Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 30 de mayo de 2014

SOY LA LLUVIA





Yo soy la lluvia que riega los campos, que baja del cielo, del hogar más alto y ligero.

Soy el clamor de grandes torrenteras, 
de aguas dulces y serenas, 
de sed que no se apaga, 
de trigos y trigales que se colman de aguas y de sueños que sosiegan, 
que despiertan y adormecen lo que tocan, 
que acarician como labios que sonrojan 
con sus besos el corazón del hombre y el alma de la vida, 
que se esparce por caminos y por montes, 
por miradas y por manos que se unen y se aman como hermanos de la vida y de la senda.

Soy el canto de mil estrellas, 
gotas de luz en las alturas, 
suspiro de la vida, 
agua pura y cristalina, 
simiente de un mundo verdadero que renace cada vez que se ilumina. 
Y en los ojos del mundo refleja conocimiento y conocido, viviente y vivido, 
río y vida, mar y sitio donde beber es alegría. Y alegría… lluvia que baja del cielo, del hogar más alto y ligero. Soy la lluvia.















martes, 6 de mayo de 2014

EN LA SOLEDAD





En la soledad el tiempo se para.
No en la soledad del momento elongado y la mirada triste.
No en la soledad de la lágrima y el suspiro.
En la soledad de ti mismo contigo mismo.
En la soledad de la plenitud del vacío y de la vacuidad de todo.

En la soledad el tiempo se detiene y la brisa del mar no acaricia tu mirada, la mirada está vertida hacia dentro. Y entonces la brisa no acaricia, la brisa eres tu.

En la soledad. 
No en la soledad compartida. 
No en la soledad del desierto. 
No en la soledad del agua tibia que conforta, sino en la soledad de la grandeza más absoluta y limpia.

Ni siquiera en la soledad del guerrero, sino en la soledad de aquél y aquello que está más allá del guerrero. 
Es la soledad de lo que no tiene nombre, porque con nombre no puede expresarse ni en nombre contenerse.

No es la soledad del sólo, del lobo que aúlla al sol de la noche, del témpano de hielo que flota en la inquieta planicie del mar.
No en la soledad de la rapaz que alto vuela y sobrevuela el dolor sin miedo ni apego, hasta que el dolor desaparece.

Es la soledad del que sólo no está porque a sí mismo se reconoce y contempla, y se tiene, y se vive, y es en sí mismo.

Soledad que a través mía se expresa, y acercarse a ti quiere. Pero sólo soy la sombra de la soledad, no de la inquietud, del desaliento y el desamor, sino la sombra del atroz silencio que lo dice todo porque expresa y contiene el alma, tu alma, mi alma, el alma del mundo, y el alma de la vida. Y en la quietud del alma el silencio se expresa porque es el clamor del amor más absoluto.

En la soledad el tiempo se para.
En la soledad la plenitud se expresa.
Y en la soledad la luz derrama amaneceres y sonrisas, atardeceres y miradas cristalinas. Soles como el Sol, tu Sol, el atanor donde la soledad se convierte en la proximidad más intima. 

Si haces en ti el silencio oirás el canto de la vida.
Si cierras los ojos verás la luz que todo lo envuelve.

La soledad es el silencio y el silencio un clamor. Y en el clamor del silencio la vida habla y se expresa. 

En la soledad no hay soledad, sólo la faz de la más sagrada presencia.











viernes, 2 de mayo de 2014

A CORAZÓN ABIERTO






Mis manos..., sólo tengo mis manos… y el semblante que la vida ha forjado a risa y llanto, a primavera y sol abrasador…, desde el inicio de mis días.

Sólo tengo mis manos, mis historias..., caminos emprendidos…, búsquedas y temores..., ilusiones como flores, mis sombras y mis luces, mil preguntas y algunas respuestas...

Sólo tengo mis manos..., el tiempo transcurrido y el que me queda. Y los pasos dados para ser un buen compañero, un buen padre, un buen hombre, un buscador sincero…

Sólo esto puedo ofrecer a aquellos que la vida convirtió en mis hijos e hijas y ahora se defienden de este mundo dando sus propios pasos... ¿Que verán de mí al echar la vista atrás?. ¿Qué encontrarán en sus manos al mirarlas, fruto de lo que salió de las mías?. ¿Entenderán mi esfuerzo y mi empeño por estar despierto a la vez que era padre?. ¿Entenderán, sencillamente, mi humanidad?.

Sólo tengo mis manos y la faz de mi corazón, y los intentos por convertir en luz sus días y sus noches... Sólo tengo mis manos y el amor dado...

Sólo esto puedo ofrecer al cabo de los años...  ¿Y al cabo de los años qué hay de mí en ellos?. ¿Qué semilla germinará con el tiempo y con el tiempo crecerá, desarrollando finalmente sus frutos?. ¿Qué memoria se guardará de mí, cuando el viento del frío invierno arrastre mis recuerdos y se los lleve montaña abajo hasta el río de la vida?. ¿Dónde quedarán mis manos vacías y la sutileza de sus caricias, y su afán por tomar una mano y conducirla al futuro sana y salva?. ¿En qué corazones viviré para siempre?. ¿En qué recuerdo habitará mi memoria?. ¿Quién prenderá la luz que alumbrará mi camino el día que me marche para siempre, y pensará en mí con añoranza y cariño?. 

Estaré en las salpicaduras de las olas, en el llanto de las nubes, en el clamor de mil silencios ante el fuego y en la llama viva de cada paso dado entre las piedras haciendo un camino. Estaré en cada palabra que se vista de luz y de sonrisas, de ausencia de rencores y de esperanza. Viviré en la palabra cariño, estrella, libertad, vida, horizonte... Posaré mi mirada en vuestra mirada, cada vez que  miréis una estrella y avive mi recuerdo. Porque en las estrellas viviré, y os serviré de guía cada vez que lancéis vuestras preguntas al infinito. 

Brotes que andaréis vuestros caminos, si no me veis en cada destello del Sol, en cada amanecer, en el canto de los pájaros, en el rojo de las amapolas... ¿Si no me veis en todo cuanto veis dónde me veréis?. Allí estaré esperando.

Sólo tengo mis manos para asir  el alma de mi pareja, y cogerla de la mano. Mi pareja, mi mujer, mi compañera... ¿Recordará mis caricias sin caricias, y el tacto de mis dedos, y el beso, cada beso...?. ¿Dormirán en sus recuerdos mis recuerdos?. ¿Y viviré por siempre en su memoria?. ¿Seré un tesoro en su corazón y un sol en su cielo, y una estrella guía entre sus estrellas?. ¿Seré como el viento cada vez que el viento sople y meza sus cabellos, como  besos traídos por la aurora cada vez que la luz se escape por el horizonte y bañe sus ojos, y sus labios la recoja?. ¿Mirará hacia atrás con dulzura y me sonreirá desde el corazón, su corazón, el hogar en el que ahora habito?.

¿Cuando inicie el más largo viaje jamás emprendido y me encienda como una más entre las estrellas, mirarás al cielo nocturno y te acordarás de mí?. ¿Susurrarás mi nombre al infinito esperando ser escuchada?. Yo estaré ahí, en el aire limpio que envuelve los recuerdos, en el cielo estrellado que cubre tu memoria, en la finitud más hermosa que arropa tu mirada, y en cada árbol, en cada soplo del viento, en el agua más cristalina y en la fina nieve que cubre los inviernos de las altas montañas. Viviré en la flor del almendro, en el recodo del camino, en la primera y en la última luz del día, en el agua serena y en las olas que al romper contra las rocas gritarán tu nombre. Sin irme me habré ido. Ahí estaré esperando.