TÍBET (MÁS CERCA DEL CIELO)



Regreso a tierras lejanas que tocan el cielo con aristas como dedos de caliza y nieve que acarician nubes y sueños. Brotan de la tierra, de la madre del mundo, y sueñan con el cielo. Atanores de pensamientos y de luces bañadas por lagos esmeralda.

Tierra santa. Santa tierra que custodia misterios. Más cerca del cielo, de lo divino y de lo humano. Ligereza del aire que respirar se deja y soñar se siente. Y temblar tiembla porque dragón despierto no es lo mismo que dragón inquieto.

País de las nieves, hogar de lo dioses. Soles en gompas. Maitreyas del mundo que habrá de venir. Rezos y ceremonias. Hombres santos que santifican la tierra que pisan. Tierra santa que santifica a los hombres.

Glaciares, lenguas de hielo que no hablan porque silentes hacen el camino y crujen en silencio. Y en silencio caminan. Y dormidas despiertan porque despertar no es un sueño, ni un sueño dentro de un sueño, sino un lecho de despertares.

Brillan soles en estepas coronadas de cumbres. Rezos que ponen voz a lo que no habla. Hablares de pensamientos tejidos sin tejerse porque brotan no de la bruma, sino de la claridad más transparente.

Cristales que no lo son brillan y palpitan, despiertan no adormecen. Madre tierra despertada y acariciada por su luz, por su santa presencia. Y nosotros, despertadores. Oyentes del silencio más clamoroso que habla del tejido de la luz y de Cielo que desciende a la Tierra. Escalera desde  el Cielo. La Paz en esferas. Círculo de luz y tres semillas.Tierra Madre. Madre Tierra que el vuelo levanta.



                                                      (Con motivo de nuestro inmediato regreso a Tíbet)















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