Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
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MÚSICA

viernes, 22 de febrero de 2013

EL GUERRERO DE LA LUZ: EGO ENEMIGO






Cuando tu enemigo reconoce tu maestría y te alaba..., o lo estás haciendo muy mal o lo estás haciendo muy bien... o ha dejado de ser tu enemigo. ¿Y entonces qué haces con tu espada? - le preguntó el guerrero de la Luz a su aprendiz-.

El aprendiz no supo qué contestar. Y el guerrero de la Luz añadió:

Lo primero que tienes que hacer es reconocer cuál es la causa de su alabanza.

¿Y cómo he de reconocerla? -preguntó el aprendiz-.

Mirando en tu interior deberás reconocer cómo has obrado y si su corazón está limpio 
-respondió el guerrero-.

¿Y cómo podré reconocer en mi corazón si su corazón está o no limpio? -devolvió como respuesta el aprendiz-.

Y el guerrero de la Luz le dijo:

Nunca debes olvidar que el corazón de todo guerrero se nutre de la sangre de su oponente. Y su valentía de la valentía de su oponente. Y el equilibrio que ha de llevarlo a la victoria de los pasos dados en la oscuridad por su oponente. Y que su Luz se nutre de la Luz de su enemigo. Porque su enemigo y él son uno sólo. Y no hay enemigo que viva fuera del guerrero. Y no hay batalla fuera que no se haga dentro.

Y continuó añadiendo:

Cuando tu enemigo reconoce tu valía y te alaba, y reverencia tus acciones, has de combatir al enemigo que no dejará discernir cuál es el motivo de su alabanza: tu ego.
No hay espada más afilada que la de la palabra mal asumida. Ni enemigo más poderoso que el alimento del ego, la vanidad. Ni ego más fuerte que el del que se cree por encima de los demás.

La espada del guerrero de la Luz es humilde, su coraza es humilde, su yelmo es humilde, su capa lo es también, y su escudo... pues su alimento viene del Sol, del temple de la llanura y del canto de las cumbres, de la pluma del águila y del rugido del tigre, del aullido del lobo y del estruendo de las olas contra las rocas. Pero cuando se inclina ante sí mismo, y ante sí mismo se desnuda de todo lo aparente, su sueño se acuna con el brillo de las estrellas, con la suave brisa del mar y con el canto de los pájaros. Y los espíritus de la noche acuden a custodiar su cuerpo mientras su alma viaja de cielo en cielo aprendiendo sus secretos.










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