Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 28 de junio de 2013

TU RUIDO EN MI



El ruido que haces no me deja escuchar el murmullo del agua,
pero tu ruido está dentro mío. Así que mejor diría:
Mi ruido que haces no me deja oír el murmullo del agua...
En verdad, no hay ruido que me impida escucharlo.
En verdad, no hay ruido... solo el murmullo del agua.
Y así soy él. No hay murmullo, solo agua. Soy el agua.


Cuando comprendo que no hay ruido, sino que el ruido está en mi interior y que solo me molesta mi ruido, entonces me acerco al silencio que necesito para que nada me altere, para que no existan ecos disonantes que me impidan oír el arrullo del agua.

Cuando haces ruido no lo haces tu lo hago yo, porque no estoy en equilibrio, no estoy en mi centro, no me contengo a mi mismo en la unicidad que soy.

No eres tú quien me molestas. Me recuerdas mis espacios vacíos, mis oscuridades, mi falta de visión y el lamento de lo que de mí no se.

Si oigo tu ruido y lo hago mío, y me molesta, y me roba los destellos de luz que componen mi vida, es porque oigo mi ruido y no el tuyo.

Así pues, te libero de esa carga. Sé libre de mi y del pesar que me produces.

Te libero. Y al liberarte me libero.



A Juan José
Gracias a su ruido he visto mi ruido.
Sin saberlo me ha inspirado.













viernes, 21 de junio de 2013

EL NOMBRE DE LA RISA

En el nombre de la risa me río yo de la propia risa.
Al cabo del día o en la mañana, en el momento más seglar o en el más comprometido, solemne, divino.... la risa, la risa es la expresión más correcta y más precisa del sentido del humor.

Reírse es desbordarse, dejar a un lado por un segundo, o por una decena de ellos, la pena contenida, el sollozo, el temor, el dolor..., incluso eso que llaman aburrimiento y que nunca he visto.

Reír es renacer en un momento, crecer en la dirección de unos labios que muestran amaneceres blancos que brillan como soles diminutos sobre la mar.

Voy a decirlo de manera tan sencilla que decirlo me cuesta de forma escrita, pero es que muchas veces si no me río reviento y prefiero reír que estallar en mil pedazos, romperme como la ola contra la roca.

En cierto sentido el sentido del humor es el sentido del amor...  y cuando en el amor estamos cuando menos nos reímos, no lloramos... Y de lo primero que me río es de mí mismo, de los recovecos que la vida ha puesto en mi camino para que me busque a mí mismo y buscándome me pierda y perdiéndome me encuentre. Y en el encuentro me pregunte quién soy finalmente, al cabo del camino que camino sin andar como un águila que vuela sin volar, caminando sobre este mundo como los hombres caminan...: erguidos pero heridos.

La risa, ¡ay la risa...!. Quién fuera tu y de ti se vistiera en los amaneceres rotos, en los atardeceres en que el viento viste de sangre las nubes.

Quién fuera la risa y la brisa de la risa, la desternillante mirada del placer puro por soltar a los cuatro vientos tanta tensión avivada dentro, como piedras que pisas descalzo y de tanto dolor enmudece tu llanto y por fin explotas con la risa, aunque sea risa para llorar de risa.

La risa no solo es sana sino necesaria, reírse a carcajadas y proclamar en cuatro intentos que, a pesar de todo, me río de todo y hasta del tiempo. Y en un segundo recupero el aliento y lo visto de alegría. Y en un segundo me río del segundo y vuelo.
No hay reloj que atesore las horas, ni horas que no contengan momentos felices, ni instantes que sin perdices terminen un cuento que no produzca risa.






martes, 11 de junio de 2013

ENTRE AGUAS




Es el cielo al alcance de la mano..., estrellas cercanas como un suspiro, nubes que se acarician y en los dedos dejan amores como soles diminutos.

El mundo del revés... Similares notas de color y dulzor, de vientos que traen noticias y sueños como pájaros de alas de colores y cantos.
Lo lejano al alcance... Trascendente cotidiano que te inspira y te provoca,  que te sueña y que lo sueñas, que te busca y que lo encuentras.

Mar de cielo, de cielos y atardeceres. Lecho de cristales hechos agua.
Eternidades convertidas en tiempos. Fluido que recoge emociones y las convierte en luces de colores, en hadas como mariposas nocturnas que hacen sonar campanillas en la oscuridad.

Mundos dentro de mundos. Agua sagrada que filtra la luz y  recrea imágenes claras, borbotones de ensueños que arrastran reflejos de otros tiempos. Espejo mágico de ojos que ven más allá del agua y del cielo que contienen.

Agua santa, santa y bendita agua que acalla la sed del alma, la que clama en la inmediatez del desierto y te abre los ojos cuando ya están abiertos, y al mirar te deja Ver.

Acordes de ondinas que en la noche sembraron de vida invisible su faz y me mostraron su magia. Mundos similares que simulan reflejos contenidos en pensamientos, en fibras de luz que lo unen todo, en nenúfares que florecen y surgen del agua. Elemento que se piensa y que se siente, que se vive a sí mismo y me contempla. En el que vivo una vida de despierto consciente que se sueña y al soñarse dormido se busca y acaso, de vez en vez, se encuentra. Santa Agua, Agua de Vida.




viernes, 7 de junio de 2013

EL DADOR DE TIEMPO




En los primeros momentos de su vida, dijole al hombre el Dador de Tiempo:

“Tienes una vida por delante..., aprovéchala.”

Contestole el hombre: 

“¿Y cómo he de aprovecharla?.”

A lo que el Dador de Tiempo dijo:

“Vívela en intensidad y no te entretengas en medir el paso de los pájaros, ni el surco que el Sol hace desde que amanece hasta que desaparece por la sonrisa extensa del horizonte.”

Y el hombre escuchante, que no oyente, aún medio dormido, preguntó:

“¿Y cómo mido la intensidad de la vida, Dador de Tiempo, si no la corto en pedazos, cuento sus hilos y comprendo la forma en que teje los momentos?.”

Y este dijo:

“Para vivir en intensidad sólo has de cerrar los ojos, detener el flujo de tus pensamientos y centrar tus sensaciones en el momento presente. Cuando esto hagas serás reconocido como un sin tiempo que aspira a la inmortalidad.”

“Pero Dador, –dijo el escuchante preguntante que anhelaba vivir pero no sabía cómo hacerlo- ¿cómo puedo detenerme en el presente si vengo del pasado y al futuro me dirijo?.”

Y el Dador de Tiempo le contestó:

“En verdad te digo que no hay peor cadena que la invisible que pone cerco al Ser. Naciste como hombre libre, pero osas vivir como un esclavo del tiempo que quiere alejarse del momento presente. Así pues, sea según tu deseo: Vístete de tiempo. 

Cuando aprendas a vivir el presente y a ser tú en cada momento, sin temor al futuro y sin el peso del pasado, volveremos a hablar. Y tus respuestas serán el camino que yo trace ante tus pies.”

Al mirar al cielo, el caminante escuchador que quería comprender el misterio de vivir, cayó en el sueño de los observadores de estrellas y de los que oyen el latido de su corazón y en él creen oír el reloj que cuenta sus pasos sobre este mundo y marca el final de su tiempo. Y cada latido fue un segundo. Y en cada latido se le escapaba la vida.