Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 20 de octubre de 2017

SIN PALABRAS

"La madre del mundo" (detalle) N. Roerich, 1874-1947.  Nicholas Roerich Museum New York
Foto: Miguel Angel del  Puerto


Hay un lenguaje que sin palabras habla, silencioso, que se expresa con destellos del alma. Salpicaduras de luz que ni siquiera los ojos perciben, que solo brotan cuando la mente calla. No que duerma sobre el lecho del más profundo sueño, ni que esté quieta y silenciosa. Como no tiene frontera que lo perturbe es difícilmente descriptible y, a cada intento, el cristal se rompe y cuesta componerlo de nuevo. Sin palabras...

La gran paradoja de la Divinidad somos nosotros, nosotros en Ella buscando hablar sin palabras, decirlo todo sin palabras, sin mover los labios, sin agitar los pensamientos, sin siquiera extender las manos, sin que el brillo de los ojos musite gestos. Pero sucede. Lo vemos y lo sentimos, lo oímos sin oírlo. Lo sabemos desde nos. Y sucede.

Gracias, porque me recuerdas que no debo dejarme mecer por el sueño que significa caminar sobre este mundo. Porque me recuerdas que ni aún en mis sueños alados estoy despierto. Y el brote de luz que significan mis latidos escritos no está ni a mitad de camino de entenderlo. Solo acaricio el sentido de la vida o quizá solo lo sueño.

Desde lo más profundo a lo más liviano. Desde lo más alto a lo más tierno. En ese camino hago mi vida palpándola paso a paso, quejido a quejido, risa a risa, con los ojos entreabiertos y la mirada perdida lejos, tan lejos como yo mismo. Sonámbulo en la frontera de dos mundos (el de los dormidos y el de los despiertos).

Déjame acariciarte, alma mía, que mis dedos sientan tus labios, el calor que despiden; aliento que no suave brisa, vida que brota y susurra verdades y certezas, palabras henchidas de amor verdadero… y mi nombre.
Déjame, vida, acariciar tu pelo y mirarte fijamente para verte en mi y en ti verme.
Dentro de mil años quizá me haya ido y tu estarás conmigo. Dejaré este mundo de piedras y ruiseñores, de luces y oleaje bravo, de verde hierba y arena dejándose acariciar por el tiempo. 
Cuando me vaya tu vendrás conmigo porque formas parte de mí. Y en mi nuevo amanecer amanecerás conmigo, sin palabras, en silencio, despierta en mi y yo despierto.




viernes, 13 de octubre de 2017

RECUERDOS


He intentado hacerlo. Escribir y describir experiencias cotidianas o alucinantes de tiempos simultáneos o de encrucijadas temporales en los que diversos caminos temporales convergen y comparten instantes.

He intentado describir recuerdos ajenos pero propios, de vivencias no tenidas pero tenidas, con encuentros y momentos compartidos pero no vividos…, sin que suponga un galimatías de contradicciones o paradojas difícilmente conciliables. 

Finalmente me dejo seducir por esta forma escrita sugerente, divergente del lenguaje lineal de la mente más ortodoxa que intenta definir lo vivenciable en vez de simplemente vivenciarlo.

¿Entiendes que el tiempo no es único ni exclusivo sino personal aunque compartido, pero extremadamente personal y extremadamente compartido?. ¿Una suerte de consenso de taquiones fluyendo en múltiples direcciones que convergen en un camino aparentemente coherente?. Pero no en un solo camino. Tiempos, nos manifestamos en tiempos diferentes, circulares formas de expresión de un universo de posibilidades que se concretan.

¿Nunca has tenido recuerdo de ello?. ¿Nunca te has enfrentado a la desconcertante realidad de un recuerdo físicamente inexistente en la apariencia?. Solo soy uno más de los que soy.

Si bien ya nada me asombra mi capacidad de asombro no ha desaparecido. Y te pregunto:

¿Crees estar exclusivamente manifestado en un único tiempo lineal?.





viernes, 6 de octubre de 2017

DEL OBSERVADOR SINTIENTE Y DE LO OBSERVADO SENTIDO



Miradas a la vida, a mi vida, a lo que hago, a lo que nunca hice, a lo que haga quizá algún día…

Miradas acompasadas con ritmos y latidos, con suspiros y añoranzas, con ilusiones y devociones a eso mismo: a la vida, al entorno, al contorno de los ojos, de los labios, de los árboles crecientes en el llano horizonte o al mar embravecido (que de espuma teje encajes blanquecinos y borda de hilos verdes el tiempo, la misma mar y el cielo).

Cuanto miro, cuanto veo, cuanto observo…: diagramas de luces y colores, de sombras y luminiscencias, de sentimientos, de emociones y pasiones…, son sueños de mí mismo. Ni siquiera un soñar despierto. Si quisiera, un dormir continuo que busca florecer amaneciendo. 

Y, entre tanto, respiro, suspiro, entiendo, pregunto, me pierdo, me encuentro… Sin lamentos…, alguno escondido. Sin llantos…, alguno vertido. Con encanto…, muchas risas y destellos. Entreabiertos los ojos, un mirar perdido al horizonte. Vivir fluido. Vivir latiendo…, eso intento. Y estrellas en mi cielo de continuo.

Miradas a las flores, a la amada, a los hijos, a la inercia y la sinergia de la vida, al tempestuoso acorde mesurado o desbordado del acontecer más cotidiano o del vivir más sereno, más fugaz, más sincero… O al misterio más profundo que rubrica cada instante en el que vivir sea un intento por permanecer despierto, por conquistar la cordura más incierta o la locura más fresca. 

¿Yo cuerdo?. Ni lo intento. ¿Yo loco?. Me contento con hablar el lenguaje del silencio, rasgar velos (en mis sueños de despierto dormido o de dormido despierto o de aprendiz de viviente caminante bajo el cielo). Finalmente loco cuerdo, cuerdo loco, poco a poco más sereno. Solo soy, bajo el cielo, una sombra buscando erguirse, un erguido acariciando el suelo.
Aspirante caminante a levantar el vuelo que, por perderse en el camino y sin perderse, resolvió el misterio:

Todo cuanto veo soy Yo Mismo. Soy siendo lo que observo. Ello soy. Yo soy ello. Y tú mismo.









viernes, 29 de septiembre de 2017

TOCAR LA LUZ




Tocar la Luz…., rozarla aunque fuera con la punta de los dedos. A orillas de la vida la Luz nos llega. Y nosotros, como ciegos del alma aferrados al  balcón del mundo, alargamos la mano para tocarla, ignorantes de la realidad más suprema: Somos Ella. Somos luz vibrante, circundante, absoluta y plena. 

Desde lo más intimo a lo más gigante. Desde el exterior más inconmensurable al interior más profundo, somos Luz, la Luz Somos. Y no hay realidad que pueda negarlo, ni camino que pueda torcerse invocando ese principio, ni tez oscurecida por la sombra que no brille ante el más mínimo resplandor.

Tocar la Luz. Levantar el brazo buscando que la punta de los dedos pueda rozar un rayo. Y que ese rayo socave el alma y, como Luz que es Fuego, encienda el corazón del hombre y el corazón del mundo.

Tocar la Luz.Y, al tocarla, sentirla dentro…, donde siempre ha estado. Donde anida. Donde vive. De donde es. De donde somos. 

Corazón de Luz. Corazón de Fuego. Luz en el corazón. Lo que Somos. Luz. Solo Luz.





viernes, 24 de marzo de 2017

VIAJAR





Me marché sin irme.
Sin ir ya estuve.
En todas partes habitando.
Y un pensamiento:
Es mi casa sin serlo.

Fuentes de las que brotan estrellas, 
y atardeceres,
niños,
sonrisas
y a veces pobreza que es riqueza,
en todo continente.

Por dentro y por fuera
somos lo mismo.
No hay duda en ello,
sino certeza.

Regresé sin haberme ido.
Viajé hasta allí porque nunca estuve.
Pero volvía porque mi alma le pertenece,
pues no soy de donde he nacido.
Durmiente viajante
que crece con lo diferente.

Lugares que en mi quedaron,
a los que pertenezco,
que me pertenecen,
que en mi habitan.
Y en ellos valgo lo que todo vale:
Lo intangible,
lo vivido,
lo libre y amarrado por el firme lazo del amor,
no del olvido.

Caminos,
montañas,
prados,
hasta selvas y desiertos,
bosques y ciudades,
cielos.
Y gente bajo el cielo.
Aunque no gente sino hermanos,
mas no hermanos: yo mismo.
Mas no cielos: espacios desde donde la luz nos habla.

El mundo,
mi mundo.
Ellos,
todos,
diferentemente idénticos.
Maravilla de colores en la piel,
en los ojos,
en el alma.
Lo que Somos.





viernes, 24 de febrero de 2017

ADIEMUS





Amaneciendo cantando
Amaneciendo viviendo cantares y amores
Verdor fresco
Rocío bañando de luz diminuta el tiempo
Y piedras que recortan siluetas en el horizonte
Piedras vivas como las formas que progresan con el sol y su luz
Movimiento de seres que no lo son
pero siendo lo que son
Esencias vivas entre la luz y la oscuridad trazando caminos en el vivir

Amaneciendo viviendo
Y viviendo gozando por el mero hecho de existir
Gozo esencial
Amor pleno a la vida
Amor completo de la vida hacia mi
Hacia lo que soy
Hacia lo que creo ser
Hacia lo que pretendo
Hacia el millar de intentos fallidos y algunos logros
Yo soy a fin de cuentas eso

Y en el equilibrio me siento
Y en el equilibrio me mezo
Y Él es yo en todo su esplendor y plenitud
Esencialidad manifiesta
y manifiesta Luz en los pasos dados aún en la oscuridad más intensa
Pues todo es como es todo y como debe ser

Más allá de todo ello solo ello puedo ser
Como ahora
Como siempre
Luz sombreada y sombra amaneciendo
Luz solo Luz







viernes, 17 de febrero de 2017

TAN ADENTRO...




Siempre miré al cielo
y mirando al cielo aprendí a mirar dentro.
Tan adentro como dentro de los espacios infinitos.
Interiores en el interior
y cubículos sombreados.
Estancias repletas de soles y nebulas.
Y pasadizos sin tiempo
para sin tiempo encontrarme.

Mirando al cielo aprendí a mirar dentro
atesorando imágenes más allá de la retina
donde empiezan las preguntas
y no están las respuestas.
Imágenes como luces que llenan los vacíos
y vacían lo que está lleno.

Ladrón de horas a la noche
cada noche de cada día
cada día de cada palmo de la vida
de mi vida.
Buscando el día
y en el día abrir los ojos
en la noche.
Eso he sido.

Oteador de horizontes planos
construidos de cornisas escarpadas
de rectas curvas silenciadas
de abruptos corazones.
Templado sin arrogancia
esbeltez de miras
y caminos deambulados de la mano del destino
sin destino
sin camino
nunca asido de la mano
Eso he sido.

Siempre miré al cielo
Y mirando al cielo aprendí a mirarme dentro.
Tan adentro…





viernes, 27 de enero de 2017

ELLOS




Hay amigos que no son de este mundo,
hermanos que cruzaron los espacios sin moverse,
como si surcaran mares sin tiempo
y sin tiempo a mi llegaran.

Hay amigos que son hermanos,
hermanos que son Maestros,
Maestros que acompasan ritmos de Luz,
sus ritmos,
con los míos
sin duda más lentos y torpes.

Ellos son Ellos,
silentes voces que traen ecos de lo que sé pero he olvidado.
Son cognoscibles
pero no conocidos.
Son insondables
pero se dejan sondear.
Ellos son no espíritus viajeros,
sino guías de espíritus viajeros.
Viajeros, en todo caso, de la conciencia.
Alentadores,
despertadores que miran sin mirar
y ven donde no veo.
Por eso hablan sin voz.

Levantan el vuelo para que yo vuele,
pero difícilmente pisan el suelo
pues están tan lejos…,
aunque tan cerca de la experiencia de Vivir.
Pero no de viviente caminante pisando piedras,
sino de viviente gravitante
como alado mercuriano.

Hay amigos que no son de este mundo,
hermanos que desnudos de cuerpo sufriente
alimentan almas,
despiertan corazones
y me abren los ojos.
Y me gritan en silencio:
¡Levántate!.
¡Camina!.
¡Se Tú Mismo!.

Ellos son yo dentro de un millar de millares de años.
Ellos son yo mismo sin serlo.
Surcan mares sin tiempo
y sin tiempo a mí llegan.
Y yo mientras tanto,
adormecido durmiente
que despertar espera
y recrear sueña
la vida que ha creado para sí.

Sintiente semilla soy,
parpadeante Luz,
caminante camino.
Aquila lupus que no se resigna a vivir dormido,
a no caminar por el cielo,
a no volar entre los hombres,
a no subir cumbres escarpadas
y convertirlas en verde llano.