Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
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MÚSICA

viernes, 15 de abril de 2016

EL MAR, LA MAR



Viento y sol. Agua y fragancia de mar embravecido que aturdiendo espuma desborda agua y salpica de pensamientos tumultuosos su faz cristalina, donde el cielo se mira.

Nubes, tormentas. Lluvia que se deja querer por la gran madre que la trajo al cielo y al mundo. Su mar, la mar, el mar de siempre que sin tiempo cuenta el tiempo a la vez que sosiega, pues nunca el mar (ni siquiera embravecido) viene a turbar el ánimo.
 

Latidos agolpados en segundos que rugen sin abrir fauces, sin cerrar ojos. Millar de tambores y tubas, y chelos, y corazones palpitando en uno solo y en cada uno de los que sienten el mar, la mar. La siembra sin siembra, el cielo al alcance de las manos, ladrón de almas, voz de lamentos.

Estrellas que caen sobre la orilla crepitan como brasas sobre el agua. Arrastran arena y piedras, y la espuma estalla. Se acercan y se alejan, meteoros de espuma blanca y tañido de sueños que van y vienen.

Espacio infinito. Cobijo de almas que hacen su camino a nado. Maman de sus madres y amamantarán a sus hijos, como si fueran humanos que no aprendieron a caminar, como si fueran ángeles sin blancas alas que vuelan flotando, que gravitan en brazos de la mar, del mar… y miran al hombre esperando comprensión.

Hubo un tiempo en el que el mar era el cielo más cercano de los hombres. Y sobre su rostro azul y verde, gris y blanco, rojo y naranja…, según el alma de los cielos, hacíamos nuestros caminos. Tocarlo era viajar y regresar a casa. Salir del mundo y descubrir otro mundo, y regresar a casa. Salir del mundo y hacer el mundo más grande, y regresar a casa. El mar, la mar, lo era todo porque todo lo daba, daba la vida y daba la muerte. Se llevaba a los hombres y traía lágrimas, como alegrías, como esperanzas… El mar no era tan solo el mar.







2 comentarios:

  1. el mar, el espejo del cielo que nos ofrece vida, belleza y tantas cosas, no es sólo el MAR... Flo

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    1. Muchas gracias, Flo. El mar, hogar de hermanos planetarios que hacen su camino entre olas. Un abrazo.

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