Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

viernes, 29 de junio de 2012

VIDA




No te pedí las estrellas..., y me las diste.  

No te pedí el cielo..., y me regalaste las nubes, un rayo de sol y la mágica luz del arcoiris.

No te pedí el aire..., y el aire me diste, y me regalaste el viento..., caricias de brisas contenidas en dulces besos.

No te pedí el camino..., y el camino me entregaste y me diste mis pasos, la verde hierba, y las piedras..., los pies descalzos... y me echaste a andar.

No te pedí la risa..., y me sonreíste abiertamente como si me conocieras desde siempre, y desde siempre esperaras mi llegada.

No te pedí el llanto..., y me hiciste llorar, lloraste por mí en cada lágrima de rocío, y en la tormenta que rompió mi primavera...,  lloré a raudales por ti y por cada momento que se escapaba en tu llanto y en el mío.

No te pedí la pena..., y me dejaste perderte en cada amigo, hermano, padre y madre que se fue de este mundo buscando el otro.

No te pedí amor..., y amor me diste a raudales, y amor te entregué en cada uno de los días y las noches que me vivieron y que me dejaron vivirte como un sueño despierto que anhela no despertar.

No te pedí la verdad..., y la verdad me diste escrita con preguntas y respuestas, y sueños disfrazados de certezas, y búsquedas camufladas de inquietudes..., y vivencias paridas como tesoros hechos a mi medida y a mi desmedida.

No te pedí saberlo todo, pero todo me lo dices con palabras y sin palabras, con la mágica argucia de la casualidad inexistente, con la luz que veo y la que no alcanzo, con la certeza de atravesar profundos desfiladeros, senderos de piedras puntiagudas y horizontes de cristal que solo se pueden ver desde las alturas...

No te pedí nada y todo me diste. No me pediste nada y todo te di. Porque al vivirme te he vivido y te has vivido en mi al vivirme. Porque en mí habitas y a ti pertenezco, y todo lo eres en todo momento.

Así te veo. Así te siento. Y te llamo por tu nombre: Vida.










2 comentarios:

  1. Hola Miguel Ángel. Qué grata lectura!
    Y para que todo eso se dé, lo único que hay que hacer es dejarse vivir. Dejar que la vida se exprese para poder vivirla. Hay que ser "un gran vividor".
    Un saludo desde el blog ETERNAUTA

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    1. Ciertamente es así, Eternauta. Gracias, una vez más, por tu siempre apreciado comentario.Hasta pronto.

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