Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 25 de septiembre de 2015

RESPIRO




Sucede todos los días y en todo momento, cada segundo, en instantes encadenados que inician y cierran ciclos (como vidas completas que juntas hacen una sola vida). No hay forma de dejar de hacerlo. Sucede, sin más. Es sutil, pero livianamente contundente, porque vivos nos mantiene: respiramos.

Retener y soltar sin apego, porque el Todo fluye, y fluyendo transita por mí. Se diluye en mi. Y el ritmo santo que impulsa la vida me posee, y en mí se expresa.

Respiro con todo porque todo respira conmigo. Y me vivo en cada cosa existente, en cada susurro del viento, en cada brizna de luz que desciende y se posa sobre mi. Respiro. Y respirar es un milagro. 

Latir con el corazón que late en cada suspiro encierra  el milagro de vivir. Y todo pulso es mi pulso. Y yo soy ello. Y ello es en mi.

Lo más cotidiano y sutil es vital. Olvidarlo es caminar dormido. Reconocerlo es henchir los pulmones y dejar que, al penetrar el aire, gocemos el hecho de vivir y reverenciemos el milagro de la vida.

Respiro. Siento. Estoy vivo.




viernes, 11 de septiembre de 2015

NO TENGO PALABRAS






No tengo palabras. Porque tenerlas seria llorarlas, gritarlas, arrancarlas de mi garganta. Y vaciar de todo el corazón que late donde el grito ya sirve de nada.

No tengo palabras. Porque palabras son solo sonidos lanzados al vacío más cruento si no se convierten en amaneceres de esperanza y en panes, y en manos no alzadas sino tendidas en la distancia buscando otras manos, y en rescatar del dolor al propio dolor y de la indiferencia a los dueños del mundo.

No tengo palabras. Porque si las tuviera ¡estaría tan cerca del clamor más silencioso y del silencio más clamoroso!. Y gritaría de silencio contenido, de mordaza mordida de impotencia, porque susurrar ya no vale y vivir se ha convertido en una conquista… En vez de palabras serían sollozos de niño adulto que no entiende. Porque entender sería un canto a la incomprensión, paradojas que encierran paradojas porque la vida no se tejió con fronteras, ni el dolor las tiene, ni la guerra las respeta, ni el llanto y calcañar de dientes pueden sernos ajenos.

Un ser humano no puede ser ilegal… nunca. Y una guerra nunca deberá vestirse de justicia, porque no hay justicia en el horror y en la sangre, en los padres que pierden hijos y en los hijos que pierden padres.

Vergüenza del engreido mundo civilizado que aún no ha aprendido ni quiere aprender y mira para otro lado. Porque su idea de la solidaridad se viste de cifras, de acuerdos y de ministerios. No se es humano hasta que no se ejerce como tal…, y no parece que estemos gobernados por ellos. Y nosotros, durmientes caminantes que buscan estar despiertos, no podemos contentarnos con cánticos en la noche del mundo buscando acariciar las estrellas…, pues no hay dolor ajeno, ni hijo que no sea nuestro hijo… Ni un alma infantil puede ahogarse antes de llegar a la orilla de la vida… y las estrellas seguir brillando igual.

Vergüenza de los que usan o usaron a Dios para justificar sus desmanes y vestirlos de creencia y de arrogancia celestial e imponen su credo porque solo impuesto puede ser “libremente” seguido. Y el cuchillo sea su voz. Y la sombra el alma de sus palabras. Y la sangre derramada el agua que les da la vida.

Que baje Dios a la Tierra y los hombres suban al Cielo. Y en el camino encontremos la Paz que nos falta y la Luz que debe alumbrar a nuestros corazones. Y Dios tome posesión de este mundo en cada mujer y en cada hombre. Que sea así. Que así sea.







(Inspirado en la actual crisis de los refugiados llegados a Europa huyendo de la guerra en Siria)


jueves, 3 de septiembre de 2015

DE SUEÑOS Y MIRADAS




Suavidad..., en los gestos, en la mirada, en la palabra, al caminar, al descender al valle y subir a la montaña, al soñar despertares y vivir sueños de madrugada...

Cada gesto del alma en su tránsito planetario acaricia a la vida, tersa y suave como la mar acariciada por la faz del cielo en calma. Y nosotros, resplandores entre nubes y entre nubes alboradas.

Brisa que besa los corazones, sonrisas bañadas por vuelos de gorriones enmarañados en torno a un ciprés paciente que busca el cielo. Y la tierra en calma. Y el azul que todo lo cubre se baña de miradas. Hermanos que vuelan trinando colores, primaveras cantadas.

Sonríe el sol a las nubes. Suspiran estas porque el viento trae recuerdos e historias que nunca fueron, y voces sin rostro que sin rostro tejen vanidades que se disiparon con la aurora. Y cantos que despertaron corazones adormecidos porque tiempo era de dormir y despertar amaban. Soñadores...

Al bajar a la rivera y posar mis dedos sobre la piel de agua que nace donde apenas acaba, vestido de mar y olas solloza de alegría contenida el alma del poeta que en mí habita. Y allá me veo, compartiendo el rugido de la mar en calma y el silencio que las rocas rompen al besar el agua. Y así voy sin volver. Y sin volver me marcho. Camino sin andar. Y sin andar senderos hago desde la vida a la mar y desde la mar al alba. Y eso soy. Y soy ello: Amanecer dorado y rojo atardecer.