Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
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MÚSICA

viernes, 17 de junio de 2011

EL VIEJO DE LA MONTAÑA: "EL HOMBRE QUE PERDIÓ LA VERDAD, EL CAMINO Y EL SENTIDO"




En la mañana del primer día, del primer año, tras nacer al quinto sol, el viejo de la montaña paseaba tranquilamente entre la leve espesura del matorral.
Encontró a un hombre buscando entre las ramas caídas, entre las piedras, y entre las hojas que recordaban los últimos días del otoño. Y le preguntó:

“¿Qué buscas, mi desconocido amigo, con tanto afán, sin llevar la mirada más allá del suelo?.”

El hombre le contestó:

“He perdido la Verdad, y la busco desesperadamente. He perdido el camino, y lo busco desesperadamente. He perdido el sentido, y lo busco desesperadamente...
¿Acaso tu no has perdido el camino, ni la Verdad, ni el sentido?.”

De inmediato, el viejo le dijo:

“No busca el que encuentra. No encuentra el que busca.
¿Cómo vas a perder la Verdad que vive en ti, el camino sobre el que andas o el sentido de los pasos que das desde que posaste por vez primera los pies sobre este mundo?.
No necesitas buscar lo que tienes. No puedes perder aquello que eres.
Si quieres encontrar, no busques.”

“¿Pero si no busco –replicó el hombre- como he de encontrar lo que he perdido?”.

A lo que el viejo le contestó:

“No has perdido la Verdad, te has perdido de ella.
Nos has perdido el camino, has olvidado la dirección en la que trazas tus pasos.
No has perdido el sentido, eres un amnésico solitario que sonámbulo sueña estar despierto.

Si quieres encontrar, no busques. Déjate vivir. Y levanta tu mirada. El sabor y el color de lo inmediato no te dejarán ver lo que significas en el tiempo. Y lo que, más allá del tiempo, realmente eres cuando dices buscar la Verdad, el camino y el sentido.”

Conmovido, el hombre perdió su mirada en el horizonte, respiró profundamente y se sentó en el suelo. Quiso mirar nuevamente al viejo de la montaña, pero este ya no estaba allí, ni podía verle en la lejanía...
Quizá algún día volvería a encontrarlo. Quizá algún día se encontrarían en el camino.





10 comentarios:

  1. Muy hermosa narracion llena de espperanza y con un profunddo mensaje, no busques déjate vivir, la vida es hermosa y venimos a ser felices, por eso déjate vivir.

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  2. Lindo, muy especial para estos tiempos de agites y de virtualidades q nos distraen de nuestra escencia...Gracias (Las metáforas ayudan a que cada uno pongamos nuestra "forma" a trabajar y a ubicar la fuente de nuestras carencias.)

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  3. Carmen Martín Segovia.18 de junio de 2011, 13:52

    Gracias Miguel Ángel. Verdaderamente esa búsqueda incesante de muchos de nosotros ha estado tan desvinculada de la dirección correcta...pero qué cierto es que para encontrar primero hay que indagar, sí buscar, aún en los sitios más inhóspitos eso quiere decir que el buscador, en esencia, Busca aún estando lejos de Encontrar. En su afán, se acerca y al final puede que logre llegar. LA VERDAD ESTÁ EN NUESTRO INTERIOR. NAMASTE.

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  4. Es cierto,Juan Manuel, hay que dejarse vivir, vivirse, fluir... La mecanicidad en el camino entorpece el afloramiento de aquello que es.
    Gracias por tu comentario.

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  5. Cierto, May, la metáfora tiene la virtud de adaptarse en su significado a quien la interpreta. Más allá del significado que el autor le imprime, tiene la cualidad de despertar, de remover, los atributos de la conciencia y adaptarse, según el tiempo, al lector. Y en cada momento, se expresará con un significado o un sentido y, por fín, con el significado o sentido que el autor le ha querido dar. Así que, desde mi punto de vista, la metáfora, la parábola, es una forma viviente de expresar y motivar y, por supuesto, de hacer vibrar.
    Gracias por seguir estando ahí.

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  6. Así es, Carmen: la Verdad está en nuestro interior.

    Cuando buscamos, diferenciamos el camino de nosotros, nos vemos de manera independizada al camino que hacemos (yo soy una cosa y el camino es otra cosa).
    Siempre buscamos..., pero todo está contenido en nosotros, de tal manera que solo existe verdaderamente la unicidad de lo creado y de lo desconocido.
    Y así, dentro y fuera son una ficción propia de la mente.

    Estamos en el camino, hacemos el camino, nos vemos en el camino..., pero somos también ese camino. Porque todo parte de Nosotros y a Nosotros vuelve.

    Somos buscadores. Y buscar expresa la inquietud de lo que somos y de lo que queremos recordar que somos. Nuestra necesidad de buscar expresa, además, nuestra necesidad de encontrar... Pero tomar conciencia de que SOMOS LO QUE BUSCAMOS nos pone en el camino de no buscar lo que ya tenemos, pues SOMOS ELLO.
    No es la negación de la búsqueda, sino la afirmación de que todo lo que buscamos está en nosotros. Y que somos el camino, la Verdad y la Vida.

    No busca el que encuentra..., porque ya ha tomado conciencia, ya está en ello. Ha superado la dualidad buscador y objeto de búsqueda, y ha encontrado. Es, en sí mismo,el objeto buscado. Implica un nivel de conciencia.

    No encuentra el que busca..., porque permanece en la dualidad del buscador y del objeto de la búsqueda, como si ambas cosas fueran distintas. Implica un nivel de conciencia diferente.

    El hombre de este relato busca fuera lo que dice haber perdido, y desesperadamente lo busca fuera de sí. Como si el camino, la verdad y el sentido le fueran de alguna manera ajenos y tuviera que recuperarlos.

    Gracias, una vez más, por tus valiosas reflexiones y por tu constante presencia.

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  7. Amigo Miguel Angel , esto lo hubiera firmado nuestro HERMANO Cayetano Arroyo. Gracias por continuar en la senda del Maestro Cayetano. Tal vez esa también sea una forma de continuar...renacer...reencarnar...Un saludo.

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    1. Claro que sí..., seguro que es también una forma de permanecer, de seguir estando, vivo en los corazones, de no fenecer...

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  8. Excepcional blog el que acabo de encontrar, y qué deciir del contenido. Yo hoy, por buscar, te he encontrado y espero recorrer esta parte del camino visitando Shambhala, y dejandome guiar con sus enseñanzas.

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    1. Bienvenida, Isabel, al camino que eres y te conduce a Shambala. Gracias.

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