Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 29 de julio de 2011

CLAVES DEL MUNDO REAL: LA DIMENSIÓN INSONDABLE



La dimensión insondable está aquí.
Hablamos de ella como lejana, paralela, inalcanzable, sutil, diferenciada...
Pero lo cierto es que la dimensión insondable está aquí mismo. Forma parte de ti y de mi. Está en nosotros como nosotros estamos en ella.

Cuando decimos “el otro lado” hablamos realmente de este lado. Porque todo queda en este lado. “El otro lado” y este son el mismo.

La dimensión insondable lo es porque nuestra atención está depositada en una fracción de lo que llamamos realidad a la que nuestra mente, y la totalidad de la mente orgánica que sostiene la autoimagen de nuestro cuerpo, le ha concedido verosimilitud y exclusividad. Pero “el otro lado” y este lado son el mismo.
Todo es un contínuo diferenciado por la mente y por la percepción, por la creencia y la racionalidad.

La realidad, lo que llamamos realidad, constituida por hechos consumados, objetivos, físicos, por leyes físicas inalterables..., es vulnerable, voluble, alterable, modificable, dúctil... Parece no serlo, pero lo es. Parece robusta y consistente, pero es versátil y modelable.

La dura realidad es, “en realidad”, la voluble realidad. Pero creemos que ésta es inalterable y que lo material, lo físico, lo denso, no se puede modificar, manteniendo unas constantes predecibles. Pero esto no es así. Por eso, a veces, los objetos parecen vulnerar las leyes físicas y presenciamos fenómenos que contradicen toda lógica, acontecimientos que vulneran el comportamiento asociado al mundo y sus manifestaciones.

El otro lado, la dimensión insondable, está aquí mismo.
Si asumes esto con todo tu ser, si lo incorporas en cada célula, te situarás en el umbral de una percepción diferente y más amplia. Y, además, la realidad física adquirirá, bajo determinadas condiciones, características asombrosas, comportándose de una manera que llamarías sobrenatural. Parecerá una vulneración de lo posible y, en cierto sentido, así será.

No pienses que lo que queda más allá de lo que concebimos como normal, habitual, cotidiano..., es extraordinario. Pensar esto lo sitúa al otro lado de una frontera tejida por la mente. Es decir, en un nivel diferente y lejano, próximo (porque lo asumes), pero lejano. Lo sigues asumiendo en un lugar diferente, factible, pero poco probable.
No pienses esto. Piensa que esa otra realidad está a continuación de esta, sin frontera que las separe. Sencillamente, es una continuidad que no vemos, que no percibimos, que consideramos de “otro mundo” y que, por ello, perceptivamente y fenomenológicamente no se nos muestra salvo en ocasiones. Pero el mundo es extraordinario. La realidad es extraordinaria..., y en ella todo es posible.
Asume esto porque, siendo todo lo que ves lo mismo y teniendo la misma naturaleza, es susceptible no solo de seguir tus indicaciones, sino de abrir puertas o ventanas a habitaciones que forman parte de esta misma casa.

Esta es la dimensión insondable. Esta dimensión es sondable. 




viernes, 22 de julio de 2011

CLAVES DEL MUNDO REAL: LA REALIDAD SE CONSTRUYE




Cuando decimos “mundo real”..., no sabemos lo que decimos..., realmente no sabemos lo que decimos.

Cuando decimos “no es real”..., no sabemos lo que decimos. Ni lo sabemos cuando decimos “es real”.

Cuando decimos “pertenece al mundo de la imaginación”..., no sabemos lo que decimos. Ni cuando decimos “lo he imaginado”.

Cuando decimos “no existe”...., no sabemos lo que decimos. Ni cuando decimos “existe”.

Cuando decimos “no puede ser”..., no sabemos lo que decimos. Ni cuando decimos “es imposible”.

No sabemos lo que decimos cuando decimos “es creíble”. Y mucho menos cuando decimos “es increíble”.

El tejido de la realidad, de la plausible imposibilidad manifiesta que nos rodea, a la que pertenecemos, y de la que estamos hechos, se alimenta del continuo energético y creacional de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos, de todas nuestras ideaciones, de nuestras vivencias oníricas, y de la densa materialidad energética de los hechos llamados objetivos, físicos y consumados. Pero todo ello pertenece y forma parte de la substancial materialidad y puente existente entre la realidad física manifiesta y la irrealidad física inmanifiesta. Todo ello viene a formar parte de lo que llamamos “lo existente”, la realidad. Algo que a menudo segregamos en posible e imposible, en inexistente y existente, porque atendemos a patrones heredados en la mayor parte de los casos, y re-aprendidos y afianzados en la posterioridad de nuestros días.

Lo cierto es que LA REALIDAD SE CONSTRUYE. Y que así, CONSTRUIMOS LA REALIDAD.

Todo cuanto ves, tan solo es en una pequeña fracción de si mismo y de ti mismo. Pero le has otorgado el cariz y el peso de lo incuestionable, afianzando las fronteras, las barreras, entre el mundo concreto y físico y el de la ideación y sutil.
Lo cierto es que todo ello convive en un continuun donde la distancia está marcada por tu percepción y por tu creencia. Pero todo sucede en un mismo y único plano. Tomar conciencia de ello, y superar esa barrera, nos conducirá a construir la realidad que queremos.

Energéticamente, el mundo es la recreación concretizada de una ideación ajena y de la que formamos parte, que se construye y se autoconstruye. Esa ideación ajena es el subproducto de la supermente cósmica a la que pertenecemos. Somos como neuronas autoconscientes que coparticipan de esa realidad, y que tienen potencialidad para re-estructurar lo existente, su devenir, el resultado experiencial y el propio universo.

Por todo esto es tan importante tomar conciencia de lo que significamos con respecto a lo real, cuál es nuestro papel en todo ello, y el significado de todo cuanto vemos como una ideación materializada justo a nuestra medida (a la justa medida de una parte de nosotros). Por eso, es importante comprender que desde lo que vemos a lo que es, todo ello es un escenario energético y material sometido a una fracción del espacio-tiempo y diseñado para servir de soporte a nuestras existencias físicas. Y que, del mismo modo, puede ser rediseñado por nosotros, aportándole principios conductuales más flexibles, extensos y liberadores, dando lugar a un universo más rico, benévolo y luminoso.







viernes, 15 de julio de 2011

PALABRAS ALADAS



Son palabras aladas...
Tienen vida propia, se mueven y organizan a su gusto, completan frases y mensajes, sentidos...

No son palabras, son... esencias cristalinas, luces, destellos, estrellas escapadas por los dedos, energías susurrantes, trazos de color iridiscente..., todo un misterio que camina sobre el papel o sobre el teclado siguiendo ritmos propios que escapan a mis pensamientos y a mi voluntad.

Ellas se autoescriben.
Cuando abro el canal de luz, torrentes de agua cristalina y viva se derraman por él, sorprendiendo a mi propia creatividad.
Describirlo es aclaratorio, pero definirlo es robarle el alma y sentenciarlo a no ser comprendido. Por eso no quiero definirlo, sino solo esbozarlo con detalles, sugerir sentidos y profundidades.

Ellas se autocomponen. No surgen de la mente. Si hubiera que definir un sitio, diría que brotan del corazón. Escribo con el corazón. Este me presta palabras, que no son mas que el ropaje de los significados, de las sugerencias y de los desafíos a la conciencia del estar despierto pero dormido que constantemente emito. La clave está en trascender la forma dejándose acariciar por ella. La clave está en sentir las palabras como elementos que contienen una energía vinculada a la conciencia, y plasmadas para alimentarla o removerla.

A veces podría decir que las palabras son luz estructurada gramaticalmente, y con capacidad para llevarte de viaje al lugar donde sabes que tú eres esencialmente.
Me atrevería a decir que ellas me escriben y definen a mí, a lo que soy en la forma de lo que creo ser: un caminante descalzo que necesita escribir, y que a gritos desde su silencio ha encontrado un sentido al don de la palabra, al don de hacer que el alma cabalgue junto al viento al vestirse con palabras aladas.

jueves, 7 de julio de 2011

MIS RECUERDOS DEL FUTURO: MACHU PICCHU




América, el Nuevo Mundo, es un continente en plena juventud que quizá hoy se encuentre en una prolongada adolescencia, dejándose crecer y madurando, esperando llegar a una adultez que deberá darle el protagonismo que merece y debe asumir.

Sin lugar a dudas, América no conoció mejores tiempos que los prehispánicos, que los precolombinos. Sin duda, su tiempo de las luces tuvo lugar en una época en la que, desde luego, los europeos aún no habíamos pisado el continente..., al menos oficialmente. Muy probablemente sus costas fueran secretamente acariciadas por navíos templarios. Y, con anterioridad, por navíos procedentes del norte de Europa y sus aguerridos vikingos. Y, mucho antes (como parece demostrado también), por embarcaciones asiáticas procedentes de la lejana China. Y, en cualquier caso, los conocidos mapas de Piris Reis son, en sí mismos y por si solos, un descarado desafío a lo que conocemos de la historia y, consecuentemente, sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo y los pueblos transoceánicos que lo visitaron. Aunque, a pesar de todo, América aún está por descubrir.

Hablar de América es hablar de un gran durmiente que espera despertar. Pero pisar América es abrir los ojos de par en par.
No me sentí lejos de casa. De alguna forma nos sentimos en casa. Quizá la proximidad anímica de sus gentes o la ausencia de diferencias idiomáticas contribuyeron a ello. Pero América se nos antojó como una gran casa de puertas y ventanas abiertas, una gran casa, como si fuera la gran casa de los hombres y mujeres libres del mundo.

Por otro lado, visitar Perú no era otra cosa que hacer realidad un sueño. Y si el objetivo de los sueños no deja de ser otro que convertirlos en sueños hechos de vida real, visitar Perú y encontrarnos frente a frente con sus misterios, con su extrema lucidez y la extrema gallardía de los Andes, no fue otra cosa que el resultado de soñar despiertos y despertar soñando, y soñar después con regresar.

Este tipo de viajes son siempre para mí estratosféricos. Dice mi mujer que Europa es como una casa excesivamente amueblada. Y que, sin embargo, América es un hogar abierto y despejado. Añado yo, cerrando ahora los ojos y dejándome llevar por el recuerdo, que quizá el aire corre allí como en ningún sitio, acaricia el rostro como en  ningún sitio, y te presta la sensación de espacio abierto y libertad que ni siquiera las grandes extensiones de la meseta tibetana nos han dado.

Y si en Perú hay un lugar emblemático, icono de una cultura, de un tiempo, y de un misterio, ese no es otro que Machu Pichu.

En 1999 nuestro espíritu aventurero se alimentaba de una innata avidez por lo nuevo, por lo desconocido y por lo mistérico..., tal como hoy. Pero era nuestro segundo gran viaje a otro mundo, y comenzamos a convertirnos en devoradores de kilómetros. Quizá América ha sido muchas cosas en el pasado, y en el presente sigue siendo un lugar donde la naturaleza, las tradiciones, los dioses y las más sagradas preguntas conviven con la cotidianeidad más inmediata.

Machu Picchu está situada a unos 120 km. al noroeste de la capital del antiguo imperio inca (Cusco). Viajar desde aquí hasta la ciudad perdida de los incas fue toda una aventura. Un vetusto tren, seguro que el único en el mundo que cubre parte de su trayecto marcha atrás, fue el encargado de llevarnos hasta la localidad de Aguas Calientes. La difícil orografía de la zona hace que el trazado viario haya sido en parte de su recorrido diseñado en zigzag, a fin de evitar tener que rodear toda una tremenda y descomunal mole montañosa para superarla.

Todos nos mirábamos sorprendidos cuando el tren paraba en seco y parecía desandar marcha atrás el camino recorrido hasta el momento. La selva atravesada, a veces bordeando el río Urubamba hasta llegar a la citada localidad de Aguas Calientes, en plenos Andes Amazónicos, quedó empequeñecida cuando comenzamos el ascenso hasta la perdida ciudadela en un microbús que, en su recorrido, se esforzaba en compartir espacio con la espesura. En un suspiro el sagrado río Urubamba (antaño llamado Willka Mayu o Río del Sol) empieza a empequeñecer en la distancia, a convertirse no ya en una serpiente, sino en una vulgar lombriz que serpentea entre unas sorprendentes montañas.
A partir de este momento comenzamos a tomar conciencia que el sueño de pisar alguna vez Machu Picchu, la ciudad perdida de los incas, empezaba a hacerse realidad.

En cuanto a su historia, algunos afirman que su construcción (correspondiente al apogeo del Imperio Inca o Tawantisuyu, entre los siglos XV y XVI) se debió a la necesidad de contar con una fortaleza oculta desde la cual combatir a los españoles y que, incluso, el mismísimo Manco Capac II la utilizó como acuartelamiento. Otros la califican como ciudad de vestales, al tiempo que también se habla de Machu Picchu como ciudad ceremonial y de recogimiento, de acceso muy restringido, salvo en periodos de festividad (visión esta última que se me antoja más certera). También se dice de ella que fue construida como refugio y morada de la aristocracia inca en caso de un eventual ataque de los invasores españoles. En cualquier caso, lo cierto es que aunque estos anduvieron muy cerca, no la encontraron, lo que parece indicar que ya para entonces había sido abandonada y absorbida por la selva.

Caminar por esta ciudad es todo un gozo, toda una experiencia. Disfrutar de esta ciudadela en absoluto en ruinas, contemplar admirado el lugar donde se amarra al Sol (el Intihuatana) , comprobar cómo en el mismo diseño de esta fantástica ciudad y en la orografía de sus montañas están representados los míticos animales andinos: el cóndor, el lagarto y el puma..., forma parte del gran tesoro de mis inigualables momentos vividos. Todo ello convierte esta visita en una especie de viaje al mundo de los sueños. Ciertamente, todo lo que pueda decir sobre este enclave de poder y de saber es poco. Pero recomiendo encarecidamente que se visite.

Machu Picchu (Montaña Vieja) fue descubierta en 1911 por el profesor estadounidense Hiram Bingham. Noventa años después, aparecía ante nuestros ojos (éramos nosotros quienes aparecíamos ante los suyos) como una mítica Shambala andina, e imagino Machu Picchu custodiada por poderosos Apus (los espíritus de las montañas) y mi fantasía vuela hasta una Machu Picchu secreta y subterránea aún por descubrir. 



viernes, 1 de julio de 2011

YO EN TI







Hazte tú la pregunta para que yo la haga.

Yo buscaré la respuesta para que tú la encuentres.

Anda tu camino para que yo ande el mío.

Ya que yo estoy en ti y tú en mí, como yo soy tú y tú eres yo.., si un paso doy tú lo das conmigo, si alcanzas la Luz estaré contigo.