Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 24 de marzo de 2017

VIAJAR





Me marché sin irme.
Sin ir ya estuve.
En todas partes habitando.
Y un pensamiento:
Es mi casa sin serlo.

Fuentes de las que brotan estrellas, 
y atardeceres,
niños,
sonrisas
y a veces pobreza que es riqueza,
en todo continente.

Por dentro y por fuera
somos lo mismo.
No hay duda en ello,
sino certeza.

Regresé sin haberme ido.
Viajé hasta allí porque nunca estuve.
Pero volvía porque mi alma le pertenece,
pues no soy de donde he nacido.
Durmiente viajante
que crece con lo diferente.

Lugares que en mi quedaron,
a los que pertenezco,
que me pertenecen,
que en mi habitan.
Y en ellos valgo lo que todo vale:
Lo intangible,
lo vivido,
lo libre y amarrado por el firme lazo del amor,
no del olvido.

Caminos,
montañas,
prados,
hasta selvas y desiertos,
bosques y ciudades,
cielos.
Y gente bajo el cielo.
Aunque no gente sino hermanos,
mas no hermanos: yo mismo.
Mas no cielos: espacios desde donde la luz nos habla.

El mundo,
mi mundo.
Ellos,
todos,
diferentemente idénticos.
Maravilla de colores en la piel,
en los ojos,
en el alma.
Lo que Somos.





viernes, 24 de febrero de 2017

ADIEMUS





Amaneciendo cantando
Amaneciendo viviendo cantares y amores
Verdor fresco
Rocío bañando de luz diminuta el tiempo
Y piedras que recortan siluetas en el horizonte
Piedras vivas como las formas que progresan con el sol y su luz
Movimiento de seres que no lo son
pero siendo lo que son
Esencias vivas entre la luz y la oscuridad trazando caminos en el vivir

Amaneciendo viviendo
Y viviendo gozando por el mero hecho de existir
Gozo esencial
Amor pleno a la vida
Amor completo de la vida hacia mi
Hacia lo que soy
Hacia lo que creo ser
Hacia lo que pretendo
Hacia el millar de intentos fallidos y algunos logros
Yo soy a fin de cuentas eso

Y en el equilibrio me siento
Y en el equilibrio me mezo
Y Él es yo en todo su esplendor y plenitud
Esencialidad manifiesta
y manifiesta Luz en los pasos dados aún en la oscuridad más intensa
Pues todo es como es todo y como debe ser

Más allá de todo ello solo ello puedo ser
Como ahora
Como siempre
Luz sombreada y sombra amaneciendo
Luz solo Luz







viernes, 17 de febrero de 2017

TAN ADENTRO...




Siempre miré al cielo
y mirando al cielo aprendí a mirar dentro.
Tan adentro como dentro de los espacios infinitos.
Interiores en el interior
y cubículos sombreados.
Estancias repletas de soles y nebulas.
Y pasadizos sin tiempo
para sin tiempo encontrarme.

Mirando al cielo aprendí a mirar dentro
atesorando imágenes más allá de la retina
donde empiezan las preguntas
y no están las respuestas.
Imágenes como luces que llenan los vacíos
y vacían lo que está lleno.

Ladrón de horas a la noche
cada noche de cada día
cada día de cada palmo de la vida
de mi vida.
Buscando el día
y en el día abrir los ojos
en la noche.
Eso he sido.

Oteador de horizontes planos
construidos de cornisas escarpadas
de rectas curvas silenciadas
de abruptos corazones.
Templado sin arrogancia
esbeltez de miras
y caminos deambulados de la mano del destino
sin destino
sin camino
nunca asido de la mano
Eso he sido.

Siempre miré al cielo
Y mirando al cielo aprendí a mirarme dentro.
Tan adentro…





viernes, 27 de enero de 2017

ELLOS




Hay amigos que no son de este mundo,
hermanos que cruzaron los espacios sin moverse,
como si surcaran mares sin tiempo
y sin tiempo a mi llegaran.

Hay amigos que son hermanos,
hermanos que son Maestros,
Maestros que acompasan ritmos de Luz,
sus ritmos,
con los míos
sin duda más lentos y torpes.

Ellos son Ellos,
silentes voces que traen ecos de lo que sé pero he olvidado.
Son cognoscibles
pero no conocidos.
Son insondables
pero se dejan sondear.
Ellos son no espíritus viajeros,
sino guías de espíritus viajeros.
Viajeros, en todo caso, de la conciencia.
Alentadores,
despertadores que miran sin mirar
y ven donde no veo.
Por eso hablan sin voz.

Levantan el vuelo para que yo vuele,
pero difícilmente pisan el suelo
pues están tan lejos…,
aunque tan cerca de la experiencia de Vivir.
Pero no de viviente caminante pisando piedras,
sino de viviente gravitante
como alado mercuriano.

Hay amigos que no son de este mundo,
hermanos que desnudos de cuerpo sufriente
alimentan almas,
despiertan corazones
y me abren los ojos.
Y me gritan en silencio:
¡Levántate!.
¡Camina!.
¡Se Tú Mismo!.

Ellos son yo dentro de un millar de millares de años.
Ellos son yo mismo sin serlo.
Surcan mares sin tiempo
y sin tiempo a mí llegan.
Y yo mientras tanto,
adormecido durmiente
que despertar espera
y recrear sueña
la vida que ha creado para sí.

Sintiente semilla soy,
parpadeante Luz,
caminante camino.
Aquila lupus que no se resigna a vivir dormido,
a no caminar por el cielo,
a no volar entre los hombres,
a no subir cumbres escarpadas
y convertirlas en verde llano.