Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

sábado, 24 de diciembre de 2011

EL HOMBRE Y LA HORMIGA




Le dijo un hombre a una hormiga:

-         “Sois tan pequeñas que ni siquiera nos veis, y vivís en la más completa ignorancia de lo que es la especie humana”.

Y la hormiga le contestó:

-         “Vosotros, en cambio, juzgáis por lo que veis, y nos pisáis tan solo por antojo.”


Enseñanza:

La Verdad es tan grande que puede no ser vista, y diariamente es pisoteada en pequeñeces que parecen no tener importancia.
De lo que se desprende lo siguiente:

De lo que es a lo que ves puede haber una gran distancia. De lo que ves a lo que es... también.

Lo pequeño no es menos trascendente por pequeño, ni menos importante por liviano, ni lo grande encierra un mayor secreto por ser grande. La visión de lo grande en lo pequeño y de lo pequeño en lo grande, nos acerca a la visión real de lo que significa estar vivo, y compartiendo la vida con otros seres.

La visión de la hormiga, como la visión del hombre, forman parte de la propia existencia, y no son excluyentes, sino complementarias y necesarias. Forman parte de la riqueza de la vida, y del hecho de vernos a nosotros mismos desde otros ojos

Hay que cuidar el momento, porque en el momento, y en la suma de estos, está la clave de la totalidad. Y esmerarse en lo cotidiano, porque lo cotidiano encierra la esencia de lo trascendente. No hay trascendencia sin cotidianeidad, ni cotidianeidad sin trascendencia.

Abre los ojos del corazón. Y aprende a Ver.








viernes, 16 de diciembre de 2011

EL VIEJO DE LA MONTAÑA: LA MAGIA DE LA VIDA




Cierto día, de entre los muchos días de aquél año, un preguntador dijo al viejo de la montaña:

-         “Hombre Mago, ¿qué es la Magia de la Vida?”.

Y este le contestó:

-         “Amor,  conocimiento, comprensión... En verdad te digo que cada vez que busques y encuentres, o inicies un camino, o andes los senderos de la vida..., en conciencia. Cada vez que te necesiten, y acudas, ofreciendo tu mano y tu luz. Siempre que mires al corazón con los ojos del corazón. Siempre que oigas con los oídos del entendimiento..,. estarás empleando la Magia de la Vida.”

-         “¿Y dónde se aprende esta magia?”, preguntó nuevamente el andador de preguntas, acostumbrado a inquirir sin hacer sus propios caminos.

-         “Se aprende –dijo el viejo- en la cotidianeidad de tus días y tus noches, en el caminar de tus pies sobre este mundo, y en tu aleteo en los mundos sutiles y radiantes (aquellos en los que apenas crees porque quieres tocarlos con tus manos en vez de aprehenderlos con tu luz)”.

-         “¿Pero dónde está esa magia?” – insistió-

Y el viejo de la montaña dijo:

-         “Está en todo. Y, estando en todo, forma parte de ti como tú formas parte de ella. Porque todo por ella se mueve y a ella obedece.
El cuerpo de esta magia es la creación. Su brazo en la Tierra, el hombre. Su clave, la comprensión. Su libro, el conocimiento. Su aplicación, la sabiduría. Y su fuerza, el amor.”

Y, una vez más, sus palabras acariciaron el aire con la fuerza del vendaval y la sutileza de un beso.








viernes, 9 de diciembre de 2011

EL VIEJO DE LA MONTAÑA: SER CONSCIENTE





Una tarde un caminante de la vida se acercó decididamente al viejo de la montaña, irrumpiendo en su caminar, para preguntarle:

-         Maestro, ¿cómo puedo ser consciente?.

Y el caminante recibió como respuesta el silencio.

Poco después otro, apresurando su paso, se le acercó diciendo:

-         Maestro, ¿qué es ser consciente?.

Y este le contestó:

-         Ser consciente es ser consciente.

Enseguida acudió un tercero. Y le dijo:

-         Maestro, ¿qué es tomar conciencia?.

Respondiéndole:

-         Tomar conciencia es saber.

Por último, un cuarto se acercó presuroso, preguntando:

-         Sabio anciano, a veces acaricias nuestros oídos con hermosas palabras. Y ahora, sin embargo, eres parco en ellas. Y ni siquiera te detienes para responder.

Y el anciano, haciendo un alto en el camino, le miró fijamente a los ojos. Y le dijo:

-   En verdad te digo que yo no hablo para vuestros oídos, sino para vuestros corazones. Y que aquél que está más cerca de mí necesita menos palabras para entenderme. Porque cada uno comprende lo que tiene. Y yo no hablo al ser que piensa, sino al ser que siente, en su propio y personal nivel de conciencia.

Y como si el viento de la vida hubiera arrastrado las hojas de sus palabras, el viejo de la montaña se alejó en el camino, desapareciendo en la distancia.










viernes, 2 de diciembre de 2011

DESPERTARES




Dormidos caminamos despiertos, haciendo caminos conocidos y olvidados.
Recreamos nuestra mirada de ojos cerrados en paisajes solemnemente propios pero, por olvidados, vividos como ajenos.
Despertamos dormidos, y dormidos caminamos.

Vemos luces, atardeceres, bostezos de días, y mañanas de colores vívidos, mares que acarician arenas cristalinas... Y todo ello creyendo ser lo que no somos.

Caminamos durmiendo despertares. Despertamos soñando dormidos.
Soñadores de caminos y luces, aprendices de luces caminantes... Eso es lo que somos.

Abriendo los ojos del corazón sólo vemos corazones, y sentido, y sentimientos, alegrías trascendentes, dormitares de mentes despiertas, hermanos en el camino..., y rostros ancestrales que arropan voces silenciosas narrando historias de seres estelares, vestidos de carne y hueso, que buscan recuperar la memoria. Seres, confinados en lo humano, que aletean a ras de la vida porque volar sobre ella es recordar, y recordar es ver, y ver es estar despierto. Y despertar es su objetivo.

Abro mi mano y la miro, y una flor brota y se abre ante mis ojos.
Miro hacia dentro, entorno los ojos, y abro el ojo que luce en mi frente. Y veo luz, destellos de la realidad, lenguajes hechos símbolos, estructuras no lineales que tejen la vida ignorando el antes y el después.

Ando mis pasos, busco acompasar el latido del camino que contiene todos los caminos con el latido de mi corazón. Y me encuentro con los demás. Hermanos hechos de trazos de luz que buscan recordar encendiendo despertares, juntando momentos lúcidos, y mirando la vida desde el interior de dentro al interior de fuera.

Viejos espíritus, caminantes de mil caminos, de mil historias, de mil tiempos, cruzan sus pasos con el de espíritus jóvenes que tardan en comprender, porque aún no han cristalizado sus búsquedas en una sola, porque su viaje cósmico casi acaba de empezar.

Abro el ojo interior al pasear mis recuerdos por las calles de mi ciudad, una tarde tras otra. Y, a veces, contemplo a los hermanos andantes como energías que se cruzan conmigo, vestidas de rostros. Y, entonces, el velo parece disiparse y dejarme ver que, lo que veo, no es mas que el velo. Y esto me invita a estar más despierto.

Despertar implica lucidez. Si tienes luz, ves. Busca la luz, está por doquier.









viernes, 25 de noviembre de 2011

LUCES EN LA NOCHE DEL MUNDO




¿Cuántas estrellas han descendido del cielo, noche tras noche desde que el hombre es hombre, desde que el tiempo atrapó la conciencia de los hijos de la Luz en el tiempo de las sombras?.

¿Cuántos hermanos, resplandores de conciencias despiertas, sembraron semillas de conciencias dormidas que debían despertar, y acompasaron el ritmo de su corazón con el del corazón del hombre?.

Para mirar su luz, y verla, hay que cerrar los ojos y abrir el corazón.
Para verla hay que Ver. Y para sentirla hay que dejar que acaricie la conciencia..., sin voz, sin sonido..., sólo con el frágil aleteo de lo que no necesita ser dicho.
Para reconocerlos hay que Verlos en el corazón, y entenderlos en el espíritu que anima sus palabras, y sentirlos en las acciones que tejen sus vidas.

Como sonámbulos dormidos en su propio sueño, caminamos a tientas en un mundo preso de los sin alma..., pero repleto de luces despiertas, y dormidas, luces llegadas de allende los cielos y embriagadas por sus propios olvidos. Luces desprendidas de cada uno de los cielos estrellados que han cobijado y cobijan el destino humano, cada uno de los días y de las noches desde que el mundo es mundo. Y, de vez en vez, resplandores de grandes conciencias, despiertas como mil soles que brillasen en uno sólo, descienden y comparten su caminar con el nuestro, y nos sirven de espejo, y de rumbo.

Vivimos tiempos de escepticismo y alienación, de pragmatismo y mentes domesticadas que creen ser libres porque pueden amasar deseos y necesidades irreales. Mentes cuyo cobijo es la distracción y lo pasajero, y el adorno de lo inútil, y el alejamiento de todo aquello que suponga reestructurar sus propios pensamientos, y su visión de la realidad, y su vivencia de esa realidad. Mentes sometidas por el miedo, la desesperanza y el desamor. Mentes que piensan que vivir es automático.

Aún no han aprendido a mirar con los ojos del espíritu y, mucho menos, a reconocer a sus propios hermanos, y a sí mismos, como luminarias por encenderse en la noche del mundo, pues somos la Luz del mundo en la noche del mundo. Esto es lo que venimos a significar los hijos y las hijas de la Luz, los hacedores de caminos en los tiempos en que el hombre ha de despertar.

Por eso deseamos que la Luz descienda sobre nosotros, y camine sus pasos en nosotros, y encienda su corazón en el nuestro, y se viva a sí misma en nuestro vivir, y tome posesión de cada segundo de nuestra existencia, pues es la Luz, la Verdad y la Vida. Que así sea.






viernes, 18 de noviembre de 2011

YO SOY... ES SER

Cuando Yo Soy no busco el centro,
soy el centro.

Cuando Yo Soy no busco el equilibrio,
soy el equilibrio.

Cuando Yo Soy no busco la eternidad,
soy la eternidad.

Cuando Yo Soy no busco la Luz,
soy la Luz.

La más pura esencia del Yo Soy no viene de la búsqueda,
sino de la aceptación de la propia
y verdadera naturaleza del Ser.

Yo Soy no se encuentra,
se tiene.

Yo Soy no se vive,
se Es.

La experiencia del Yo Soy es la de la quietud,
la de la sombra que no se mueve aunque se mueva el cuerpo.

Yo Soy es la cumbre a ras del suelo,
la sima tocando las nubes.

Yo Soy es ser en cada momento.
Si el viento mece al árbol,
movimiento.
Si el fuego lo quema,
calor.

El Yo Soy de cada cosa es la esencia de cada una de ellas,
el centro de gravedad de la vida.

El Ser no se mueve,
ve cómo todo gira a su alrededor.

El Ser no tiene color,
ve al arcoiris en torno suyo.

El Ser no se pregunta quién es,
se dice a sí mismo Yo Soy.










viernes, 11 de noviembre de 2011

YO SOY... ES EL LUCERO QUE SE ENCIENDE EN TU CONCIENCIA



Yo Soy es el lucero que se enciende en tu conciencia,
en la periferia de lo que en verdad eres,
y que alumbra el camino que sin caminar caminas.

No existe como algo ajeno al hombre,
se existe a sí mismo en su propia naturaleza
y en la de todo aquello a lo que da vida.

Yo Soy no es un estado de conciencia,
es la misma Conciencia.

Yo Soy es la gota que contiene al mar,
la esencia de la totalidad.

Yo Soy es la permanencia.

Está más allá del ciclo de las olas
y de las mareas,
pero les da la vida.

Yo Soy no tiene movimiento,
todo gira alrededor de Él.

Yo Soy no tiene forma,
pero todas le pertenecen.

Yo Soy no es un sueño,
pero se deja soñar para manifestarse.

Yo Soy es uno y es todo pero,
ante todo,
Yo Soy ES.









viernes, 4 de noviembre de 2011

YO SOY... EL MÁS LARGO VIAJE



Yo soy el más largo viaje jamás emprendido.

Yo soy el punto de partida,
el destino,
la barca arrastrada por la corriente,
la misma corriente,
y el río.

Soy el curso sin meandros,
el cauce sin remolinos.

Soy el eterno viaje sin retorno,
el torrente de la vida.

Quiero que te atrevas a navegarme desde el nacimiento a la mar,
desde la mar a las nubes.



Quiero dejarme llover sobre ti
y refrescar tu conciencia,
para que aquél que ha de despertar desperece
y abra sus ojos.

Déjame brotar en ti cual manantial de agua cristalina,
pues soy la fuente de las maravillas,
el agua milagrosa que apaga la sed del espíritu.

Yo soy la poza sin fondo,
el fondo sin agua,
el no ser del ser,
y el ser del no ser,
la conciencia de las partes
y de cada parte el todo.

Soy lo que soy,
soy el Yo Soy.









viernes, 28 de octubre de 2011

YO SOY... EL CAMINO

Yo soy el camino.

No parto ni voy a ningún sitio.
Estoy allí donde tú pisas.
No soy la meta, sino el vehículo.

Muchos me confunden con el final...,
creen que el camino es el sentido, 
cuando no soy mas que el proceso de la conciencia.

Yo soy el camino.

No tengo nombre,
aunque de mil formas me llaman.
Muchos me quieren para sí,
pero la verdad es que no tengo dueño.
El amo del alma del camino es la libertad.

Yo soy el camino.

Vivo en el corazón de cada hombre.
Me paseo por la vida pasando inadvertido las más de las veces,
pues me buscan fuera,
cuando tengo mi casa en la casa del espíritu.

Yo no soy un camino cualquiera.
No soy el sendero de la montaña...,
ni siquiera aquél que conduce al claro del bosque.
Sencillamente, soy el camino.

Soy la senda de la Conciencia.
Si de algún sitio parto..., parto de ti y a ti vuelvo.

Yo soy, sencillamente, el camino.

Y tan solo se me anda en la serenidad del viajero solitario
que acompaña sus pasos con los latidos de su corazón,
con el fluir de sus sentimientos,
con la mágica luz de su techo estrellado...;
siguiendo el fluir del río de la vida.






viernes, 21 de octubre de 2011

MATERNIDAD CÓSMICA





No es fácil vivir la vida. Nos entregan a ella sin libro de instrucciones, y los recuerdos de nuestra verdadera naturaleza sellados y ocultos bajo mil capas escritas por el tiempo.
La vida se vive sin anestesia. Por eso, aprender a vivir sin dolor es aprender a vivir sin miedo y sin apegos.
Lo cierto es que lo que verdaderamente nos mata es la falta de libertad, y la falta de conciencia que la genera.

El fenómeno de la vida, de la generación de la vida, de la gestación de la vida, es el mayor regalo que nos ha podido ser otorgado. Somos seres autoconscientes capacitados para vehicular conciencias de Luz. Y por esto, entre otras cosas, sorprende la falta de conciencia que, a veces, los humanos aplicamos al hecho de ser padres o madres. Y, sobre todo, al maravilloso milagro de ver un vientre henchirse y llenarse de vida.

Muchas madres tienen que afrontar este milagro solas. A veces por la falta de conciencia de padres que no asumieron las consecuencias biológicas, energéticas y espirituales del encuentro más íntimo entre un hombre y una mujer, y la ceguera y el miedo pudo más que el más elemental y tierno sentimiento. Otras, porque la mano de la vida quiso segar sus pasos sobre este mundo de manera prematura, y robar un padre y un compañero.

El siguiente trabajo está dedicado a todas las mujeres que tuvieron o tendrán que afrontar su maternidad en la soledad. Por su valentía, por su fuerza, por su decisión.

Para vosotras, con todo mi cariño y admiración.





MATERNIDAD CÓSMICA


Lo lleva dentro y, su soledad se disipa por la pequeña compañía de una vida que se gesta, y que late, y que susurra sueños de futuro, y tañe el latido de un corazón prestado para servir de asiento, quizá, a un viejo espíritu.

Lo lleva dentro y su pena se duerme cantando nanas imaginadas, cuentos inventados, proyectos de juegos infantiles y risas. Sin ser aún un niño, ya es un niño, sin ser aún un hijo, ya es un hijo.

Lo lleva dentro, y el aire que algún día podrá respirar, ya rompe la soledad, ya disipa la lágrima, ya calma la congoja. Sea hijo o hija es bienvenido. Sea hijo o hija es celebrado.

Lo lleva dentro y al escribir esto la veo sonriente, con el brillo de mil estrellas en los ojos, andando su camino como propio cogidos de la mano y hablándole sobre el poder del amor, y cómo debe vivir sus propios pasos, y por qué ha de ser auténtico...

Lo lleva dentro, y ha de saber que no está sola, que tiene hermanos y hermanas, tantos como gotas de agua, tanto como suspiros del viento, tanto como resplandores de plata la mar bajo la luna llena.

Al convertirte en madre, te convertiste en madre de la esperanza, en madre de un nuevo tiempo para un mundo nuevo, en una madre que abraza con ternura lo que de sí hay en la nueva vida.

Al henchirse tu barriga te llenaste de gloria, de vida caminante, de destino que busca su camino, de ojos que algún día te devolverán la mirada, de palabras balbuceadas, de caminares inciertos, de sonrisas y lágrimas, de fiebres y juguetes, de patadas.

Navío cósmico que gesta un guerrero de la Luz ahora eres. Muéstrale el camino correcto para que no se pierda. Enséñale la mirada profunda para que comprenda. Cuéntale qué y quién es en verdad, para que no deje de buscarse y se encuentre. Dale las herramientas necesarias para ser verdaderamente feliz. Muéstrale el camino de la Luz, y enséñale a ser verdaderamente humano.
Mi enhorabuena por el milagro que se está haciendo en ti.
Y a ti, mi pequeño y todavía desconocido hermano llegado de las estrellas, vengas a este mundo el día que vengas: bienvenido a la Tierra.






viernes, 30 de septiembre de 2011

CLAVES DEL MUNDO REAL: TODO ES ENERGÍA

Todo cuanto ves es energía. No hay otra cosa que energía. Eres energía.

Todo cuanto ves es producto del decodificador de realidad con el que has sido dotado: la mente..., con todas sus posibilidades y todas sus limitaciones.
La realidad que percibes no es mas que una ideación de esa mente.

Lo que tienes frente tuya solo es tal y como lo ves en una fracción de si mismo. Pero esencialmente, de principio a fin, es energía. Y como tal es susceptible de experimentar cambios en sus diversas manifestaciones, y dentro de lo que llamamos mundo real. Tomar conciencia de esto te puede permitir generar dichos cambios.

La materia está mayoritariamente constituida por grandes espacios vacíos. Esta realidad de la física del átomo viene a ser una paradoja cuántica y cuasi trascendente. Aún así, nos reconocemos como materia densa e impenetrable, como cohesionados, coherentes y físicos.

Todo cuanto ves es energía. No me percibas como un ser humano. Percíbeme como energía caminante, con capacidad para generar en ti una ideación antropomorfa coherente y estable, con posibilidad además de ser consciente de si, y comunicarse contigo.

La verosimilitud que damos al mundo físico debe ser limitada, pues lo físico es cuántico. Y más allá de esto, lo físico, lo cuántico, es el sostén de identidades igualmente energéticas (nosotros), arropadas así para compartir un espacio físico y temporal.

Así pues, todo es energía. Si asumes esto, y lo incorporas, y asumes la identidad energética de los individuos y la tuya propia, descubrirás una forma trascendente y distinta de comunicarte con el entorno.

Una parte importante de la clave que subyace en el cambio de conciencia, es decir, en el hecho de modificar tu conciencia al punto de convertirla en una extensión de “lo que en verdad eres”, viene determinada por el hecho de modificar la forma en la que percibes, interpretas, y te relacionas con el mundo que te rodea.

Cuando digo que eres, somos, energía, no me refiero sólo al hecho nada simple de estar íntimamente constituidos por átomos, sino al hecho de ser seres cuya identidad se sostiene sobre el mundo de los átomos, y así del cuerpo físico. Pero que están constituidos por una suerte de “partículas ultrasutiles”, de campos, que superan en su manifestación al medio físico de los átomos. Es decir, como si fuéramos, y lo somos, seres constituidos por una energía sutil que se sostiene, para interactuar sobre el medio físico, sobre otra energía menos sutil y perteneciente al mundo cuántico de los átomos. Así pues, de principio a fin, somos energía. Estas “partículas ultrasutiles”, estos campos, tienen su origen en una realidad distinta de la que habituamos.

Asumir nuestra materialidad es asumir nuestras limitaciones. Asumir nuestra naturaleza energética es asumir nuestras amplias posibilidades. Porque la conciencia se adecua al medio.

Todo es energía. Somos energía.
Por eso, y porque lo que llamamos conciencia tiene la propiedad intrínseca de compartir espacios aparentemente diferentes, el mero hecho de que pienses en mí te sitúa en mí a un nivel de ti. La unicidad de la conciencia y de las conciencias se expresa de tal manera porque existe, entre otras cosas, una similitud energética expresada en intensidad y en grado y, además, en sintonía. Expresiones estas destinadas a transmitir la idea de que somos lo mismo, pero diferenciado no solo por la percepción, sino por la frecuencia y modulación de esa energía.

Somos energía. Eres energía.







viernes, 23 de septiembre de 2011

ESPEJO DE LA LUZ (RETORNANDO)



Salvaré las distancias obedeciendo a impulsos estelares, pulsos de luz y de conciencia, instantes eternos estirados como vidas completas. Fragmentos de una realidad infinita hecha pedazos, que se me muestran de forma aparentemente ordenada, se convertirán en un fino hilo incandescente que me conducirá hasta el resplandeciente centro de Luz que a todo da vida.

Hacia los espacios internos lancé las santas preguntas, las eternas interrogantes que apisonan mis días y mis noches desde hace incontables intervalos de luz de mi ancestral conciencia.
Buscando la finalización del gran viaje hacia la Luz, abrazado por la dorada serpiente (la dueña del ígneo fulgor del espíritu)..., con los pequeños pasos del gigante, con la mirada perdida en lo infinito, sobre el caballo del olvido... llegaré al final sin llegar, finalizaré el viaje sin concluirlo. Es la única salida sin retorno, el único retorno sin inicio.

Sigo la Luz. Me dejo guiar por el resplandor de una estrella remota, atractor irremediable del Ser, introduciéndome en sinuosos laberintos.

Comprendiendo que estamos en la Luz, aturdidos por la desbordante oscuridad... ¿Cómo llegar allí sin estar allí?. ¿Cómo salir de aquí estando allá?. ¿Cómo trascender definitivamente la forma y conectar con el latente espíritu de la realidad?.

Mirándome en el espejo de la Luz no es mas que Luz lo que veo.




viernes, 16 de septiembre de 2011

ME GUSTA ESCRIBIR POESIA




Me gusta escribir poesía.
Me saca de los confines de mi propio universo,
y me convierte en todo aquello que vive en mí
y no me dejo o no me atrevo a ser plenamente.

Son las estrellas en mi cabeza que se liberan y adornan el cielo,
y las nubes de algodón,
y las alas del ruiseñor de mi espíritu que canta
y vuela desbocado como el Pegaso de mis sueños.

Me gusta escribir poesía,
porque dejo de ser yo aún siéndolo
y habito entonces en cada sensación,
en cada piedra o en cada lágrima,
en cada ser o en cada recuerdo.

Me gusta escribir poesía,
porque me escribo a mí mismo y me describo en mi propia variedad, sin sombras y multicolor.
Y quizás yo sea así,
luminoso arco iris en alianza con la ausencia de las sombras,
que espera brotar a raudales con el espíritu que anima las palabras.




viernes, 9 de septiembre de 2011

EL VIEJO DE LA MONTAÑA (EL PEREGRINO)




Cuando el viejo de la montaña caminaba sobre sus propios pasos no desandaba el camino andado sencillamente, decía, lo andaba en una dirección diferente. Quizá por eso los que le veían marchar nunca le veían alejarse, nunca se perdía en la lejanía.
En una ocasión, antes que decidiera marcharse a vivir en la soledad, compartió su camino con un peregrino que hacía el viaje de retorno a casa. Y el viejo le preguntó:

“¿De verdad que estuviste en la montaña sagrada, diste tres vueltas en torno a la roca maravillosa, y después danzaste al son de la luz de la luna llena?. ¿Y ahora regresas a casa?.
Si en verdad es así, y nos has visto que en todo momento llevabas tu casa contigo, ¿cómo reconocerás una montaña sagrada sin que otro te lo diga?. ¿Cómo encontrarás la roca maravillosa sobre la que hundirás tu espada?. ¿Y cuándo sabrás que has de bailar al son de la luz de la luna llena?.
Cuando iniciaste el camino de ida iniciaste el camino de vuelta. Pero la verdad es que nunca te marchaste porque nunca te alejaste de ti. ¿Cómo puedes regresar al hogar que nunca dejaste?. “

El peregrino intentaba retener en la memoria cada palabra, cada gesto, cada inflexión de la voz del viejo Maestro; los matices eran intensos, y las pausas parecían breves eternidades destinadas a permitir que el mensaje llegara y tomara posesión del viajero. Este le preguntó:

"Pero Maestro, qué haré yo sin una luz que me ilumine, sin un cielo cuyas estrellas me muestren el camino, sin el sabio consejo de alguien como tú que me muestre los pasos que debo dar...?."

"¿De verdad crees –contestó el viejo- que los niños caminan de la mano de sus padres durante toda su vida, que en ningún momento se atreven a andar solos o a hacer de sus pasos y con sus pasos su propio camino dejando atrás la niñez?. En verdad te digo que, por mucho que yo te muestre el camino, tú has de hacerlo por ti mismo, y enfrentarte a sus luces y sus sombras, para vencer tus oscuridades y aprender a vivir, y a distinguir dónde está la virtud de las acciones y de los pensamientos. Porque ello es crucial para que despiertes y des a luz al Maestro que en ti vive, pues yo no soy la Luz de tu camino, sino solo un caminante que te dice qué debes hacer para despertar. Pues al andar en la vida, y distraído con el paisaje, puedes creer que la iluminación es un hecho extraordinario que solo sucede a hombres extraordinarios y no veas que, en tal caso, tú lo eres. Así que despierta, descubre la Luz de tu interior, e iníciate en la Magia de la Vida."





viernes, 2 de septiembre de 2011

EL VIEJO DE LA MONTAÑA (EL HOMBRE Y EL ASNO)



El viejo de la montaña se acomodó sobre una roca,  de esta forma podía ver a todos los congregados, y todos podían verle. Usando un tono sereno y pausado se dirigió a ellos como si los hubiera visto por primera vez, como si todo hubiera recomenzado de nuevo, como si el tiempo transcurrido y los encuentros, las preguntas y las respuestas hubieran sido barridos por el viento… En ese instante su voz se hizo una con la rota soledad del páramo, su mirada se volvió cristalina y sus pensamientos parecían brotar de lo más hondo y de lo más cercano. Y dijo:

“En la certeza de todo fin está la esencia del principio.
En la certeza de todo camino está el final del mismo.
En la esencia de cada paso vive el alma del caminante....

¿Cuando un hombre monta sobre su asno, quién hace el camino del hombre el mismo hombre o el asno?.

Cuida tus pasos, y la forma en que los das, y lo que pisas, y el espíritu de las palabras que usas para cabalgar tus pensamientos, y los pies que te calzas para andar tu camino y si en el camino, por llegar antes, cumples el destino del asno.”


Después de un prolongado murmullo se hizo el silencio. Multitud de miradas se cruzaron... Quizás alguno había llegado hasta allí sobre su asno... Y todos, casi con una certeza absoluta, emprendieron alguna vez un camino.
Cuando se hizo el silencio ya caía la noche, y el canto de los grillos rasgaba la oscuridad que lentamente se cernía sobre ellos.
Una pregunta no se hizo esperar:

“¿Cómo distinguir el destino del asno del mío propio?” – inquirió una voz de entre la muchedumbre-.

“Pregúntale al asno” -contestó el viejo-. “Pregúntale al asno”.


Risas y sonrisas se adueñaron del momento. ¿Quién podría suponer que un asno guardara tan vital conocimiento?. A fin de cuentas los asnos son burros, y los burros se distinguen por su ignorancia. Sin embargo, los hombres se distinguen por su conocimiento. ¿Y entonces, cómo es posible que un burro pudiera dar semejante respuesta?. ¿Cómo es posible que un hombre pregunte a un burro?.

El viejo de la montaña pareció adivinar tan comprensibles pensamientos..., por eso argumentó:

“Antes que el mundo fuera mundo, antes que los hombres depositaran los pies sobre su faz y caminaran sobre ella, los burros poblaban estas tierras,  y bebían agua de sus ríos, y pastaban en las verdes llanuras, conocían la sucesión de los días y las noches, y todo cuanto el hombre hoy conoce.
Y cuando el hombre amaneció, comparado con un asno, era como un burro.

Si un asno tenía que cubrir una larga distancia, y no le apetecía hacerlo a patas, montaba sobre un hombre. Y este le llevaba. Y hacía el camino del asno, soportando su peso. Y pensaba: ¿Por qué no haré yo mi camino y él no hará el suyo?. ¿Por qué he de andar los pasos que él no da, cargando con él sobre mis espaldas?. ¿Por qué pensará que soy un burro cuando soy un hombre?.

Hoy los burros ocupan el lugar que el hombre ocupaba, y se preguntan a sí mismos por qué los hombres deciden no dar sus pasos por sí mismos, y dejan que caminen por ellos.

Si en algún momento todo volverá a ser como antes  no lo sabemos. Yo, por si acaso, hace tiempo que senté a mi asno a la mesa, y que juntos damos gratos paseos. Porque si hay algo cierto en todo esto es que al hombre lo frena su ignorancia y al burro lo frena el hombre. ¿Cómo el ignorante va a ser dueño de sus pasos y de su destino?.”




viernes, 26 de agosto de 2011

SAGRADO ESPIRITU DE LA MONTAÑA



Me entregué al viento. Mirando aquellas montañas, me entregué al viento. Cerraba los ojos, y le decía: qué me cuentas viento..., qué me cuentas...
Y me decía a mi mismo: voy a abrir mis sentidos a ver qué me cuenta el viento, qué historias me trae desde lejanas tierras...

Frente a las montañas... Las palmas de las manos al viento para sentirlo mejor y ser más uno con él, y recibirlo con todo mi ser... Y me dejaba llenar.
El viento era un mensajero..., y yo solo debía estar presto a escucharlo.
¿Qué me traes, viento...?.

Y miraba las montañas..., que cautivaban mis sensaciones por minutos y minutos de las cadenas del tiempo que nos contiene. Hasta que la insonora voz, la que de vez en vez rompe mis murmullos de aprendiz de despierto, me dijo:

- No son montañas...

- Si no son montañas, qué son..., pregunté.

- Son cuerpos, dijo.

- ¿Cuerpos?..., volví a preguntar.

- Habitados por los espíritus de las montañas...

Y entonces, una extrema claridad se adueñó de mí. Y las certezas, y las sensaciones, de los grandes espíritus de las montañas llegaron hasta mí, arraigando en mi interior, haciéndome saber sobre ellos, reconociendo profunda e inequívocamente su presencia.

Las montañas me cautivaron, y proseguí mi camino, acercándome a ellas. Me hicieron regalos en la forma de hallazgos, y me transmitieron sus bendiciones. Oyeron mi voz, y yo oí las suyas. Me acogieron como si uno más de sus muchos habitantes fuera.
Me sentí integrado, acogido, sentido, escuchado, plenitud caminante que se sabía acompañado y querido por tan grande ser...

Un gran espíritu habita las montañas que nos llevan a Bobastro... Me ha abierto su corazón, y he entrado. Me ha tendido su mano, y la he cogido. Me ha indicado el camino, y lo he seguido. Me ha dejado ser uno con la montaña, y lo he sido.
Volveré.





viernes, 19 de agosto de 2011

LIBERTAD Y REVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA



La mente y sus entresijos te roban libertad:

El miedo te roba libertad.
El apego te roba libertad.
La inseguridad te roba libertad.
El deseo te roba libertad.

Creerte libre te roba libertad.
La seguridad también te roba libertad.
Te roba libertad la distracción...

La libertad está asociada a la conciencia.
Todo aquello que te aleja de ser consciente, y del instante presente, te roba libertad.

La libertad está asociada a su propia búsqueda, al fin que la justifica y al hecho de permitir que cada ser decida conscientemente sobre su propio devenir. Pero nada de esto es posible si no somos verdaderamente conscientes. Nuestro destino solo nos será verdaderamente revelado desde nuestra conciencia, desde lo que en verdad somos. Por eso hay que liberarla.
Para conocer y para ser libres, debemos asumir nuestra responsabilidad como seres habitantes de este mundo, de este espacio. Y para saber esto y asumirlo, tenemos que conocer.

Para ser verdaderamente conscientes tenemos que despertar en este sueño que llamamos realidad. Para despertar, la premisa inicial que conduce a ello es saberse dormido y decirse a sí mismo: “Estoy dormido. Quiero despertar, abrir los ojos y ver.”
Para despertar tenemos que alejar los miedos que genera la inseguridad que, a partir de ese momento, siente el ego (que teme desaparecer). Debemos huir también de la seguridad que aporta el ego, al tenerse a sí mismo por una estructura psicológica, y de conciencia, estable.
La estabilidad del ego radica en su rigidez. La libertad radica, en parte, en la flexibilidad de la adaptabilidad, y en la siguiente substancialidad: si no hay movimiento no hay libertad. Porque la libertad no busca la uniformidad, sino la diversa posibilidad de saberse único, irrepetible e irreemplazable en la búsqueda de la Luz, diverso y único a la vez, parte y todo a la vez, latido y descanso a la vez, experimentador de momentos exclusivos en su propia existencia y naturaleza.

No es que todo te robe libertad. Es que la esencia de la libertad radica en el no apego, y en la conciencia de que la libertad existe porque nosotros existimos, y viceversa, y en parte justifica nuestra existencia.
No somos verdaderamente si no somos libres. No somos libres si no somos verdaderamente.

Básicamente, la libertad no es una meta, es un camino, un estado, un nivel de la conciencia. La más de las veces la búsqueda de la libertad se inicia cuando se toma conciencia de que se ha perdido o de que no se tiene. Deviene, por tanto, de un acto de conciencia. Pero ha de venir de un acto de auténtica conciencia. La libertad, la auténtica, la que habita en lo más profundo y en lo más hermoso de la condición humana, trasciende abrumadoramente la cárcel de las ideas, la cárcel del pensamiento, la cárcel de las horas y de los apegos.

Por naturaleza nacimos y somos libres... Pero nos han hecho creer que ser libres consiste en tener más posibilidades de elección entre productos de mercado, más posibilidades de elección en el supermercado de la política, que somos más libres si más tenemos y tenemos mayor posibilidad de consumir... Y a cada paso que damos, somos menos libres y estamos más hipnotizados. Porque caemos en la uniformidad y en la alienación, y en la complacencia del sistema, en el adormecimiento de la mente y, así, en el olvido de lo más substancial.

La revolución que cuenta es la revolución de la conciencia. Esta es la que nos traerá, a cada uno de nosotros, la libertad que añoramos y buscamos.
El deseo de libertad nace porque somos seres libres que saben que no lo son. Somos aves encerradas en jaulas de oro. El ave es el espíritu, el sostenedor de la conciencia. La cárcel de oro, la mente y todos sus entresijos.








viernes, 29 de julio de 2011

CLAVES DEL MUNDO REAL: LA DIMENSIÓN INSONDABLE



La dimensión insondable está aquí.
Hablamos de ella como lejana, paralela, inalcanzable, sutil, diferenciada...
Pero lo cierto es que la dimensión insondable está aquí mismo. Forma parte de ti y de mi. Está en nosotros como nosotros estamos en ella.

Cuando decimos “el otro lado” hablamos realmente de este lado. Porque todo queda en este lado. “El otro lado” y este son el mismo.

La dimensión insondable lo es porque nuestra atención está depositada en una fracción de lo que llamamos realidad a la que nuestra mente, y la totalidad de la mente orgánica que sostiene la autoimagen de nuestro cuerpo, le ha concedido verosimilitud y exclusividad. Pero “el otro lado” y este lado son el mismo.
Todo es un contínuo diferenciado por la mente y por la percepción, por la creencia y la racionalidad.

La realidad, lo que llamamos realidad, constituida por hechos consumados, objetivos, físicos, por leyes físicas inalterables..., es vulnerable, voluble, alterable, modificable, dúctil... Parece no serlo, pero lo es. Parece robusta y consistente, pero es versátil y modelable.

La dura realidad es, “en realidad”, la voluble realidad. Pero creemos que ésta es inalterable y que lo material, lo físico, lo denso, no se puede modificar, manteniendo unas constantes predecibles. Pero esto no es así. Por eso, a veces, los objetos parecen vulnerar las leyes físicas y presenciamos fenómenos que contradicen toda lógica, acontecimientos que vulneran el comportamiento asociado al mundo y sus manifestaciones.

El otro lado, la dimensión insondable, está aquí mismo.
Si asumes esto con todo tu ser, si lo incorporas en cada célula, te situarás en el umbral de una percepción diferente y más amplia. Y, además, la realidad física adquirirá, bajo determinadas condiciones, características asombrosas, comportándose de una manera que llamarías sobrenatural. Parecerá una vulneración de lo posible y, en cierto sentido, así será.

No pienses que lo que queda más allá de lo que concebimos como normal, habitual, cotidiano..., es extraordinario. Pensar esto lo sitúa al otro lado de una frontera tejida por la mente. Es decir, en un nivel diferente y lejano, próximo (porque lo asumes), pero lejano. Lo sigues asumiendo en un lugar diferente, factible, pero poco probable.
No pienses esto. Piensa que esa otra realidad está a continuación de esta, sin frontera que las separe. Sencillamente, es una continuidad que no vemos, que no percibimos, que consideramos de “otro mundo” y que, por ello, perceptivamente y fenomenológicamente no se nos muestra salvo en ocasiones. Pero el mundo es extraordinario. La realidad es extraordinaria..., y en ella todo es posible.
Asume esto porque, siendo todo lo que ves lo mismo y teniendo la misma naturaleza, es susceptible no solo de seguir tus indicaciones, sino de abrir puertas o ventanas a habitaciones que forman parte de esta misma casa.

Esta es la dimensión insondable. Esta dimensión es sondable. 




viernes, 22 de julio de 2011

CLAVES DEL MUNDO REAL: LA REALIDAD SE CONSTRUYE




Cuando decimos “mundo real”..., no sabemos lo que decimos..., realmente no sabemos lo que decimos.

Cuando decimos “no es real”..., no sabemos lo que decimos. Ni lo sabemos cuando decimos “es real”.

Cuando decimos “pertenece al mundo de la imaginación”..., no sabemos lo que decimos. Ni cuando decimos “lo he imaginado”.

Cuando decimos “no existe”...., no sabemos lo que decimos. Ni cuando decimos “existe”.

Cuando decimos “no puede ser”..., no sabemos lo que decimos. Ni cuando decimos “es imposible”.

No sabemos lo que decimos cuando decimos “es creíble”. Y mucho menos cuando decimos “es increíble”.

El tejido de la realidad, de la plausible imposibilidad manifiesta que nos rodea, a la que pertenecemos, y de la que estamos hechos, se alimenta del continuo energético y creacional de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos, de todas nuestras ideaciones, de nuestras vivencias oníricas, y de la densa materialidad energética de los hechos llamados objetivos, físicos y consumados. Pero todo ello pertenece y forma parte de la substancial materialidad y puente existente entre la realidad física manifiesta y la irrealidad física inmanifiesta. Todo ello viene a formar parte de lo que llamamos “lo existente”, la realidad. Algo que a menudo segregamos en posible e imposible, en inexistente y existente, porque atendemos a patrones heredados en la mayor parte de los casos, y re-aprendidos y afianzados en la posterioridad de nuestros días.

Lo cierto es que LA REALIDAD SE CONSTRUYE. Y que así, CONSTRUIMOS LA REALIDAD.

Todo cuanto ves, tan solo es en una pequeña fracción de si mismo y de ti mismo. Pero le has otorgado el cariz y el peso de lo incuestionable, afianzando las fronteras, las barreras, entre el mundo concreto y físico y el de la ideación y sutil.
Lo cierto es que todo ello convive en un continuun donde la distancia está marcada por tu percepción y por tu creencia. Pero todo sucede en un mismo y único plano. Tomar conciencia de ello, y superar esa barrera, nos conducirá a construir la realidad que queremos.

Energéticamente, el mundo es la recreación concretizada de una ideación ajena y de la que formamos parte, que se construye y se autoconstruye. Esa ideación ajena es el subproducto de la supermente cósmica a la que pertenecemos. Somos como neuronas autoconscientes que coparticipan de esa realidad, y que tienen potencialidad para re-estructurar lo existente, su devenir, el resultado experiencial y el propio universo.

Por todo esto es tan importante tomar conciencia de lo que significamos con respecto a lo real, cuál es nuestro papel en todo ello, y el significado de todo cuanto vemos como una ideación materializada justo a nuestra medida (a la justa medida de una parte de nosotros). Por eso, es importante comprender que desde lo que vemos a lo que es, todo ello es un escenario energético y material sometido a una fracción del espacio-tiempo y diseñado para servir de soporte a nuestras existencias físicas. Y que, del mismo modo, puede ser rediseñado por nosotros, aportándole principios conductuales más flexibles, extensos y liberadores, dando lugar a un universo más rico, benévolo y luminoso.