Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 26 de marzo de 2010

UNA PARTÍCULA DE TIEMPO


Una partícula de tiempo rozó mi memoria. Por un instante noté el peso de mis pies, estos se pegaron a un suelo hasta entonces imaginario. Y entonces otra partícula, que venía en dirección contraria, rozó nuevamente mi conciencia. Esta vez me hizo pararme y pensar sobre mí mismo: ¿Qué hago yo aquí?.

El viento solar desplegaba a menudo mis alas cuando atravesaba plácidamente el espacio entre los mundos. Pero el tiempo en absoluto me importaba. Sin embargo, de algún lugar brotaban aquellas incómodas partículas obsesionadas en anclarme a un universo decididamente lento y pesado, y completamente desconocido para mí.

Esas pequeñeces, animadas de una cinética extrema, me hacían parecer lento. Pero otras se detenían y ralentizaban su paso. Y entonces me sentía raudo como centella.
En ese momento lo vi claro: si esas diminutas particularidades de tiempo se imbricaban en mi composición corpuscular me convertían en un ser temporal. Y mi ligazón con el tiempo solo acabaría con el fin de mi forma. Y aún más, si esto sucedía mi forma tendría fecha de caducidad.

SEÑALES


Mi vida está llena de señales...,
es una mariposa que acaricia el aire dejando un rastro de color ante mis ojos,
una voz que susurra palabras relacionadas,
una rapaz rompiendo el azul del cielo como si esperara mi llegada...

Mi vida está llena de señales,
de signos de la evidencia de que todo obedece a un lenguaje,
a una estructura de la realidad que me habla y conspira con mis pensamientos,
con mi propia mirada ante la vida.

Es a veces la forma de una nube,
la caída de la hoja de un árbol,
el viento arrastrando el otoño ante mis pies...

Todo habla si estoy atento a las señales,
en ocasiones confirmando o negando mis pensamientos,
o el camino tomado, o el aprendizaje de la experiencia vivida.

A veces, incluso sin estar atento a ello, mis sentidos se convierten en un cruce de caminos donde los viajeros de los signos, los mensajeros de la forma y del fondo, los confirmadores de mis pasos, pasan raudos o lentamente con el solo propósito de ayudarme a comprender mi propio movimiento en el sendero trazado.

Es una forma de comunicación entre mi destino y mi libertad de elegir el camino más afín con el fin de mis pasos.

viernes, 19 de marzo de 2010

EL GRAN OJO DE LUZ


El gran ojo de luz se asoma por encima de mi cabeza. Me observa desde lo alto, desde el otro lado del remolino.

Su dueño es el señor de mi destino. Él rige mis pasos, traza mis caminos, y se comporta como el gran avatar de mi papel en el plan divino.

Con respecto al gran ojo de luz yo soy un pájaro que aletea ingrávido, buscando una tierra fértil y un árbol donde descansar entre vuelos. Aleteo sobre la gran urbe de la vida. Y busco cumplir sueños y terminar viajes, algunos de ellos aún no iniciados.

El dueño del gran ojo de luz es un señor de la gran luminaria. Sin ser yo mismo es yo mismo. Sin yo ser él lo soy en un nivel de mi mismo. En la conciencia, se sitúa en el escalón siguiente, me abarca y me contiene.

Cuando pienso en un estadio superior de mi conciencia, y en la transpersonalidad que genera, sin saberlo es en él en quien pienso.
Cuando pienso en mi propio despertar es en él en quien pienso.

Y cuando me convierta en él, disipando la sombra que supone Miguel Ángel, un ser aún superior a él lo contemplará desde lo alto de sí mismo esperando un despertar mayor y una mayor transformación de la conciencia.

Mi búsqueda es su búsqueda, porque lo que él espera de mí es que acabe siendo él para que pueda transformarse y seguir su camino, y regenerar su conciencia con las partículas de luz que yo mismo absorbo y contengo, y transformo en información y conciencia.

Él espera que tome conciencia de mí mismo, y descubra que soy él en una fase de sí menos autoconsciente. Y así, cuando lo descubra y lo absorba, y con él me funda, siendo ambos uno en la conciencia, y habiendo quedado atrás Miguel Ángel, adquirir el completo soporte de luz que necesita para instaurarse en un nivel superior. Y seguir creciendo, y caminando en dirección a la Gran Luz Generadora.

lunes, 15 de marzo de 2010

ALCIONE (III)


Todo fue un accidente, al menos en primera instancia. Después la manipulación indebida, porque quien controle perversamente el discurrir del tiempo tiene en sus manos la llave que abre toda puerta del Universo.

Si el tiempo es concebido y fabricado como lineal, quien tenga el conocimiento de desplazarlo sobre la ficticia línea de un espacio controla la dinámica de dicho espacio y de todo lo que este espacio contiene.

Cuando Alcione se sumó a la revuelta ya estaba todo dicho, el resto de sistemas no tuvo más que seguir su ejemplo. Todos a una había que combatir el proceso y a aquellos que, llegados a lomos de olas temporales, habían hecho de una paradoja inimaginable su gran arma. No es que quisieran controlar el tiempo. No es que quisieran dominarlo. A ellos solo les interesaba extraer el mayor provecho: rehacer el orden, controlarlo y dirigirlo, y establecerse como señores del Todo conocido.

En este punto de las cosas la situación se hizo límite. Sin embargo, después de quince mil años, aún cuando el proceso puede entenderse como casi finalizado, los ciclos tienden a repetirse cifrados en órbitas aún mayores. A pesar de lo cual la distorsión primigenia aún no se ha podido evitar.

El sometimiento al tiempo, a cada partícula que lo contiene, es prácticamente inevitable. El discurrir de este campo y de esta energía se ha convertido en una propiedad inherente a la materia. Y la materia necesariamente no ha de estar contenida en el tiempo, ni ha de contener necesariamente tiempo. El tiempo no es más que el eslabón necesario para establecer una dinámica co-creacional en el universo. Digamos, para que me entiendas, que da vida a estrellas y galaxias porque pervive en las antípodas de la materia oscura y en el antiuniverso.

Por eso cuando decimos que la señal de Alcione, y sus avisos, no fueron suficientemente ni debidamente atendidos estamos en lo cierto. Ellos eran los custodios, tenían los sellos, pero estos se rompieron al inicio del ciclo generado. ¿Y ahora qué hacemos?. No podemos permitir que el avance o el retroceso en el tiempo sea algo que pueda modificar de manera aleatoria o interesada la dinámica estelar, los relojes cósmicos que rigen todo proceso de lo macro en este lado del Universo.

Nosotros pudimos haber hecho algo, pero reaccionamos tarde.

EL GUERRERO DE LA LUZ: LA ACTITUD



Cuando el guerrero de la Luz mira frente a frente a su enemigo se ve en él como si fuera un espejo, contempla sus propios miedos en los miedos del otro, y decide contra qué parte de sí mismo tiene que luchar al enfrentarse a su oponente. Y, cuando lo reconoce, distingue cuánto de sí mismo hay en el otro, y cuánto del otro hay en sí mismo. Y es entonces cuando actúa.

Por cruenta que sea la contienda el guerrero de la Luz nunca blande la espada del odio, o la del rencor, o la espada de la ira. Su espada es la espada de la justicia, y la del equilibrio. Así, nunca hará un daño innecesario.

El guerrero de la Luz no busca encontrar la victoria, lo que pretende es restablecer el orden, y contener el avance de la oscuridad. Y, aunque su enemigo no lo entienda, jamás será guiado por un sentimiento de venganza, pues el guerrero de la Luz es, ante todo, de la Luz. Y, aunque quizá alguna vez habitó en las sombras, su fuerza la extrae de la más absoluta certeza y confianza en que otro mundo es posible, y que él puede conseguirlo.





sábado, 6 de marzo de 2010

MI LLAMADA


En el momento oportuno di un paso al frente. Quizá por eso ahora mi llamada a las estrellas resuena como un grito cósmico y esencial que se propaga por el universo, que vence al tiempo y al espacio para llegar a su destino.

Sentado en mi atalaya de roca primigenia, compartiendo el alma con el alma del tigre y del águila, compartiendo mi canto con el de los lobos, susurro a voces la llamada que el viento y el eco del espíritu propagan por todo lo creado.

¿Cuándo seré lo que en verdad soy?. ¿Cuándo despertaré del sueño del viajero?. ¿Cuándo dejaré de ser un guerrero solitario que a solas comparte su miedo y su luz consigo mismo, su sombra y su arrojo consigo mismo?.

En mis espacios infinitos, en la oquedad del ser, donde me cobijo y me busco, donde me siento y me pierdo, os percibo y os siento. Y en las noches estrelladas, incluso en las más frías, busco vuestros ojos en los ojos de las estrellas, y vuestra mirada en la mirada que el Todo me dirige; y vuestra voz en la voz del silencio cuando este me acoge y acalla mi mente, y libera el pájaro de luz de mis pensamientos.

El momento del primer paso fue el momento del gran salto. Sin miedo nos aventuramos en el mundo de los hombres, vestidos de tiempo, con el tiempo limitado, y señalados por el olvido.

La sombra nos rodea y nos obliga a recobrar la conciencia de la Luz, a recordar nuestra auténtica naturaleza, a navegar el mar embravecido de la vida humana conservando la calma y sin perder el horizonte, guiándonos por las estrellas en la noche del espíritu.

La frialdad de la espera, y la aparente soledad del hombre, hacen el camino más largo. Pero mi llamada encuentra eco en otras conciencias hermanas, vestidas de carne y hueso, que vienen a acompasar sus pasos con los míos, que cumplen el mismo mandato y el mismo tiempo, que susurran también gritos de Luz a las estrellas. Entre todos somos uno.

AUTOCONOCIMIENTO: VIVIR EN LAS SOMBRAS


En la noche no es difícil perderse. Cuando la oscuridad te rodea, la lucidez se reduce al mínimo de su expresión, y en las sombras los fantasmas de la mente se pasean ante ti. No es fácil permanecer despierto, alerta y sereno, en momentos difíciles. Hay que agudizar los sentidos si queremos caminar erguidos sobre nuestra propia sombra, y el principal sentido que debemos enfatizar es el de la intuición, el de la percepción por vía no cognitiva. Es directa, y nos llega sin el intermedio de la razón. Si somos capaces de ejercitarla y convertirla en un instrumento útil habremos dado un paso importante.

También debemos saber mantener el control, pues cuando las sombras han convertido nuestro entorno en el suyo, y lo ves, y lo palpas, y lo sufres, y la salida está lejana, es importante contener y contenerse, saber medir los tiempos y esperar, y aguantar si es necesario, pero sin que te desborden las emociones. Tienes que controlarlas. Para mantener una mirada clara y serena, para obtener la visión correcta, tienes que controlar las emociones. Si como norma no las controlas corres el riesgo de confundirte e identificarte con ellas, y creer que son tú. Y no te equivoques, las emociones tan solo forman parte de ti.

En las sombras estamos obligados a buscar siempre la Luz. Nada se nos da que no podamos entender. Pero ocurre que a veces, muchas veces, no entendemos. Y entonces la oscuridad busca una forma de avanzar hacia ti, y rodearte. Pero siempre has de buscar la Luz, porque en toda situación puedes encontrarla en ti mismo. Por muy oscura que sea siempre habrá un resquicio por el que la Luz penetre y llegue hasta ti. No te dejes abatir, piensa que en algún lado la Luz está esperando que la descubras.

En la oscuridad puedes pensar que no hay salida. Te equivocas, pues siempre hay salida. Lo que ocurre es que a veces no está donde queremos encontrarla. La vida suele ser más sabia que cualquiera de nosotros, y hasta nosotros trae lo que necesitamos sin saberlo. Cuando busques una salida y no la encuentres varía el enfoque de la situación, cambia tu punto de vista, tu perspectiva, pon la atención en otro aspecto, varía las opciones que tú mismo valoras, amplía tu espectro, busca en diferentes direcciones, y encuéntrala.

En la oscuridad te vuelves sordo. Aprende a escuchar.
En la oscuridad te vuelves ciego. Aprende a mirar en la dirección correcta.
En la oscuridad te vuelves mudo. Aprende a comunicarte.

La naturaleza real del hombre no es otra que la Luz.

martes, 2 de marzo de 2010

REFLEXIONES SOBRE EL FENÓMENO OVNI (I)



En la niñez fui tocado por ellos, los desconocidos insondables, los ovnis, y aún hoy los siento cerca de mí. Desde entonces me han suscitado mil dudas, mil elucubraciones, decenas y decenas de preguntas que continúo casi gritando hacia el interior, como si las respuestas hubieran de ser fruto de mi persistencia, como si ellos pudieran darlas y no lo hicieran porque su voluntad fuera no hacerlo, o porque estuvieran tan lejos de nosotros que sencillamente no los comprendemos.

Un ovni es mucho más que lo que la propia expresión pretende manifestar. Un ovni es mucho más, por tanto, que un objeto volador no identificado. Un ovni es un gran atractor para la conciencia pues, entre otras cosas, una luz en el cielo viene a significar una luz de esperanza en el cielo de la humanidad, y no porque pretendidamente algo superior y benéfico venga a esconderse tras este enigmático fenómeno sino porque, trazando paralelismos, una luz en el cielo representa una luz en la oscuridad, y esto es sinónimo de esperanza. Por eso no es de extrañar la gran expectación que genera. Por eso no es de extrañar que alimente, además, el anhelado fin del acuciante sentimiento de soledad cósmica que dormita en el hombre. Porque ellos, los desconocidos insondables, podrían ser compañeros nuestros en el viaje de la vida. Y el oscuro vacío interestelar se siente menos vacío y menos oscuro si resultamos ser sencillamente uno más entre muchos otros, empeñados también en perdurar, y en salir adelante.

La polémica referente a la naturaleza no humana de los ovnis parece actualmente agotada y es, paralelamente, agotadora. Después de más de cincuenta años de historia moderna de los ovnis cabe hacerse más de un millar de preguntas sobre ellos, del mismo modo que la controversia sobre su origen podría ser ardua pero en absoluto tediosa. Siendo consciente de las posibles variables que podrían dar explicación a muchos encuentros con ovnis me atrevo a decir que nos encontramos ante un fenómeno de peculiar naturaleza, no humano, o al menos no terrestre, y en cierta medida trascendente; expresión de una forma de vida e inteligencia diferentes, quizá más avanzadas, que parece pertenecer a un paradigma de la realidad sustancialmente distinto del nuestro, y que le permite aparecer ante nuestros ojos como capaces de realizar prodigios que rozan la magia del espacio-tiempo.

Desde pequeño mirar a las estrellas significaba para mí perderme entre las preguntas que suscitan sin quererlo e, imaginativamente, viajaba entre ellas, y accedía a sus interrogantes. Hoy esas mismas preguntas siguen sin respuesta. Aunque las certezas son ahora más consistentes asentadas sobre la lógica aplastante de la maravillosa singularidad que supone la vida en la Tierra, y de la contradicción que supondría que esta singularidad supusiera una extrañeza en el Universo, pues la vida debe ser un fenómeno extendido por el mismo.

Si los ovnis son o no extraterrestres es una controversia a la que nos hemos enfrentado de manera cotidiana a lo largo de los años. Si la teoría de la panspermia fuera acertada poco sentido tendría discutir al respecto, pues toda vida existente sobre la faz de la Tierra tendría su remoto origen hace millones de años en la lluvia de meteoritos y cometas que la habría traído del espacio hasta el planeta, lo que vendría a decir literalmente que la vida de la Tierra tiene un origen extraterrestre. ¿Cómo se puede postular esta teoría y, al tiempo, negar que eso hubiera podido suceder en otros mundos?. Ahora bien, ¿si el fenómeno de la vida es generalizado habría de seguir patrones comunes en distintos planetas, al punto que unos hipotéticos y para mí reales extraterrestres pudieran ser parecidos a nosotros?. Creo que no existen razones fundadas para negar esto. Y en cuanto a los ovnis no podemos negar que, si bien nos plantean demasiadas dudas y muchas incógnitas, no podemos obviar la realidad de que muchos de ellos aparecen ante nuestros ojos como artefactos voladores, como vehículos, como naves. A esto debemos decir que negar lo evidente no sólo es síntoma de ignorancia, sino además de miedo.
No obstante, creo que debemos mantener la mente abierta incluso para intentar entender a aquellos que se suben a lomos del más extremo racionalismo para negarlo todo por sistema, so pretexto de las grandes lagunas de las que adolece parte de la casuística estudiada o la incongruencia de muchos encuentros con ovnis. No olvidemos que el ejercicio de PENSAR, con mayúsculas, a veces no es fácil ejercerlo. Del mismo modo que tampoco podemos obviar que muchas historias sobre ovnis no se sostienen por sí mismas, y obedecen a cualquier cosa imaginable menos a la presencia de un acontecimiento extraordinario de origen no terrestre.

A caballo entre lo posible y lo imposible el fenómeno ovni es uno de los acontecimientos más importantes a los que la ciencia podría enfrentarse si tuviera la valentía suficiente para entrar a saco, y con todas la consecuencias, en su investigación. Pero parece que todavía no es tiempo para ello. Una corriente fundamentalista, que a veces se deja ver, campa a sus anchas por los entresijos de las universidades y los despachos, por los ministerios. Hubo un tiempo en el que el pensamiento científico no debía contradecir al religioso, caso de ser así el peligro de enfrentarse al Santo Oficio era suficientemente disuasorio para una mente que sencillamente pretendía expresarse de manera libre. En la actualidad sigue ocurriendo lo mismo, las llamas no ya del escepticismo (actitud esta natural y comprensible) sino del miedo al cambio, del inmovilismo, y del fundamentalismo científico arden ahora como si la Inquisición hubiera cambiado de bando. Y si por un lado el fenómeno ovni ha sido y es objeto de estudio por parte de estamentos que tendrían mucho que contar, por otro el descrédito podría adueñarse de aquella institución que osara estudiarlo con todas las consecuencias, con el mero objetivo de averiguar la verdad, pues solo el hecho de ocuparse de él ya vendría a suponer un problema de imagen y de credibilidad.
Sabemos que puede resultar a veces difícil pensar con libertad, pero en algún momento hay que hacerlo.
¿Pero entonces cómo averiguar a qué nos enfrentamos?.

El fenómeno ovni es tremendamente intimista y personal, y en esta esfera difícilmente se pueden obtener conclusiones fundamentadas en rasgos suficientemente objetivos y certeros. Porque el fenómeno es interpretado, se deja ver y percibir, y se manifiesta como lo que parece. Pero sobre todo el fenómeno ovni es un acontecimiento en líneas generales interpretado por quien lo experimenta. Y las experiencias con ovnis suelen ser tremendamente personales, repletas de sensaciones, de emociones y vivencias extrañas y a veces contradictorias, como si el mundo de Oz se hubiera apoderado de la realidad por unos minutos.
Me atrevería a decir que el fenómeno ovni no se manifiesta con literalidad porque, caso de hacerlo, la literalidad del fenómeno ovni hace añicos la del mundo que hemos creado y en el que vivimos. Por lo que los desconocidos insondables nos obligan a replantearnos la existencia en muy diversos ámbitos. No ya porque puedan expresarse contenidos de carácter pseudoreligioso o espiritual, sino porque tenemos que acudir a la física de vanguardia para poder explicar parte de su comportamiento, y porque tenemos que recrear un paradigma de la realidad no ya y exclusivamente diferente, sino además tan atrevido que casi podría rozar la ficción.