Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 28 de septiembre de 2012

ASI ESCRIBO





Voces inaudibles que resuenan como pensamientos ajenos.

Pensamientos ajenos que resuenan como propios.

Ideas trazadas desde luces no visibles que navegan espacios anejos a la casa que habito.

Conceptos, modificaciones del pensamiento, estrategias fijadas desde lugares que habito pero no recuerdo.

Hermanos de luz, dimensiones cristalinas, palabras que se escurren por mis dedos y adquieren sentidos trascendentes...

Momentos de máxima claridad, sonrisas del alma, iluminación transitoria que me embarga por instantes y desaparece, certeza de la realidad y de lo que somos.

Visiones de la realidad, realidades de la visión, sentidos despiertos que acumulan experiencia y energía, aires que parecen nubes, nubes que adoptan colores, esferas que contienen conciencias, amigos flotantes que acompañan mis soledades.

Torbellinos, vórtices de energía, motivadores de la conciencia que la elevan a cotas más sutiles, puertas que conducen a otras puertas y a lugares tan soñados como ciertos, ventanas desde las que me contemplan como a un niño que juega a ser adulto, como a un dormido que juega a estar despierto.

Conexiones, enlaces de la materia a lo intangible y de lo intangible a la memoria, brisas llegadas desde el mar de los antepasados, vuelos del águila, miradas afinadas que penetran secretos no escondidos pero ocultos a la visión humana (para verlos hay que trascenderse).

Sensaciones, visualizaciones que derrochan impresiones, certezas internas que contradicen el anclaje de la conciencia de estar por casa, como si habitaras al menos dos mundos: el que todo lo limita y el que todo lo concede.

Visionario, adormecido, despertado, caminante solitario que no está sólo pero que sólo camina su camino, hacedor de preguntas, contemplador del horizonte, cristal transparente con opacidades.

Mano escribiente, corazón hablante, mente aquietada que se echa a un lado para dejarse escribir, vaso vacío que deja llenarse, vaso repleto que permite vaciarse..., y ya está hecho. Así escribo.








viernes, 21 de septiembre de 2012

SUEÑOS DESPIERTO (MIRADAS SIN MIRAR AL MUNDO DE LOS INMORTALES)




Escaleras sinuosas en parajes lejanos y ocultos...Nieves fronterizas, heladas. Altas montañas que lindan con desiertos y llanuras. Ocasos prolongados, nubes que a ras del suelo ocultan caminos inexplorados. Árboles, grandes pinos que conforman bosques aislados unos de otros, como islas entre valles que parecen circulares. Estrellas, cielos nocturnos extremadamente limpios y brillantes, luces desbordadas por su propio brillo, estrellas desconocidas para mi, encuentros con guardianes,  sombras de luz que vigilan tus propios pasos, cuidadores del entorno y del camino. Y finalmente la puerta: entrarás o no según tus pasos hayan sido.
Atravesarás la montaña y al otro lado está el río. Un arcoiris señala la puerta entre la niebla. Si lo mereces no será solo un sueño despierto.
Cristales, paredes que brillan, multicolor. No puedo ir más allá, no me está permitido.

Ante la puerta lo extraño soy yo. Ante la puerta, y la extraña singularidad que significa no atravesarla, desfilan en mi mente recuerdos lejanos de otros tiempos en otros cuerpos, desfiladeros del alma que siembran preguntas sin respuestas.
Gotas de luz disipan temores del ser y del no ser. El miedo a dejar de creer ser no puede ser mayor  a la realidad de ser. Somos lo que somos. Por encima de la sólida realidad del ego atesoramos momentos que conforman identidades poderosas, pero solo preparadas para andar por casa.

La luz brota a mis pies, se apodera de mí y de cada célula de mi cuerpo. Penetra por la siete puertas y toma posesión del resto. Aleja toda sensación de individualidad revestida de nombre y apellidos, al tiempo que susurra nombres extraños que definen mil historias nunca antes recordadas y que se resumen en una sola: tan solo importa este momento. Solo existe el ahora. Todo esta contenido en este sagrado instante. La personalidad es un sesgo de lo que no tiene nombre.

El camino se despeja. La ligereza de todo cuanto me rodea parece hecha a mi medida. En realidad todo está hecho a mi medida, porque soy una fracción de todo y en todo encajo a la perfección. Desde el árbol al bosque, desde la piedra a la montaña, desde la arena a la duna... todo cuanto existe forma parte de todo cuanto es y en su propia singularidad y simpleza radica su perfección, y en su propia significación radica todo el sentido, pues desde la parte al todo y desde el todo a la parte somos esencialidad misma y totalidad sin atisbo de grandeza, ya que somos en todo el todo que nos contiene y en cada todo que conforma el contenido.

Soñar despierto es un atisbo de la frontera, es caminar justo en el límite donde el sentido adquiere sentido, donde la realidad misma se difumina y recompone en una virtualidad diferente y más amplia, sutil pero coherente, secuencial pero en múltiples direcciones. Soñar despierto es rozar lo inaudito y empezar a tocar otros cielos, otras latitudes de la conciencia. Y cuando depositas allí la energía suficiente, soñar despierto se convierte en estar más despierto, de hecho ya lo es, pero significa tener ya dos personalidades: la de este mundo y la del otro mundo, que es ni más ni menos lo que somos (habitantes de múltiples realidades que solo miran en una dirección).

Ante la puerta todo cobra sentido y mi propia mirada busca reconocerse habitante de un amplio espacio invadido por la luz y expropiado de todo atisbo de personalidad, integrando lo que soy en los mundos invisibles en una sola esencialidad consciente. Cruzar al otro lado y levantar allí mi nueva casa, el hogar que dará cobijo a la conciencia recobrada y despierta, a la memoria recobrada y despierta, el hogar desde el que andar los caminos que la vida pone a mis pies, adentrarme en el arcoiris y cruzar al otro lado.

Una presencia femenina y ancestral me recibe al otro lado, misericordia al completo que se acompaña por un dragón. Me invita a seguir un sinuoso sendero que conduce a la pérgola que guarda un tesoro, maravilla que será entregada a mi compañera para que lo guarde en su corazón. Con él podrá hablarle.

Colores pastel y paisajes de ensueño, país en el que moran los inmortales. Frasco que contiene el elixir de la vida, ¿quieres beberlo?, aceptación sin fisuras, rosa pálida, nenúfar, punta de cuarzo, invitación sincera, serenidad, calma ante todo. Podemos volver.

Maestro te dono para ella, enseñador de sueños y en sueños... si lo acepta. Y lo acepta.
Pequeño cielo contenido en este lugar sin tiempo, subiendo escalera dorada que conduce a estancia sin estancia con siete tronos y entronizados dorados. Mejor no revelo por qué estoy aquí.
Fuente de la vida conformada con nenúfares; cuatro caños que apuntan a las cuatro esquinas del mundo derramando sobre ellas su agua, y el agua cae por montañas, valles y desfiladeros, como si la fuente no tuviera fin, hasta llegar a los hombres.

La realidad se diluye, encantamiento que se disipa, me alejo y regreso. Volveré.








viernes, 14 de septiembre de 2012

EL GUERRERO DE LA LUZ: ANTE EL ESPEJO


Un buen día, al despertar, tras poner el primer pie en el suelo, el guerrero de la Luz se puso ante el espejo y se dijo a sí mismo:

“En el día de hoy no me gusta lo que veo de mí. Mis ojos no miran el horizonte, al oír no oigo el latido de mi corazón, al oler no huelo la dulce fragancia de la primavera, al tocar no alcanzo a tocar el alma, al saborear la vida me gusta su dulzor pero me asusta su amargura.

¿Qué puedo hacer para cambiar en mi lo que no ha cambiado?. ¿Qué puedo hacer para sonreír plenamente con la vida y convertirme en parte de su sonrisa y de su gozo, y de sus ganas por ser sencillamente un reflejo de lo que en verdad soy?.

Ante el espejo, a partir de ahora, me pondré cada mañana con los ojos cerrados, para verme en mi esencialidad y no creer que lo que veo de mí soy yo”.

El guerrero de la vida se alejó del espejo y avanzó unos pasos en otra dirección, agarró su espada de luz y se puso nuevamente ante aquello que todo lo refleja y todo lo esconde; se miró fijamente a los ojos y atravesó el corazón del ego en su propio espejo, hiriéndolo de muerte. Y se dijo a sí mismo:

“Aniquilo todo miedo y todo dolor, todo afán por la victoria, todo apego y toda inseguridad”.

Y fue entonces que el guerrero de la Luz inició su camino en un nuevo día.