ANTE EL TEMIDO UMBRAL





Antes o después tenemos que enfrentarnos a la muerte, en cualquiera de sus formas.

Pero para nacer, para nacer a una nueva vida, tenemos que morir. Es imprescindible morir. Hemos de enfrentarnos a la aniquilación del ego y de lo transitorio que vive en nosotros. Tenemos que afrontar la muerte que significa el despertar. La desaparición de lo viejo y el advenimiento de lo nuevo. El óbito de nuestra identidad y el resurgimiento de nuestra verdadera identidad.

Debemos enfrenarnos a nuestra muerte cotidiana, a la muerte del minuto a minuto, del segundo a segundo, a la pequeña y a la gran muerte.

La mente acoge al miedo. Y el miedo a desaparecer es la personificación de la muerte.

Cuando destierras tu miedo amaneces por segunda vez en este mundo.

Viven en mí la vida y la muerte, la eternidad y la transitoriedad. Como seres humanos somos hojas arrastradas por el viento. Como lo que en verdad somos nos asemejamos más al viento. Pero el origen de nuestra fuerza y energía está en lo que al viento motiva.

Morir es imprescindible. Para nacer hay que morir. Enfréntate a tu propia muerte y abre los ojos a la Luz.


 Texto extraido de la obra Los senderos del arcoíris. Si quieres adquirla pincha sobre el siguiente enlace: LOS SENDEROS DEL ARCOIRIS








Comentarios

  1. Yo me pregunta si nosotros padres no somos verdaderos monstruos en dar vida a nuestros hijos, quienes tendrán que afrontar tantas penas, dolores, etc y terminar con el miedo a la muerte? Flo

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    1. Me disculparás, Flo, que mi visión sea diferente, quizá más amable y aterciopelada..., a pesar de los sinsabores de la escuela vida en la escuela Tierra. Somos aprendices en el arte y en la magia de estar vivos, de transitar por este mundo y extraer el néctar del conocimiento, de la luz más sublime en la noche más oscura pero con el cielo más estrellado que puedas imaginar. Un abrazo, amiga.

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