Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
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MÚSICA

martes, 6 de abril de 2010

A JERUSALÉN


Una mirada a Jerusalén es suficiente para reconocerla, pero una mirada que sea capaz de penetrar los muros del tiempo y ver más allá incluso de la propia historia.
Jerusalén..., la soñada, es una ciudad entre dos mundos en la que el cielo y el inframundo se encuentran. Portal de la Luz y casa de la oscuridad, donde la gran piedra sella la puerta del infierno, donde el templo primero y único contiene las fuerzas oscuras.

Sin embargo esto no es suficiente, la gran oquedad del inframundo que habita bajo ella es insuficientemente contenible. Y así, la disputa permanente por poseerla no es otra cosa que el fruto del permanente afloramiento de las fuerzas oscuras y del esfuerzo de la Luz por contenerlas.
Jerusalén, la casa de la paz, la casa de lo sagrado, la ciudad atrapada entre tres mundos.

Y a pesar de todo esta ciudad sin tiempo, forjada a espada y fuego, ciudad de todos y de nadie, tesoro permanentemente disputado, acoge y serena, calma el espíritu y aquieta la mente; aún a pesar de los fusiles y las cadenas, de las mentiras y de las verdades a medias.
No es ciudad de los hombres, es ciudad para los hombres. No es de unos y no de otros, es de nadie y para todos.

Jerusalén, la más disputada y las más querida. Ciudad Santa. Tierra Santa manchada de sangre y de pena, de horror y de esperanza, donde la guerra de las sombras y de la Luz la emprenden los hombres, pero todos del mismo lado equivocado.

Yo volveré, y conmigo mi amada, para perderme entre sus calles, y leer sus piedras, y entender sus templos..., y saber ver la convivencia entre diferentes (la que se oculta a los ojos del mundo para evidenciar la brecha y distanciar los corazones).

Solo un ciego no vería que no son mas que intentos de lo oscuro por prevalecer, y acceder a nuestro mundo y extenderse por él, y alejar toda Luz de entre sus muros. Y así, cada vez que se luchó por Jerusalén se luchó por su Luz y, sin saberlo, también por su sombra, por lo que tiene de Cielo y lo que tiene de infierno.

Si es ciudad de la paz y de lo sagrado, y habrá de serlo, que así sea..., y cuanto antes.

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