Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 28 de marzo de 2014

ENTRE DOS MUNDOS





En las tardes, cuando el sol comienza a descender 
y a bañarse en un mar naranja que acaricia la vista y roza el alma,
Sirena Morena se viste de viento y danza sobre la espuma.

Desnudez de besos vestidos de sal, 
brisa que cobija olor a olas turquesas,
susurros que visten el atardecer de pasión por vivir y por amar.

Al nadar tus caminos y caminar tus olas sueños de colores,
aroma de susurros vestidos de caricias no dadas. 

Templanza sobre las olas, 
olas que cantan tu nombre. 
Arrecifes de corazones rosas y verdes 
que buscan besar un cielo que reposa sobre dunas de agua. 
Mar que se mece y adormece con cada mirada perdida.

Cuando el sol se baña en la mar fuego en el agua, 
hervor que murmura deseos no expresados, 
Sirena Morena que se adentra en la arena 
y recorre la playa soñando vivir en un solo mundo.

Cuando abandonas el alma del mundo, 
la que se viste de mar y salitre, 
la del corazón de coral, 
caminas tus caminos entre pinos y anocheceres acariciando la arena, 
respirando estrellas, 
soñando vivir sólo entre sirenas. 
Porque entre hombres haces mil caminos
con piernas tejidas de añoranzas

Luciérnaga del agua de un tierno corazón 
que nada con las olas buscando siempre el sol.












viernes, 21 de marzo de 2014

CAMBIAR EL MUNDO




Para cambiar el mundo sólo hacen falta dos cosas: el mundo y tú mismo.
A ti ya te tienes y al mundo…, al mundo lo caminas día a día y en él forjas tus pasos y el espíritu que los anima.

Al mundo lo contemplas en hermanos y hermanas que tejen su historia vestida de vicisitudes, de búsquedas y respuestas, de alegrías y lágrimas al sol de la noche, de risas y carcajadas porque a la vida y en la vida estas son imprescindibles.
En la oscuridad el mundo se pierde de si mismo y en la luz se reencuentra.

Para cambiar el mundo sólo hace falta que lo cambies en ti, pues tu eres parte de cada uno de sus pasos. Y entre todos gestamos y vivimos su historia, en nuestra propia luz y oscuridad. Porque la luz del mundo es nuestra propia luz y su oscuridad no es mas que la sombra que nos cubre.

No quieras cambiar al mundo en otro pues, aunque ese otro también eres tú, sólo podrás cambiarte en tu propia singularidad, solo tú podrás hacer tu camino. Y sólo él podrá cambiarse a sí mismo.

No pretendas cambiarme, no pretendas hacerme mejor, sencillamente deja que la luz fluya  libremente a través tuyo, resplandece y deja que yo te vea resplandecer.
¿Acaso piensas que podemos cambiar lo de fuera cuando lo de dentro no ha cambiado?. ¿Acaso crees que dormidos podemos despertar al mundo?. ¿Acaso piensas que el mundo es algo diferente de ti mismo?.

Antes o después surgirá un nuevo modelo social. El paradigma de lo que es o debe ser una sociedad libre, civilizada, de lo que es el progreso…., cambiará. Y lo nuevo sustituirá a lo viejo. Se acuñarán en el mundo nuevos valores, valores fundamentados en la antítesis de un progreso irreal que nos han hecho creer consecuente y válido, además de exclusivo. Pero tú y yo sabemos que el cambio va por otro lado: Cámbiate a ti mismo para cambiar al mundo.


El mundo no puede estar permanentemente resarciéndose de entre sus propias cenizas, levantando naciones sobre fuego y escombros, sobre dolor y calcañar de dientes. La única revolución posible es la revolución de la conciencia. Y esa sólo puedes hacerla tú mismo y en ti mismo. Yo puedo alumbrarte el camino, respirar tu mismo aire, contarte cómo respiro y sueño, cómo camino y amo… pero no puedo dar tus pasos, ni abrir tus ojos cada mañana aunque en mí los abra, no puedo henchir tus pulmones por los míos, ni volar por ti sobre la espesura del bosque. Solo tú puedes hacer lo que solo tú tienes que hacer: Mira al mundo, siéntelo en ti, ámalo y cámbialo en ti pues, además, en tu particularidad eres su totalidad y en tu individualidad eres el primer y último escalón del cambio.







viernes, 14 de marzo de 2014

VES EN MÍ

¿Qué puedo hacer para hacer tu camino?, que no puedo hacerlo, ni labrar tu campo, ni sembrar tus flores, ni aventar el trigo de tu trecho andado…

¿Qué puedo encontrar en mi camino que a ti te sirva como un paso dado?, si solo puedo dar los míos y seguir el rumbo que me he trazado en un tiempo vivido que he olvidado.

¿Qué puedo hacer por ti que no sepas tu hacer?, si todo fue dicho y todo lo hecho no es mas que parte de una gran parte que a todo acoge y todo tiene, y nada nuevo bajo el sol se mueve.

¿Qué quieres que te recuerde que tú no sepas?.

¿Qué quieres que te diga que tú no sepas?. ¿Acaso piensas que yo se lo que tú no sabes?.

Si vivir por ti no puedo, ni morir, ni reír, ni llorar o lanzar un beso al infinito y besar los labios de la vida. No esperes encontrar en las flores de mi jardín alado el sentido de tus pasos, que son los míos pero por ti dados.

¿Qué puedo hacer por ti mas que recordarte lo que ya sabes?. Y en tu recuerdo hallarás el camino que ya has andado, olvidado, adormecido, subyugado por el tiempo y la distancia medida en latidos del alma…

¿Qué puedo hacer por ti mas que lo hago?, vestirme de espejo para que en mi veas lo que eres: poesía vestida de luz, prosa vestida de cielo, amaneceres como nacimientos y despertares como suaves olas que descansan por fin sobre la orilla y se recogen susurrando esperanzas. Eres la voz de la vida, el canto de los pájaros, la luz del sol, resplandor de estrellas que busca miradas donde refugiarse, agua que busca ser bebida, sabiduría andante que se sabe dormida y busca despertarse. Sólo puedo decirte: ves en mi lo que hay en ti.








viernes, 7 de marzo de 2014

ESTRELLAS




Estrellas…, miro a las estrellas y en ellas sueña su sueño el olvido.
Miro a las estrellas, y su brillo, como el brillo de un millar de almas cristalinas, atraviesa mis pupilas y llega hasta lo más hondo y más sagrado de mi.

A las estrellas miro y mi mirada esconde mil miradas, aquellas que he dirigido al hogar de los ancestros desde el inicio de mi propio inicio en este mundo, bajo este cielo.

Las miro y las siento, las añoro. Las miro y recuerdo viajes sin movimiento, inercias contenidas en alas arcoiris hechas para navegar entre nebulosas y galaxias, de estrella en estrella y de mundo en mundo, consumiendo un tiempo sin tiempo que me ayudaba a viajar siguiendo el pulso de espíritus alados que habitan los espacios siderales.

Miro a las estrellas y al mirarlas ellas me miran, y al mirarme me contemplan como a un pequeño punto de luz que más grande se hace si se acercan, pues soy como ellas son. Y soy lo que ellas son. Y en el centro de todas ellas, en este lado del universo que habito, fui creado.

Las miro y atesoro añoranzas como lágrimas de luz que  adornan el cielo. Las miro y cautivo quedo del semblante nocturno de un dios cósmico que cada noche me regala profundidades donde perderme y buscarme, donde buscarme y encontrarme.

Fascinación, bendita fascinación la que sobre mi ejerce el gran mar de los antepasados y sus perlas de luz. Bendita fascinación que no tiene tiempo, en este mundo de tiempo contenido en ropajes de carne y huesos que esconden la mayor de las maravillas.

Aún hoy miro a las estrellas como la primera noche en que lo hice, siendo un niño. Y siendo un niño regresaré a ellas.



                                                                        









sábado, 1 de marzo de 2014

LUZ DE SIRIO



Por mis puertas de luz penetra su luz, luz que me conecta con lo que Soy y el Hogar Primigenio, afinada energía que me trasciende y me mantiene sutilmente, que alimenta el vuelo del águila de mi corazón arcoiris. Luz titilante, adornada de verdes a mis ojos, que levanta por el horizonte asida a un can de estrellas cercano a un mítico gigante.

En mis caminos, cuando trazo redes de luz, conexiones tejidas de tiempo en tiempo y de mundo en mundo, contemplo sus destellos y los dejo llegar hasta lo más profundo de mi. Y en su luz mi luz se hace suya.

Mas con el tiempo no solo llegaron destellos y energías sutiles infiltradas por los poros de la piel de luz, que no es piel porque la luz no traza caricias sobre si misma y el alma no vive el tiempo como el tiempo que concebimos. Con el tiempo, las miradas embelesadas y perdidas en un cielo invernal invadido de estrellas como hogares lejanos, como pasillos a otras estancias..., se tornaron vínculos que afloraban, historias sin tiempo vestidas de tiempos lejanos. Con el tiempo, todo esto se tornó en voces inaudibles, palabras que cabalgan esferas, matrices preñadas de formas contenedoras de información, geometrías como cuerpos de almas destinadas a recomponer estructuras de pensamientos, de ideaciones y percepciones de la realidad, experiencias del mundo en mi mundo... mundo de carne y huesos sin carne y sin huesos, porque la luz lo constituye todo y de luz todo cuanto ves se adorna. Maestros de luz cristalizada que viajaron sin viajar hasta mi por un camino hecho de estrellas.

En el transitar por los caminos del mundo y los trazados de mundo en mundo, la luz se convierte en el atanor donde se gesta la vida, la que traemos, compartimos, transmitimos y preservamos. Y es la vida de lo que Somos en lo que somos. Aquella de la que sólo somos pólenes de nombres y apellidos con aires de grandeza.

En el transitar por los caminos del mundo y los trazados de mundo en mundo, atesorando vivencias y olvidos, preguntas y certezas, disipando el velo que me cubre de un sueño elegido sin azar...: Hermanos de Luz y de la Luz, luces desprendidas de un cielo estrellado que me acompaña en cada momento sea de noche o de día, sea el invierno o las flores canten al tiempo en el que la vida se gesta...

Y cada noche de cada día, desde que el día y la noche contemplan mis pasos sobre este mundo, mi primera mirada al firmamento es para buscar su mirada al mundo. Y ella siempre está ahí: Sirio.