Entradas

Mostrando entradas de junio, 2016

COMO ROBLES

Imagen
Hasta el roble más fuerte arde.

Hasta la rama más firme se doblega. Y la ceiba que aspira a ganar el cielo hunde sus raíces en el suelo, y palpa el barro para acariciar las nubes.

Hasta la roca más dura se convierte en arena por el embate de las olas. Y el aire más sutil se torna vendaval cuando el viento arrecia.

Entre el cielo y la tierra.
Entre la luz más divina y el resplandor más cercano.
Entre la sangre y el alma.
Entre el fuego y la helada.
Entre la cuchilla y la palma de la mano.
Entre el llanto y la partida.
Entre la risa y el retorno.

Erguidos como árboles caminantes que unen dos mundos, así vivimos. Así cantamos nuestro llanto y reímos nuestro dolor. Así lloramos nuestra risa y enrojecemos ante la palidez del fin último.

Temblorosos, temerosos, gallardos, abatidos, victoriosos, renovados, perdidos y encontrados. Así vivimos. Como robles que saben soportar el peso del aire y de la vida, sujetar la tierra y besar las estrellas, amando la vida y dejándose amar. Humanos.





TAUROMAGIA

Imagen
Me senté con él a la mesa. Se había erguido como un hombre y como un hombre me hablaba. Sus modales y su sensibilidad delataban humanidad…, la que nos falta a los humanos y la que se supone no tienen los toros.

Se llamaba Cenizo, era negro como el carbón y su mirada encerraba la nobleza de lo previsible. Ningún daño podía esperarse de él. Al contrario, su necesidad por entender clamaba compasión hacia mí, representante de lo humano que era… sin pretenderlo ni quererlo.

Al poco me preguntó: "¿Por qué?. ¿Por qué lo hacéis?. ¿Por qué mi gente, de casta brava y porte regio, ha de ser torturada hasta la muerte?."

Si hubiera sabido qué contestarle habría sido todo más fácil. ¿Cómo definir lo sinsentido?. ¿Cómo justificar el escarnio, el sufrimiento infligido… por divertimento, por afición…?. ¿Dónde encontrar el sentido de algo que dicen es arte?. ¿Desde cuándo es arte la tortura, la sangre y el dolor?.

Se sentó conmigo a la mesa, y la silla crujía. Pero más crujía el aire, se que…