Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
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MÚSICA

viernes, 9 de septiembre de 2011

EL VIEJO DE LA MONTAÑA (EL PEREGRINO)




Cuando el viejo de la montaña caminaba sobre sus propios pasos no desandaba el camino andado sencillamente, decía, lo andaba en una dirección diferente. Quizá por eso los que le veían marchar nunca le veían alejarse, nunca se perdía en la lejanía.
En una ocasión, antes que decidiera marcharse a vivir en la soledad, compartió su camino con un peregrino que hacía el viaje de retorno a casa. Y el viejo le preguntó:

“¿De verdad que estuviste en la montaña sagrada, diste tres vueltas en torno a la roca maravillosa, y después danzaste al son de la luz de la luna llena?. ¿Y ahora regresas a casa?.
Si en verdad es así, y nos has visto que en todo momento llevabas tu casa contigo, ¿cómo reconocerás una montaña sagrada sin que otro te lo diga?. ¿Cómo encontrarás la roca maravillosa sobre la que hundirás tu espada?. ¿Y cuándo sabrás que has de bailar al son de la luz de la luna llena?.
Cuando iniciaste el camino de ida iniciaste el camino de vuelta. Pero la verdad es que nunca te marchaste porque nunca te alejaste de ti. ¿Cómo puedes regresar al hogar que nunca dejaste?. “

El peregrino intentaba retener en la memoria cada palabra, cada gesto, cada inflexión de la voz del viejo Maestro; los matices eran intensos, y las pausas parecían breves eternidades destinadas a permitir que el mensaje llegara y tomara posesión del viajero. Este le preguntó:

"Pero Maestro, qué haré yo sin una luz que me ilumine, sin un cielo cuyas estrellas me muestren el camino, sin el sabio consejo de alguien como tú que me muestre los pasos que debo dar...?."

"¿De verdad crees –contestó el viejo- que los niños caminan de la mano de sus padres durante toda su vida, que en ningún momento se atreven a andar solos o a hacer de sus pasos y con sus pasos su propio camino dejando atrás la niñez?. En verdad te digo que, por mucho que yo te muestre el camino, tú has de hacerlo por ti mismo, y enfrentarte a sus luces y sus sombras, para vencer tus oscuridades y aprender a vivir, y a distinguir dónde está la virtud de las acciones y de los pensamientos. Porque ello es crucial para que despiertes y des a luz al Maestro que en ti vive, pues yo no soy la Luz de tu camino, sino solo un caminante que te dice qué debes hacer para despertar. Pues al andar en la vida, y distraído con el paisaje, puedes creer que la iluminación es un hecho extraordinario que solo sucede a hombres extraordinarios y no veas que, en tal caso, tú lo eres. Así que despierta, descubre la Luz de tu interior, e iníciate en la Magia de la Vida."





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