Manifiesto

Esta página está dedicada al misterio, es decir, al ser humano, a la vida, al permanente flujo que de ella se desprende y en el que el mismo ser humano transcurre. Mi principal lenguaje para hablar de ello no será otro que la prosa y la poesía místicas, pues son sugerentes, sugestivas y provocadoras de los estados más sutiles, son un lenguaje del alma dirigido al alma. Pero también me valdré de una prosa descriptiva, y también trascendente, para abordar otros misterios que, sin lugar a dudas, forman parte del ser humano y de su vida, de su origen y de su finalidad, misterios con los que convivimos desde que el hombre es hombre y que, por lo tanto, forman parte de nuestro camino y evolución. El universo nos contempla y nosotros lo contemplamos a él.

"El misterio..., solo nos envuelve el misterio"
El texto y las imágenes aquí contenidos son propiedad de Miguel Ángel del Puerto, y están protegidos por la Ley de la Propiedad Intelectual

MÚSICA

domingo, 25 de abril de 2010

EXTRAÑOS OVNIS SOBRE MÉXICO


Realmente las imagenes son asombrosas, tomadas en 2009, en México DF, en ellas podemos ver un extraño objeto volador no identificado que se sale de todo esquema. El testigo que obtuvo las tomas nos pone sobre la pista de una hipótesis que ya barajáramos hace años, la posibilidad de que algunos fenómenos aéreos extraños pudieran deberse a la presencia de formas de vida atmosféricas o extra-atmosféricas desconocidas. Pero, sea como sea, lo cierto es que el fenómeno ovni, como no podía ser de otra manera, sigue sorprendiéndonos. Al final consigue que sigamos dirigiendo nuestra mirada al gran azúl del cielo, un espacio al que sin duda no miramos todo lo que debiéramos.

El fenómeno ovni ha pasado de ser un acontecimiento primordialmente nocturno, aderezado con algunos casos diurnos, a convertirse en un fenómeno que en la última década surca los cielos a la luz del día con una sorprendente frecuencia, a pesar de lo cual sigue pasando desapercibido. En muchas ocasiones los testigos describen que mientras ellos miran al cielo y gesticulan, al tiempo que obtienen fotografías, el resto de viandantes se limitan a seguir su camino o, en el mejor de los casos y sorprendentemente, no miran al cielo como ellos, sino que los miran a ellos mismos. Y quizás aquí está una parte importante de la clave. No solo hay que mirar, sino que hay que ver.

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