EL VIEJO DE LA MONTAÑA: LA MAGIA DE LA VIDA




Cierto día, de entre los muchos días de aquél año, un preguntador dijo al viejo de la montaña:

-         “Hombre Mago, ¿qué es la Magia de la Vida?”.

Y este le contestó:

-         “Amor,  conocimiento, comprensión... En verdad te digo que cada vez que busques y encuentres, o inicies un camino, o andes los senderos de la vida..., en conciencia. Cada vez que te necesiten, y acudas, ofreciendo tu mano y tu luz. Siempre que mires al corazón con los ojos del corazón. Siempre que oigas con los oídos del entendimiento..,. estarás empleando la Magia de la Vida.”

-         “¿Y dónde se aprende esta magia?”, preguntó nuevamente el andador de preguntas, acostumbrado a inquirir sin hacer sus propios caminos.

-         “Se aprende –dijo el viejo- en la cotidianeidad de tus días y tus noches, en el caminar de tus pies sobre este mundo, y en tu aleteo en los mundos sutiles y radiantes (aquellos en los que apenas crees porque quieres tocarlos con tus manos en vez de aprehenderlos con tu luz)”.

-         “¿Pero dónde está esa magia?” – insistió-

Y el viejo de la montaña dijo:

-         “Está en todo. Y, estando en todo, forma parte de ti como tú formas parte de ella. Porque todo por ella se mueve y a ella obedece.
El cuerpo de esta magia es la creación. Su brazo en la Tierra, el hombre. Su clave, la comprensión. Su libro, el conocimiento. Su aplicación, la sabiduría. Y su fuerza, el amor.”

Y, una vez más, sus palabras acariciaron el aire con la fuerza del vendaval y la sutileza de un beso.








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