Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 19 de junio de 2015

DON DE DONES



Es un don y como tal se expresa. Se expresa porque fluye y sucede, transcurre y detiene el tiempo y el vuelo de los pájaros. Quietud. Calma vestida de mirada tenue, de ojos entreabiertos que miran lejos porque está lejos quien mira y cerca lo mirado.

Es un don y como tal se expresa, porque medita el segundo presente, ilumina el pasado y recubre de verde el que ha de venir. Contenedor de todo en el instante presente, en el ahora huidizo, en la frágil substancia del no pensamiento. Presente. Instante. Ahora.

Es un don y como tal se expresa. Ilumina y camina, sosiega y vuela, enternece y palpita. Tiene garras y plumas. Sin rugir ruge, sin volar vuela. Y expresa la fiereza del cauto y del templado, del pacífico.

Corazón. Brotes de luz palpitante que expande vida. Latidos como millar de millares de estrellas que pulsan como pulsares, que sienten como almas imbuidas de ritmo, de cadencia, de son con son. Respirar y brillar. Expandir y soltar. Inspirar y amar desde dentro lo que estuvo fuera. Y mirar desde fuera cuanto es dentro.

Corazón del uno y del todos. Corazón del hombre y atanor de estrellas.Y de almas viajeras que empiezan su viaje de estrella en estrella y de mundo en mundo, de hombre en hombre, de mujer en mujer, de dormido en despierto y de despierto en águilas oteadoras, en tigres amamantados por rugir de rugidos y en lobos aulladores. Cantores que cantan como almas solitarias que ven en la noche porque desde la noche despiertan. Espíritus de la Luz. Almas del camino entre mundos. Corazones de fuego y agua que en la tierra germinan y crecen. Y en el aire vierten su tañido, y su canto, y el gritar de corazones rotos por el tiempo y el olvido.

Es un don y como tal se expresa: caminantes entre mundos que hacen el camino y, al caminar, vuelan. Y al cantar rugen. Y al rugir apartan sombras. Y al volar el aire tiembla, y alejan las nubes, y el sol penetra. Guerreros de la Luz.



                                                                                            Al verdadero y único guerrero de la Luz: tú.






miércoles, 10 de junio de 2015

RUMOR DE OLAS




Cuando se retire la ola qué quedará de la orilla.
Qué quedará de la orilla cuando la espuma deje de rugir y crepite, solo crepite, diluyéndose entre las piedras…, y la arena brille. Soles diminutos que resplandecen para ser ahogados nuevamente por mar de mares, por agua que trae y lleva pensamientos, temores y flores, locuras y corduras, sensaciones, vuelos y gaviotas, y sirenas que se debaten entre dos mundos como si de dos mundos fueran.

Qué quedará de la orilla cuando se retire la ola. Y el mar, la mar, desencadene recuerdos, miradas al pasado y miradas al futuro. Y el presente se pierda sin perderse porque la mar no dormita, aun a pesar de parecer calma y sosegada. Presente, quietud hecha tersura cristalina que refleja cielos y estrellas, nubes y atardeceres, amaneceres como rocas que se asoman a la infinitud más asequible y más lejana. El espejo donde el mundo se mira y la eternidad se contempla.

Pasos dados en la orilla entre dos mundos. En la virtud más sincera del hombre que camina su vida a tientas entre luces y penumbras, entre oscuridades y oquedades del alma. Cubículos de la conciencia  donde nos perdemos y nos encontramos…,y volvemos a perdernos y a encontrar el camino.

Flores que echan raíces en la arena. Y en la orilla amantes de nácares, de perlas custodiadas por mares legendarios. Sueños de mar y sal que son como el alma: bullir de vida silenciosa que ruidosa camina entre dos mundos y sigilosa busca el rumor de las olas, sin olas. Y el silencio más liviano y acompañante en el horizonte de la vida. 






jueves, 4 de junio de 2015

EL VUELO DEL AGUILA




Despliego las alas y estremezco el aire que me envuelve. Rumor de vuelos contenidos: los que fueron, el que es, los que serán.

Salto desde la cumbre más primigenia, montaña del tiempo, montaña sagrada, de la vida, del Gran Espíritu de la Luz, Monte Meru de las estrellas. Y alzo el vuelo.

Ella vive en mí. Ella yo es. Y en ella, y en sus resplandores aéreos encuentro mi legado, el que a mi mismo he dejado, el que es en mí…, libre y sin ataduras.

Alzo el vuelo y la densidad se hace sutil, y lo sutil tenue como el aire de cristal invisible, y la luz se descompone en colores, y el color en vibraciones, y las vibraciones en tonos, y los tonos en música. Y al poner rumbo a las estrellas música de esferas bañan mis oídos. Y oigo en ella mi propia voz, mi propio canto, y el batir de mis alas.

Águila en mí que es. Águila en mí que soy. Cuando se viste de hombre y cambia su nombre por el mío, camina en la vida deteniendo su vuelo. Y al mirar al cielo y soñar con las nubes, al ver las estrellas y en ellas reconocer mi hogar, al sentir el viento en la cara y la lluvia de frente… siento nostalgia de su vuelo. Y al caminar quiero volar. Porque yo soy ella y ella es yo. Un alma vestida de terruño con alas de colores y una intensa luz azul rodeándome. Un águila vestida de humano.

Águila que imitas el vuelo de los ángeles, y el tañido de la luz, y la mirada más certera y profunda al corazón…, hazme volar y no me dejes olvidar el vuelo. Pues cuando vuelo soy. Cuando soy vuelo. Y es el vuelo lo que distingue al ángel y no los pesados pasos dados sobre el mundo, vestido de carne y huesos y atrapado por el tiempo.