Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 28 de diciembre de 2012

EL VIEJO DE LA MONTAÑA: "EL GUERRERO"







El primer día del sexto sol el viejo de la montaña se levantó temprano. Al bajar desde la montaña hasta el valle, buscando el camino que conduce a la ciudad, se encontró con un caminante que portaba espada y escudo, y cubría el vestido de su alma con vestiduras de guerrero. Este, reconociendo al hombre de paz, le preguntó:

- “¡Oh, sabio de la montaña, hombre rico en pobreza que sigues tu camino sin importarte el tiempo ni la distancia!. ¡El que acaricia el viento con sonidos que contienen palabras y palabras que contienen sentidos, y sentidos que explican los mil y un secretos del existir!. Dime: ¿ Cuál es el secreto del guerrero que sin espada entabla combate con la vida, y cada día sobrevive a cada batalla en cada recodo del camino?”.

Y el viejo de la montaña le contestó:

- “¡Ay, general, el que cubre su camino con el llanto y la sangre de los que a espada mueren, y por tu espada gritan tu nombre desde el país de los idos para siempre!.

¡Ay, general, el que sueña con la victoria y teme la derrota, el que ve en su espada la prolongación de su brazo, el que vive porque morir sería no luchar!.

El secreto de la batalla vivida es no vivirla como batalla. El secreto de vivir en este mundo es no vivir la vida como una lucha".

- “¿Y qué he de hacer cada mañana –preguntó el guerrero- cuando el primer rayo de sol acaricie la hoja de mi espada y en su brillo esta vea el clamor de la derrota y la victoria, del vencedor y el vencido.. y me susurre al oído: “el campo de batalla te aguarda”.

Y el viejo le dijo:

- “El secreto del día a día es el fluir de los vientos y las luces, del agua y las nubes, incluso del fugaz reflejo del sol sobre tu espada...,  mas no hay batalla que librar ni terreno que defender.
  
En verdad te digo que el secreto de toda batalla estriba en que no existe y que el alma del afán por ganar no es mas que el miedo a perder”.

Y el guerrero, al oír tan sabias palabras, dejó a un lado su espada y su escudo para siempre, lavó sus manos y su cara en el cercano río, y dijo:

- “¿Para qué querer luchar si sólo puedo vivir?. Fluiré como este río, y al llegar al mar y terminar mis días y mis noches, diré hacia mis adentros: Ni siquiera he de vencer a la muerte, porque solo la vida ha sido, es y será mi compañera”.

Y el viejo de la montaña, esbozando una ligera sonrisa, siguió su camino.









viernes, 21 de diciembre de 2012

REPARTIENDO LUZ


Sólo se me ocurre esto...: repartir Luz.

Qué puedo desear, qué puedo transmitir, a mis hermanos del camino, a los que acompasan sus pasos con los míos en los amaneceres y atardeceres de mis “Crónicas desde Shambala”. Qué puedo desearles, desde el corazón, en este preciso momento en el que acabamos de atravesar el umbral de la puerta cósmica que nos llevará a un tiempo y a un mundo de las luces, coincidiendo con la navidad y el año nuevo.

Sólo puedo desearos Luz. Que la Luz alumbre vuestro camino. Que vuestro corazón cada noche se acune a sí mismo en su propia Luz. Que las ventanas de vuestros días, de cada uno de vuestros días, sean ojos que sólo vean Luz, ojos a través de los cuales tan solo la Luz de este mundo y la del otro mundo, la del que nos vio nacer, penetre.

Qué puedo desearos, mis hermanos de la distancia, aquellos hermanos a los que no conozco en este tiempo, a los que nunca he estrechado la mano o dado un abrazo, con los que nunca he cruzado una mirada..., porque el tiempo y la materia imponen sus leyes. A todos vosotros, a todas vosotras, que os conozco sin conoceros, que me conocéis sin conocerme, sólo puedo desearos Luz..., mucha Luz.

Hubo un tiempo en el que la Luz lo llenaba todo, porque la Luz era nuestra casa, el hogar donde nos forjamos como espíritus viajeros de estrella en estrella, de mundo en mundo..., y esa Luz, como una semilla que contiene todo conocimiento de todo tiempo, nos acompaña en el cofre del preciado tesoro de nuestro corazón, en el átomo de luz que palpita en él. A la espera de la sagrada palabra, de la sagrada indicación, de la voz sin voz que ha de despertarla, caminamos nuestros caminos. Y en los caminos y los pasos dados, nos encontramos en espacios virtuales que están hechos para liberar al hombre, y permitirle crecer y encontrarse con hermanos de la Luz que viven en ciudades diferentes, en países y tierras lejanas. “¡Despierta!”, es la palabra sin palabra que espera oír la sagrada semilla de Luz.

Sólo puedo desearos eso: Luz, infinitos destellos de Luz..., para estos días, para el nuevo año, para el nuevo ciclo, en vuestras mentes, en vuestros corazones, en los caminos sin camino que andaréis, en las ventanas del espíritu que se asoma por vuestros ojos, en las manos extendidas buscando otras manos...

Feliz ciclo. Feliz retorno. Feliz inicio del sendero de la Luz, el que se despliega ante nosotros para nosotros y las generaciones venideras.
El tiempo de las sombras ha terminado. Bienvenido sea el tiempo del Renacimiento, la Nueva Era de la Luz.

Gracias a todos por estar ahí, por haberme permitido despertar en vosotros, sentirme en vosotros y desde vosotros buscarme.










viernes, 14 de diciembre de 2012

DÉJAME SER


Oh, ser de la suprema Luz.
Oh, ser del resplandeciente oro.

Déjame ser Tú en mí, conscientemente.
Inúndame con tu infinita sabiduría.

Conciénciame de la verdad que Es,
y apártame  del ilusorio camino de lo que parece Ser.

Estimula mi esencia.
Despierta la sagrada semilla de Luz que palpita en mi corazón.

Oh, ser de la luz que no se ve mátame en la muerte que vivifica,
aquella que difumina mi nombre y despierta mi ser interno.

Déjame conocer para ser más Tú, para ayudar a despertar y a ser libres.

Oh, gran ser de la luz que Es y que todo lo impregna,
gran ser de la primera energía y del primer suspiro,
poseedor del infinito poder de los cuatro elementos.

Déjame ser Tú en mí, conscientemente. Y así, viviendo, estar más allá de la muerte. Y así, muriendo, estar más allá de la vida.








viernes, 7 de diciembre de 2012

SI ME BUSCAS






Yo no soy yo...
Te equivocas si quieres encontrarme aquí.

No me llames con mi nombre si buscas mi presencia...
Yo no tengo nombre.
Yo no tengo cuerpo.

No me preguntes por el sentido de mi vida.
Mi vida no tiene mas sentido que Vivir.
Porque no tengo vida, sino continuo morir y renacer.
Porque mi vida es muerte y mi muerte es vida.

Yo no estoy muerto..., porque vivo en todo.
Yo no estoy vivo..., porque muero en todo.

No me busques en mi casa.
Yo no tengo casa, sino mundo.
Yo no tengo techo, sino estrellas.

Para encontrarme no preguntes a mis amigos,
pues no tengo amigos sino hermanos.
Y no preguntes a mi familia, no tengo mas familia que la humanidad.

Para encontrarme, haz como el yo de mí que cree ser: se busca y se encuentra.