Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
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MÚSICA

viernes, 23 de diciembre de 2016

LA PLACIDEZ DEL TIGRE




El tigre relajado parece un gato.
Y el lobo un lindo perrito.
Un gorrión semeja el águila cuando duerme.
Y el oso, en su reposo, un koala adormecido.

Como el volcán silente.
Como el arrullo del agua.
Como la mar en calma y la duna.
Como la nube silenciosa.
Como el aire trayendo aromas.
Como un despertar y el rocío.
Como la hierba y el paso del tiempo.
Así es el hombre pacífico.

Es el silencio lo que define a la voz.
La armonía lo que define al canto,
el murmullo del agua al arroyo,
el paso del tiempo sin tiempo a la duna,
el aleteo al pájaro,
el susurro entre las ramas al viento,
la mirada al que mira,
el beso a la amada.

No confundas pues al hombre pacífico con el hombre débil.
Se conmueve con el trino de los pájaros.
Se deja acariciar por la brisa.
Oye versos en el viento.
Es sensible a la vida.
Pero soporta el peso de la roca,
el embate de las olas
y la áspera caricia de la arena,
en silencio.

Cuando el tigre duerme él está despierto.
Cuando es el lobo quien descansa él está despierto.
Cuando duerme el águila él está despierto.

Sabe que el parpadeo de la luz sobre el agua no puede ser herido por lo que, en  verdad, no teme. Ello es él. Y lo sabe.

Tú quizás intentes pisar su sombra. Vano intento.



                   
                                                                            “Soy un tigre que escribe poesía”






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