Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 19 de febrero de 2010

EL GUERRERO DE LA LUZ: EL ENEMIGO




Un día, justo el día en el que el día y la noche se igualan, el guerrero de la Luz se sentaba plácidamente en el umbral de su casa.
Al poco sus enemigos comenzaron a pasar ante él. Primero el de la larga capa, de manos grandes y largas uñas. Después, el de los cuernos rugosos y retorcidos (es el que tiene un solo ojo para verlo todo). Más tarde, con paso lento y marcial, el del perfil afilado y los ojos de gato.
Todos pasaron ante él, y dejaron ver una mirada esquiva y traicionera. Ninguno de ellos lo miró de frente clavando sus ojos en los suyos.

Y el guerrero de la Luz dijo hacia sus adentros:

El día que mi enemigo enfrente sus ojos a los míos podré mirarlo en su interior, y entonces sabré cuán poderoso es y si, en verdad, es mi enemigo, no sea que sin verlo en su interior realmente se trate de mí mismo. Y siendo yo mi peor enemigo me confunda y piense que mi enemigo es de fuera, y libre una batalla en el mundo cuando ha de ser en la conciencia.

Y se dijo también:

No hay peor enemigo que el oculto. No hay peor enemigo que la sombra de tu miedo.





domingo, 14 de febrero de 2010

ALCIONE (II)

La primera señal tardó en hacerse sentir. Todos estábamos en alerta.
Durante el primer día del primer tiempo, en los primeros instantes, la confusión se hizo patente.

En el inicio de la rueda del tiempo, antes de cumplir su primer ciclo, la materia desligada de tiempo existía bajo la forma de un tejido ampliamente difundido por el espacio de tres dimensiones. Pero, de una forma coherente, nosotros no podíamos deshabilitar un proceso natural aunque perverso en la inmediatez. Porque las primeras experiencias que permitieron cohesionar tiempo y espacio dieron lugar a perversas manifestaciones, accidentes en los que el tiempo comenzaba a discurrir en múltiples dimensiones de un mismo espacio y a generar paradojas interminables e imprevisibles.

Parecía como si la tendencia de la hibridación entre espacio y tiempo no fuera otra que cubrir cada posibilidad del universo en un punto en concreto. Pero el final siempre era el mismo: un continuo e imparable ciclo de inicio y finalización, y después inicio, y más tarde finalización. Y así sucesivamente, hasta el infinito.
Este accidente, que nosotros pudiéramos haber evitado, fue utilizado por otras fuerzas como moneda de cambio con el fin de establecer un orden nuevo.

Por eso, aunque Alcione siempre nos predijo lo que podía acontecer, el resto de sistemas hizo caso omiso, para después reaccionar tardíamente.

Por eso, en nuestra llegada a la Tierra, al inicio del ciclo, pero a mitad del ciclo de la gran rueda de nuestro tiempo, intentamos inculcar a los pueblos la importancia de comprender la naturaleza del tiempo, en la esperanza de que algún día fuera alcanzado un nivel similar al nuestro.

En esencia la gran rueda del tiempo lejos de ser una metáfora no es otra cosa que una realidad. La ruptura de los siete sellos y la apertura de un ciclo de tiempo progresivo y lineal nos dejó a todos atónitos, porque podíamos entender que un acontecimiento como ese pondría en peligro la estabilidad de esta parte de nuestro sistema. Crearía seres temporales, aceleradamente temporales, sin capacidad tecnológica para modificar el proceso.

Nosotros creamos el vórtice que se encuentra escondido en el corazón de Alcione, el primer sello del primer tiempo original. Nosotros atendimos a destiempo la llamada. Nosotros nos equivocamos.

AUTOCONOCIMIENTO: EL EGO

Me muevo en la frontera.
Como un funambulista sobre el fino hilo que separa dos mundos, camino esforzándome por mantener el equilibrio.
En la percepción, y en la vacuidad, está la clave.

A caballo entre la realidad del Ser y la contundente inexistencia de la personalidad, que se aferra a lo que en verdad Somos queriendo perdurar, ahí es donde permanentemente nos debatimos en el día a día. Y, en esa pugna por verdaderamente SER, la aniquilación del ego ha de imponerse.

La personalidad no es ni tan siquiera la sombra del SER, pero se autoidentifica como estable, perenne, perdurable y auténtica. Y cuando intentas combatirla, pulirla y clarificarla, abre sus fauces y muestra los dientes defendiendo ferozmente su existencia, su derecho a perdurar en el convencimiento de que, aun no siendo, ES. Y esto forma parte del fuerte anclaje que tiene en la mente, en la hermana pequeña de la conciencia, la hermana que, por demás, permanentemente quiere asumir el papel que no le corresponde.

Por su naturaleza lo que llamamos mente guarda la función principal de interpretar el entorno y conectarlo con el interno. Y de modelar el interno para proyectarlo hacia el entorno.
Cuando interpreta el interno ha de hacerlo creando modelos coherentes que contribuyan a fortalecer la propia estructura de su naturaleza, es decir, necesita generar una identidad o ego pragmática y autosuficiente. Cuando interpreta el entorno lo hace en la necesidad de generar una visión del mismo en la que encaje y se imbrique el interno, creando un modelo de la realidad estable y afín al mismo.
Por eso el ego, el vehículo que la mente ordinaria utiliza para vincularse con el mundo exterior, precisa modelos previsibles y fáciles de controlar. Por eso cuando nuevos paradigmas de la realidad irrumpen desde el exterior se revela y los niega, porque teme que la existencia de estos signifique su propia desaparición.

Por todo esto, cuando nos movemos en la frontera y comprendemos lo importante que es deshabilitar el ego, convirtiéndolo en el equivalente de una transpersonalidad, necesitamos realizar un trabajo consciente que, utilizando patrones inhabituales, nos ayude a desestructurar modelos preestablecidos. Y, así, a reconstruir una visión o modelo del entorno imprevisible para la mente, pero previsible para la Conciencia (a la que podríamos definir como la cualidad o identidad propia del SER en su propia manifestación siendo copartícipe, además y en cierta medida, de sus atributos).

La percepción de una realidad “diferente” contribuye al desmantelamiento del ego. La generación de una transpersonalidad trascendente nos ayuda a percibir la realidad de manera “diferente”, y a percibir la realidad desde perspectivas nuevas en las que se manifiesta de manera igualmente “diferente”.

Una parte de la fortaleza del ego viene provocada porque el ego cree decididamente en sí mismo. Como hemos dicho, una parte de su misión consiste en garantizar un mundo previsible y seguro, cognoscible y en absoluto enigmático. Como hemos venido a decir, el misterio es un enemigo del ego porque cuestiona no solo la previsibilidad del entorno sino incluso la del propio ego, haciéndole dudar de sus propias certezas y, por extensión, de su propia naturaleza. Luego la negación, por parte del ego, de lo extraordinario es una consecuencia de su miedo a desaparecer.

Por ello tienes que vivir en la frontera permanentemente reconstruyéndote, renovando de manera cotidiana tus pensamientos, observando las reacciones de tu mente y cómo esta interpreta la realidad que cree percibir, habilitando un código que sustituya al ego en su manifestación y que acepte, por un lado, lo imprevisible y perciba, por otro, lo estable y trascendente. Y ya que, en verdad, más que percibir creemos percibir, tenemos que afinar sobremanera nuestra forma de hacerlo porque de ello depende el nuevo paradigma de realidad que estamos construyendo.
Así que amigo desconocido, hermano silencioso que conmigo pisas este mundo, si quieres estar más Despierto rompe todo diálogo con el ego. Él no es quien dice ser, y te aleja de lo que, en verdad, Eres.

sábado, 13 de febrero de 2010

AUTOCONOCIMIENTO: EL CONTROL DE LA MENTE Y LAS EMOCIONES

¿A dónde vas caminando en varias direcciones a la vez?. En el roce con la vida, en la cotidianeidad de los días y las noches, tu mente no puede estar en manos de más de un dueño, no puede ser sierva de tres señores. Tu mente, y el camino que te traces, han de ser uno. No puedes subir a la montaña, bajar al valle, andar un sinuoso sendero, y hacer un camino recto.
Si no aquietas la mente y le ofreces un destino claro divagará, se perderá, no encontrará el camino correcto.

No puede tu corazón sentir una cosa, a la vez que tu mente piensa otra y tus pies caminan hacia otro sitio. No se pueden seguir varios senderos a la vez. No se puede ser siervo de más de un señor.

Tienes que controlar tus pensamientos. Tienes que controlar tus emociones. Tienes que trazarte un único objetivo, y seguirlo. Tienes que asumir tu personal compromiso con la Conciencia, con tu sendero hacia el Despertar. Y esto solo puede hacerse siendo UNO.

Del valle a la montaña, de la montaña a las nubes, de las nubes a las estrellas existen mil posibilidades distintas para divagar y buscar en diferentes direcciones, para distraerse en los detalles, en lo circunstancial, en lo efímero, y a cada luz y cada sombra dedicarle una sonrisa o una lágrima. No puedes dejar que el Único Objetivo se diluya porque tu mente se distrae y confunde el principio con el final, lo inútil con lo trascendente, lo pasajero con lo que permanece, o se deja abatir.

Tienes que controlarte. Tienes que saber dirigir tu mente, conducir tus emociones y enfrentarte a la vida abrazándola sin temerla, sin confrontación, sin que encuentre oposición en ti. No te opongas a ella como si fueras una roca, se mas bien el vacío que ocupa la roca. En la vacuidad te llenas. En la plenitud te vacías.

No puedes dejarte controlar por las emociones. No puedes dejar que tu mente divague. Tienes que sujetarla y dirigirla, administrar su energía y hacerla una con el objetivo, y en el camino no perderte.
Tienes que tener claro el objetivo y hacia dónde te diriges. Y te diriges hacia la Luz. Tienes que Observar, Entender y Actuar desde la paz y el equilibrio interior.

jueves, 11 de febrero de 2010

UNA EXPERIENCIA CON LOS CÍRCULOS DE LOS CEREALES

La extraña singularidad que suponen los círculos de los cereales está fuera de toda duda; sobra valorar teorías que vengan más que a explicar a sugerir calma básicamente porque todo cuanto acontece en el mundo debe tener lugar en el contexto de lo conocido y previsible. Los círculos de los cereales son pues, para mí, una extraña singularidad que nos viene a recordar que vivimos en un mundo fantástico y desconocido del que participan factores, elementos, que escapan momentáneamente quizá del control del hombre y de su ciencia. Sabemos que no todos los círculos son “auténticos”. Pero también sabemos que “los otros”, forman parte del universo inexplicado.

Me topé con este fenómeno hace unos quince años. Sin haberlos visto nunca en vivo y en directo la experiencia de un buen amigo con los círculos fue para mí demoledora y, al mismo tiempo, reveladora. Agustín Amaya, mi amigo, estableció una extraña y desconcertante relación. Los círculos irrumpieron en su vida incluso mucho antes que él supiera de su existencia, mucho antes que se hablara de ellos en los medios de comunicación. Y de su experiencia, como muchos otros, yo fui testigo, y puedo dar por tanto fiel testimonio de su veracidad.

En 1979 Agustín era un joven que en absoluto se salía de la normalidad. A sus diecisiete años comenzaron a aflorar sus más íntimas inquietudes, las que desde entonces ha venido alimentando intentando dar respuesta al por qué de la existencia del ser humano. Un buen día, mientras dejaba pasar el tiempo trazando algunos garabatos sin sentido sobre un papel, descubrió que había dibujado algo que le llamó poderosamente la atención. Una forma compleja y geométrica aparecía ante él, le gustaba, le llamaba la atención, le atraía. Y hasta tal punto llegó esa atracción que, entre otras cosas, con sus ahorros de adolescente hizo que le fabricaran un llavero en plata con el signo en cuestión. Y posteriormente, en oro, un colgante que aún lleva pendiendo del cuello, treinta años después. Pero aquello pasó sin más. A fin de cuentas solo se trataba de un joven que hizo un dibujo, fabricó un llavero, y anduvo reproduciendo ese dibujo sobre cada superficie de papel que encontraba. En 1992 me contaba lo que hasta ese momento era simplemente una peculiar singularidad, y me mostraba el dibujo, y el consiguiente llavero en plata.


La sorpresa hubo de llegar años después. En julio de 1995, en Winterbourne Bassett (Wiltshire), Reino Unido, el dibujo que Agustín Amaya realizara en 1979, y yo pudiera ver en 1992, apareció impreso en un campo de cereales. ¿Pero cómo era esto posible?. El diseño de Agustín guarda una importante complejidad que obliga a descartar la mera casualidad. ¿Y entonces cómo es posible tamaña “coincidencia”?.

Esto me hizo valorar un caso acontecido en julio de 1991, en Grasdorf, Alemania. Bajo un agrograma de descomunales proporciones alguien, valiéndose de un detector de metales, encontró bajo tierra un vetusto medallón en el que se representaba un diseño igual al agrograma bajo el que se encontraba. A todas luces fruto de una experiencia previa, y cuando menos muy similar, a la de Agustín. ¿Pero qué estaba pasando entonces?. Además, el testimonio de Agustín venía a avalar el hallazgo de Alemania y, a la vez, este avalaba la experiencia de Agustín.
¿Pero qué es lo que sucede realmente con los círculos de los cereales?. ¿Cómo es posible que Agustín Amaya haya dibujado un agrograma que aparecería casi treinta años después en el Reino Unido?.

Las sorpresas habrían de continuar. Interpreté que, de alguna forma, algún tipo de “información”, podríamos decir cifrada bajo la forma de símbolos o que se traducía en símbolos, estaba siendo transmitida a los seres humanos o a alguna parte de ellos, de manera subliminal y silente. Y que Agustín había jugado el papel de receptor que exterioriza esa “información”. Y que la misma fuente origen de esa “información” habría de haberla plasmado en los campos de cereales años después.
¿Pero qué “información” se nos estaría transmitiendo?. ¿Tienen esos símbolos capacidad propia para modificarnos de alguna manera y a algún nivel?. ¿Y quién transmite esa “información”?. Y por otra parte, esto podría estar sucediendo aún.

Tiempo después, a finales de 2001 o principios de 2002, y en base a este último planteamiento, surgiría la idea de intentar crear una base de datos de diseños que, solicitados por Internet a quien pudiera estar interesado, nos permitiera comprobar si el fenómeno podría darse de nuevo. En definitiva, se pretendía que la gente se relajara y realizara un dibujo, nos lo remitiera, y esperáramos a ver qué ocurría, si aparecía posteriormente en los campos de cereales. La realidad es que el experimento apenas fue puesto en marcha, quedando todo en prácticamente nada. Pero un agrograma aparecido en el mes de julio de ese mismo año en Pewsey White Horse (Wiltshire), Reino Unido, me llamó sorprendentemente la atención. En el campo de cereal había quedado grabado un amonite, un molusco cefalópodo extinto que habitó los mares hace varios cientos de millones de años, con el que está emparentado el actual nautilus.

Cualquiera que visite mi casa podrá ver toda una pared repleta de fósiles, entre los que destacan de muy particular manera los amonites. En aquél tiempo, además, estaba especialmente centrado en ellos, pues los recolectaba con cierta frecuencia, casi me obsesionaban y los adoraba. Por eso, que un amonite apareciera en los círculos de los cereales, como si los círculos respondieran a mi llamada, me dejó un tanto perplejo. Y me hizo preguntarme si el fenómeno me estaba respondiendo de alguna manera.
Sea como sea, y a pesar de todo, mis preguntas sobre los círculos de los cereales siguen sin respuesta, y la experiencia de Agustín Amaya me sigue desconcertando.

jueves, 4 de febrero de 2010

SUEÑO DE ÁGUILA


Anida un águila en mi corazón que, de vez en vez, se escapa y vuela,
y compite con las cumbres escarpadas, y con las nubes. Que sueña en deslizarse entre los vencejos cuando observa su raudo y multitudinario vuelo.

Es un águila que expande sus alas desde mi pecho y se llena de mí, transformándome, vistiéndome de plumas invisibles que me ayudan a sentirme ingrávido y sereno, al tiempo que me alejo del mundo y lo miro desde las alturas; comprendiendo y sintiéndome más allá de toda historia, de todo llanto, de toda ignorancia, y de cada sueño donde despertar signifique morir.

Son las alas del águila que vive en mí, la de los ojos penetrantes, capaz de distinguir desde el cielo la sombra de la brizna de la misma brizna, el canto de las aves del lamento del viento.

Así me siento: El águila vestido de hombre. El hombre que sueña ser águila.

miércoles, 3 de febrero de 2010

EN LA LUZ


En la Luz, todo lo que acontece sucede en la Luz. Porque en la raíz de cada pensamiento, de cada acción, de cada susurro del viento... la Luz, y solo la Luz, anima cada pretexto de la Vida para buscarse a sí misma.

Decía de sí mismo el Viajero que, a cada paso, en cada mirada, la sonrisa del Ser se expresa en complicidad con nuestra capacidad para comprender y no ver, para ver y no entender. Pero siempre, hagamos lo que hagamos, y lo hagamos como lo hagamos, nacimos en una lejana estrella que participa del orden, de la causa y del efecto de la Luz y de su desenvolvimiento en el Cosmos. Por eso somos Luz, aunque no lo recordemos.