Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 31 de mayo de 2013

CRÓNICA SUTIL DE UN MISTERIO



¿Cuántas oportunidades de sentir la maravilla de la vida, del universo, incluso de nuestro propio universo personal...., cognoscible pero mágico, mágico pero asequible, explicado pero sentido, tenemos?. ¿Cuántas oportunidades de respirar y vivir misterio cuando miramos a nuestro alrededor y la vida nos salpica con lo desconocido?. ¿Cuántas oportunidades de dejarnos sorprender, para decir que todo cuanto vemos es una auténtica maravilla y está lleno de misterio?.

Fabuloso trasgresor de toda norma que pretenda robarle el alma, el misterio camina de la mano de la vida. Porque esto es la vida y los fenómenos que la componen: maravillas inexplicables que tienen explicación, fronteras sin fronteras que no atienden a razón, destellos de una dimensión que no puede ser explicada sin recurrir al corazón o al duende del misterio.

Cuando lo que acontece no tiene explicación lo mejor no es negarlo ni dejarlo en barbecho, lo mejor es vivirlo e incorporarlo a nuestra vida como una riqueza que deja su semilla. Y, desde luego, no mirar hacia otro lado escondiendo la mirada, sepultándola en la sombra que proyecta el miedo a descubrir... porque descubrir significa fenecer. Solo fenece lo efímero y lo que cree tener un fin. Lo efímero, antes o después, es arrastrado por el viento. Y lo permanente, lo veraz, lo inmanente, es la sombra que proyecta lo que en verdad somos.

La última semana, y no es tan sólo una metáfora, la he vivido en el misterio, literalmente en el misterio, rodeado del asombro de testigos de lo imposible, hombres y mujeres que no entendían cómo los objetos pueden volar, moverse solos, aparecer o desaparecer, convertir lo cotidiano en especial.., romper toda atadura de una verdad que aparenta ser única, de una verdad que no tiene nombre ni límite. Con ellos estuve y vi lo mismo que ellos: fenómenos que rompen todo molde y todo molde vulneran, atisbos de energías inteligentes que se cruzan en tu camino y físicamente se muestran, convirtiendo su tránsito por este mundo en hechos excepcionales, pura magia de una realidad imprevisible. Transitan por este mundo dejando abierto el resquicio de un nuevo misterio. Y los cimientos de la realidad aprendida se remueven.

El exilio de la palabra imposible significa abrir la ventana de par en par en una realidad sorprendente que se presta, además, a ser acariciada, besada, abrazada desde dentro y desde fuera, vivida desde la totalidad que significamos y desde nuestra propia individualidad. El exilio de la palabra imposible conlleva el acogimiento de la experiencia ampliada de toda posibilidad, la llave maestra que da paso a un vasto horizonte de posibilidades y a vivir lo imposible, porque lo imposible no existe.

Imposible sólo es una palabra, una barrera, un miedo escrito, la frontera de un sueño que teme ser real. Imposible es negarse a ver.
Irreal una etiqueta que niega lo evidente, porque negarlo significa seguir dormido o caminando sin rumbo creyendo seguir un rumbo .

Si la realidad quiere vulnerarse a sí misma lo hace. Si el universo quiere recrearse sobre lo que él ha creado no solo lo recrea, sino que lo rehace y te muestra mil ardides de lo invisible para intentar sacarte del letargo.

Si lo posible, que es todo, quiere vestirse de misterio porque no lo entiendes, porque no lo ves, porque ni siquiera lo miras... Descorrerá el misterio para que te asombres. Derribará los muros de lo establecido para que camines sobre sus piedras. Iluminará tu noche con destellos de dimensiones desconocidas para que abras tus ojos de par en par y te conmuevas.

El misterio..., sólo nos envuelve el misterio.



Con motivo del poltergeist acaecido en Málaga 
el 24 de mayo de 2013 y días posteriores










viernes, 24 de mayo de 2013

MAGIA DEL SUR




Magia del sur contra las rocas, encaje blanco de olas que la visten de novia, la novia de la mar y de la brisa, de la salina, de la huella que se borra pero deja su eco para siempre. Aroma del sur entre los pinos, pinos adornados por olor a sal, luz cortante y celestial que seduce a la sombra y la doblega porque la luz es la impronta mágica de esta tierra.

Magia del sur dibujando nombres y sonrisas entre dunas de arena fina que contornean caderas recostadas.
Magia del sur en las estrellas, en el canto y la poesía, en la guitarra, en la golondrina que vuelve fielmente, en los campanilleros al alba, en el resplandor de un horizonte limpio que se tiñe de malva.

Magia del sur que desciende por vertientes caudalosas, buscando la eterna caricia de la mar y a la mar se entrega, y salta de alegría entre la espuma blanca, mirando trigales verdes y la flor del romero.., romero verde.

Magia del sur en los abanicos, en las miradas furtivas, en el hondo cante del alma que clama al cielo porque del cielo espera clamor en el silencio, virtud en la palabra, alegría por bulerías y jinetes que pisan las orillas sin pisarla a lomos de caballos andaluces de crines rizadas y trote alegre. Salpicaduras, chasquidos de la mar, lágrimas de alegría de una mar que no llora..., chispas de luz en el oleaje.

Magia del sur que corre por mis venas, magia de la tierra adentro y de la tierra afuera, olivos y almendros, chaparros y quejigales, acebuches, cortijos blancos y amapolas.
Magia del sur que se escapa en el habla y la alegría, en el sentimiento, en la mirada sensible, en el canto y el cante, porque cantar a la vida es vivirla, y en la piel quemada por el sol y el terral.

Magia del sur que se respira y se siente, que se paladea y se palpa... Magia a la hora de vivir, a la de soñar, magia que se tiñe de colores, que recoge legados de un mar legendario..., que huele a jazmín y a dama de noche, a tomillo. Magia del limonero y el naranjo.

Magia de la vida, magia del sur y del ser que se desliza suavemente por las laderas, por las más altas cumbres, que se deja nevar, que se tiñe de blanco y de azul, que se deja beber y besar; de aguas cristalinas, casi etéreas, de costas rizadas y suaves, de nubes blancas y cielos despejados, de tormentas y negros nubarrones, de lluvia soleada, de flores que no se marchitan, de aguanieve, de escarcha, de biznagas...

Magia del sur que casi toca las estrellas y desciende hasta la faz de la mar, y en la mar un millar de espejos recogen su luz y la devuelven para besar pupilas. Magia de la luz que todo lo envuelve y se respira.

El sur, mi sur, mi tierra.


                                                        



A Mari Carmen, mi hermana. 
La magia del sur la acarició desde muy niña y le regaló su arte. 
Allá donde esté seguirá cantándolo. 








viernes, 17 de mayo de 2013

COMO LAS FLORES





Mis flores crecen mirando al Sol,  haciendo el camino que conduce desde las raíces hasta el aire más sutil. Y desde el aire, el sendero del arcoíris que lleva a la casa celestial, donde la luz es la fuente de la que brota el agua de la vida.

Mis flores crecen buscando la luz, buscando recorrer el camino sin camino que sin caminar hacen desde el más fino aroma hasta la plenitud de la luz y el calor, allá arriba donde el negro se viste de azul y el azul de dorado.

Mis flores crecen mirando al Sol, haciendo el camino sin camino que recorren quietas pero siendo fértiles fuentes de color, de amor..., el sostén de la vida, de la sonrisa, de la tierna mirada, del canto más hermoso, del lenguaje de las manos que al moverse tejen figuras que hablan, que expresan sentimientos, que susurran voces del alma porque hablar no es sólo decir palabras...

Mis flores crecen como flores que no se marchitan. Al contrario, para ellas fenecer es renacer y vivir es sentir y ser sentidas, expandirse desde la luz a los corazones. Y en los corazones florecer de nuevo y dejarse seguir como el camino sin camino que andar sin andar para volar y trazar el vuelo del alma, el ánima del corazón, el espíritu de la sonrisa de color y aroma que envuelve a cada flor.

Mis flores buscan la luz del Sol y yo me veo en ellas, me buscan y me veo en él, en la esfera sin tiempo que conduce a la casa de una estrella lejana, pues hermanadas más allá del tiempo se encuentran. Las flores que caminan vuelven su mirada hacia ella y la contemplan, cierran los ojos y la escuchan, abren el corazón y la sienten..., pues dos soles alumbran su vida.

Mis flores crecen en el jardín del mundo y de la vida, y al crecer y propagarse de corazón en corazón, mariposas de colores vívidos adornan su mirada y la visión de un mundo hermoso que ha de ser sentido en y desde el corazón.

Mi flor más preciada es la flor de la vida y crece volviendo su mirada al Sol.  En su mirada esconde el brillo de un millar de rosas y el cálido susurro de un amor que todo lo impregna, porque de todo forma parte y a todo da vida.

Y tu que me lees, eres  también mi camino al Sol. Y en el Sol, donde los recuerdos se mecen en momentos vividos como destellos rutilantes que no ciegan, sino que abren la visión más fina y sutil, encontraremos nuestra más inmediata morada y nos sentiremos uno en el punto y en la esfera de luz que lo contiene.

En mi camino de la vida al Sol, de la tierra a la eternidad, del tiempo sin tiempo que crecer me ha visto haciendo el camino sin andar que conduce al final del sendero que no existe, me visto de colores, me alumbro con la luz de la vida. Y giro en torno al gran Padre que me creó, allá en el centro de todo centro, donde la Luz tiene su morada y de Luz se viste la conciencia.

Y al llegar aquí, a esta tierra de tiempo e intervalos de suspiros contenidos, de sonrisas y lágrimas, de vientos y olas, de sueños y calma..., visto mis pensamientos de luces de colores, de resplandores dorados y de azules, de azules que  bañan todo aquello que miro y desde lo que me veo.

Mis flores, que se asoman a través de mis ojos, de las ventanas del alma, para acariciar y dejarse acariciar por la vida, solo buscan la luz permanente, la luz de la que proceden, la que no ciega, la luz que nos aguarda y que late adormecida pero viva en cada corazón.





viernes, 10 de mayo de 2013

MONTE DE VENUS





Piel que transpira gotas de rocío. Piel amanecida que la brisa de un beso exalta.
Piel sin piel que late porque el amor late por cada poro y por cada poro se escapa el alma.

Camino sin caminar hacia el monte de Venus. Y en mi sinuoso sendero, dando pasos que no doy, el aire se escapa por mis caricias descubriendo caminos que recorrer hasta agotarlos. Caminos que me susurran “ven a mi”. Y a ellos voy.

A ti voy en cada recodo de un momento sin tiempo. A ti voy en cada  segundo en el que respirar significa vivir más intensamente.

Camino del monte de Venus mis besos son tus besos y tus caricias las mías, tu mirada mi mirada. Y tus labios la puerta que conduce a lo más próximo y a lo más lejano.

Al fundirme contigo en el abrazo completo, te fundes conmigo y en la mirada sin mirarnos nos encontramos.
En el fondo, donde el ritmo se viste de corazón, está la piel de la vida y la música de un suspiro y el brillo de una flor que se abre y se cierra porque la quiero.

Camino del monte de Venus todo camino es un camino de amor, toda flor una aventura, toda fuente la fuente de la vida, todo gozo un gozo incontenible que en el punto más sublime se deja querer para quererme, se deja tener para tenerme. Y al tenernos desaparezco, desapareces.

Cuando la nada se viste de todo acercándose hasta mi lentamente, andando el camino que la acerca desde la eternidad a mi momento más sublime: luz incontenible, dulzor en los labios, caricias de lo eterno, mar sin tiempo de las eternidades que me contemplan, amor...





viernes, 3 de mayo de 2013

COMO EL BAMBÚ


Flexible como el viento. Fuerte como la roca que aguanta el envite del mar.
¿De dónde sacas tu energía, tallo sagrado que en tu torsión expresas tu fortaleza y en tu esbelta sencillez la grandeza de la búsqueda más humilde y más sincera desde la espesura a la luz?. Naces en la tierra y buscas las estrellas, en ti me veo.

Bambú, ¿desde qué recóndito lugar de mi te acercas a mí sin acercarte, me hablas sin hablarme y me muestras tu energía?. ¿Eres yo sin serlo?. ¿Soy tú sin que lo sepa?.

Ney* de la vida que resuenas en mí porque en mi te encuentras y me pides sentirte y quererte. Al pasar cerca de ti me embrujaste con tu lenguaje silencioso. Moviste mi corazón sin moverlo, y aceptaste mi abrazo de un solo brazo y la caja de verde luz y de sangre que palpita en mi pecho.

He descubierto en ti un sabio aliado, un maestro de la resistencia, un amigo de la verdad completa que sabe erguirse sin romperse y doblarse sin doblegarse, compartir la vida sin herirse y tejer con sus iguales un camino al cielo.

Déjame ser como tú. Deja que el viento me meza. Déjame ser toda resistencia que sin resistir resiste. Déjame buscar la luz sin perderme y cantar en el roce con la vida, con mis iguales, caña con caña..., pues somos cañas hechas para atravesar nubes, cuerdas que se dejan acariciar por el viento, arpas de bambú que cierran los ojos y bailan con el susurro de la vida.

Me doblo como el bambú, pero no me doblego. Resisto como el bambú, pero no me rompo. Y así  mi llanto no es el llanto de un millar de astillas, es mi canto, mi fervor por la vida y por vivir despierto.

Me doblo como el bambú y como el bambú resisto. Sin resistir resisto, sin doblegarme, dejándome querer por el soplo de mil alientos. Y en el viento vivo y me expreso, y lanzo mi canto de susurros verdes y anillados.

¡Ay bambú, cómo no te descubrí antes!.







*Ney es una flauta tradicional de Oriente Medio, 
vinculada al sufismo y fabricada con una caña