Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 20 de diciembre de 2013

EN EL AGUA



En el agua..., tenía los pies en el agua y la mirada algo más allá de su superficie, en un lugar remotamente cercano..., donde habito siendo, donde sueño despierto...

En el agua, tenía los pies en el agua pero el corazón en las alturas...
Algo más arriba de las nubes, entre estas y las estrellas, está el hogar de los pensamientos, de todos y cada uno de los pensamientos..., flotan ingrávidos, llueven sobre nosotros, se introducen en nuestros sueños..., nos acompañan en cada despertar... Y al ponerse el sol se adormecen con nosotros y se dejan oír cuando el alma escapa a los mundos de colores vívidos, en aquello que llamamos sueños.

En el agua, tenía los pies en el agua y la mirada más allá de su superficie, en la más tierna profundidad de su faz, del rostro de cristal roto que no se rompe, que se tersa y se pliega, que se calma y se arruga, y estalla, y se mece, y grita, y susurra...
Más allá de todo esto estaba. Donde se quiebra el llanto y se convierte en risa, donde la risa se deshoja y se convierte en pena, donde cada madre y cada padre recogen el primer llanto de una vida nueva que se asoma al mundo y al mundo observa desde ojos nuevos que no tienen sueño, sino ansias de vivir despiertos y abiertos volver al seno de la Madre Tierra y al rostro del Padre Cielo.

En el agua, tenía los pies en el agua y el cabello rozando las nubes: el techo de mi casa sin paredes y sin suelo, sin cortinas, sin ventanas, sin puertas... Porque mi casa es el mundo y sus paredes son montañas, sus suelos grandes llanuras, sus techos azules de luz tamizada que esconden estrellas y misterios en forma de agua cristalina que se deja llover como versos que manan de un corazón puro que suspira nombres de flores y besos, besos en labios sonrojados que entreabiertos hablan sin hablar porque el amor no se marchita cuando lo besas..., sus balcones desfiladeros y sus ríos carcajadas de la vida al sentirse llena de sí misma en su propia casa, en el mundo que es y en el que somos viajeros sin tiempo apresados por el tiempo.

En el agua, tenía los pies en el agua, agua cálida como la propia vida, agua dulce como besos de la Madre Vida en mi primer aliento.





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