Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 27 de diciembre de 2013

CAMINOS (AL ESPÍRITU DE BOBASTRO)




Caminos, hago caminos, entre piedras, entre zarzas, entre arbustos de romero, pinos, piedras que crujen a mi paso, arenales donde dejar huella es como decir un te quiero a la luz de la luna esperando que una nube lo borre.

Caminos, hago caminos serpenteantes y rectos, dejándome acariciar por silentes recuerdos, por voces sin tiempo y sin timbre, por caricias de recuerdos convertidos en encuentros, hallazgos de fragmentos de historia, de recuerdos atesorados por montañas y cauces, por laderas y desfiladeros, por rocas y viento que acaricia cabellos teñidos de un suave blanco que no llega a serlo.

Hago caminos jugando a no pensar, a no desbrozar pensamientos hilados que me lleven lejos de donde el pie pongo y el alma asiento. Juego sin jugar a oír la voz sin tiempo de un pueblo, a oír sin oír la voz interna y la del espíritu que llena esta montaña.

Cruje el camino bajo mis pies y se lamenta el suelo porque, al pisar el rostro de la piel de piedra y arena, quiere hablarme si oigo sin oír y contarme historias traídas por el viento y por el espacio que en mi interior dejo para ser llenado.

Me dejo llevar por lo que nombre no tiene, pierdo mi mirada mirando sin mirar y contemplo mi respiración (el ritmo de la vida que me ayuda a estar en el momento presente sin derramar entretenimientos vanos) y le digo al espíritu de la montaña y al del pueblo que ocupara estas tierras hace ya mil años: “Muéstrame tus secretos”. “Hazme un presente”. “Hazme llegar algo hermoso de las gentes que habitaron aquél tiempo y que aún suben y bajan estas montañas y visten sus casas de azul añil”.

Y la montaña, y el espíritu de aquél tiempo, me abren su corazón y sus misterios. Y yo me dejo regalar historias sin tiempo de otro tiempo, vestidas de pinos y rocas, de cerámicas y vidrios, de guerreros y campesinos que aún transitan estas tierras a la luz del que ve sin ver y sin oír oye el latido de un corazón aún vivo.




viernes, 20 de diciembre de 2013

EN EL AGUA



En el agua..., tenía los pies en el agua y la mirada algo más allá de su superficie, en un lugar remotamente cercano..., donde habito siendo, donde sueño despierto...

En el agua, tenía los pies en el agua pero el corazón en las alturas...
Algo más arriba de las nubes, entre estas y las estrellas, está el hogar de los pensamientos, de todos y cada uno de los pensamientos..., flotan ingrávidos, llueven sobre nosotros, se introducen en nuestros sueños..., nos acompañan en cada despertar... Y al ponerse el sol se adormecen con nosotros y se dejan oír cuando el alma escapa a los mundos de colores vívidos, en aquello que llamamos sueños.

En el agua, tenía los pies en el agua y la mirada más allá de su superficie, en la más tierna profundidad de su faz, del rostro de cristal roto que no se rompe, que se tersa y se pliega, que se calma y se arruga, y estalla, y se mece, y grita, y susurra...
Más allá de todo esto estaba. Donde se quiebra el llanto y se convierte en risa, donde la risa se deshoja y se convierte en pena, donde cada madre y cada padre recogen el primer llanto de una vida nueva que se asoma al mundo y al mundo observa desde ojos nuevos que no tienen sueño, sino ansias de vivir despiertos y abiertos volver al seno de la Madre Tierra y al rostro del Padre Cielo.

En el agua, tenía los pies en el agua y el cabello rozando las nubes: el techo de mi casa sin paredes y sin suelo, sin cortinas, sin ventanas, sin puertas... Porque mi casa es el mundo y sus paredes son montañas, sus suelos grandes llanuras, sus techos azules de luz tamizada que esconden estrellas y misterios en forma de agua cristalina que se deja llover como versos que manan de un corazón puro que suspira nombres de flores y besos, besos en labios sonrojados que entreabiertos hablan sin hablar porque el amor no se marchita cuando lo besas..., sus balcones desfiladeros y sus ríos carcajadas de la vida al sentirse llena de sí misma en su propia casa, en el mundo que es y en el que somos viajeros sin tiempo apresados por el tiempo.

En el agua, tenía los pies en el agua, agua cálida como la propia vida, agua dulce como besos de la Madre Vida en mi primer aliento.





viernes, 13 de diciembre de 2013

CHAMANA DEL AGUA

Volcán nevado de Chiles, 4748 m de altitud, (Andes Occidentales) constituye parte de la frontera natural entre Ecuador y Colombia. En la imagen, panorámica desde el lado ecuatoriano. Foto: Doris.



Cuando tu duermes yo estoy despierto. Y cuando yo sueño tu caminas. Cuando alzo la voz y clamo a la montaña tu eres la voz de la conquista, del aire que gana su cumbre, del frío y la nieve que la coronan. Amiga y hermana, aire y tierra, chamana del agua. 

Chiles, montaña mágica y sagrada que prestas tu sombra al sol para cobijar frailejones que alfombran tus laderas. La mujer incansable recorre tus caminos, la que camina tu senda y bebe el agua de la vida, la guardiana, la cuidadora de tu savia cristalina, la de tus lagunas, la que ocultas en cavidades inexploradas. Agua, manantial de vida que la mujer de pelo amarillo protege. 

Amiga de la montaña, habladora con las cumbres, la mujer a la que susurra el viento, la que no teme las alturas, el ángel de las montañas que estudia los secretos de luz cristalizada en vírgenes torrenteras, mediadora entre dos mundos, entre dos tiempos, entre el agua y la tierra, entre el agua y la luz, entre el agua y el hombre, entre el mundo y el resto de sí misma. 

Cuando alzas el vuelo sin alas, en la noche abierta del sueño que no es, luces de colores adornan el silencio del traje de tu alma. Sonrisas escondidas en palabras adornadas de jotas y vocales, lazos fraternales que salvan la distancia, sensaciones no olvidadas pero dormidas que despiertan y claman en el silencio de tu noche y de la mía, amiga y hermana. 

Chamana del agua, pies de la montaña para llegar al corazón del hombre. Mujer que se puso en pie con el puño en alto, la mirada en el horizonte y el corazón en el agua. Mujer de clamorosa voz que reclama su derecho a ser mujer, a hablar con la montaña y a oír su canto y su lamento, su llanto y su risa, la voz de la cumbre. 

Cuando duermes yo estoy despierto. Y cuando sueño tu caminas. 



A Doris, el espíritu de Chiles la envuelve y la acompaña







viernes, 6 de diciembre de 2013

MAESTRO Y EL ESPEJO




-       Maestro, ¿cuándo miro en un espejo qué es lo que veo?. ¿Veo lo que es?.

-      Lo que es nunca será visto en un espejo, pues tu eres el reflejo en el espejo de lo que es.

-      Pero Maestro, cuando ante el espejo me pongo es a  mi a quien veo. No veo otra cosa que mi imagen.

-      En verdad te digo, aprendiz de la magia de la vida, que todo cuanto ves es un reflejo de lo que es. Y que cuando en el espejo te ves realmente no te ves, pues confundes lo que es con lo que parece ser.

-     Pero Maestro siendo lo que soy, no puede ser mas que yo mismo lo que en el espejo veo.

-       ¿Qué buscas en el espejo cuando en él te miras, aprendiz?.

-       Me busco a mí mismo, querido Maestro.

-      Pues para buscarte a ti mismo y encontrarte, has de comprender la siguiente verdad: De lo que es a lo que ves hay tanta distancia como de lo que eres a lo que crees ser.

-     Pero si no soy yo quien está en el espejo... ¿entonces quién es el del espejo y quién soy yo?.

-    Presta atención a lo que te voy a decir: Quien mira no es quien ve y quien ve sabe quién es y lo que es. Pero es el que cree saber el que se busca en el espejo. 
    Aquello que buscas no necesita encontrarse porque se tiene a si mismo. El que se busca es el que se ha perdido y cree verse a sí mismo en el espejo. Del mismo modo que jamás podrás tocar las estrellas en el estanque, aunque en él las veas, jamás te encontrarás a ti mismo mientras creas que te ves en el espejo.