Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 22 de febrero de 2013

EL GUERRERO DE LA LUZ: EGO ENEMIGO






Cuando tu enemigo reconoce tu maestría y te alaba..., o lo estás haciendo muy mal o lo estás haciendo muy bien... o ha dejado de ser tu enemigo. ¿Y entonces qué haces con tu espada? - le preguntó el guerrero de la Luz a su aprendiz-.

El aprendiz no supo qué contestar. Y el guerrero de la Luz añadió:

Lo primero que tienes que hacer es reconocer cuál es la causa de su alabanza.

¿Y cómo he de reconocerla? -preguntó el aprendiz-.

Mirando en tu interior deberás reconocer cómo has obrado y si su corazón está limpio 
-respondió el guerrero-.

¿Y cómo podré reconocer en mi corazón si su corazón está o no limpio? -devolvió como respuesta el aprendiz-.

Y el guerrero de la Luz le dijo:

Nunca debes olvidar que el corazón de todo guerrero se nutre de la sangre de su oponente. Y su valentía de la valentía de su oponente. Y el equilibrio que ha de llevarlo a la victoria de los pasos dados en la oscuridad por su oponente. Y que su Luz se nutre de la Luz de su enemigo. Porque su enemigo y él son uno sólo. Y no hay enemigo que viva fuera del guerrero. Y no hay batalla fuera que no se haga dentro.

Y continuó añadiendo:

Cuando tu enemigo reconoce tu valía y te alaba, y reverencia tus acciones, has de combatir al enemigo que no dejará discernir cuál es el motivo de su alabanza: tu ego.
No hay espada más afilada que la de la palabra mal asumida. Ni enemigo más poderoso que el alimento del ego, la vanidad. Ni ego más fuerte que el del que se cree por encima de los demás.

La espada del guerrero de la Luz es humilde, su coraza es humilde, su yelmo es humilde, su capa lo es también, y su escudo... pues su alimento viene del Sol, del temple de la llanura y del canto de las cumbres, de la pluma del águila y del rugido del tigre, del aullido del lobo y del estruendo de las olas contra las rocas. Pero cuando se inclina ante sí mismo, y ante sí mismo se desnuda de todo lo aparente, su sueño se acuna con el brillo de las estrellas, con la suave brisa del mar y con el canto de los pájaros. Y los espíritus de la noche acuden a custodiar su cuerpo mientras su alma viaja de cielo en cielo aprendiendo sus secretos.










viernes, 15 de febrero de 2013

JUEGO DE LUCES

La creación de Adán, detalle de la Capilla Sixtina, preside el frontal  del templete. Dios dando vida al primer hombre. La Luz despertando al ser humano dormido. Nace el verdadero hombre.




En la Luz, entre la Luz, juegos de Luz...

Luces y sombras que se combinan para mostrarme maneras diferentes de apreciar el momento, de jugar con la vida justo en el límite en el que sombra y Luz hacen de las suyas para mostrarme una singularidad que diferencia este momento de otro cualquiera.

Cada momento, cada instante, cada llanto, cada risa, cada encuentro o cada desencuentro es diferente de otro. No hay una puesta de Sol o un amanecer igual a otro. Nunca serán iguales, acaso parecidos, pero nunca iguales.

Cada instante, cada suspiro del alma, cada lágrima vertida por alegría o pena, cada nacimiento, cada mirada... Todo es extraordinariamente diferente, diferenciado y, por ello, el rico nutriente, alimento, de una vida fantástica, maravillosa, que se muestra a nosotros como un enorme cofre del tesoro que espera ser abierto.

Y no es mas que el matiz de la Luz, de su presencia o de su ausencia, de su fulgor o de su lento desaparecer por la línea del día que culmina...

Pero, fuere como fuere, al atravesar la luz los cristales de la Shambala serrana que cobija mis atardeceres de este invierno, la Luz, la inabarcable Luz penetra por los ojos de cristal de mis ventanas y roza la capilla sixtina de un atardecer mágico. Justo donde el hombre y su origen se rozan para conocerse y amarse, juntarse y no perderse el uno del otro.

La Luz es una maravilla, genera los contrastes, las sonrisas que la más profunda o tenue oscuridad es incapaz de generar. Brillamos por la Luz. Soñamos por la Luz. Amamos por la Luz.

La lágrima vertida se vierte por la ausencia de la Luz... o por su presencia en la más generosa carcajada que rompe el semblante de quien quiere ser un sobrio portavoz del momento. Y ríe. Y ríe. Y llora. Y llora. Porque solo la risa puede expresar la mayor de las alegrías no contenida.

A la hora de soñar. A la hora de vivir. A la hora de cualquier cosa... el sentido del humor es una manifestación de una luz que esquiva, furtiva, acaso juguetona, se filtra por las quebradas de la realidad. Fisuras que se dejan penetrar por almas lisonjeras que despiertan sensaciones y que sensaciones vulneran con la risa. Porque al final, porque al principio (ese que significa el inicio de lo que acaba) hay que reírse cuando perecer parece el final más acertado.

Nunca perecer a la pena o dejarla campar a sus anchas por el mundo, el corazón o el tiempo compartido, ha sido un signo de la Luz. La Luz es la Luz. Y en sus matices está el contraste. Y en la ausencia de contrastes y en la permanencia está la Maestría.

Maestro de colores, Maestro de la Luz que caminas por el mundo sintiendo y entendiendo que toda sombra habrá de ser disipada. No confundas el contraste de lo eterno, al mirarse en el tiempo, con la Luz de la Vida de los hijos de las estrellas. Porque la Luz, la Luz, siempre será la Luz... y sus hijos brillarán aún sin pretenderlo. Y su mensaje será la vida que traigan al camino de los hombres, y a los pasos dados por estos desde que el Sol sale hasta que se adormece. Y así será por lo días de los días de este tiempo que se acaba y del nuevo tiempo que ha llegado.

En la tarde, cuando el Sol inicia su descenso para perderse tras las montañas regala sus últimos rayos de luz a nuestra Shambala. Al penetrar por su ojo sagrado, el que guarda el gran secreto..., silencio y luz entremezclados, maravilla de colores donde el hombre toca lo eterno. Juego de luces, de claridades y sueños cristalinos. Momentos para dejarse despertar y sentirse despierto. Crepúsculos que provocan amaneceres. Transparencias del alma.





Atardece en Shambala. En su descenso, el Sol nos regala una suerte de sincronías hechas de rayos de luz que modifican nuestro estado de conciencia. Todo se teje en la Luz y desde la Luz.













viernes, 8 de febrero de 2013

SIETE SOMBRAS




Una noche siete sombras se juntaron para hablar y aprender. Y una dijo:

“Sabed que nosotras no existimos por nosotras, sino por unas extrañas criaturas llamadas hombres. Y que cuando ellos caminan y se detienen nosotras caminamos y nos detenemos. Y nuestros movimientos son réplicas de los suyos. Y aún más, pues dicen que a su vez ellos sólo existen gracias a una gran fuente de luz que llaman Sol, que les da la vida, de donde proviene la luz que nos ha creado.”

Otra voz, de entre las siete, replicó:

“Todo eso es hipotético, pura especulación. Nada de eso es demostrable. Nuestra vida es plena. Existimos porque existimos, fruto de una magistral casualidad. Somos libres de ir donde queramos, de caminar y detenernos según nuestro antojo.¡Una prueba!. ¡Dadme una prueba!.”

La paradoja y enseñanza de esta historia es que sabiendo como sabemos cuál es la respuesta, quién tiene y quién no tiene la razón, todos podemos extraer de forma simple la enseñanza que encierra, el sentido que busca expresar. Y ello sucede porque, a grandes rasgos y sin valorar más detalles, todos estamos en la posición cómoda de humanos conscientes que saben que se trata de una parábola. Parábola que expresa, además, una realidad que todos compartimos. Y pensamos:

“La primera sombra tiene la razón. La segunda sombra mantiene una postura equivocada que representa el sin sentido de quien quiere proclamarse en poseedor de un sentido que todo lo abarca. Y no admite nada fuera de sí misma si no lo comprende”.

Nos situamos pues de esta manera en la posición de la sombra sabia. Y además sabemos que, en esto que llamamos vida real, somos el hombre que genera la sombra. El hombre alimentado en su ser por el Gran Sol que le da la vida y por el Gran Sol que sostiene su espíritu. Pero lo cierto es que somos al Ser lo que al cuerpo la sombra y lo que ambos al Sol.

Desde nuestra posición no asumimos nuestra ignorancia, ni el camino que nos queda por andar. Y esto me hace recordar la historia que una vez escuché sobre el Viejo de la Montaña, que contaba que en cierta ocasión un joven se acercó a él y le preguntó:  “¿Maestro, qué puedo hacer para empezar a conocer?. Y el Maestro, como sabéis un hombre curtido en mil historias de este y del otro mundo, le dijo: “Comienza por descubrir tu propia ignorancia.”

La verdad es que la vida se vive desde el corazón. Desde el corazón nos vivimos. Desde el corazón nos contemplamos... Pero cuando no somos conscientes de ello, y debido a ello nos movemos por este mundo como sombras que se arrastran creyendo caminar erguidas y poseer toda verdad, lo cierto es que lejos de despertar en el sueño que significar vivir lo que hacemos es vivir en el sueño que significa no estar despierto. Y entonces vivimos sueños dentro de sueños. Y la gran elucubración de la mente se impone a la experiencia del corazón, a la realidad de experimentar el universo desde y en nosotros, y contemplarlo como algo no a ser explicado sino sencillamente vivido, sentido.

Así que para la poderosa mente que teme desaparecer si no controla, es mejor no profundizar en el misterio. Y se dice a sí misma: “Si es explicable no es trascendente. Porque si fuera trascendente no sería explicable”.

La vida espiritual, la percepción de lo que significa la vida y el universo que en nosotros se expresa, nunca estará a nuestro alcance por el intermedio de la mente. No es una cuestión intelectual, sino vivencial. Es una cuestión del corazón, es decir, de ese foco primordial y luminoso que nos conecta con todo y al que llamamos también genéricamente conciencia. Y que es la fuente que supone, cuando brilla en su máximo esplendor, la mayor expresión de aquello que definimos como equilibrio. Y la expresión más cercana al brillo del sol que somos en lo más profundo, pero también más cercano, de nosotros mismos.

Lo cierto es que nos olvidamos en exceso de la realidad de ser vasos que necesitan llenarse para vaciarse y totalidades que necesitan vaciarse para sentirse plenas.
Un gran misterio hay en la paradoja que encierran estas palabras...













viernes, 1 de febrero de 2013

PALABRAS VIVAS




Las palabras están vivas....
Cuando digo sueño... se apodera de mi  la ilusión de no ser y de no ver.

Cuando digo despierto... se apodera de mí la realidad de todo momento, el instante presente y eterno que compone la sinfonía de mi ahora.

Cuando digo Luz... los árboles se iluminan  y las estrellas derraman lágrimas de rocío al amanecer, y el viento me regala caricias en el rostro y susurros de hadas que cantan mi nombre y el nombre de mi primera casa.

Cuando digo tiempo..., todo se vuelve pesado y lento, y caduco..., el campo se vuelve verde y después se llena de flores, y luego coge el color de la tierra, y después se torna amarillo, y de nuevo verde...

Cuando digo amo... me brillan los ojos y el aire me sonríe, y me sonríe la vida y el rostro de cada hermana y hermano que se cruza en mi camino, y siento los abrazos en la distancia y en la cercanía de lo físico, y en la ternura del ángel verde que me ofrece una flor para que la contemple y la huela.

Cuando digo río... no río me convierto en carcajada, en puente de colores que une corazones, que los transporta en una nube y lloran porque la risa y la dicha del eterno momento de humor chispeante son incontenibles.

Cuando digo hola... te saludo a ti en lo más profundo de ti, y mi alma se identifica con la tuya y te quiere, y te ve en lo que eres más allá de lo que pareces ser, porque mi corazón se une al tuyo en la más sutil de las comunicaciones.

Cuando digo abrazo te rodeo con mi mirada y te toco con mis sentimientos, y te introduzco dentro de mi para quererte siendo yo, y acunarte siendo yo, y dejarme sentir por ti siendo tu.

Cuando digo te quiero te quiero con toda mi alma, y con toda mi alma te siento, y con toda mi alma me dejo querer por ti aunque estés lejos, aunque tu vida y tus sueños, tus alegrías, tus esperanzas y tu corazón herido camine otros espacios, haga otros caminos, visite otros tiempos..., aunque tus luces sean otras luces y tu corazón sienta otros corazones... Pero cuando digo te quiero te quiero tan profundamente...

Cuando digo vida irrumpen olas de sonrisas en mi días, el jardín de las amapolas y las vinagretas se llena de pajarillos, la fuente de las maravillas brota por doquier y los caminos se llenan de torrentes de agua cristalina. Y todo habla: El murmullo del agua entre las rocas, el suspiro del viento entre las ramas, el encaje de nubes que muestra la sutil esencia de la luz en sus perfiles... Y la Luna se convierte en el sol de la noche que es. Y mi corazón palpita en cada corazón, en cada piedra, en cada camino que camino sin andar, en cada mirada y en cada mano extendida buscando una mano.

Y es que las palabras están vivas, como luces de colores dichosos que expresan el más sutil de los sentidos en cada tono, en cada matiz, en cada letra, como cálices que contienen esencias de flores inexistentes, como cristales que contienen luz y luces que contienen alma, y vidas que contienen tiempos y tiempos que se estiran como historias que se viven solas a la espera de ser contadas.

La palabra es magia. La palabra es luz. La palabra es vida.