamente humanos, sensibles y energéticos con capacidad para tomar conciencia de sí". Pero ciertamente, nosotros, lo que somos realmente nosotros, no estamos aquí. Operamos desde otra realidad. Y desde esa otra realidad nos contemplamos a nosotros mismos en el trabajo cotidiano, mundano, terrestre del siglo XXI, que desarrollamos como individuos que, en verdad, creen que son lo que perciben de sí mismo, y lo que idean de sí mismo.

A lo mejor, o a lo peor, hablo más de la cuenta, pero formamos parte de una civilización tecnológica, cósmica y dimensional, con un alto nivel de control del espacio-tiempo que hemos depositado en este mundo, por una causa que aún busco comprender en su totalidad, una suerte de “replicantes”, disminuidos por limitados sensorialmente (nosotros), a los que custodiamos, controlamos, monitorizamos, desde una continuidad espacio-temporal donde realmente estamos con plena conciencia de lo que somos con respecto a lo que somos aquí. Es como si yo, y tú, lo que aquí en este mundo somos, física, orgánica, psicológicamente, fuéramos una creación hecha y puesta por nosotros mismos, operando desde un nivel superior, diferente, ampliado, físico (aunque sin duda a otro nivel), tecnológico y avanzando, desde el que controlamos, seguimos, supervisamos, nuestros pasos, nuestra vida. Y desde donde nos enviamos información, formación, impulsos, frecuencias, ondas...

No sé si me explico suficientemente, o si hablar de esta sobrada manera me traerá más incomprensión que otra cosa..., o si estaré sencillamente equivocado, o si estaré confundiendo la forma con el fondo, o si la pista que ahora sigo será inconsistente. Pero te la ofrezco a ti, para que pienses sobre ella, para que mires a la lejanía de ti mismo y a tu proximidad más íntima a ver qué sientes cuando piensas en ello.











viernes, 2 de marzo de 2012

LA GRAN OPORTUNIDAD (y IV)




DIA ÚLTIMO (DE LA UNIDAD ENTRE LOS SERES)



Aún no me había desperezado del todo cuando el batir de unas poderosas alas atrajo mi atención. Era la Hermana Lechuza que, madrugadora, se acercó hasta mí.

-         “Buenos días, Hermana Lechuza” –dije adelantándome en el saludo-.

-         “¿Sabes –me contestó- qué implica desear buenos días?. Implica desear ritmo, cadencia, armonía…, ya que todo se sucede de una forma pendular en la sinfonía de la vida. Desear buenos días implica desear felicidad, y conciencia (que la conciencia te permita comprender y trascender para ser feliz). Desear buenos días implica desear lo mejor, lo más apropiado para tu evolución, para tu mejoramiento personal.
Yo te deseo, en el sentido de lo expresado, buenos días.”

-         “Deseo lo mejor para ti Hermana Lechuza.”

-         “No solo debes desear lo mejor para mí. Desear lo mejor para uno es desear lo mejor para todos, ya que somos el mismo. Por eso tú y yo tenemos un compromiso con el Hermano Hombre. Un compromiso de vida y conciencia, de solidaridad, en la más hermosa comunión entre los seres que pueblan la Tierra y el ser humano. Así pues, tenemos un trabajo que hacer para el hombre. Tu parte en este trabajo consistirá en hablarle, en dirigirte a él, en escribir una historia para el ser humano. La mía consistirá en enseñarte cómo hacerlo.”

-         “¿Contar yo una historia a los hombres? –repliqué asombrada-. ¿Acaso una rosa tiene dedos que puedan asir un lápiz y escribir?. ¿Puede una rosa ser oída por un ser humano?”.

-         “Hermana Rosa –me dijo- , es muy fácil… Presta atención…”

De aquí en adelante ya conocéis la historia. Tan solo resta deciros que me gustaría saber y poder transmitir lo que aprendí en estos tres maravillosos días, además de la forma tan especial en la que vive cualquier rosa, ya que una flor no goza del estirado futuro que tiene un ser humano. Si nada trunca vuestras vidas podéis gozar de edades verdaderamente inimaginables para nosotras. Tenéis, además, la suerte de poseer unas raíces que no se aferran al suelo, que son capaces de llevaros por el mundo.

En fin, según la Hermana Lechuza (por favor, no quiero que os toméis esto a mal) al hombre se le concede más tiempo porque posee una reconocida torpeza para asimilar los fenómenos de la vida. Sin embargo, nosotras debemos aprender lo justo y necesario en el corto intervalo de tiempo de un pedazo de primavera (toda una vida) asidas, además, a un tallo que, a lo más, crece a lo alto o a los lados. Somos conciencias que no pueden recorrer el mundo a pie, sino que han de hacerlo con las alas del espíritu.

Desde mi espinosa atalaya he visto crecer a mis hermanas, y cómo el cielo se desvivía en hermosos colores al caer el Sol. He visto cómo el Hermano Tejón plantaba cara al hermano Zorro.  Y al Hermano Buitre rondando a la muerte, y devorándola después. He visto al rayo rodear con sus brazos de fuego al Hermano Roble, y a este quemarse en el amor que todo lo regenera. Me he visto a mí misma en cada perla de rocío. Y todo esto desde el tallo de la vida que sostiene a todo mi ser.

He recorrido el mundo desde la inmovilidad, porque me he dejado llevar por la vida, me he dejado vivir abandonándome en sus brazos, siguiendo los susurros de la voz de la conciencia. Una voz que todo el mundo puede oír si presta un poco de atención al crepúsculo interior.

En lo que a mí respecta, ya he cumplido mi misión, y mi tiempo se agota. En el momento de inspirar estas líneas al Hermano Miguel Ángel quedan en mí pocos pétalos que den forma a lo que soy. Siento así cómo me acerco a la última noche de mis días y, lejos de sentir miedo o añoranza por lo que dejo atrás, me embarga la alegría de quien va a convertirse en una rosa vestida de nada. Ahora tú tienes que hacer tu parte, y vivirte como rosa de la vida que se abre a un nuevo día todas las mañanas, como se abre el ojo del espíritu cada amanecer desde la noche de los tiempos.

Este es mi testimonio, mi vital y transmutadora experiencia, que espero sea útil a todos vosotros. Como es útil el sereno estanque al cielo estrellado, donde este puede verse a sí mismo todas las noches.

Desde aquí aprovecho la ocasión para ser portavoz y hablar en nombre de todos los reinos de la naturaleza. Todos estamos pendientes de vosotros, y sabemos que el cambio ha de producirse uno a uno, hombre por hombre. Mas esto solo sucederá si prestáis un poco de atención a la voz interior, a la más sabia energía de la Hermana Conciencia.

Un saludo.