Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

jueves, 19 de mayo de 2016

¿QUÉ SOMOS?




No es el tiempo lo que nos atenaza, ni nuestro tránsito por él, ni la mar embravecida de la vida. Sólo el miedo a desaparecer es la tenaza. Descubrir que nada permanece y temer que no somos ni tan siquiera brisa derramada en el espacio que nos circunda. No somos ni viento, ni orilla acariciada por la ola, ni la misma ola. Ni tan siquiera la espuma que se queja, y que se duerme, y que fenece. Solo somos un sueño vestido con lamentos y sollozos, y gotas de rocío, y sonrisas.
Pero todo pasa, como pasan los sueños cada mañana al despertar y el olvido se los lleva.

¿Qué somos, si ni tan siquiera somos lo que soñamos, si ni tan siquiera somos sueños verdaderos, sueños despiertos de almas dormidas que sueñan despertar?.

¿Qué somos, que contenerlo no puedo en palabras, ni en trazos de colores sobre el lienzo de mis días y de mis noches?.

¿Qué somos, si mil aleteos no hacen al pájaro, ni el vuelo, ni el canto al amanecer?.

¿Qué somos, si siendo nos perdemos, si perdiéndonos nos encontramos, si llorando cantamos y cada canto brota por la piel desde el alma…?. Y al alma llega de cada sombra disipada en el alba, cada alba.

¿Qué somos, que expresarlo no puedo, ni contarlo, mucho menos abarcarlo en mis manos, sujetarlo como flor de mil pétalos?.

¿Qué somos, más allá del brillo y de la Luz?. ¿Qué somos?.










 

viernes, 6 de mayo de 2016

HACIENDO EL CAMINO



Haciendo el camino, que no salvo de errores e incertidumbres. Incierto confuso que esclarecer busca, que discernir quiere, que volar pretende… Porque entiende que vivir sin son no puede, ni sin voz ni habla del alma, sin oír oyendo, sin mirar no viendo, sin temblar sintiendo que vibrar se puede. Y que el llanto, como el canto a la luna o a la duna…, siempre es hondo como el canto llanto de mi tierra: Sentir profundo tiñendo de atardeceres el alba, cada alba.

Haciendo el camino no desde ahora, ni desde ayer siquiera, ni de antes de un instante que comenzara hace una veintena de años.

Haciendo el camino desde el primer día, con mi primer llanto, con el andar primero y el primer balbuceo que buscaba ser palabra. Ya entonces despertar no era tan solo abrir los ojos a la vida en este mundo y de este sueño.

Bautizado fui en lo sutil y por lo sutil perduro, que maduro cual alma viajera que prender se deja y desprender se quiere del apego más mundano. Y de las piedras que pesar pesan como dolores de parto cotidiano que no permitieran parir sin dolor.

Vivo, camino, alzo el vuelo y tierra tomo. Y vuelo alzo de nuevo. Y agarro estrellas y las traigo al suelo para ascender con ellas e iluminar el cielo, tu cielo, mi cielo, nuestro cielo. Mar de estrellas y antepasados, hogar primero y casa del mundo.

Haciendo el camino lo hago. Y al andarlo lo vuelo. Y al volarlo desciendo hacia el interior más cierto, donde la luz mora latiendo. Corazón del hombre y del mundo.

Haciendo el camino lo hago. Y al volarlo…, aleteo de ángeles vestidos de hombres y adormecidos por el tiempo. Pesada losa de olvidos. Velo de luz atenuada, de sombras, destellos…

Haciendo el camino, que no salvo de errores e incertidumbres…, ¡pero tan vivo!.