Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 27 de diciembre de 2013

CAMINOS (AL ESPÍRITU DE BOBASTRO)




Caminos, hago caminos, entre piedras, entre zarzas, entre arbustos de romero, pinos, piedras que crujen a mi paso, arenales donde dejar huella es como decir un te quiero a la luz de la luna esperando que una nube lo borre.

Caminos, hago caminos serpenteantes y rectos, dejándome acariciar por silentes recuerdos, por voces sin tiempo y sin timbre, por caricias de recuerdos convertidos en encuentros, hallazgos de fragmentos de historia, de recuerdos atesorados por montañas y cauces, por laderas y desfiladeros, por rocas y viento que acaricia cabellos teñidos de un suave blanco que no llega a serlo.

Hago caminos jugando a no pensar, a no desbrozar pensamientos hilados que me lleven lejos de donde el pie pongo y el alma asiento. Juego sin jugar a oír la voz sin tiempo de un pueblo, a oír sin oír la voz interna y la del espíritu que llena esta montaña.

Cruje el camino bajo mis pies y se lamenta el suelo porque, al pisar el rostro de la piel de piedra y arena, quiere hablarme si oigo sin oír y contarme historias traídas por el viento y por el espacio que en mi interior dejo para ser llenado.

Me dejo llevar por lo que nombre no tiene, pierdo mi mirada mirando sin mirar y contemplo mi respiración (el ritmo de la vida que me ayuda a estar en el momento presente sin derramar entretenimientos vanos) y le digo al espíritu de la montaña y al del pueblo que ocupara estas tierras hace ya mil años: “Muéstrame tus secretos”. “Hazme un presente”. “Hazme llegar algo hermoso de las gentes que habitaron aquél tiempo y que aún suben y bajan estas montañas y visten sus casas de azul añil”.

Y la montaña, y el espíritu de aquél tiempo, me abren su corazón y sus misterios. Y yo me dejo regalar historias sin tiempo de otro tiempo, vestidas de pinos y rocas, de cerámicas y vidrios, de guerreros y campesinos que aún transitan estas tierras a la luz del que ve sin ver y sin oír oye el latido de un corazón aún vivo.




viernes, 20 de diciembre de 2013

EN EL AGUA



En el agua..., tenía los pies en el agua y la mirada algo más allá de su superficie, en un lugar remotamente cercano..., donde habito siendo, donde sueño despierto...

En el agua, tenía los pies en el agua pero el corazón en las alturas...
Algo más arriba de las nubes, entre estas y las estrellas, está el hogar de los pensamientos, de todos y cada uno de los pensamientos..., flotan ingrávidos, llueven sobre nosotros, se introducen en nuestros sueños..., nos acompañan en cada despertar... Y al ponerse el sol se adormecen con nosotros y se dejan oír cuando el alma escapa a los mundos de colores vívidos, en aquello que llamamos sueños.

En el agua, tenía los pies en el agua y la mirada más allá de su superficie, en la más tierna profundidad de su faz, del rostro de cristal roto que no se rompe, que se tersa y se pliega, que se calma y se arruga, y estalla, y se mece, y grita, y susurra...
Más allá de todo esto estaba. Donde se quiebra el llanto y se convierte en risa, donde la risa se deshoja y se convierte en pena, donde cada madre y cada padre recogen el primer llanto de una vida nueva que se asoma al mundo y al mundo observa desde ojos nuevos que no tienen sueño, sino ansias de vivir despiertos y abiertos volver al seno de la Madre Tierra y al rostro del Padre Cielo.

En el agua, tenía los pies en el agua y el cabello rozando las nubes: el techo de mi casa sin paredes y sin suelo, sin cortinas, sin ventanas, sin puertas... Porque mi casa es el mundo y sus paredes son montañas, sus suelos grandes llanuras, sus techos azules de luz tamizada que esconden estrellas y misterios en forma de agua cristalina que se deja llover como versos que manan de un corazón puro que suspira nombres de flores y besos, besos en labios sonrojados que entreabiertos hablan sin hablar porque el amor no se marchita cuando lo besas..., sus balcones desfiladeros y sus ríos carcajadas de la vida al sentirse llena de sí misma en su propia casa, en el mundo que es y en el que somos viajeros sin tiempo apresados por el tiempo.

En el agua, tenía los pies en el agua, agua cálida como la propia vida, agua dulce como besos de la Madre Vida en mi primer aliento.





viernes, 13 de diciembre de 2013

CHAMANA DEL AGUA

Volcán nevado de Chiles, 4748 m de altitud, (Andes Occidentales) constituye parte de la frontera natural entre Ecuador y Colombia. En la imagen, panorámica desde el lado ecuatoriano. Foto: Doris.



Cuando tu duermes yo estoy despierto. Y cuando yo sueño tu caminas. Cuando alzo la voz y clamo a la montaña tu eres la voz de la conquista, del aire que gana su cumbre, del frío y la nieve que la coronan. Amiga y hermana, aire y tierra, chamana del agua. 

Chiles, montaña mágica y sagrada que prestas tu sombra al sol para cobijar frailejones que alfombran tus laderas. La mujer incansable recorre tus caminos, la que camina tu senda y bebe el agua de la vida, la guardiana, la cuidadora de tu savia cristalina, la de tus lagunas, la que ocultas en cavidades inexploradas. Agua, manantial de vida que la mujer de pelo amarillo protege. 

Amiga de la montaña, habladora con las cumbres, la mujer a la que susurra el viento, la que no teme las alturas, el ángel de las montañas que estudia los secretos de luz cristalizada en vírgenes torrenteras, mediadora entre dos mundos, entre dos tiempos, entre el agua y la tierra, entre el agua y la luz, entre el agua y el hombre, entre el mundo y el resto de sí misma. 

Cuando alzas el vuelo sin alas, en la noche abierta del sueño que no es, luces de colores adornan el silencio del traje de tu alma. Sonrisas escondidas en palabras adornadas de jotas y vocales, lazos fraternales que salvan la distancia, sensaciones no olvidadas pero dormidas que despiertan y claman en el silencio de tu noche y de la mía, amiga y hermana. 

Chamana del agua, pies de la montaña para llegar al corazón del hombre. Mujer que se puso en pie con el puño en alto, la mirada en el horizonte y el corazón en el agua. Mujer de clamorosa voz que reclama su derecho a ser mujer, a hablar con la montaña y a oír su canto y su lamento, su llanto y su risa, la voz de la cumbre. 

Cuando duermes yo estoy despierto. Y cuando sueño tu caminas. 



A Doris, el espíritu de Chiles la envuelve y la acompaña







viernes, 6 de diciembre de 2013

MAESTRO Y EL ESPEJO




-       Maestro, ¿cuándo miro en un espejo qué es lo que veo?. ¿Veo lo que es?.

-      Lo que es nunca será visto en un espejo, pues tu eres el reflejo en el espejo de lo que es.

-      Pero Maestro, cuando ante el espejo me pongo es a  mi a quien veo. No veo otra cosa que mi imagen.

-      En verdad te digo, aprendiz de la magia de la vida, que todo cuanto ves es un reflejo de lo que es. Y que cuando en el espejo te ves realmente no te ves, pues confundes lo que es con lo que parece ser.

-     Pero Maestro siendo lo que soy, no puede ser mas que yo mismo lo que en el espejo veo.

-       ¿Qué buscas en el espejo cuando en él te miras, aprendiz?.

-       Me busco a mí mismo, querido Maestro.

-      Pues para buscarte a ti mismo y encontrarte, has de comprender la siguiente verdad: De lo que es a lo que ves hay tanta distancia como de lo que eres a lo que crees ser.

-     Pero si no soy yo quien está en el espejo... ¿entonces quién es el del espejo y quién soy yo?.

-    Presta atención a lo que te voy a decir: Quien mira no es quien ve y quien ve sabe quién es y lo que es. Pero es el que cree saber el que se busca en el espejo. 
    Aquello que buscas no necesita encontrarse porque se tiene a si mismo. El que se busca es el que se ha perdido y cree verse a sí mismo en el espejo. Del mismo modo que jamás podrás tocar las estrellas en el estanque, aunque en él las veas, jamás te encontrarás a ti mismo mientras creas que te ves en el espejo.





viernes, 29 de noviembre de 2013

MAESTRO Y LA IGNORANCIA




- Maestro, qué es la ignorancia...

- Lo contrario a todo conocimiento no es desconocimiento, sino miedo a descubrir y desinterés por saber. Esto es ignorancia.

- Pero Maestro no saber es como no ver.

- Y no querer saber es como no querer ver. Nunca verás lo que no quieras ver, lo disfrazarás incluso de conocimiento. Así vestirás tu pedantería con el lustre de palabras elaboradas para adornarte a ti mismo, como flores en un jarrón.

- ¿Abandona la ignorancia quien quiere comprender?.

- Quien quiere comprender sabe que solo la verdad de lo comprendido te permite llegar a su naturaleza para conocerla. La ignorancia es como un recipiente vacío que se contenta con ello y vacío quiere permanecer por temor a desaparecer. Pero solo llenándose  puede alcanzar la plenitud pues, al llenarse, es el ego quien desaparece.

- ¿Y qué significa pues el ego con respecto a la ignorancia?.

- El mayor de los ignorantes es el que adorna su ignorancia con la arrogancia, y esta es la armadura del ego en cualquiera de sus muchas expresiones. Con ella se cubre y se defiende.





viernes, 22 de noviembre de 2013

MAESTRO Y EL APRENDIZ



- ¿Maestro, cuándo dejaré de ser un aprendiz?.

- Algún día de estos.

- Pero Maestro, ¿algún día seré un gran Maestro, como tu?.

- Quizá algún día...

- ¿Cuándo será eso?.

- Hijo mío, la mayor de las certezas no deviene de la mayor de las incertidumbres. Ni siquiera una gran pregunta precisa de una gran respuesta. ¿Acaso no crees que preguntar no es el camino?. Preguntar es tan solo una nube en el cielo. El camino eres tu.

- Maestro, pero quiero ser sabio.

- La sabiduría, apreciado aprendiz, no se obtiene de la boca de otro, ni siquiera de la experiencia de otro, sino de ti mismo. No seré yo, pues, quien te haga sabio.

- ¿Y entonces quién se encargará de ello?.

- Tu mismo. Con mi ayuda, pero tu mismo. Dame la mano para caminar, pero camina tu. No puede ser de otra manera.

- ¿Pero cuándo dejaré de ser un aprendiz?.

- Cuando obtengas la respuesta antes de formular la pregunta. Entonces, y solo entonces, dejarás de serlo.











viernes, 15 de noviembre de 2013

MAESTRO Y EL SILENCIO

Sentado sin tocar el mundo, el Maestro mantenía los ojos ligeramente cerrados...

-         ¿Maestro, estás dormido?.
-         ¿Maestro, estás despierto?.
-         ¿Maestro, te ocurre algo?.
-         ¿Maestro, por qué no me hablas?.

El discípulo preguntaba una  y otra vez, casi sin respirar... y del mismo modo continuaba preguntando...

-         ¿Maestro, me oyes?.
-         ¿Maestro, estás bien?.
-         ¿Maestro, por qué no me haces caso?.

Finalmente, el Maestro abrió los ojos y dijo:

-         Sólo cuando estés en silencio podrás escuchar mis respuestas. Ahora cierra los ojos y no hables.

El discípulo cerró los ojos a la par que su Maestro, y no habló, pero pensaba...

-         ¿Qué habrá querido decir?.
-         ¿Le habré fallado?.
-         ¿Pero si estoy en silencio, cómo voy a preguntar?.
-         ¿Y si no pregunto, cómo me va a responder?.
-         ¿Y si no hay respuesta..., cómo voy a enterarme de algo?.
-         ¿Podré abrir ya los ojos?.

Entonces el Maestro, como si leyera sus pensamientos, rompió su silencio, diciendo:

-         Para abrir los ojos debes cerrar la boca, incluso la que no es capaz de mover los labios porque se expresa en el pensamiento. Detén el bullicio de la mente. Sólo entonces podrás oír la Voz.

Un destello de comprensión se adueñó del aprendiz, y no musitó palabra. Una leve sonrisa y una pícara mirada dijeron al Maestro lo que necesitaba. Comenzaba a hacerse el silencio.







viernes, 8 de noviembre de 2013

A SOLAS CON EL MAESTRO


A solas estoy con el Maestro.
Siempre me acompaña.
Siempre está conmigo.
Vive en el aire que me envuelve.
En la luz que ilumina mi camino.
En mi propio camino.
Y en los pasos que doy,
desde que el sol su faz levanta  por el horizonte.

A solas estoy con el Maestro,
pues vive conmigo.
Me habla en sueños.
Sueña mi despertar.
Y alumbra el torrente de palabras
en las que viven mis pensamientos.




No hay un minuto que no esté con Él,
que Él no esté conmigo.
Nació el mismo día en que yo nací,
a la misma hora,
de la misma madre,
del mismo tiempo.
Y adornó su cielo con las mismas estrellas.

Él soy yo y yo soy Él.
Cuando adelanto un pie, adelanta un pie.
Cuando suspiro, suspira.
Cuando río, ríe.
Cuando canto,
su voz canta y canta su corazón,
y me deja oírlo.
Porque oírlo es reconocerlo.
Y reconocerlo es amarlo.
Y amarlo es ser Él,
despierto,
con los ojos del alma abiertos de par en par.
Y entonces se siente alegre en mi
y yo me regocijo en su Verdad,
que es la mía.
Porque ambos somos uno.
Somos el mismo.
Y su Verdad es la Verdad.

A solas estoy con el Maestro.
Y en la soledad compartida de ser uno con Él,
le digo:

Hágase en mi la Voluntad,
que es Tuya,
sostenedora del cielo y de la tierra,
de todo lo que en ella habita,
y hacedora del río de la Vida.
Que mis pasos sean los tuyos,
mi rezo tu rezo,
y el vuelo de mis palabras el de las tuyas.
Porque Tú eres el camino,
la verdad y la vida.

Que así sea.







viernes, 1 de noviembre de 2013

MAESTRO Y YO




- Maestro..., ¿quién eres?.

- Soy tú, amado discípulo.

- ¿Pero cómo puedes ser yo?.

- Sencillamente, porque yo soy tu.

- ¡Pero si tu eres yo..., entonces yo soy tu!.

- Así es. Ya te lo he dicho.

- ¿Y tu sabiduría es pues mi sabiduría?.

- Cuando comprendas que todo conocimiento te pertenece y que tú mismo eres el Maestro que necesitas, entonces reconocerás la Maestría de la propia vida y la siguiente verdad:

Cada hombre, cada mujer... es tu Maestro. Pero sobre todo: tú eres el Maestro. Pues nada puedes aprender que no viva dentro de ti.



- ¿Maestro, de qué te conozco?.

- Me conoces de ti mismo.

- ¿De mí mismo, pero si acabo de verte por vez primera?.

- Entre tu y yo no hay más distancia que tus palabras y el olvido que cabalga sobre ellas.



- ¿Maestro, quién fue tu Maestro?.

- No he tenido mas Maestro que el amor y la compasión que camina sobre el mundo como la luz brillante de ese amor.

- ¿Pero quién te habló por vez primera de todo ello?.

- Me hablaste tú. ¿Acaso no lo recuerdas?.

- ¿Yooo...?. ¡Pero si apenas se levantar la vista por encima del horizonte!. ¡Y mucho menos otear la vida como si buscara las estrellas del cielo en el confín del mundo...!

- En verdad te digo que tú eres mi Maestro, el que siempre estuvo a mi lado y me dio la palabra perfecta en el singular momento de mi incertidumbre y de mis pasos dados en la oscuridad.



- ¿Maestro pero, en verdad, quién eres?.

- En verdad yo soy tu. Y mientras sigas buscando fuera lo que has de buscar dentro serás como el viento que se busca a sí mismo en las hojas que arrastra.







viernes, 25 de octubre de 2013

CUANDO CIERRO LOS OJOS



Cuando cierro los ojos se hace el silencio.

Cuando cierro los ojos mis espacios interiores se despliegan y el tiempo se diluye, deja de tener sentido, y veo más allá de la profundidad que se presenta ante mi. 

Cuando cierro los ojos vuelo y para volar detengo la mente, la silencio en su constante bullir, convirtiéndola en un manso lago de aguas transparentes, quietas como un espejo en el que todo puede mirarse y verse, porque todo forma parte de su faz.

Cuando cierro los ojos los abro en la visión más integradora y sincera, y profunda, la que es capaz de ver lo que no se ve. Mi respiración se hace tenue y el silencio que todo lo llena me invade, me envuelve, toma posesión de mí puesto que en mi siempre estuvo. Mi corazón se abre y el verde esmeralda me inunda, adquiero la visión y el sentimiento, la percepción y el alma.

Crisálida soy que abandona el lento caminar de la oruga y se recoge dentro de sí misma, y en su recogimiento se transforma y renace. Y entonces despliego mis alas multicolores y me entrego al mundo aéreo y del espíritu, me baño en la luz y en la más sutil de las fragancias, y me acerco al sol de lo que soy en la más pura esencialidad del aire que me sostiene y del alma que anima mis alas. Y en mi camino sin vuelo y en mi vuelo sin camino, resplandezco.









viernes, 18 de octubre de 2013

ANTE EL ESPEJO




Me miro en el espejo. Me miro en el espejo y me pregunto: ¿Cuándo en él me miro me veo?. ¿Me veo en él?. Y aún más, llego a preguntarme...: ¿Quién de los dos es el observador y quién el observado?. ¿Soy yo quien contempla o soy el contemplado?.

Agua clara y prístina que refleja no lo que soy, sino lo que creo ser, me permite verme sin ver y observarme sin observar.
Agua clara y prístina que acoge todo cuanto soy y no me deja verlo, a menos que me mire y lo mire más allá, mucho más allá, de todo sueño y de todo despertar en el que despertar tan solo signifique seguir soñando.
            
Me miro en el espejo y no me veo. Y, en cualquier caso, lo que de mi veo es finito, limitado, atiende a la forma y a mi propia decisión en absoluto libre de cómo me veo. Pero en realidad..., en realidad no puedo verme, porque verme en realidad sería verme realmente y verme realmente es percibirme en el mundo real, no en el que hemos imaginado como real, sesgado y lleno de dolor. Verme realmente sería Verme. Y no hay más explicación. Solo se puede explicar con el énfasis de la palabra expresado de singular o sintáctica manera.

Si digo “me Veo” es que me veo de verdad, es que me siento, me comprendo, me trasciendo en la mirada y en la percepción de mí mismo. Y digo entonces: “Miguel Ángel es sólo un sueño y como tal sueño duerme despierto y dormido vive y soñando cree estar despierto”. Pero aquél que Yo Soy no se ve en el espejo. Solo puede verse en la clara y tersa superficie del mágico lago de la conciencia, el espejo de la realidad en el que la realidad se recuesta para que puedas verla de más cerca y de más cerca apreciarla, atesorarla, comprenderla, amarla en su ilimitada finitud, y sentirte en ella como lo que realmente eres. No como el sueño de tu despertar.

Me miro en el espejo y no me veo. Te miro y no me veo, porque creo ser otro y creo que eres otro..., y tu lo crees de ti mismo. Miro a la roca y digo: “La roca”. Pero no hay roca, soy yo percibiendo una roca que no es real, que es una parte de mi que se siente roca e independiente de quien la mira. Y ella me percibe, me siente a un nivel de mi y de sí misma. Porque la conciencia está en todo.

Me miro en el espejo solo para acariciar cabellos en una dirección acordada con el sentido de mi propia imagen, para buscarme entre la sonrisa de mis ojos, para encontrar un acuerdo de coexistencia entre aquello que busco y los pasos que doy y pensar: “me parezco, me acerco...”. Pero no soy yo realmente quien está en el espejo, Yo Soy quien está más allá del reflejo de mi imagen, de mi propia imagen y de mi mismo..., y al otro lado del espejo.


Para verme debo cerrar los ojos y no soñarme despierto, sino despierto vivirme, y mirar hacia dentro, y ver el reflejo de lo que no soy para dejarlo a un lado y encontrar la esencialidad que inspira la realidad que vivo y la realidad que sueño. Y así, trascenderme.






viernes, 11 de octubre de 2013

EL CAMINO SILENCIOSO



Cada día, cada minuto del día, con cada paso que doy, en cada mirada que dirijo al mundo, al despertar, al dormir..., ando el camino silencioso de la única manera que puede ser andado.

No atesora el clamor de las palabras que no encierran contenido, lo limita en su expresión y no le deja ocupar el espacio en la mente que no le corresponde. Y así la expresión del mundo en ti es clarificadora, transparente, y deja pasar la Luz. Y esta entra en ti por las doce puertas del alma. Y a través de ellas te alimenta de una forma que no puedes imaginar.

Al hacer el camino, al explorar los espacios invisibles que llenan mi realidad más inmediata, me pregunto: ¿Qué llena el inexistente vacío que me separa sin hacerlo de un hermano que, como yo, camina su camino sobre este mundo?. Hilos de luz generan una trama maravillosa, filamentos que nos conectan con todo aquello que expresa una forma de conciencia. Nubes que no lo son..., e infinidad de pensamientos que vienen y van migrando de un lado a otro, esperando ser rescatados por mentes sagaces o que divagan continuamente de un pensamiento a otro y después a otro..., y llenan de ruido una mente que no puede oír por el gran estruendo que contiene y al que alimenta.

No es que no deba haber ruido alrededor, que las tormentas no expresen su llanto, que la torrentera sea como la faz suave y tersa de la laguna, que el silencio se adueñe del mundo, que todo enmudezca... Es dentro donde tienes que hacer el silencio. Porque es dentro donde está todo ruido.

El camino silencioso recibe este nombre porque para vivirlo, para hacerlo, hay que acallar la mente. Y cuando la acallas, cuando la detienes en su constante bullir, cuando le haces ocupar el lugar que le corresponde en tu propio proceso de vivir, surge una voz interior que nace del silencio y desde el silencio te habla.

Haz de hacer el camino de manera que ni las piedras al pisarlas dejen oír su quejido. No crujen si no las oyes, y no las oyes si no piensas en ellas, y no piensas en ellas si acallas la mente. Si acallas la mente se hace el silencio.

El camino silencioso encierra el atronador secreto de la vida, un secreto a voces... del silencio que pocos oyen:

Todo está contenido en el momento presente, todo secreto, todo misterio... Todo tiempo por vivir no es mas que este instante..., crucial, irrepetible, genuino.
Comprender esto y que sólo el temor, en sus más variadas formas, nos aleja del momento presente es substancial.


Y recuerda: Sólo en el silencio se oye.





viernes, 4 de octubre de 2013

VIVIR, MORIR, SOÑAR




Cuando sigo el camino desde el río a la montaña. Cuando hago el sendero que transcurre por el claro del bosque y me lleva a la orilla de un mar de trigo. Cuando hago el camino que va desde el primer suspiro de la mañana hasta el último aliento del día, para dejarme dormir y soñar. Cuando hago estos senderos, en los que vivo y me vivo, en los que siento y me siento...  ¿Dejo escapar, cual otoño, las hojas secas de las horas, y los besos del tiempo que me hacen creer finito y limitado o acaso los atesoro, y atrapo momentos fugaces, adormeceres dorados que sólo son eso?. ¿Cómo camino mi tiempo, el que se me ha dado?. ¿Acaso con un ojo abierto y el otro cerrado?. 

Cuando camino sin andar los caminos que la vida pone bajo mis pies.  Cuando camino sin oír la voces que susurran cantos de aprendices del momento consciente, ¿qué sendero estoy siguiendo y qué sentido tiene el camino de piedras que adorno con dolor mudo que transpira clamor de corazones rotos?.

¿Dónde está el tiempo que nunca tuve y sin tenerlo perdí?. ¿Dónde el clamor de la ternura, el de la caricia sin precio de una palabra suave y dulce, como dedos que acarician el alma con “te quieros” que no tienen tiempo, ni color, ni nombre...?, solo cielos que brillan en miradas adornadas con amor. ¿Dónde vive el color de la vida y el azúcar de un beso de ojos cerrados que abren el alma y la acarician por dentro, porque de dentro surgió el beso y de dentro surgió un amanecer que no se acaba?.

¿Dónde estás amada mía, vida mía, que lates en mi latido y sientes en mi sentido, y por querer alumbrarme me vives como Luz coloreada con destellos de flores y aromas que vencen la distancia, y desde la distancia pronuncian mi nombre verdadero para hacerme despertar en lo que soy?.

¿Dónde estás vida de mi, que tan larga vida espero que muero porque no muero y sin morir, vivo y me vivo en ti..?. Esperando en la locura que tan llena de cordura me sostiene... Y al vivir, así me siento que, al morir, creo volar y llegar al fin. Como un ave de alas blancas que al volar mi nombre canta y al cantarlo sin morir renace porque, de mi, solo espera una quimera tan real como vivir.
Y en su muerte y su partida renace, porque en su vida y lo que significa vivir, no espera más recompensa que unas alas más abiertas y un cielo al que partir. Ya que en mi vida y sus momentos no he de temer al lamento, solo al sueño, al dormir.
Y al dormir yo tan despierto me alegro de no estar muerto. Y de muerto, al revivir, encontrar en ese tiempo la verdad de lo que siento: que si la vida es sueño, despertemos que es vivir.



A Teresa y Calderón



viernes, 27 de septiembre de 2013

AMANECERES






Sobre una piedra, sentado sobre una gran piedra amanecí de mis amaneceres, desperté de mis sueños de dormido caminante que se sueña despierto, y despierto se duerme, y en su sueño se busca, y en su despertar se encuentra.

Sobre una piedra, sentado sobre una gran piedra sentí el beso del rocío sobre mi rostro, y el frío de la desnudez del alma, y el calor que todo lo impregna cuando el amor más sincero te envuelve y te susurra cantos de pajarillos que anuncian su propio despertar y su vuelo al alba, al alba del alba. Y trinos de ruiseñores que ilustran cuentos de madrugada, de grandes aves nocturnas que ven en la noche, porque la oscuridad es para ellas solo un sueño de la mente dormida que se piensa despierta y del niño que somos que creemos no serlo.

Sobre una piedra, me dejé dormir y despertar sobre una gran piedra. El primer y más tenue rayo del sol de la vida acarició mi frente, besó mis párpados, y llegó a lo más profundo de mí susurrando destellos en las puertas del alma. Me dejé acariciar por el primer suspiro de luz y me dije a mí mismo: eso es lo que soy, Luz que suspira y camina.



Sobre una piedra. El asiento del alma, el asiento del cuerpo, un peso para la mente que le impide divagar y moverse...
La Luz... En la Luz vivimos. Danzamos en la Luz de la vida. Caminamos en la Luz..., en mitad de un mundo en el que la sombra cree moverse ágilmente, porque así hemos llegado a creerlo. Pero esta es la casa de la Luz. Habitamos en ella. En ella somos. Somos ella. Pero lo hemos olvidado, adormecido, acunado en el sueño del hombre descalzo que se calza el olvido para evitar el dolor, y evita recorrer sin recorrer el camino que atesora en su corazón..., y lo busca fuera porque se perdió de dentro.

Sobre una piedra, sobre una gran piedra amanecí de mis amaneceres y desperté de mil sueños soñados sin despertar... que es como se sueña. Pero desperté despierto de ilusiones y tramas, de telas de araña que me atraparon, de atardeceres que no se detienen y me conducían a la noche, a la noche más larga y más fría, sin estrellas, sin suspiros del alma. Y me dije: sólo Luz soy.

Corrientes de aire cristalino me envolvieron, frescores que contenían campanillas invisibles, sonoros besos de hadas que volaban a mi alrededor... Y estrellas, estrellas que se apagaban en el cielo, luces de la noche que dormían su primer sueño de mi nuevo día, brillante gema de luz que caía tras la montaña como Venus acariciando mi despertar.

Sobre una piedra. No hay asiento más sutil y más hermoso, más acorde a lo que somos: hijos de la tierra y del cielo. Caminantes de Luz en la noche oscura del olvido.







viernes, 20 de septiembre de 2013

DE LA PARTE AL TODO Y DEL TODO A LA PARTE




Mirar al mundo y verlo en ti. Mirarte a ti mismo y ver el mundo.
En la activa contemplación que solo busca verse y ver anida la clave de la dualidad trascendida. Entonces lo propio y lo otro se diluyen, y solo queda el sentimiento de unidad y de conciencia en esa unidad.

Cuando digo “aquello” veo el mundo como algo ajeno a mi, que contemplo desde fuera porque en otro lugar estoy para contemplarlo. Y digo “te veo”. Pero cuando me veo en él y en mi lo siento el "aquello" desaparece, porque no estoy fuera de ello ya que ello soy. Y ello es en mi. Y entonces digo “me veo”.

Lo de dentro y lo de fuera no es mas que el juego de espejos que este sueño, de dormidos que se creen despiertos, recrea como una forma de contemplar la realidad y vivirla. Porque existimos en un punto de conjunción entre la realidad de lo creado y la necesidad de lo creado de auto-observarse para tomar conciencia de sí. Y de esa manera regresar a sí mismo: el punto de partida del que nunca salió, aunque partiera.

Trascender las fronteras del sueño dual, y por lo tanto de la realidad fraccionada, es recomponer la realidad que vivimos y aproximarnos a la idea de la parte que contiene al todo y del todo que contiene a la parte. Y eso solo puede ser así porque no hay partes en el todo, solo reina la unidad.

La parte se recrea en cada singularidad y en cada singularidad se define como una porción aparentemente independiente que, a la vez, contiene a la totalidad, ciertamente integrante. Así que cuando miras te miras.

La parte existe porque cree existir en un sueño que se sueña a sí mismo, y cree estar despierta. Y se dice a sí misma: “estoy dormida”, “sueño mi vida”, “camino al despertar”. O sencillamente, se siente absolutamente real y no se cuestiona nada de esto. Pero más allá de las palabras todo camino está hecho, toda senda ya fue caminada, todo movimiento se hace sin moverse y toda vida se hace viviéndonos.


Dentro y fuera es lo mismo. Lo pequeño y lo grande son lo mismo. La parte y el todo son lo mismo. Y cada fracción es un sueño de soledad y separación que se disipará con la máxima expresión de la unidad: el Amor. Que es, ni más ni menos, lo que somos. Pura expresión de Amor.











viernes, 13 de septiembre de 2013

GRACIAS

Gracias... Gracias, Dios, hacedor del mundo y las estrellas.
Gracias, amigo eterno, Padre Eterno, que me amparas y me acunas, que alimentas los pasos que doy y calmas mi sed, que adornas la lluvia que cubre mis pensamientos y los alimentas de ideas fugaces y eternas, limpias y transparentes.

Gracias Dios, Padre y Madre, por darme la vida y dármela cada día, durante cada minuto, durante cada segundo, durante cada hálito que respiro y me siento, y te siento, y los siento...

Gracias por dejarme escribir y vivirme en lo que escribo. Y morirme en ello. Y renacer en cada hermano de la Luz que lo lee y se alimenta y bebe de su agua, que es tu agua, que no es mía sino tuya por los siglos de los siglos, y desde el principio que esconde en si mismo el final del tiempo que no acaba pero cumple un ciclo que empieza y continúa, y se vive como la eternidad en nosotros y en cada obra tuya que contemplamos.

Gracias Dios, porque sin ti  soy nada. Y gracias a ti soy todo.  Y en todo cuanto luce bajo el Sol y bajo el Sol se baña y se siente y se vive en tu luz, y en la clamorosa energía viviente de tu amor, que es el amor, nuestro amor, la causa que nos genera y el fin que nos justifica, yo soy en ti siendo yo.

Gracias. Gracias hacedor del mundo y las estrellas, del espacio, de cada espacio  y cada tiempo, de cada sonrisa y de cada lágrima, de cada murmullo de la voz del amor en cada uno de nosotros. Gracias por adornar mi vida de luces y sombras que no comprendo, pero que acepto sin aceptar en mi ignorancia porque tú sabrás el propósito que sirvo y al que sirven dejándome crecer para que crezca en ti lo que soy siendo en mi.

Gracias Dios, hacedor del mundo y las estrellas, del espacio, de cada espacio y cada tiempo, de cada sonrisa y de cada lágrima, de cada murmullo del amor, de cada ola y cada cielo, de la ternura, de la piel suave que se deja acariciar por el alma que por ella siente, Padre y Madre de la eternidad hecha carne, hecha huesos, hecha sangre y hecha luz. Gracias.





sábado, 31 de agosto de 2013

¿DÓNDE ESTÁ MI UNICORNIO?


La dama y el unicornio (Museo Nacional de la Edad Media -París-)



¿Dónde está mi unicornio?. ¿Lo has visto correr contra el viento mientras se marchaba?. ¿Has escuchado su trote, similar a un millar de corazones latiendo en el pecho?. ¿Has visto cómo derramaba su magia al correr sobre el cielo del mundo, dejando tras de sí un arcoiris y una senda?. 

Si la pureza abandona al mundo y del mundo se aleja a parajes desconocidos, en los que sólo moran la magia de la vida y el maravilloso espíritu del despertar... ¿Qué será del hombre y su camino, del tiempo y de la nada que nos envuelve?. 

¿Dónde está mi unicornio de blanca faz y ojos azules, de dorado brillo y atronadora carrera, que al romper el viento se alejó sin irse y sin irse regresa?. ¿Lo has visto acaso pasar delante tuya?. ¿Lo habrás confundido con tu ánima o con el vuelo de tus sueños despierto, cuando mirar al otro lado es ver en este lo que es trascendido?.

Sólo vuela su vuelo y hace su camino esperándome en el lugar en el que lo más puro se llama "corazón", y lo más tierno "vida", y lo más sincero "alma".Y donde por el alma el corazón respira..., respira vida y en su propia vida nos vivimos.

¿Dònde está mi unicornio que al abrir los ojos dejé de verlo, porque verlo es tenerlo y tenerlo es perderlo, y perderlo es morir y morir es olvidar?. Y si lo olvido se duerme en su pradera y me pierdo en mi mundo, y así mi mundo se viste de oscuro y lo oscuro de sombra y la sombra de miedo...

¿Dónde está mi unicornio?. Quiero seguir soñándolo y sintiéndolo, dándole de beber para que sea él quien calme mi sed. Quiero dejarlo vivir en la gran pradera en la que vivo, un gran valle por el que se mueve un río de aguas caudalosas, con un horizonte de altas y blancas cumbres por el que el Sol nunca se pone.

Si ves pasar a mi unicornio no es que él se marchara. Es que, por un segundo, olvidé mi sentido y el sentido de mis pasos, y la dirección del camino que camino sin andar, y la alegría que atesora el aire que respiro. Y ha salido en mi busca, pues soy yo quien se ha perdido.




A Luz. Buscando su unicornio me ha inspirado







































viernes, 30 de agosto de 2013

EN LA PALMA DE MI MANO

En la palma de mi mano… Todo está aquí…, contenido, expresado, reflejado… Todo camino andado, toda senda por andar, todo mundo y toda vida por descubrir, cada estrella, cada luz de cada estrella, cada hijo del mundo, cada madre de la vida y del tiempo, el sollozo y el brillo de cada lágrima vertida, cada carcajada, cada llanto, todo semblante, mil sonrisas en cada línea que esconde un secreto, atardeceres vestidos de miradas infantiles, amaneceres vestidos de miradas seniles… de abuelos del tiempo, el sonido de la chicharra, el canto del jilguero, el vuelo del alcotán buscando una presa, el murmullo del agua, el ronroneo del jaguar como un gatito que se crece y vuelve fiero, el rostro del nenúfar, el clamor  de la rosa y su perfume, la nube y la tormenta, la ovación de la lluvia contra el suelo, la pureza blanca de la blanca nieve, tu espera, tu esperanza y tu anhelo, tu primer paso y tu primer beso, el último aliento, el secreto de vivir y el secreto de morir, el vacío que todo lo contiene y el misterio de la mano cerrada que a de abrirse…

En la palma de mi mano… Vivo en ella. Y desde ella, y en ella misma, contemplo la hierbaluisa, las uvas, la muchedumbre en orden de las hormigas, el viaje de la manzana del verde al rojo y del rojo a la boca, el regreso a casa, la mirada perdida, el camino encontrado, el miedo y la duda, la certeza, la incertidumbre, las mil primeras preguntas, las mil siguientes y la primera respuesta…

En la palma de mi mano… Todo está aquí…, ni lejos ni cerca. Sencillamente, en la palma de mi mano. Todo lo esencial, lo que pasa o se queda pero esencial, cabe en ella, porque no pesa, no abarca, no ocupa lugar… Son suspiros de la vida convertidos en pura esencialidad de vivir, de trascender, eternidades convertidas en segundos y vestidas de tiempo para que puedas contarlas, sentirlas, guardarlas, trascenderlas…

Y todo cabe aquí: en la palma de la mano.  Nada te llevarás, en verdad, en el gran viaje que no quepa en ella.








viernes, 23 de agosto de 2013

PENSAMIENTOS DORADOS

Pensamientos dorados, dorados pensamientos de luz, dorados pensamientos que me llevan hasta el instante eterno, hasta el momento sin momento crucial en el que me diluyo, dejo de ser yo y no soy siendo.

Pensamientos dorados, luces que simulan reflejos del sol, crisol que soy donde me convierto en dorados reflejos. Mirada perdida en el mundo de dentro,  río de ideas que se marcha lejos hasta que se detiene un instante, un segundo, una eternidad vestida de viajero y entonces… pensamientos dorados, inexistencias de flujos, luz que todo lo llena, ausencia y contenido, alas para surcar espacios infinitos, aire en mis pulmones que retienen vida, gotas de luz que vienen en mi busca.

Pensamientos dorados, atardeceres que bañan de luz acristalada las paredes,  capilla sixtina de un encuentro divino con lo humano, paz interior, sosiego, murmullos que se alejan sin marcharse…, voz que se acalla como calla el silencio cuando la luz habla. Atanor en el que oro me vuelvo, luz que circula por mis venas, resplandores…

A la puerta de mi templo, en el lugar que conozco como Shambala en el mundo de los hombres, busco sin buscar lo que encuentro, busco sin palabras las palabras que me buscan, las que se visten de sentido y viajan desde un lugar inabarcable por extenso e inaprensible por sutil, borbotones de esferas de colores que tiñen de malva mis pensamientos, pensamientos que se vuelven dorados como susurros silenciosos sin voz que se les oiga, caudales etéricos por mi corona, rey sin reino, trono de carne y hueso que camina sin andar.

Pensamientos dorados, silencios de luz acristalada que se vuelven clamor del alma.







viernes, 16 de agosto de 2013

DESPERTAR SILENCIOSO



Cuando la mente se detiene en su constante bullir el pájaro de luz del pensamiento más cristalino aflora y todo se detiene, todo es luz contenida en un instante que se reconoce a sí mismo como eterno. Y somos eso. Y en ello somos. Y siendo lo que somos sólo el ánima de luz, la esencialidad del ser, puede expresarse.

En la mirada al mundo, y que desde el mundo dirigimos  a lo que somos esencialmente, el amanecer de un nuevo día marca el pulso del corazón del hombre. Senderos vividos por  el mundo en su propio despertar, ensueños lúcidos de durmientes caminantes que se sueñan al tiempo que se viven y que se viven finitos en la eternidad de lo que somos esencialmente. Relojes caminantes, luminarias que viven su vida buscando la forma de encontrarse y encontrando en la búsqueda el camino.

En mi despertar silencioso he explorado fronteras de la conciencia en las  que despertar significa morir y morir despertar. Fronteras y mundos donde lo que somos ahora no es mas que lo que creemos ser. Fronteras y mundos en los que ser es no ser y no ser es ser lo que somos en la más pura esencialidad de la existencia.

Somos luces que, al dirigir su mirada a un mundo de carne y hueso, se han dejado atrapar por el tiempo y en el tiempo han encontrado la forja de su ego. Y en su ego la cárcel del pájaro de luz que libera sus pensamientos. Más allá de toda frugalidad y del otoño que representa el fin de los días y el hecho de trascender los días… y reconocer el ciclo de muerte y resurrección que significan, somos lo que Es, porque lo que Es somos, más allá de todo tiempo y de todo ciclo sujeto a un tiempo.

Cuando miro a los ojos de la vida frente a frente me pierdo en sus pupilas y en su iris veo el arcoiris de mi propio camino y de lo que significa trascender y trascenderse, vivir y vivirse, buscar y encontrarse. Y al verla frente a frente, frente a frente me veo a mi mismo. Y en cada suspiro del mundo siento mi suspiro. Y en cada latido del mundo mi propio latido.

Corazón del mundo que soy. Corazón del mundo que siento en mi pecho. Latidos, pulsos de la vida, ritmos que acompasan sus pensamientos con los míos, instantes comprimidos en un punto y puntos que me abren la puerta estelar de los antepasados que somos.

Y en el tiempo inexistente me diluyo, me vierto en torrentes de aguas cristalinas que caen sin cesar de la fuente de las maravillas, aguas de la vida que amamantan ríos de luz de estrella en estrella y de mundo en mundo, de árbol en árbol y de hombre en hombre… Y de su agua bebo y en su agua, agua de la luz de la vida, me regocijo y me encuentro.