Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 28 de noviembre de 2014

SOLEDAD



Al hacer el camino y vivirlo, pues vivirlo sólo podemos, has de saber que vivirlo solo no lo vives, pero nadie lo vive por ti. Y por eso la soledad, hermana del caminar, camina contigo. Pero no estás solo, aunque es la soledad la que define el siguiente pensamiento: Nadie vive por ti, ni por ti hace el camino, ni por ti sueña la vida, ni por ti despierta, ni amanece, ni llora, ni goza, ni se encuentra, ni se pierde.

La soledad no es mas que el miedo a estar solo, pero recreado en la incertidumbre. No estamos solos, nunca lo estamos. Puedes sentirte solo, creer que lo estás. Pero es falta de visión, además.

Si todo cuanto ves es en ti, la soledad es un sueño de quien busca encontrarse y al perderse se pierde de sí mismo y no se encuentra en el camino, ni ve el camino, ni de dónde viene y a dónde va. La gran paradoja de esta misma paradoja es que vamos al lugar del que venimos y que así inicio o partida, y fin del viaje o destino, es el regreso al punto de partida. O más certeramente nunca nos marchamos. Y somos lo que somos caminando un camino sin movernos, pero sintiéndonos, olvidándonos, perdiéndonos y encontrándonos.

Qué misterio es la vida, que guarda un propósito y se hizo compañera del más profundo despertar del hombre. Porque en ese despertar, en ese amanecer que soñamos y predicamos, y vivimos como soles nacientes confinados en pensamientos de hombres y mujeres que creen ser hombres y mujeres. En ese despertar brillamos y vemos el camino como es, mas no como creemos que es. No es algo repentino, aunque existe el despertar deslumbrante, sino paulatino. Y el camino entonces se ilumina como un amanecer a tus pasos.

Hace tanto tiempo ya que fui sembrado sobre este mundo, que acaricié por vez primera el rostro de Gaia. Y que el camino de luz de las estrellas penetró por mis pupilas hasta el fondo de mi corazón, bien adentro, para que iniciara el retorno del camino no emprendido, el camino del olvido que ha de quedar atrás.

No te alejes de mí por la distancia, por las letras, por estas luces que engañan ojos y hacen creer que letras son impulsos de fractales sintientes emitidos por mi corazón. Estoy cerca y no lejos, estoy dentro y no fuera. Soy tu sin serlo y te amo sin conocerte.








viernes, 21 de noviembre de 2014

POETA

Pasa el viento y lo agarro.
Canta el pájaro y sujeto su trino.
Habla el mar y me dejo besar por el rumor de las olas.
Cruje el otoño y el quejido de mil hojas anida en mi corazón.

Así es el sentir de un poeta.

Así me dejo acariciar por el viento y por la lluvia,
por la mar y por el cielo, que reposa estrellas en mi mirada cuando busco entre las nubes mi alma, tu alma.

Vuela el perfume del azahar, besa mis manos el romero y el jazmín silba su nombre… y los hago míos. Y lo escribo.

Sonríes y te sonrío. Lloras y lloro contigo. Me amas y te amo desde siempre. Acaricias mi alma y la tuya yo acaricio. 

Así siente un poeta.










viernes, 14 de noviembre de 2014

SOÑADORES




Qué puedo escribir que no haya escrito…

Qué puedo vivir que no haya vivido o nombrado, o sentido, añorado, 
vestido de palabras y risas, 
de caricias y de habla que te habla a corazón abierto y a paso dado en la luz, 
en la penumbra, al ocaso, en el olvido, en el tiempo perdido 
y en oscuridades atravesadas por espadas; 
finas dagas punzantes, cortantes, 
acariciantes de momentos que son ciertos instrumentos de perderse y de encontrarse.

Qué puedo vivir que no haya sido un camino colorido, atrevido, perseguido, inducido, cristalino, dolorido…
Beduino que atraviesa mares de arena que mi caminar no condena. 
Estela de simientes de un oriente que me espera. 
Sol naciente que en mi frente se ilumina y me pondera.

Qué puedo sentir que no haya sido un don perseguido, 
un agosto en primavera, 
flores como amores 
y sentidos contenidos en riveras de ríos rotos por seguras pasarelas 
que unen mundos y quimeras, 
soñadores y hacedores.
Sonrientes plañideras que devoran los temores
y los hacen verde hierba, 
que cobija sin dolores flores nuevas de una nueva primavera.

Qué puedo decir, sentir, vivir… que tú no sepas, 
que no sientas, 
que no quieras, 
que no sueñes. 
Si pudieras ser el aire, 
luz tan cierta como el agua de los mares sin matices, 
sin tormentas, 
amor danzante, caminante, 
sin pedreras que te duelan al pisarte sobre el rostro de una madre tan sincera, 
madre tierra que te vierte al mundo, que te espera. 
Pasos dados y contados, tan finitos como hogueras…

Qué puedo decir que ya no sepas: 

Viviente eres que durmiendo se busca para estar despierto en el mundo de los soñadores dormidos.










viernes, 7 de noviembre de 2014

SILENCIADO





Le dijo el silencio a la voz… que la voz le dijo al silencio: no hables y escucha.

No hay voz, ni silencio, ni silencio contenido, que no sepa que el silencio, tu silencio, mi silencio, no es mas que el atronador murmullo de un millar de pensamientos que, lejos de ser silencio, son ríos caudalosos. Pero silencio, el silencio, como tal no suena.

Sostener el silencio, acariciarlo, besarlo suavemente, es abandonar el torrente. Silenciar, hacer el silencio, no es callar la boca es callar la mente y aquietarla, convertirla en espejo laguna que refleja el cielo, tu cielo, mi cielo…, aquietado, solemne, apaciguado.

Le dijo el silencio a la voz… lo que la voz le dijo al silencio: si has de hablar habla hacia dentro.

No es contradicción insana ni sana contradicción. Es la verdad consecuente sin gratuita afirmación: el que acalla la mente despierta el corazón y el que la boca cierra habla sin usar voz.